Me decepciona, y entristece, la Conferencia Episcopal

La Conferencia Episcopal Española (CEE) no como una entelequia, sino como un Colegio de obispos, sucesores, de los apóstoles, columnas de la Iglesia. De la CEE, y de cada uno de sus miembros. No sé para que sirve la COPE, además de radiar cada día la Eucaristía, y pagar un pastón a profesionales del periodismo, que lo serán, pero alejados años luz de profesionales cristianos, o parecidos en algo al Evangelio. Escribí el otro día, 08/01/2018, el artículo “Me avergüenza la COPE” , en el que contaba el grave error cometido por la Cope, una emisora propiedad de instituciones eclesiásticas, con mayoría de acciones de la Conferencia Episcopal, insultando de manera inaceptable,. injusta, e inaguantable, a un colectivo de Vallecas, con motivo de una carroza  de la Caravana del día de Reyes, llamando, a sus creadores y actores, “maricones de mierda”. Yo preguntaba si esos , para mí pseudo periodistas, Luis del Val y Fernando Jáuregui, imaginaban a Jesús pronunciando esas innobles y miserables palabras.

Pero también aseguraba en esa entrada que si no me hacían caso los miembros de la Comisión episcopal encargada de la Cope, que suponía, y supongo, que exista para mirar de cerca la emisora episcopal, insistiría hasta la comisión permanente, que sera mi próxima nota, y si tampoco apreciaba ninguna respuesta, dedicaría un artículo directamente al presidente de la Conferencia, D. Ricardo Blázquez, Cardenal. No oigo la Cope, ¿para qué, a tenor de laos comentarios que oigo a algunos de mis feligreses?, así que no sé si desde las ondas la emisora ha presentado sus disculpas, y en este caso, entre gente que nos llamamos y queremos ser cristianos, ha pedido perdón. Pero algún obispo podía haber salido a la palestra para increpar a esos periodistas mal educados e insultantes, y, al mismo tiempo, pedir perdón y disculpas, porque si no, la gente se siente invitada a pensar que todos están de acuerdo con esos improperios.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Esta vez estoy orgulloso de mi Iglesia

La Iglesia exige el cierre de los CIE y denuncia el “fracaso de las políticas migratorias” en España

“Nuestro Gobierno no ha cumplido con el cupo de acogida de refugiados que estaba previsto”  

(Suelo protestar, y criticar, el silencio de nuestros obispos en temas sociales y económicos que nuestro Gobierno ha tratado con desinterés por el bien de los más pobres y desvalidos. Esta ves no puedo menos que alabar, y, como digo en el ´titulo, estar orgulloso de nuestra Iglesia, porque no se trata de un obispo suelto, que por cierto sería mucho mejor que el silencio de todos, sino de un portavoz autorizado de ola CEE (Conferencia Episcopal Española), en su obispo responsable de la comisión de Migraciones, Juan Antonio Menéndez, y de la presidenta de Caritas española. Así que esta vez alabo lo que tantas veces he censurado. Lo cortés no quita lo valiente. Por eso transcribo entero el artículo que Jesús Bastante publica hoy en Religión Digital (RD)

(Jesús Bastante).- Los obispos españoles exigen el cierre de los Centros de Internamientos de Emigrantes, los polémicos CIE, que consideran “un fracaso más” dentro de las erráticas políticas migratorias del Gobierno español. Así lo han denunciando en rueda de prensa tanto el obispo responsable de la Comisión de Migraciones, Juan Antonio Menéndez, como la nueva secretaria general de Cáritas, Natalia Peiro, durante la presentación de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que se celebra este domingo. Una jornada en la que la Iglesia denuncia cómo “nuestro Gobierno no ha cumplido con el cupo de acogida de refugiados que estaba previsto. Al tiempo, los obispos piden el cese de las “expulsiones sumarias” en la frontera Sur, y defienden el trabajo de Helena Maleno, que será juzgada por defender a las víctimas de la trata de personas.

En su mensaje, los obispos lanzan una veintena de propuestas, avaladas por la Santa Sede, basadas en cuatro verbos:Acoger, proteger, promover e integrar a los 250 millones de personas migrantes en el mundo, y que esperan que Naciones Unidas haga suyas en la Asamblea especial del próximo mes de septiembre. Entre ellas, el fin de las expulsiones colectivas, el cierre de los CIE o la apertura de los corredores humanitarios. Sobre esto último, monseñor Menéndez destacó que “es una vieja aspiración” que de momento el Gobierno no ha aceptado, y que consiste en traer a niños, ancianos, enfermos y personas vulnerables de los países en guerra a España, comprometiéndonos a trabajar con ellos”.

En cuanto a las expulsiones sumarias, la secretaria general de Cáritas informó de que “estamos en conversaciones con el Ministerio para que se elimine” la disposición adicional que permite que, en casos de urgencia, se puedan repatriar a estas personas que entran por las vallas de Ceuta y Melilla sin seguir los pasos jurídicos. “Creemos que hay que buscar alternativas a los Centros de Internamiento, que no son buenos para los migrantes, y tampoco para nuestro país“, recalcó el obispo de Astorga, quien lamentó la muerte (aún sin esclarecer) de un inmigrante en la cárcel de Archidona, y advirtió de que “en la frontera Sur se lesionan los derechos de los migrantes, especialmente de los menores“. Una “devolución sumarísima” que “no se debe producir. Nuestro país ha sido condenado por ello por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos”.

Por su parte, Natalia Peiro insistió en la necesidad de “derribar fronteras, y hacerlo de manera global”, para atacar “las raíces de esas migraciones forzosas en los países de origen” y “acabar con los estereotipos, los miedos y las dificultades” presentes en la sociedad. En opinión de la nueva secretaria general de Cáritas, es urgentecambiar el rumbo de unas política ineficaces y que vulneran los derechos humanos“. Hay que acabar con las expulsiones sumarias en Ceuta y Melilla, y de realidades como las que vemos a diario en Tarifa, el Tarajal, Siria o las aguas del Mediterráneo“, recalcó Peiro, quien subrayó el “fracaso de las políticas migratorias orientadas exclusivamente al control de flujos y al control de migraciones”.

Esta no es la solución, y es un escándalo que provoca muerte: urge activar en Europa una mirada a largo plazo”, destacó la secretaria general de Cáritas, quien pidió “transformar este reto en una oportunidad: las migraciones son una oportunidad para el desarrollo de los pueblos”.

