Salir al encuentro

francisco-i-papa-enfermos-sida¿Alguna vez has estado con un pobre de verdad? Me refiero a tenerlo delante de ti, sintiéndolo, oliéndolo… compartiendo su historia, su vida. Si has tenido esta experiencia seguramente no te habrá dejado indiferente. Es como sentir una sacudida por dentro. Nada a partir de entonces es lo mismo.

Otra cosa muy distinta es verlo desde lejos, dando algún donativo –auque a veces sea más para aquietar la conciencia-, que está bien, en cuanto que se realizan buenas obras para personas menos afortunadas, abriéndoles una puerta a un futuro menos incierto. Esto lo he vivido de cerca, así que puedo dar fe de lo que significa. He podido comprobar como un proyecto dibujado en un papel se transforma en una escuela, en un taller de formación para madres analfabetas, en un albergue para niños desnutridos y abandonados… Todo esto es bueno que exista, por su puesto, es bueno compartir nuestros bienes para contribuir a un bien mayor. Pero yo hablo de dar un paso más allá.

Hablo de salir de mi pequeño mundo. De la burbuja en la que vivo. Muchas veces no hace falta emprender grandes viajes  -aunque si tienes esa oportunidad no la desaproveches, te abrirá los ojos en muchas cosas-, irte a un país lejano de África o América para palpar la pobreza. Basta con que te acerques un día cualquiera a un comedor social, a un banco de alimentos, a Cáritas, o darte una vuelta por los alrededores de un barrio marginal.

Se tratar de experimentar un encuentro real con el prójimo como el mismo Jesús nos enseñó al juntarse con lo peorcito de su época: pecadores, recaudadores de impuestos, samaritanos… porque vino precisamente a curar a los enfermos, a consolar a los que sufren.

Y es que sólo cuando salimos de nosotros mismos y ponemos en juego nuestro ser en favor de otro, sólo entonces experimentas en tus carnes el significado real de lo que es la caridad, la compasión, la misericordia… que son formas distintas de un solo AMOR, ese que tenemos la dicha de conocer gracias a Jesucristo.

Recuerdo que al llegar a Vigo sentí una profunda nostalgia de dejar mi país, mi familia, mi gente querida. Pero creo que lo peor fue sentirme inútil en una sociedad tan llena de superficialidad, donde la  “operación biquini” era motivo de noticia en los telediarios.

El contraste fue brutal. Sobre todo porque ni siquiera venía de El Salvador, sino que aterrizaba después de pasar un año en Honduras. Pero el tiempo es muy sabio y los años también educan. Al ver el camino recorrido hasta este momento, sólo puedo decir que he aprendido a amar esta tierra viguesa y a su gente. He descubierto que si me entrego de verdad es más lo que recibo, porque sólo entonces descubro el rostro de Jesús entre mis hermanos. No sabría expresar exactamente como Dios me ha sostenido en todo este tiempo. Sólo sé que sin Él no habría avanzado tanto por dentro. No importa donde estés, en qué país o sociedad te encuentres. Él no se muda. Nosotros sí.

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)