Finalmente, preguntada por el caso de Helena Maleno, Peiro insistió en que el trabajo de la activista “es humanitario, está ayudando a personas que intentan buscar un futuro mejor. Es una injusticia total, que responde al fracaso de la externalización de fronteras”. En este sentido, anunció que desde la red ‘Migrantes con Derechos’, que aglutina a distintas instituciones de Iglesia, se han escrito cartas de apoyo y se mantienen conversaciones con el consulado en Marruecos para defender a Maleno.

(Transcrito de RD a el blog “El guardián del Areópago”)

 

Me avergüenza la COPE

La cadena de radio COPE (Cadena de Ondas Populares Españolas) es conocida por la gente como “radio dela Iglesia”. NO es una voz oficial e institucional dela Iglesia española, sino que la CEE (Conferencia Episcopal Española) tiene la mayoría de las acciones de la Cadena. Es decir, se puede considerar, con todos los cuidados exigibles y todas las cautelas, la radio de los obispos. A mí, y a muchos de mis parroquianos, uno de ellos antiguo trabajador periodístico de la Cope, ni nos gusta, ni nos deja de gustar, pero sentimos un cierto rechazo y zozobra al constatar el estilo, los contenidos , y la deriva conservadora, trasnochada y, ¡digámoslo abiertamente!, antievangélica, de la cadena. Sobre todo en el actual pontificado de Francisco, que denuncia y critica, desde el Evangelio, valores, situaciones, estilos, contenidos y actuaciones que la Cope defiende, y hasta exalta, y practica un “modus vivendi, informandi, evangelizandi et discendi” ( modo de vivir, de informar, de evangelizar y de enseñar) que la Cope rechaza, critica, y hasta condena.

Estos días esta cadena de radio se ha visto en el candelero con las inaceptables, insoportables, deleznables, condenables y vergonzosas  manifestaciones y afirmaciones de, por lo menos, dos de sus locutores, Luis del Val, y Fernando Jáuregui. Sin embargo, mi enfado y mi denuncia es, más que los provocados por estos dos así llamados ¿periodistas?, se dirigen a la propia Cadena, a su dirección, y a la comisión de obispos encargada del control, y asesoría pastoral y evangélica, -porque ésta existirá, ¿no?, si no, la utilidad y el servicio de una radio para promover e implementar la obra evangelizadora de la Iglesia no se vería por ningún lado-, y en caso de que el silencio ominoso persista, mi indignación llegaría hasta la Comisión permanente de la CEE, y, siguiendo el estruendoso silencio, hasta la misma presidencia de la Conferencia Episcopal, hasta el cardenal Ricardo Blázquez. ¿Alguno de nuestros obispos imagina a Jesús tratando a nadie de “maricones de mierda”, o distinguiendo entre “gays serios, elegantes y respetuosos,  y maricones zafios, burdos y llenos de heces?

Pero antes, veamos las declaraciones de estos falazmente considerados periodistas. Luis del Val, ““Los gays son muy respetables, gente educada, muy seria. Los de Orgullo Vallekano que van a ensuciar la fiesta, en vez de ser ellos gay, son maricones de mierda”. Y Fernando Jáuregui, afirmando, con evidente mal gusto. Por lo menos no he ido a Vallecas, que creo que no había quien se agachase a coger caramelos”. Ante tamaña indecencia también se calentaron los ánimos de los injuriados, y uno de ellos respondió, con esta grosería, bajando al nivel que la radio de “los obispos” nunca debería haber llegado: “Señor Jáuregui, los gais follamos asiduamente, no sé si más que los héteros o menos, pero, ¡vamos!, que puede estar tranquilo, que yo a usted, ni con un palo..” ¿Es posible, es aceptable, que una emisora como la COPE chapotee por este terreno lleno de heces, que nadie dirigente de la cadena diga algo, pida disculpas por las graves acusaciones vertidas gratuita e idiotamente, y que ningún obispo salga a la palestra para poner, primero, cordura, y después misericordia evangélica, y pedir perdón por la hediondez en que cae, y provoca, una radio que debería ser modelo de respeto, y no solo de tolerancia, sino de amor a los diferentes, aunque alguien piense que están equivocados?

Hay un chiste que, de alguna manera, ilustra el mensaje, que, por encima de lo anecdótico, transmiten estos ex abruptos intolerables: “Vuelve Paquito, hijo de la Nicolasa, a su pueblo, un poco refinado tras su paso por la capital. Una vecina comenta con otra: -“Dicen que Paquito es ahora gay“-. Y la otra, ¡que va ser gay!, si no tiene estudios, y, además, ¡es maricón!” Algunos de la Cope piensan que a los de Vallecas les falta finura, estudios, o cuenta bancaria, para ser gays, así que se tienen que conformar con una denominación más chabacana e irrespetuosa. Será eso.

Pero a mí, como cura párroco en Vallecas, Vicaría IV, me indigna, y diciéndolo en estilo más vallecano, me cabrea, esta desconsideración hacia mi barrio, por parte de dos ideólogos disfrazados de periodistas, desde una emisora de radio que debería ser modélica en el respeto y consideración hacia todas las personas, como cadena radiofónica de la conferencia Episcopal Española. Así como también me preocupa, me hiere, y me asusta, como presbítero, es decir, cura, de la diócesis de Madrid, que en la radio que todos esperamos sea paradigma de excelencia en el trato humano y cristiano de los asuntos y de las personas, se hayan instalado algunos representantes de la extrema Derecha más radical.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

¡Ya está bien de mentir!

Muchos españoles, yo entre ellos, y también muchos de los catalanes que no han perdido todavía el sentido de la lógica y del equilibrio, estamos ya cansados de tanta ignominia, de tanta insensate, de tanta mentira y despropósito. Un grupo de parientes, simpatizantes y votantes, como ellos mismos se presentan, han osado escribir al Papa pidiendo, descaradamente, su intercesión para que, de inmediato, salgan de la prisión “unos rehenes políticos” que  “no son ni asesinos ni pederastas”, sino que se encuentran en esa situación por el espíritu de venganza del Estado español. Peor voy a dejar que sean ellos los que se expresen directamente, reproduciendo su carta para, después, presentar mis argumentos contrarios. He ahí la carta:

El texto completo de la carta al Papa:

Estimado y respetado Francisco,

Somos familiares, votantes o simplemente demócratas solidarios con los rehenes políticos catalanes -perseguidos, en prisión o en el exilio- por una decisión injusta y vengativa del régimen político español. Nos dirigimos a usted para pedir su intercesión a favor de su inmediata liberación como viene haciendo en otros territorios conflictivos del mundo.

El presidente de Cataluña y cuatro de sus ministros están exiliados, en Bruselas, capital de la UE desde el pasado 2 de noviembre. El vicepresidente y varios ministros están encarcelados en Madrid, a 600 kilómetros de Barcelona. Dos dirigentes, demócratas y pacifistas, de entidades cívicas están en la prisión de Soto del Real, también en Madrid, desde el pasado 22 de octubre. Todos están acusados ​​de haber impulsado un referéndum de autodeterminación de Cataluña celebrado el pasado 1 de octubre y que unilateralmente el Gobierno español no quiso pactar. Se trataba de dilucidar en las urnas si el pueblo catalán, de manera pacífica y democrática, optaba o no por un Estado en forma de república. Ganó el “sí” en una jornada en ´la que todo el mundo vio por TV la represión brutal de la policía española contra los catalanes hombres y mujeres, mayores y jóvenes, que estaban en los colegios electorales de manera pacífica y desarmada.

El régimen español suspendió después las instituciones catalanas de autogobierno aplicando el represivo artículo 155 e imponiendo unas elecciones el 21 de diciembre. Las fuerzas soberanistas (Junts per Catalunya, ERC y CUP) han ganado con votos y escaños a las fuerzas españolistas del 155 (Ciudadanos, PSOE, PP). A pesar de estos resultados electorales, el régimen español (monarquía, Gobierno, Fiscalía, sistema judicial, aparato mediático) mantiene a los dirigentes soberanistas catalanes como rehenes. Estos dirigentes son personas demócratas, pacíficas y pacifistas. No son ladrones, ni violadores, ni pederastas, ni asesinos, ni corruptos.

Por todo ello, nosotros, cristianos o agnósticos, nos dirigimos a usted como hombre de paz, de diálogo y con autoridad ética en todo el mundo. Compartimos su voluntad de promover y defender los derechos y las libertades de las personas y de los pueblos. Así se contempla en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Doctrina Social de la Iglesia, en los documentos pontificios y de la Conferencia Episcopal Tarraconense o catalana. Cataluña es uno de esos pueblos. Una nación mediterránea, de ocho millones de habitantes, abierta a Europa y al mundo, con profundas huellas del cristianismo. Así lo certifica “Raíces cristianas de Cataluña”, documento emblemático del episcopado catalán.

Agradecemos desde ahora su apoyo a los rehenes políticos catalanes y su intercesión liberadora a su favor. La liberación es imprescindible para crear y consolidar una sociedad democrática, libre, solidaria y soberana. Y nosotros, como siempre nos pide a todos, rogamos por usted.

(Traducción: RD)

Vayamos por partes:

1º) Es una falta de consideración considerar que el Papa no sabe lo que ha pasado, y está pasando, en Cataluña. Así  que está al tanto de que no se trata de rehenes, sino de delincuentes políticos, delitos que son, para un Estado, como ya manifesté en otros dos artículos, mucho más graves  peligrosos que la mayoría de los delios que pueblan las cárceles de las naciones.

2º) En el segundo párrafo de la carta, se esconden varias inexactitudes, por no llamarlas mentiras:

  • a) Los gobernantes catalanes perseguidos por la justicia no lo eran, ¡sólo!, por la tentativa de organizar un referendum ilegal, prohibido por los tribunales, en concordancia con la Constitución española.
  • Que sean pacíficos y demócratas los que quieren imponer a una mayoría no solo de españoles, sino también de catalanes, una solución política no deseada, y que usen a sus hijo pequeños como escudos contra la actuación obligada y profesional de la policía, no parece de demasiado pacifismo.
  • Que la represión de la Policía Nacional y la Guardia Civil, contra la rémora, como se ha demostrado a posteriori, de la policía catalana de los Mosos de Escuadra, haya sido brutal, solo demuestra la falta de memoria, o la diferencia de criterio al juzgar hechos similares, al comparar esa actuación con la de los Mosos el año 2014, en la Plaza de Cataluña, por la que la población catalana, exigió, y consiguió, el cese del secretario de Interior y del jefe de los Mosos de escuadra. el que quiera comparar, que pida las grabaciones a TV3, si es que ésta se digna proporcionarlas.

3º) En el tercer párrafo presentan la mentira más descabellada y fácilmente demostrable: las fuerzas soberanistas, como ellos dicen, no solo no ha sacado más votos que las constitucionalistas, que han superado q aquellas por más de 100.000 votos, sino que solo han ganado por escaños por la injusta e interesada relación de votos y escaños de la ley electoral, claramente favorable a los soberanistas.

4º) Y en el cuarto párrafo, otra mentira burda y descarada: ni el derecho de Auto Determinación defendido por las Naciones Unidas, ni por la Enseñanza Social de la Iglesia, ni en los documentos pontificios, (tal vez sí en la declaración de la Sub-delegación de la Conferencia Episcopal Española en la regional Tarraconense), es aplicable a Cataluña, que no ha sido ni anexionada violentamente en ningún momento de la Historia, ni obligada por la fuerza y la tiranía a mantenerse unida a España. No hay más que recontar los votos, y ver que son más los españolistas, por decirlo así, que los soberanistas.

Muy mal tienen que andar las expectativas de los independentistas cuando recurren tan abierta, descarada y vergonzosamente, a las mentiras. Además, sería bueno que el gobierno central, o un portavoz autorizado, recordase a los separatistas que no tenemos nada contra su pretensión de ser un pueblo soberano y republicano. Que solo expresamos la firme negativa a que esos objetivos los cumplan arrollándonos, y, encima, en un pedazo de tierra, entrañable para ellos y para nosotros, y que es de todos los españoles. Así que les pedimos, educadamente, que no nos cansen con monsergas del todo ilógicas e imposibles.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

El “seny” y la “rauxa” catalanas.

El “seny” es, probablemente, el concepto típicamente catalán que mejor expresa, en profundidad, los sentimientos, el modo de actuar, y el estilo predominante, durante siglo, de los catalanes. Es muy difícil de traducir al castellano, pero podemos intentar describirlo. Tiene mucho que ver con el sentido común, o con la prudencia antes de tomar una decisión, en el sentido de contemplar las cosas con ecuanimidad, y también con mesura y clase en el momento de encarar los problemas de la vida. Pero más que con la sustancia de estos conceptos, se refiere al modo peculiar de sentirlos y vivirlos los catalanes.

Eso que hace ver las cosas con ecuanimidad antes de tomar una decisión precipitada. Se puede entender como sensatez, prudencia o cordura. Y también como mesura a la hora de encarar los problemas de la vida.
De hecho, un autor tan atento a los temas, problemas, y soluciones de los catalanes, como Jaume Vicens i Vives, achacaba al “seny” algo que, traducido por Josep Pla, venía a significar, y a ser, una forma de ser, y un carácter, atentos a la prosperidad. Siempre que el viento sople a favor, es decir, con poco espíritu de riesgo.

Para entender el sentido profundo, y el alcance social y humanista del “seny”, es muy pedagógico abordar el concepto y sentimiento contrario, ya que siempre han coexistido en el pueblo catalán, que es  “la rauxa, el arrebato, la contra e, incluso, el odio al diferente”.  Lo que Vicens Vives decía que se encuentra en la base de las acciones subversivas catalanas. Una forma de ser y de actuar totalmente contraria al espíritu de pacto que subyace en el “seny” colectivo, que es mayoritario en Cataluña. La rauxa encierra en sí un permanente movimiento revolucionario, anarquista también, que históricamente ha pretendido desestabilizar a Cataluña y al resto de España. (Eduardo Olier, en elEconomista). Este diagnóstico es duro, casi cruel, pero me parece certero, y nos abre mucho la mente para intentar entender lo que ha supuesto para el resto de españoles, fuera de Cataluña, lo que ha significado, ¡y está significando!, el “process”, porque esta irracionalidad no ha acabado.

Había titulado este artículo “¿Qué ha sido del “seny” catalán? Sin embargo, después he corregido, porque hoy mismo me he enterado de la coexistencia de los dos sentimientos, y los dos modos de reaccionar ante los problemas de la vida, antagónicos, que siempre han acompañado, y acompañan, a los catalanes. Viví en Barcelona dos cursos escolares, 1967-68, y 1968-69, en los que oí mucho, muchísimo, mencionar el “seny”, pero ni una sola vez la “rauxa” , seguramente porque en aquel momento ésta se encontraba solapada por un modo de convivencia apacible, en que predominaba la mesura, y la ecuanimidad, el “seny”, de la alta burguesía catalana, cuando muchos de sus hijos estudiaban en nuestro colegio de los Sagrados Corazones, de la Avenida de Vallvidrera. Entonces te enterabas, por los alumnos, de que en su casa los instruían para no hablar catalán ni en la calle, ni en el colegio, solo en casa. Y ese era el único ribete de rebeldía que podíamos apreciar en aquellos años. Pero aún con el cambio de título, quiero detallar, en el siguiente párrafo, por qué tenía, tengo, y tenemos todos, motivos para preguntarnos por el declinio (en portugués, decadencia, hasta la casi desaparición, aunque sea solo transitoria), del “seny“, y la predominancia de la “rauxa“. (Recuerdo a los navegantes que el estilo y las formas y políticas del actual Gobierno central español no me caen nada bien, ni me resulta justo ni equitativo en lo social. Pero lo cortés no quita lo valiente, y no es conveniente mezclar churras con merinas).

  1. Los detenidos son delincuentes, no presos políticos. Esta afirmación puede parecer dura y ofensiva, pero es la que mejor refleja la situación de los llamados presos políticos por los incondicionales de la independencia. Como expliqué en mi entrada “La gravedad de los delitos contra el Estado” (del 05/12/2017/), el delito que perpetraron los gobernantes independentistas es gravísimo contra la seguridad, la tranquilidad serena, la convivencia pacífica y la Paz de una nación, considerando Estado en todas sus acepciones: el pueblo soberano, los poderes ejecutivos, -el gobierno central, los Gobiernos autonómicos, y los poderes municipales-, y las diversas instituciones legislativas y judiciales del Estado. El intento de una minoría de cambiar drásticamente la configuración jurídica, y territorial, de un Estado es un delito mucho más grave, y de consecuencias mucho más decisivas y catastróficas que un asesinato o un robo de bienes de propiedad privada. Estos delitos se ejecutan y se encierran en el ámbito privado, y su alcance no se compara de ninguna manera a los delitos de sedición o de rebeldía. La idea de querer una República independiente para un pedazo de la tierra española no es delito, pero el intentarlo con hechos y transgresiones de las leyes establecidas, eso sí lo es. Y los que lo cometen son perseguidos por hechos gravemente delictivos, no por las ideas que los han precedido, y, eventualmente, provocado.
  2. El ideal revolucionario, (cambiar drásticamente la configuración socio-político-jurídica de un país, o de un territorio del mismo, en contra de la mayoría de los ciudadanos), puede ser hasta romántico, pero los que lo intentan acaban en la cárcel, y antiguamente, ejecutados, justamente porque se trata de una gravísima agresión al conjunto de la realidad social y política que llamamos Estado. En ese sentido, los seguidores de los líderes independentistas podrían, incluso, exaltarlos y enaltecerlos, pero no vituperar a los tribunales que procesan y mandan a esos señores a la prisión, no por pensar unas u otras cosas, -presos políticos-,  sino por cometer delitos detalladamente previstos como tales, con sus correspondientes y gravísimas penas, en la Constitución española..
  3. Insistir en esos reproches injustos, así como repetir que los adeptos al artículo 155 no son demócratas, no demuestra la equidad, la prudencia y la ecuanimidad que se esconden en el meollo del concepto de “seny“. La inquina y persistencia en los agravios e insultos que muchos adeptos a la independencia lanzan contra los serenos y tranquilos ciudadanos españoles que, simplemente, se sienten muy satisfechos con la unidad, variedad, y amistad de los pueblos de España, y la belleza de sus tierras y regiones, se parece más a la idea de “rauxa” que a la de auténtico y elegante “seny” catalán. Esto no quiere decir que esos mismos españoles no trinen, se enfaden y hasta rabien por otros problemas sociales y económicos, que afectan por igual también a los secesionistas, y que. ¡esos sí!,  deberíamos , entre todos, resolver y solucionar.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

“La degeneración’ se extiende por la Iglesia entera”

José María Castillo es un de los grandes teólogos españoles, y uno de os pocos valientes, es decir, proféticos. En España hay muy buenos teólogos, pero excesivamente académicos, para mi gusto, que repiten, con más o menos originalidad los mismos temas teóricos, intentando explicar los misterios de la Fe. La teología del papa Francisco, que la tiene, y muy buena, no es así, como tampoco era la de Jesús, quien, ¡simplemente!, anunciaba el Reino de Dios, con total coherencia y credibilidad. Castillo ha publicado en su blog un artículo desgarrador, que hace total justicia al título, que es el mismo con el que he titulado esta entrega a mi blog, para que todos podáis apreciar la actual situación de la Iglesia, (en la que opino que el teólogo no exagera nada), y tengáis una buena información de como van las cosas en la Comunidad eclesial. Considerad la transcripción de este artículo como un buen regalo de Navidad por mi parte. A propósito, ¡feliz Navidad!)

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La Curia, que gobierna la Iglesia, es un enfermo grave en estos momentos”

 (“Muchos clérigos terminamos siendo ‘funcionarios’ o ‘traidores de la confianza'”

 (José M. Castillo).- El discurso que el papa Francisco tuvo, como felicitación navideña, a la Curia Romana el pasado día 21 de este mes de diciembre, está dando que hablar en los ambientes relacionados con la Iglesia. El papa les habló, a los miembros de la Curia, con la claridad y la libertad que le caracterizan. Y desde ahora afirmo que, desde su claridad y su libertad, el papa hizo, entre otras, dos afirmaciones que hacen temblar.

  1. 1. Dirigiéndose a los cardenales, obispos, monseñores y demás personajes de la Curia, el papa les habló de “la desequilibrada y degenerada lógica de las intrigas o de los pequeños grupos que en realidad representan… un cáncer que… se infiltra en los organismos eclesiásticos”.
  2. Y en seguida añadió: “otro peligro, que es el de los traidores de la confianza o los que se aprovechan de la maternidad de la Iglesia, es decir de las personas que han sido seleccionadas con cuidado… pero se dejan corromper por la ambición y la vanagloria”.

O sea, a juicio del papa Francisco, la Curia que gobierna la Iglesia, es (en este momento) un enfermo grave, en el que “traidores de la confianza, que la misma Iglesia ha depositado en ellos, les ha llevado a actuar motivados por “la ambición y la vanagloria”.

¿Se puede pensar que el papa Bergoglio exagera al decir etas cosas sobre personas tan respetables? Con toda sinceridad, puedo afirmar que, pocos días antes de conocerse la renuncia de Benedicto XVI al cargo de Sumo Pontífice, uno de los más importantes personajes en el gobierno de la Iglesia, me dijo en Roma confidencialmente: “Rece mucho por la Iglesia, porque la situación, en este momento, es tan grave, que esta Iglesia que tenemos, no puede caer más bajo de lo que ya ha caído”.

¿Qué está pasando en la Iglesia? Sin miedo a exagerar o sacar las cosas de quicio, creo que se puede (y se debe) afirmar que el “desequilibrio” y la “degeneración”, que el papa denuncia de la Curia Romana, no se reduce a la Curia del Vaticano. Ese “desequilibrio” y esa “degeneración” se extiende – de una o de otra forma, con más o menos profundidad – por la Iglesia entera. Y aquí podemos decir que quien tenga las manos limpias, que tire la primera piedra. Y quede claro que yo soy el primero que lo digo. Porque somos muchos (más de los que nos imaginamos) los que tenemos mucho que callar.

¿Por qué? ¿Qué está pasando en la Iglesia? Vamos a ser sinceros. Si tomamos el Evangelio en nuestras manos, y si es que aseguramos que en Jesús se nos ha revelado Dios y lo que Dios quiere, entonces no nos queda más remedio que decir que mientras haya obispos viviendo en palacios, clérigos luciendo vestimentas solemnes, diócesis e instituciones religiosas que manejan mucho (pero mucho) dinero, individuos jóvenes que se meten en seminarios y conventos para “hacer carrera”, por más que aseguren que ellos quieren “seguir a Cristo”, mientras las diócesis sigan teniendo privilegios (económicos, legales, sociales…), que la mayoría de los ciudadanos no tienen, ni pueden tener, mientras todo esto funcione así, por más que nos digan que todo esto es así porque así lo estableció Jesucristo, esta Iglesia no tiene arreglo.

Ni con este Papa, ni con cincuenta Papas que vengan detrás de él. Porque, en una institución que funciona como funciona la Iglesia, y dado lo que es la condición humana, en ella habrá gente, bastante gente, que, pensando que está allí para servir a Dios y para servir a Cristo, para salvar al mundo y dar gloria a Dios, en realidad estamos ahí porque ahí, sin ser un genio o ser un héroe, “te colocas bien en la vida y tienes tu vida asegurada”.

No es cuestión de ambición o egoísmo. El problema está en que, como ha dicho el papa Francisco en su reciente discurso a la Curia Romana, la Iglesia está organizada de manera que los que nos metimos en ella diciendo que lo hacíamos porque “seguíamos a Jesucristo”, en realidad muchos terminamos siendo “funcionarios”, que, en palabras del papa, terminamos siendo “traidores de la confianza”, que depositaron en nosotros.

No es cuestión de la maldad de los que nos metemos a curas, frailes o religiosos. Ni es un problema de debilidad o cobardía de quienes gobiernan. El problema está en que Jesús pensó en un movimiento profético, que, con el paso de los tiempos, ha terminado siendo una organización mundial cimentada sobre el poder que la religión tiene sobre la intimidad de las personas, la capacidad que da la seguridad económica y, en consecuencia de lo dicho, la influencia socio-política que le dan los poderes de este mundo, con tal que la Iglesia sepa estar siempre en “su sitio”. Un sitio que, con frecuencia, está en los antípodas del que ocupó Jesús, en quien radica su origen y su razón de ser.

Jesús vino a estar con los últimos y a identificarse con ellos. La Iglesia funciona de tal manera, que no tiene más remedio que estar con los primeros o lo más cerca posible de ellos. Así, vivimos y viviremos siempre en la contradicción. De ahí que un Papa como Francisco es, y será, amado por unos y odiados por otros. Tal como somos los seres humanos, esto no tiene otra salida.

(Trascrito para “El guardián del Areópago”, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara)

 

 

La FIFA, esa multinacional descarada y prepotente.

Pero hay que decir también que está protegida, y supervalorada, por la cobardía de los Gobiernos del mundo entero, que se pliegan a sus descaradas salidas de tono. En estos días, periodistas apresurados y nerviosos, han asustado a sus lectores con la idea peregrina de que la participación de España en el campeonato mundial de fútbol de 2018, en Rusia, está en peligro, por la amenaza de expulsión de nuestra selección, causada, así dicho, descaradamente, por “injerencia del Gobierno “español en la Federación española de fútbol.

La FIFA, que se encarga de organizar, coordinar, promover, y expandir, el fútbol en el mundo, hace todo esto con mano de hierro. Este trabajo le da mucho, montones, de dinero, y se empeña en imponer sus condiciones y caprichos a toda costa. Ciertas cosillas desagradables, como prohibir lucir brazaletes negros, por la cercanía de la muerte de algún personaje entrañable para uno de los contendientes, en partidos internacionales, cuya preparación, arbitrajes, y logística general le pertenecen, molestan, pero carecen de importancia y de consecuencias. Pero lo que no se puede consentir, de ninguna manera, y se lo están permitiendo los Gobiernos de todo el mundo, es el erigirse en verdadero poder legislativo, y judicial, atreviéndose, en una inversión absoluta y demencial de valores y de competencias, a amenazar a clubes, deportistas, entrenadores, federaciones, y hasta Estados, por permitir la “injerencia de terceros”, así es como se expresa en sus estatutos internos, en asuntos deportivos y federativos.

Pero ¡ojo!, que aquí viene la bomba: como las mafias más atrevidas, pretenciosas, y proclamadoras de sus autonomía, esos terceros pueden ser, y son los que más incomodan a la señora FIFA, los jueces, las leyes, y los tribunales de los países en los que está implantada la organización futbolística. La organización mundial del fútbol pretende que los problemas, por muy legales, y hasta penales, que sean, que se relacionen con las organizaciones federativas que controla la FIFA, sean resueltos en el seno de la organización. Esta pretensión, que no solo es absurda y descabellada, sino verdaderamente subversiva, queda todavía empequeñecida por las iniciativas, no ya pretendidas, sino realizadas, que distribuyen amenazas y exigencias a los propios Gobiernos de países democráticos, la mayoría de ellos más limpios y solventes que los dirigentes de la máxima organización del fútbol mundial.

En el caso de la amenaza a España, no expuesta ni declarada todavía oficialmente, sino insinuada, y artera y veladamente anunciada, el motivo es el siguiente: la injerencia del Estado español, en sus estamentos del deporte, ¡que para eso están!, en el escandaloso caso de la Federación Española de fútbol, convertida en un cortijo, en unan jaula de grillos, y en el dominio incontestado, durante años, de una camarilla de dirigentes, con serios indicios de irregularidades en la gestión y administración, y hasta en el mismo desarrollo de los mecanismos para elección de los responsables y dirigentes. Que una sociedad privada ose amenazar a un Estado por hacer funcionar sus organismos encargados de velar por el exacto cumplimiento de las leyes, y de los estatutos de cada organización, sería simplemente delirante, si es que no fuera, esa sí, una injerencia inadmisible, descabellada, y en todo, y en todos los puntos, reprobable.

Y en esto radica el principal motivo de indignación de los que sentimos esa terrible falta de respeto de un organismo mundial que tiene solo la importancia y la incidencia, para nada esenciales ni sustanciales para el funcionamiento de la sociedad mundial, de coordinar las competiciones futbolísticas. Bien afirmó un ocurrente, muy bueno, que el fútbol era “la cosa más importante de las cosas sin importancia”.  Todos sabemos que el campeonato mundial de fútbol es un evento que provoca, ciertamente, el interés y la atención del mundo entero. Pero esta incuestionable grandeza de ese evento no elimina la responsabilidad de los gobernantes que se dejan influir y manipular ante las amenazas de una simple corporación deportiva. La FIFA, además de sus espectáculos de corrupción y de sus veleidades , debería, en mi opinión, ser declarad “fuera de la ley” por la obscena pretensión de exigir que, para resolver litigios deportivos, y adyacentes, los ciudadanos, y las sociedades deportivas, no puedan acudir a los tribunales civiles. ¿A cuáles, pues, habrá que acudir, a tribunales venales, creados, organizados,  y comandados por una camarilla de aficionados al derecho, o legos en ello, pero que se han sabido encaramar a lo más alto de la organización deportiva, no sabemos con qué merecimientos, ni con los votos libres de qué ciudadanos?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

El contencioso de las obras de arte religiosas.

Procuraré ser breve. Estos días ha sido noticia  de primeras páginas el traslado obligado de 44 obras de arte, propiedad del monasterio de Monasterio de Santa María de Sigena. Éste  no es el único caso de litigio sobre obras artísticas propiedad de instituciones religiosas. Muy importante: Se trata de personas jurídicas, con derecho a la adquisición, a la propiedad, y a la enajenación de bienes. Los medios de comunicación no han sido muy claros en la información del contencioso, ni antes ni después de la intervención del famoso, y denostado por unos, y alabado por otros, artículo 155 de Constitución. Conviene tener en cuenta los siguientes datos:

1º) Normalmente, las diócesis coinciden, mas o menos, con las provincias, y las parroquias de una misma diócesis, suelen encontrarse, generalmente, en la misma Comunidad autónoma. Hay casos en que no sucede así. Había 11 parroquias de la provincia de Huesca que pertenecían al obispado de Lerida, y que pasaron, a petición de la Conferencia Episcopal Española, que abaca por igual a las diócesis de Aragón y de Cataluña, a la nueva diócesis de Barbastro-Monzón. (Nota: no solo por motivos de disputas por la propiedad, o la ubicación de bienes artísticos, surgen problemas cuando unas parroquias, sobre todo si tienen alguna característica que las haga interesantes e importantes, como el ejemplo paradigmático del Santuario de  la Virgen de Guadalupe, en Cáceres, patrona de Extremadura, ubicado en una zona cuyas parroquias pertenecen a la Diócesis de Toledo, de otra provincia y de otra autonomía. Claro que el santuario es un bombón, y una bicoca, sobre todo crematísticamente).

2º) Los bienes eclesiásticos son propiedad de la persona jurídica que los ha adquirido legalmente, de las parroquias, de las órdenes religiosas, de las personas jurídicas de instituciones religiosas, como los cabildos, las cofradías, los santuarios, si tienen personalidad jurídica, etc., etc. Hay limitaciones en la administración de esos bienes, que constan en el Derecho Canónico, y en los estatutos, y que suelen depender de la subsidiaridad administrativa de la diócesis, en la persona del  obispo. Pero hay que tener muy en cuenta que los bienes de una parroquia, o de un monasterio, no pertenecen al obispado, ni a la provincia eclesiástica. Y esto quiere decir que los bienes de las parroquias de Huesca, que pertenecían al obispado de Lérida, ni antes eran de esta diócesis, ni ahora lo son de la de Barbastro-Monzón. Y mucho menos se pueden arrogar esa propiedad las personas jurídicas civiles, como ayuntamientos, provincias o Comunidades. Esta aclaración ha faltado, evidentemente, en los medios de comunicación.

3º) En la enajenación de los bienes eclesiásticos es el tema en donde encontramos más cortapisas, sobre todo si se trata de obras de un valor económico que supere el marcado, para todo el territorio nacional, las diferentes conferencias episcopales, o si las obras de arte poseen un auténtico valor artístico o histórico. En estos casos la venta es nula si no se han recibido los permisos pertinentes por escrito. Estas cortapisas a la enajenación de esos bienes son las que han ayudado a montar todo el lío del que hemos sido, tristemente, testigos.

4º) La reciente ejecución de las sentencias previas al traslado de esas obras de Lérida a Sigena no se ha debido al artículo 155 de la Constitución. Son varias las sentencias no ejecutadas por las instituciones pertinentes, que llegaron hasta el Supremo y al Constitucional, y antes, al tribunal de la Signatura Apostólica, tribunal supremo de la Iglesia, en el Vaticano,  las que exigían esa ejecución que las autoridades catalanas se negaban a cumplir, las que han provocado este traslado tan tardío, y las prisas del mismo.

5º) En este asunto lo que ha sobrado, a mi entender, es la interferencia de las autoridades civiles, y el sentido erróneo de pertenencia de las obra de arte, a comunidades autónomas, o a los museos que éstos regentan, para honra y gloria de las mismas. Y este matiz también ha faltado en las informaciones de los medios escritos, hablados, y televisados, españoles. (Como ha faltado, desde hace mucho tiempo, y cuando más se acentuaban los aires nacionalistas e independentistas de un catalanismo recalcitrante, la clara y definida voluntad del obispado de Lérida de cumplir con sus obligaciones legales)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Las sombras del dogma de la Inmnculada

En este tema hay que andar con pies de plomo. No quiero incomodar a nadie, ni escandalizar, ni molestar. Pero es bueno recordar que los asuntos que tratan teológicamente de María de Nazaret están cargados de una sensibilidad especial, que la Teología mariana tiene muy pocos fundamentos bíblicos, y que María es, para muchos católicos, el principal punto de referencia de su fe, de su relación con Jesús, y de su pertenencia a la comunidad creyente. Dicho esto, y dejando bien claro que lo que deseo es proponer una reflexión teológica sobre el dogma de la Inmaculada, pero para nada sorprender, y menos escandalizar, termino esta petición de disculpa previa afirmando taxativamente que mi deseo es colaborar positivamente para la mayor, y más profunda, percepción de la fiesta que hoy celebramos. Y para cubrirme las espaldas citaré dos autoridades que no pueden ofrecer la más mínima duda a la tarea que me propongo. El primero es San Bernardo, reconocido por toda la tradición como el santo más enamorado y ferviente devoto de María, algo que no lo hace sospechoso de las dudas que tuvo sobre el Dogma de la Inmaculada Concepción de María. Y sobre ello escribe, ” …con toda certeza, sólo la gracia hizo limpia a María del contagio original… La fiesta de la Inmaculada Concepción es una fiesta que desconocen los ritos de la Iglesia, ni recomienda la tradición antigua”. Y un verdadero primer espada de la Teología católica, Santo Tomás de Aquino, afirmó que no era necesario el  dogma de la Inmaculada Concepción.

Voy a destacar algunos puntos que considero fundamentales para entender y delimitar claramente el dogma que sustenta la festividad mariana que hoy celebramos, y que fue defendida y propagada, sobre todo, por los caballeros españoles, tanto medievales y renacentistas, como modernos, hasta llegar a exhibir en la punta de sus lanzas los colores y la inscripción de la Inmaculada.

1º) El relato de la anunciación del Evangelio de Lucas, que hoy hemos proclamado en la misa, se refiere a la concepción de Jesús, por parte de María, que es la madre en este relato. No es ésta la concepción que expresa la fiesta y el dogma de la Inmaculada Concepción de María, como lo entiende la mayoría de los fieles, sino que se trata de la Concepción de María como concebida, no como madre. Es decir, se trata de la concepción que un día realizaron los padres de María, según la tradición popular, Joaquín y Ana.

2º)  Sospechamos por qué Santo Tomás de Aquino, la corriente dominica en su mayoría, y muchos padres conciliares del concilio Vaticano I, que proclamó el dogma, tuvieran serios reparos, y muchos de ellos, incluso, se opusieran a esa proclamación. Y es que la terminología de la declaración dogmática nos remite al mundo de los “detergentes“, (!con perdón!, pero es así como le oí comenzar la homilía en esta fiesta a un fraile dominico: “hoy nos toca hablar de detergentes”, sic-). Porque los padres conciliares, todos ellos varones, lógicamente, no se dieron cuenta, -o si se la dieron no  les importó lo más mínimo, o si les importaba no lo remediaron-, que al destacar que la Concepción de María fue sin “mácula”, mancha en latín, las demás sí que la tienen, por lo visto. Y la gracia extraordinaria concedida a esa concepción alcanzó, en buena lógica, tanto a la concebida, como a los progenitores. Esto querrá decir, supongo, que santa Ana concibió sin mancha, sin mácula. Pero todas las demás mujeres, según este aserto, conciben y paren con mancha, pero nos tiene que resultar muy arriesgado, ¡y nos resulta”!, afirmar que Dios cometió, ya desde el origen, semejante discriminación.

3º) Acudir a las consecuencia del pecado original no parece un recurso válido, pues se trata de un proceso puramente biológico, natural, y, para los creyentes, la naturaleza ha sido creada, es decir, es creada, en presente, por Dios, en una creación continuada. Y no parece sostenible, ni defendible, ni entendible, que un proceso tan natural y decisivo para la existencia de todos los animales, racionales o no, comience, necesaria y obligatoriamente, con una acción pecaminosa, algo que resultaría inevitable, y, por lo tanto, inimputable.

4º) De este modo, el sexo sería catalogado, como lo fue por muchos autores cristianos medievales, como algo sucio y pecaminoso. Hasta de las relaciones entre esposos de un matrimonio canónico lo afirmaban, y catalogaban la relación sexual como pecado, por lo menos, venial. Por eso esas relaciones eran prohibidas por algunos en el tiempo litúrgico de Cuaresma. Esta visión pesimista y pecaminosa del sexo se fue agrandando, hasta llegar a ocupar gran parte del elenco de pecados que las personas confesaban en el sacramento de la Penitencia. Eso no era así ni en el Antiguo (AT), ni en el Nuevo Testamento (NT). Así como la consideración de la Virginidad, que fue mudando, desde constituir un baldón, o vergüenza, hasta una condición de especial predilección. No estamos seguros de que ese trato de privilegio lo sea por parte de Dios, algo que no concuerda con los textos del Génesis, (Ge 1,28 ; 2,18.23-24). Pero en lo que no hay duda es que por influencias ajenas a la Biblia, con la Gnosis, y el movimiento filosófico de los Estoicos, la Virginidad pasó de ser una Vergüenza, (Ju 11, 30-31. 34-40)  al especial estado de excelencia y privilegio que es hoy. Es enternecedor el remate del relato del sacrificio de la hija de Jefté en Ju 11, 39b-40, en el que se cuenta como las hijas de Israel irían cada año, durante cuatro días, a llorar y lamentar la virginidad de la hija del juez de Israel.

(Insisto, no quiero molestar a nadie, pero a la luz de los textos del AT, y de los del NT, excepción hecha del Apocalipsis, (no casualmente escrito en Éfeso, según toda probabilidad), no cabe duda de que el estado de virginidad, o celibatario, es, según los textos bíblicos, una anomalía al proceso de la Naturaleza, sin olvidar nunca que, para los creyentes, ésta, la Naturaleza, es creada y guiada, y responde a los planes de Dios).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

La gravedad de los delitos contra el Estado

(Un recuerdo-Homenaje a los primeros cristianos, que se negaban a exclamar “Caesar Kyrios”, para gritar “Jesus-Kyrios”)

A mi, personalmente, me fastidia, y me aburre, la tendencia, que se está convirtiendo en manía, de opinar sobre temas políticos y jurídicos, y ahora me refiero específicamente a éstos, sin tener no digo una gran preparación jurídica, sino un mínimo de discernimiento para precisar, distinguir, y delimitar los conceptos. Se habla, y se opina, en rebullón, como decíamos antes, con una palabra de esas que ahora llaman moribundas, metiendo palabras, conceptos, figuras jurídicas, procesos y delitos, en un mismo saco. En el procés catalán, otro asunto que ya está cansando y aburriendo, es sorprendente, y resulta de alguna manera sospechosa, la insistencia en denigrar impúdicamente las actuaciones de los gobernantes y jueces del Estado central, y de alabar, ponderar, y exaltar, las actuaciones de los representantes políticos catalanes, todos ellos, por lo visto, modelos de coherencia, honradez, lealtad a sus pueblo, inmunes a la mediocridad y a la falta de ética.

Pues bien, a mí me parece que los huidos a Bélgica no han dado signos de gran valentía, ni que la presidenta del parlament ha sido especialmente consecuente con su fidelidad a los valores de la cultura y la historia catalanes, desdiciéndose para eludir la cárcel, ni el Honorable expresidente de la Generalitat ha sido un modelo de camaradería y compañerismo con sus asesores y su gente, dejándolos  a los pies de los caballos, y huyendo él a Bélgica, un estado europeo muy surtido de triquiñuelas legales, propicias a la confusión y al alargamiento de los técnicas jurídicas de defensa. Pero estas cositas son “peccata  minuta”,  faltas nimias de ética o de hombría, o de carácter o de camaradería, comparadas con los comportamientos que los han llevado a ser procesados e investigados, o imputados, como se decía antes, mucho más clara y diáfanamente.

Resulta también chocante, y altamente significativo, que políticos, muchos periodistas, profesores, e intelectuales, y hasta clérigos, de la querida Catalunya, se asusten, o demuestren escándalo, por las altas penas a las que sus dirigentes políticos se ha visto avocados solamente por portarse escrupulosamente con actitudes democráticas, pacíficas, y tendentes al diálogo y a la concertación. Pues no. Hay que recordar a los que así piensan y se expresan, que los delitos cometidos por los miembros del Gobierno de la Generalitat, y por algunos de los diputados y de la mesa del Parlament son gravísimos porque no atentan tan sólo contra derechos y libertades de os individuos, como el robo, el asesinato, la violación, ¡esos crímenes tan execrables y repugnantes!, sino, directamente, contra todos, contra la esencia, la seguridad, la naturaleza y la solidez del conjunto de los ciudadanos, constituidos en Estado. Nadie, en un Estado democrático, tampoco en España, puede ser, ni lo es, perseguido por sus ideas políticas, aunque sean contrarias a la misma índole de la configuración del Estado, y se proclamen, se discutan, y se escriban. Hay países que toleran aquellas, las ideas, porque, entre otras cosas, no tienen medios de prohibir lo íntimo del pensamiento, de los deseos, y de los sueños, pero sí coartan¡, y prohíben, con la legislación,  su manifestación y propaganda. Y estas naciones no son, necesariamente, las más oscuras y antidemocráticas o atrasadas, sino algunas de ellas son consideradas como modelos de regímenes políticos, como Alemania, o Francia. La primera prohíbe toda manifestación de ensalzamiento del nazismo, o de negación del Holocausto, y la segunda veta toda manifestación  política que tienda a menoscabar, o combatir, o dañar, la unidad e indivisibilidad del territorio nacional. (Me referí a estos “delitos estrictamente políticos” en mi artículo de este blog “¿Quiénes son presos políticos?”, del 17 de noviembre de este año).

Los romanos eran muy conscientes del peligro y de la gravedad de los crímenes contra el Estado. Aquí resultaría un tanto pesado y complicado explicar, con brevedad y claridad, la complejidad del sentimiento que un romano tenía de su pertenencia a Roma: me basta el recuerdo de que uno podía haber nacido en Córdoba, como Séneca, y ser ciudadano romano, condición que no tenían la mayoría de los que habían nacido en el cogollo de la ciudad imperial, debajo mismo del Palatino. Roma era, para ellos, mucho más que una determinación o una referencia geográfica. Por eso, los que se negaban a ofrecer al Emperador, representante, y, ¡casi!, encarnación de la diosa Roma, los signos y ritos que expresaban esa alta dignidad, como quemar incienso en los pebeteros públicos esparcidos por las calles y plazas, eran perseguidos, y considerados traidores al estado romano, es decir, a la inviolable Roma. He ahí la razón por la que los justos y equilibrados inventores del Derecho, como eran lo romanos, perseguían a los cristianos, no por sus ideas políticas, sino porque se negaban a la reverencia debida a lo que hoy llamamos Estado. Porque, a su vez, el mero hecho de proclamar “Caesar Kyrios” era para los seguidores de Jesús una apostasía y traición de su fe y sentimiento profundos, que expresaban con el grito “Jesus Kyrios“. (La diferencia con los catalanes radica en que los primeros cristianos no renegaban de, ni vilipendiaban, ni injuriaban a Roma, y tampoco se quejaban de su condena a las fieras, o a la cruz).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara