El Vaticano es especialista en mirar para otro lado, cuando no le interesa complicarse la vida

Cuando hablamos del Vaticano no nos referimos, necesariamente, al Papa. Hay tantos intrínculis y recovecos en el Vaticano, tanto en el sentido Físico, como, sobre todo, de Institución, que no podemos ni imaginar que el Papa esté ocupado en todas y cada una de las aventuras, que son centenas al día, que suceden en toda la Iglesia. Además, el Vaticano tiene varias facetas. Si nos fijamos en dos de ellas, ambas importantes, pero bien delimitadas y definidas, diremos que el Vaticano es, al mismo tiempo, uno de los casi doscientos Estados, como unidades políticas, que hay en el mundo, y, por otra parte, es el centro desde donde se dirige y gobierna, veces con mano de hierro, el conjunto de la Iglesia que, para entendernos, depende de Roma. Pues bien, hace unos días, el cinco de este mes de enero, el recientemente nombrado portavoz del Vaticano, Alessandro Gisotti, afirmó: “Sobre el traslado de los restos de Franco no tengo nada que agregar con respecto a lo ya afirmado por la Santa Sede, o sea, que el asunto concierne a su familia, al Gobierno español y a la Iglesia local”. Sobre el asunto se había pronunciado, con motivo de la visita de la vicepresidenta  Carmen Calvo Poyato , El secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, que había sido lo suficientemente ambiguo como para entender lo que interesaba a cada uno de los comentaristas, algo, por otra parte, muy común en el Vaticano.

A mí, desde luego, no me convence esta explicación, no me parece acertada la apreciación de la Santa Sede. Ésta, como sabemos, firmó el famoso concordato con el Gobierno de Francisco Franco, allá por el  año 1953, que dio el respaldo internacional que Franco  buscaba desde el fin de la guerra civil para su régimen dictatorial. No se trata, pues, de un ciudadano cualquiera e inexpresivo de un  país mayoritariamente católico, sino de un dictador que pretendió, y lo consiguió, por lo menos a nivel interno de España, que su golpe militar, que causó una tremenda guerra entre hermanos, fuese considerado una Cruzada de salvación de las “esencias cristianas patrias”, y así lo presentaron nuestros obispos, hasta llegar al demencial comportamiento, verdaderamente sacrílego, de conducir bajo palio al Dictador a la entrada del templo, para la participar de una celebración sacramental. El referido Concordato ayudó a Franco, y a sus admiradores obispos, a montar esa Cruzada redentora, que durante el pontificado de Pío XII tuvo carta de ciudadanía.

Gracias a Dios, por lo menos en el sentir de muchos creyentes, que tanto Juan XXIII, como Paulo VI, se negaron a aceptar el que ya era un hecho consumado, e hicieron ver de manera directa e indirecta, como, por ejemplo, frenando las causas de beatificación-canonización, que recaían siempre en miembros que, no por casualidad, pertenecían siempre a la misma parte contendiente. El régimen franquista no se entendió bien con estos dos grandes papas del siglo XX, y hasta puso obstáculos a la publicación de la encíclica “Populorum Progresio“, que solo resultó fácil encontrar en la publicación eclesiástica “Eclesia”. Es decir, la relación Franco-Vaticano no fue, exactamente, un dulce camino de rosas, para que ahora algunos de sus más altos curiales miren para otro lado, y aseguren que se trata de un asunto interno del Gobierno español, de la Iglesia que vive y cree en España, y de la familia del dictador.

Ya se inhibió, y miró para otro lado, la más alta esfera de la Iglesia, tan alta que denominamos Santa Sede, cuando podría, y no me atrevo decir ¡debería!, porque a pesar de la dureza de mi crítica siempre pienso en el respeto y obediencia que se merecen “los ungidos del Señor”, como dice el Antiguo Testamento (AT), no por sí mismos, sino por la misión que han recibido del Señor. Ahora bien, hemos aprendido, y en este blog lo he recordado a menudo, del Nuevo Testamento, como la corrección fraterna se realizaba sin falsos pudores discretos, para que nadie se enterase, sino con una buna mezcla de amor fraterno y firmeza, para que quedase claro el desvío que se hubiera producido de los valores evangélicos. Por eso los evangelistas ponen en boca de Jesús la terrible diatriba que lanzó a Pedro, “apártate de mi, Satanás, porque (en este asunto) no piensas como Dios sino como los hombres”, y los escritores de los Hechos de los Apóstoles y de las cartas no ocultan su diferencias, o la bronca de Pablo a Pedro por la cobardía e hipocresía, puntuales, sí, de éste. Y “el mirar para otro lado” al que me refiero ahora se trata de la vergüenza que supuso, y supone todavía para el episcopado español, es decir, para la Iglesia en España, la tremenda y nefasta imagen del tirano entrando bajo palio en los templos. Los representantes de los obispos, en la famosa Asamblea conjunta, promovida por el cardenal Tarancón, intentaron, suavemente, pedir perdón, por ese y otros motivos al católico pueblo español, pero a muchos, esa postura coherente y cristiana, no les gustó, a causa de su ideología socio-política. Pero, ¿para cuándo la petición de perdón del Vaticano, a la Iglesia española, por haber tolerado, con un silencio atronador, el agravio sacrílego perpetrado por sus obispos en su penosa sumisión al dictador, tratándolo como a “un ungido del Señor“?

Y queda todavía otro argumento decisivo. Como comenté en la entrada de este blog, del día 03/11/18, titulado “¿Qué la Iglesia no tiene nada que decir de la inhumación de los restos de Franco?, a la Santa Sede, como último garante de que el CIC (Codex Iuris Canonici, “Código de Derecho Canónico”) se cumpla en toda la Iglesia, le correspondería intervenir para que la cripta de la Catedral de la Almudena cumpla el canon c. 1242: “No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso «eméritos». También comenté en ese artículo que suponía que la Santa Sede habría dado, por los años noventa, la pertinente licencia para que la cripta de la Almudena se financiase con la venta de capillas mortuorias, como excepción a lo ordenado en al citado canon. Considerando todos estos datos, ¿cómo puede afirmar el portavoz vaticano que a la Santa sede no le corresponde intervenir en la exhumación-inhumación de los restos de Franco?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara  

 

¿Hacia dónde camina la Iglesia española? (y II)

Preocupantes sombras: (sigue)

4ª) sombra: el preocupante perfil anti Francisco del episcopado español. El lunes de esta semana, 18 de marzo, de este año de gracia y conversión de 2019, Redes Cristianas publicaba un artículo de Jesús Bastante publicado días antes en el Diario.es., con el título “Obispos españoles entregan sus diócesis a los seminarios ultras de los ‘kikos’ ante la falta de curas”. No quiero entrar en el contenido exacto que puedo aportar sobre las “Comunidades neo catecumenales”, que es el nombre técnico exacto con el que se conocen los populares “kikos” en la Iglesia, y lo afirmo porque podría entrar en el asunto con pleno conocimiento de  caso, pues he sido, en mis tiempos de Brasil, catequista itinerante de esa experiencia eclesial. Sobre ésta aseguro que es la manera más eficiente, rápida y eficaz para introducir a los fieles en un proceso serio catecumenal, evangelizador, y creador de verdaderas comunidades cristianas, a largo plazo. Lo que no quiere decir que la denominación “ultra”, aplicada a los seminarios “Redemptoris Mater”, que así son llamados exactamente todos los que dependen del equipo internacional de catequistas neo-catecumenales, dirigido en última instancia por Kiko Argüelloesté fuera de lugar, o no sea aplicable. Yo mismo fui, durante cuatro meses, profesor de Teología de la Revelación en el Redemptoris Mater de Brasilia, y pude comprobar que la formación seminarística de los futuros presbíteros neo catecumenales es, efectivamente, bastante “ultra”, mucho más que el proceso catequético normal para las personas corrientes.

Pero quiero destacar otro aspecto de este artículo, en el que veo, sobre todo, la que llamo 4ª) sombra de nuestro episcopado, y que está bien expresado con el título que le he puesto, “Perfil anti Francisco preocupante….” Se han publicado, en pocas semanas, varios trabajos, más de investigación y comprobación que de pura opinión, en los que el episcopado español acaba siendo considerado el más opuesto, de toda Europa, al papa argentino. Y no es que se opongan a él por antipatía, o porque nos les caiga bien, sino por el tipo de reformas que propone, que no son otras que una vuelta real, obediente, y ¡creativa!, a las propuestas del Concilio Vaticano II. Y para llegar a  esta aseveración es significativa la insistencia de las denuncias que el papa Bergoglio lanza contra el clericalismo, al que, varias veces ha proclamado el “mayor problema de la Iglesia actual”. Y este déficit de fidelidad conciliar que a muchos  nos  parecía percibir en algunos de nuestros prelados, se ha visto corroborado con esta evidente y no disimulada desafección al papa Francisco. Pues bien, este poco aprecio al papa actual, que no pocas veces se convierte en beligerante, tiene nombres y apellidos. Señalaré las diócesis correspondientes, dejando a los lectores que busquen, y pongan, los nombres de sus obispos titulares. De hecho, las diócesis que han instalado “kikos” en su seminario son dirigidas, con excepción de la de Madrid, en la que esa entronización fue hecha en el pontificado anterior de Rouco Varela, pero cuyo arzobispo actual, D. Carlos Ososo Sierra, es un de “los hombres de Francisco en España”,  por algunos de los obispos más reacios al pontificado de Francisco. Se trata de las diócesis de Alcalá, cuyo obispo es el más cercano a Hazte Oír y Vox de los obispos residenciales de España, Burgos, Cádiz Ceuta, Cartagena, donde se han celebrado misas en homenaje a Franco, al parecer solicitadas por seminaristas  cercanos a Vox, Córdoba, cuyo obispo es considerado contrario a la ideología de Género, Granada, a cuyo titular se le considera uno de los obispos homófobos. Otras diócesis con seminaristas neo catecumenales son León, Lugo, Orense, así como Oviedo, una de las más notorias, pues según rumores de sacristías, su arzobispo, Jesús Sanz, ha sido elegido para suceder a D. Carlos Osoro, en Madrid, y a D. Ricardo Blázquez, en la presidencia de la Conferencia Episcopal.

5ª) sombra: falta de criterios propios, personales, y seguimiento acrítico de liderazgos de dudosa legitimidad: es voz común en los mentideros eclesiásticos españoles la enorme y pertinaz influencia del cardenal D. Antonio Mª Rouco Varela en los nombramientos y movimientos episcopales entre sedes. No cabe duda de la notable valía que esta influencia denota en el eclesiástico gallego, y de la dimensión y categoría de su servicio eclesial. Así como también es notorio el disenso que la elección del papa porteño produjo en el arzobispo madrileño, perceptible a los que en estos últimos años hemos trabajado pastoralmente en la diócesis madrileña, así como el incómodo que le causó al arzobispo gallego el que éste consideró como rapidísimo cambio de titular en la sede madrileña, después de su setenta y cinco cumpleaños. Este incómodo, y excesivo liderazgo, se comprobó en la última elección para cargos en la Conferencia Episcopal Española (CEE), en la que, contra todo pronóstico, y tradición, el arzobispo cardenal de Madrid, no fue elegido para vicepresidente, según todos lo informes fidedignos, por la innegable influencia de Rouco en más de veinte prelados. Evidentemente, que, como ya he comentado a propósito de la sinceridad de los primeros años de la Iglesia, nos gustaría que estos hechos nos hubieran sido comunicados por los propios protagonistas de los mismos.

(Seguiré mañana. Ahora voy a una reunión lejos de la parroquia)

 

¿Hacia dónde camina la Iglesia española?

Tal vez esté mal formulada la pregunta, y sería mejor interrogarnos hacia dónde va la Iglesia oficial, institucional, jerárquica, de la Iglesia en España. O, para resumir, y dar en el grano, cuál es el plan, el itinerario, o, como se dice ahora, en plan cursi, y homenajeando a los boy scouts, cuál la “hoja de ruta” de la Conferencia Episcopal Española, (CEE).

  • Dejemos de lado los planes pastorales que todo obispo se siente obligado a lanzar a su llegada a una nueva diócesis, para él. Todos sabemos las horas que se pierden en reuniones plúmbeas, aburridas, y sin alicientes, ni evangélicos, ni teológicos, ni siquiera de apasionada y punzante sociología religiosa, hasta llegar a ultimar, tres o cuatro años después, el anhelado “plan enésimo de pastoral” de la diócesis en  cuestión, enterrando los anteriores, y los de antes de los anteriores, y los ilusionados deseos que desde décadas calientan los clérigos de esa diócesis para involucrar a los seglares, mejor laicos, por su connotación de “pueblo”, en sus planes y juegos pastorales. He celebrado ya mis bodas de oro presbiterales, o de cura, (¡ya he expresado montones de veces por qué no me gusta la denominación “sacerdotales”, así que no la repetiré otra más!), y he visto ponerse en faena, para inventar nuevas propuestas pastorales, que siempre acaban muriendo por inanición, por cansancio, por hastío, y por  impaciencia, y, sobre todo, por no tener valentía y agallas para proponer verdaderos planes, mas que de pastoral, de catequesis, de contenidos bíblicos, de reformas eclesiásticas, y, sobre todo, eclesiales, y, todo ello, a largo, a larguísimo plazo. Pero también he prendido, y percibido, que es más fácil, y placentero, para los obispos y sus inmediatos colaboradores, y da más réditos para el futuro a los que los/las promueven, la creación de unidades de pastoral, específicas y especializadas en temas variopintos, ninguno de ellos orientado a la conversión profunda, y al crecimiento, en la fe, y en las actitudes cristianas, no católicas, que no es lo mismo, de los fieles. En fin, reuniones y planes que nunca tocan asuntos capitales, como la superación del clericalismo en la Iglesia, la revisión de las condiciones para el cumplimiento de la misión de los sucesores de los apóstoles, y de todo el organigrama ministerial, como el celibato obligatorio, la ordenación de mujeres, la fijación de los obispos, superando el escandaloso y obsceno movimiento de ascensos en el escalafón episcopal, la reducción de toda la clerecía al primitivo estado laical de las primeras comunidades, la revisión y el reconocimiento del carácter y jerarquía de los carismas, un planteamiento valiente y sereno del carisma “petrino”, un profundo, serio, y verdadero reconocimiento, de los caracteres conciliar y sinodal de la Iglesia. Exactamente algo, o mucho, de lo que pretendía el concilio Vaticano II, y que las altas jerarquías eclesiásticas, a comenzar por el papado, paralizaron.
  • Y prestemos atención a otro tipo de planes y objetivos, … como  como la superación del clericalismo en la Iglesia, la revisión de las condiciones para el cumplimiento de la misión de los sucesores de los apóstoles, y de todo el organigrama ministerial, como el celibato obligatorio, la ordenación de mujeres, la fijación de los obispos, superando el escandaloso y obsceno movimiento de ascensos en el escalafón episcopal, la reducción de toda la clerecía al primitivo estado laical de las primeras comunidades, la revisión y el reconocimiento del carácter y jerarquía de los carismas, un planteamiento valiente y sereno del carisma “petrino”, un profundo, serio, y verdadero reconocimiento, de los caracteres conciliar y sinodal de la Iglesia. Exactamente algo, o mucho, de lo que pretendía el concilio Vaticano II, y que las altas jerarquías eclesiásticas, a comenzar por el papado, paralizaron. Y como fruto de todo ello, conseguir un encuentro vital, experiencial, pero gozoso y alentador, con el Evangelio, con las palabras, hechos y comportamientos de Jesús. Y este encuentro nos hará dejar nuestros cuarteles de invierno, y salir, como pide y anhela el papa Francisco, de campaña, a las periferias y suburbios, más sociales y psicológicos que urbanos, e intentar convertir este nuestro mundo desbaratado, injusto y cruel, en un remedo del Reino de Dios. Esta es la misión de la Iglesia, que describe con tanta precisión como belleza el nº 1 del proemio de la “Gaudium et spes”, documento conciliar sobre la Iglesia en el mundo actual:1. Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón. La comunidad cristiana está integrada por hombres que, reunidos en Cristo, son guiados por el Espíritu Santo en su peregrinar hacia el reino del Padre y han recibido la buena nueva de la salvación para comunicarla a todos. La Iglesia por ello se siente íntima y realmente solidaria del genero humano y de su historia. (Llegar a este punto, y conseguirlo, en la medida de la debilidad humana, será la principal ocupación de todas las conferencia episcopales del mundo, y su objetivo pastoral fundamental, esencial, e irrenunciable).
  •  Mas sombras que luces en la hoja de ruta de la Conferencia Episcopal Española  (CEE). 1ª) sombra: el secretismo. He admirado muchas veces en este blog la sinceridad y valentía de las comunidades primitivas, retratadas en Los Hechos de los Apóstoles,  y en las cartas apostólicas, especialmente de San Pablo, hasta conseguir la total transparencia. Y también he reconocido, comparándolo con el estilo de actuación de la CEE, que ésta pierde por goleada en la comparación. Pues aquí radica, en mi opinión, la primera gran sombra de nuestra Conferencia Episcopal. No podemos reconocer estilo y espíritu evangélico en la ocultación, en el uso de tácticas y estrategias que ocultan las discusiones, y cruce de opiniones de nuestros obispos, al conocimiento de los fieles. Y habrá que recordarles a nuestros pastores que los fieles no somos niños asustadizos y fácilmente escandalizables, y que los que nos escandaliza es, justamente, la ocultación y la falta de claridad, que nos avoca a pensamientos potencialmente malos para nuestros pastores, y para el total de la comunidad.  Que recuerden la casi brutal sinceridad del llamado primer Concilio de Jerusalén, y comparen.

    2ª) Sombra: falta de sentido profético. Me refiero al abandono de los fieles, por parte de los obispos,  en sus problemas terrenales y humanos pero acuciantes,  o así lo sentimos muchos miembros de la comunidad eclesial. Ha habido en España una crisis económica que ha provocado unos recortes en los servicios públicos de asistencia, como sanidad, dependencia, enseñanza, empleo, así como reformas laborables que han perjudicado claramente a los trabajadores, y a las clases más bajas social y económicamente, reformas que no por casualidad favorecían, en sentido inverso, a los empresarios y a las grandes empresas. Se supone que si los obispos, individualmente, y la Conferencia Episcopal, como institución, se consideran pastores y guardianes y defensores de sus fieles, podían haber puesto el grito en el cielo, denunciando los atropellos, como han hecho conferencias episcopales de Alemania, Francia Holanda, Reino Unido, Brasil, y hasta el episcopado católico de los EE.UU., que es minoría en el arco total de las Iglesias  cristianas norteamericanas. En España ha sido Caritas la que, soportando la crítica y hasta el sarcasmo del ministro de Hacienda, ha ejercido el papel de denuncia profética que corresponde a los obispos, e, incluso, con la crítica abierta y directa de algún obispo.

    3ª) Sombra: poco o nulo propósito de la enmienda. Me refiero ahora al gravísimo delito de la pederastia clerical, que lo ha habido, y mucho, en la Iglesia española, y a la vuelta del gran encuentro convocado en Roma por el Papa para estudiar ese peliagudo y acuciante problema en la Iglesia, se ha podido comprobar que el presidente de la CEE, arzobispo de Valladolid, cardenal Ricardo Blázquez, representante de los obispos españoles en Roma, no ha caído en la cuenta de que aunque haya habido también ese desvío infame en el ámbito de la familia, y en espacios educativos y deportivos, los obispos no se pueden poner de lado, en la parte que les toca, como vigilantes,  de la salud física mental, moral y  espiritual de los niños y adolescentes que se relacionan con sus curas, no pueden mirar para otro lado, ni tampoco esperar que los jóvenes, víctimas de abusos, tomen la iniciativa de denunciar y de mover las investigaciones pertinentes. A su vuelta de Roma el cardenal Blázquez se ha afanado en declaraciones, muy en especial en la TV13, de la que es el último responsable. En ellas ha demostrado, desgraciadamente, lo ineficaz y estéril que ha sido, para el episcopado español, el encuentro con el pues no se tomaron medidas concretas, ninguna de las que todos esperábamos, y menos la que esperaban las víctimas. El presidente de la CEE ha dejado claro, sin ninguna duda, que la Conferencia episcopal que él dirige, no piensa, ni va a hacer ninguna investigación sobre la pederastia clerical española en el pasado, porque, se excusan, afirman carecer de autoridad para ello, ya que están esperando las órdenes del Papa. En otros países, y otros episcopados, como en francés, no ha habido ese delicadeza cómplice con los pederastas o encubridores. El cardenal primado del país vecino, Cardenal Barbarín, arzobispo de Lyon, denunciado a los tribunales civiles, ha sido condenado a seis meses de cárcel, y apartado de su misión pastoral clerical.  Tal inacción contrasta con las actuaciones  que se han llevado a cabo por otras conferencias episcopales como la alemana, la irlandesa, la belga, la holandesa, la francesa, y algunas  ya han hecho públicos los resultados. Por ejemplo, “la Conferencia Episcopal Alemana ha documentado 3677 casos de agresiones sexuales provocadas por 1670 clérigos tras una rigurosa investigación de cuatro años sobre un período de varias décadas. Varias congregaciones religiosas españolas están llevando a cabo también investigaciones entre sus miembros. Lo que deja más al descubierto la falta de voluntad de la CEE o, al menos, de su presidente para aclarar crímenes tan horrendos”, como afirma el teólogo Juan José Tamayo, en artículo del 22/03/2019, en Redes Cristianas .

    No nos extraña, pues, que Juan Catrecasas, padre de un joven víctima de abusos en el colegio del Opus Dei de Gaztelueta, en Guipuzcoa, y presidente de la asociación que quiere proteger los que han sido privados de su infancia, arremeta con pasión contra la CEE y su presidente: “la jerarquía eclesiástica es insoportable, insustancial, mentirosa y muy cobarde”.  Juicio que hace extensible al presidente de la CEE: “Blázquez sabe lo que oculta la iglesia española y conoce la soberbia de la institución que él mismo dirige. Las palabras de Blázquez me producen estupor, y no tengo reparo en decir que desprecio y una profunda aversión”. ¿Dónde queda la tan cacareada transparencia y la repetida asunción de responsabilidades?

    (Seguiré)

    Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Nos toman el pelo

Me refiero a los políticos. A decir verdad, y para ser justos, no lo hacen todos por igual. En esta nueva época electoral de nuestra política los responsables de los partidos nos están abrumando con propuestas insensatas, con prácticas ilícitas, con pronunciamientos  insensatos, con estrategias filibusteras, con mentiras estratosféricas, con ostentosos aprovechamiento mercantil de los años dedicados al servicio público, y una serie más de comportamientos inadecuados, por ilícitos, antiestéticos, o, simplemente, anti democráticos, que debería ser la última tecla en ser manoseada. Procuraré poner un ejemplo de cada uno de estos comportamientos ejemplares.

  • La propuesta del presidente del PP, Pablo Casado,  al de VOX, Santiago Abascal, para que este partido no se presentara en 28 circunscripciones, con el fin no dividir excesivamente los votos de la derecha española, demuestra, además de insensatez, una patrimonialización de ciertas tendencias políticas, que, evidentemente, a los miembros de otros partidos ni les interesa, ni les gusta, sino que al contrario, los enfada e irrita visceralmente . De ahí la respuesta lógica y adecuada: “Nos os presentéis vosotros”. Con estos comportamientos infantil y egoístamente partidistas, evidentemente, “nos toman el pelo”. 
  • Un ejemplo de practica ilícita, y no solo antiestética, como dicen algunos comunicadores palmeros de los Ciudadanos de Rivera, ha sido, primero, la elección de una política controvertida del PP castellano-leonés, y rodeada de sospechas de corrupción, y, en segundo lugar, la tentativa de pucherazo descarado a favor de esa señora, Silvia Clemente, en las elecciones primarias para la presidencia de la comunidad autónoma de Castilla y León. ¿No era este partido de los Ciudadanos el que tenía como uno de sus primeros y principales objetivos la regeneración de la vida política española? Evidentemente, “nos toman el pelo”.
  • He aquí no uno, sino varios pronunciamientos insensatos del señor Casado, presidente del PP, no sabemos por cuanto tiempo. 1º), a raíz del recordatorio-celebración de los quince (15) años del atentado y masacre de los trenes de la línea Alcalá-Atocha de cercanías de, Madrid, ha vuelto a pronunciarse a favor de que se reabra el proceso penal de dicho atentado, con el objetivo de que sus víctimas puedan tener la certeza,  sin ninguna vacilación ni duda, de quiénes fueron sus planificadores, y ejecutores. Ya he recordado, en mi anterior artículo de este blog, del martes, día 12, de esta semana, el pleno conocimiento que los investigadores, encabezados por Fernando Reinares, tienen de todo el proceso de planificación, con nombre y detalles, así como todos sabemos y reconocemos, la precisión de todo el proceso penal llevado  cabo por  la Audiencia Nacional, y la enorme exactitud y respeto de los datos de la sentencia final. 2º), de la intención declarada, y rápidamente retirada, sobre las ventajas que su Gobierno podría ofrecer a las madres emigrantes embarazadas, en el supuesto de que se prestasen a entregar a sus hijos en adopción. Estos pronunciamientos y propuestas, ¿son de políticos serios? ¿O no será que “nos están tomando el pelo“?
  • Y tenemos las tácticas filibusteras de los partidos de la oposición de la derecha en el Congreso de los Diputados, abusando de su mayoría en la mesa del Congreso y en la Diputación Permanente del mismo, alargando enorme e innecesariamente los plazos de las discusiones parlamentarias, y oponiéndose a las propuestas legislativas del Ejecutivo, más por sus intereses partidistas que por el contenido de las propuestas legislativas, sean o no de interés social de la ciudadanía, y tumbando, o retrasando hasta el hastío, muchas de ellas de indudable valor ciudadano. Y, encima, el bipartido de derecha, PP y Ciudadanos, no hace otra cosa que protestar del interés electoralista de las intervenciones del Gobierno, olvidando las suyas propias, y el hecho de que una de las ventajas del Gobierno es el hecho de serlo, y de tener más facilidad de iniciativa. Pero cualquiera que contemple estas maniobras de obstrucción y retardo, solo podrán concluir que estos políticos ¡nos toman el pelo!
  • Mentiras estratosféricas. Ahora está de moda hablar de las “ fake news”, noticias falsas, en español, que tienen dos características que no pueden faltar, según el periodista, Marc Amorós, que acaba de escribir el libro Fake News. La verdad de las noticias falsas,  y que son ” tener un objetivo claro y adquirir una apariencia de noticia real, precisamente para conseguir engañarnos”. Esta moda, -que no lo es tanto, porque ya en el año 1835 un periódico de los EE.UU.,el New York Sun, se inventó que “un astrónomo inglés ha descubierto vida en la Luna a través de un telescopio,”- consiste en crear y propalar un tipo de noticias interesadas, aprovechables, sobre todo, y aprovechadas con cinismo y hasta ostentación, por los políticos, notablemente de la derecha española, que está demostrando en los últimos tiempos un nerviosismo, y una prisa por ganar, y llegar al poder, que rayan con la falta de un mínimo decoro. Tanto PP, como Ciudadanos, como Vox han repiten, como un mantra, la falsa noticia de que el Gobierno de Pedro Sánchez ya había planeado, con los separatistas catalanes, la entrega de parte del territorio nacional, así como habría admitido a trámite los 21 puntos de un documento infame de la Generalitat catalana. En este documento  se perpetraría un acto incuestionable de traición a todo el conjunto de ciudadanos y tierras de España. Se trata, evidentemente, de una monumental e infumable mentira, cuyos bulos, p0r lo visto, los líderes de los tres partidos de la manifestación de las banderas de Colón imaginan que los ciudadanos españoles sean tan lerdos, ingenuos, e ignorantes, que se los vayan a tragar sin más. Así como propagar y mantener, “imperturbable el ademán”, mentira de que la exhumación de los restos de Franco sea cosa del Gobierno, y no, como es, del Congreso de los diputados, en una falta preocupante de estilo y espíritu democrático, pues, por o visto, la soberanía nacional radica en el Parlamento, tan solo cuando éste falla a favor de las tesis de la derecha.
  • Aprovechamiento mercantil de los años dedicados al servicio público. Se trata de la práctica de las “puertas giratorias”, que no solo no se ha acabado, sino que se incrementa abusivamente con cada cambio de Gobierno. Reconozco que tenía una magnífica impresión humana, social y política de la ex vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, quien ha sido la que ha dado el último, y más sonado, pelotazo laboral-mercantil, propiciado por el paso, del trabajo en la vida pública, al de la empresa privada. En su caso no se ha cumplido ni el mínimo de dos años de distancia entre las dos ocupaciones, ni toro requisito fundamental para ser miembro del Consejo de Estado, del que suponemos que Soraya dimitirá, al ser incompatible con cualquier otra remuneración causada por un trabajo en la empresa privada. Y en mi opinión el hecho de que el actual Gobierno haya dado su consentimiento para que no se cumplan los requisitos que exige la normativa de los primeros años del traslado de la misión pública al trabajo en la vida privada, no solo no aminora la gravedad de comportamiento, sino que lo agrava, por la sospecha que se crea entre los ciudadanos de que los políticos practican, por encima de la norma y la ley, el principio casero e interesado de “hoy por ti, mañana, por mí”. Lo que aumenta la percepción de que, verdaderamente, ¡nos toman el pelo!. 

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

Hay víctimas, … y ¡víctimas!”

Recordamos ayer los quince años  la masacre del 15M del 2004. Como ocurre con esta fecha tabú de la política sucia española, hubo de todo, en los actos recordatorios, menos concordia. Es descorazonador, por no emplear la palabra indignante, más dura, y abierta al desaliento, que la recalcitrante derecha española no haya digerido todavía la evidente autoría yihadista del cruel y violento atentado perpetrado en el tren de cercanías de la línea Alcalá de Henares-Atocha, con su reguero de víctimas de Santa Eugenia, el Pozo y la estación de Atocha. El que mejor conoce el tema de esa violencia desenfrenada, siendo además un eximio especialista en el asunto de la radicalización, – es director del Programa sobre Radicalización Violenta y Terrorismo Global del Real Instituto Elcano-, es el profesor de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid Fernando Reinares, quien acaba de publicar, además, el libro  ‘Yihadismno y Yihadistas en España: 15 años después del 11M’. Es el máximo investigador y especialista en el asunto del yihadismo radical y violento. Pues bien, él nos desvela que el atentado perpetrado en España por esta banda fanática y criminal el 11M “fue por pura venganza de la operación Dátil“, por la que  “España había asestado el mayor golpe jamás recibido por Al Qaeda en Europa Occidental”. La “operación Dátil” es la que accionó la Operación central de la policía nacional, bajo la dirección del juez Baltasar Garzón, el año 2oo1, que desarticuló la célula española de Al Qaeda. Ayer pudimos ver al profesor Reinares, en las Mañanas de la Uno, comunicando, con nombres, y todo lujo de detalles, cómo se había ideado el atentado de Madrid en las lejanas tierras de Afganistán, como venganza de la deshonrosa y desastrosa, para ellos, los yihadistas, operación Dátil.

Por todo lo anterior, es bochornoso, patético, y si me apuran, obsceno, que haya un partido político, al que acompañan sus secuaces y simpatizantes, entre los que hay también ¿profesionales? de la información, que se obstinan en mantener, contra toda evidencia, y lógica, que fue ETA la responsable, promotora y ejecutora del cruel atentado del 11M de Madrid. Recuerdo perfectamente que desde mi casa, la casa parroquial de Nª Sª de la Piedad, donde me acababa de levantar de la cama, oí ruidos, que me parecieron estallidos de cohetes potentes, algo insólito a esas horas. Poco después, a la 9,30 hs., celebraba la misa con los fieles más madrugadores, por los que me enteré de lo que había pasado en la cercana estación de “el Pozo”. Al acabar la misa, salí corriendo hacia la sede de la Revista Reinado Social, como se llamaba entonces, para la que escribo mi blog, en la modalidad digital, porque había quedado con el director de la revista, padre Fernando Ábalos, ss.cc.  Cuento esto porque ayudará a entender las primeras impresiones que tuvimos, y comentamos, él y yo. Me dijo, “si ha sido ETA, acaba de dictar su sentencia de muerte, porque esto los españoles no se lo vamos a perdonar nunca“. Todavía no se sabía, evidentemente, nada sobre el atentado. Recuerdo que le respondí: “al venir oyendo la radio en el coche, me he enterado de que los portavoces, de ETA, en contra de sus costumbre, estaban negando la autoría del atentado, y, en  mi opinión, jamás perderían una oportunidad como esa, de un atentado perfecto, por su cantidad de víctimas, y la precisión de su ejecución, como para no reconocerlo como suyo, si esa fuera la verdad“. Después, al llegar a casa, me fui enterando de que los centros de información más prestigiosos del mundo no dudaban de que la autoría del atentado se debía a Al Qaeda, y al movimiento yihadista.

Ya sabemos cómo el Gobierno del PP, con José María Aznar como presidente, que se encontraba en los estertores de su mandato, maquinó y enredó a la opinión pública, para presentar a ETA como la cruel e implacable autora de la matanza. Y hasta el mismo día siguiente, en el que todo el mundo que manejaba internet tenía ya la información, por portavoces de países neutros, quienes no tenían ningún interés político, ni electoralista, en apuntar una u otra autoría, sino la que todos los indicios insinuaban, Al Qaeda, pues todavía el portavoz Acebes insistía en la “¡evidencia!” de la responsabilidad de ETA. A mí, personalmente, no me cuesta mucho empatizar con los sentimientos encontrados y abrumadores de los políticos del PP, que veían desmoronarse su victoria en las urnas. Pero esa facilidad de empatía se me acabó, como a casi todos lo españoles, con el paso del tiempo, con las investigaciones policiales y judiciales exhaustivas emprendidas, y con la sentencia final, modelo de proceso judicial y de lógica jurídica. Por eso me resulta inconcebible, e incomprensible, como el joven presidente actual del PP, Pablo Casado, continúe con el mantra de que es preciso retomar las investigaciones, hasta que las víctimas se convenzan, sin la más mínima duda, de quienes fueron los autores de la muerte o de las mutilaciones de sus hijos y parientes. Y ésta es, como ya se han quejado varias veces algunas de las asociaciones de víctimas, una tentativa burda, interesada, y partidista, de usar a las víctimas para sus objetivos partidistas y electoralistas.

Nunca me ha parecido bien apelar demasiado a las víctimas para resolver problemas sociales y políticos, como la insistencia de una justicia implacable, casi justiciera, que, en vez de ayudar a la extinción de una banda, como ETA, alentara y animara su continuación en una escalada de violencia, apelando siempre a la justicia que merecen las víctimas, mirando más al pasado que al futuro de una solución razonable. Claro que las víctimas directas de los problemas creados en una sociedad democrática son las más perjudicadas, pero no podemos poner en sus manos la solución de graves problemas, porque no pueden tener la equidad y generosidad para compartir su parte de generosidad en concesiones especialmente dolorosas, sobre todo para ellas, a no ser en casos admirables, y casi heroicos, de madurez humana, social, y democrática, algo que podemos y debemos admirar, pero no exigir.

¿ Se intentó, en la transición democrática, una justicia mínima para las víctimas, no de los dos bandos de la guerra civil, para lo que era razonable la amnistía, sino de los represaliados después de acabar la guerra, tan hasta bien después, que llega hasta nuestros días, cuando se supone que existía una sociedad organizada, y un Gobierno, con un sistema judicial evaluable por la comunidad internacional? ¿Es que era tan difícil levantar los casos de injusticias flagrantes que habían arruinado, y lo seguían haciendo, la vida de familias enteras? O, ¿debemos tolerar tanta sensibilidad social hacia la justicia debida a unas víctimas, y el desprecio hacia otras, como demuestra, hasta la saciedad, y ¡el vomito”, la frase, referida a los parientes de muertos violentamente en la dictadura, que buscan afanosamente sus cadáveres, y tiene que oír el desprecio de “esos que solo piensan en el pasado, y andan en busca de huesos por las cunetas”? Ante semejante ofensa, no a una persona, sino a un colectivo humillado y anonadado de dolor, ¿no habrá algún fiscal que intervenga de oficio para frenar semejante trato injusto, humillante, tal vez indicador de un delito de odio?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

 

 

Dos artículos infumables … ¡¿ en Religión digital!?

La verdad es que no sé si se trata de Religión o de Periodista digital. En la edición de hoy, 02 de marzo de 2019, aparece demasiado destacado el logos de “Periodista digital”. Me gustaría que lo aclararan mejor, porque no quiero ser injusto con una revista, que es un portal cristiano de primera línea, y que me ha dado material e información durante estos años para nutrir mi blog de R21, “EL guardián del Areópago”,  de contenidos interesantes y documentados. y una vez hecha esta pequeña aclaración, me referiré a los dos artículos.

1º) Uno trata de un comentario al artículo de Juan Manuel de Prada,Pederastia y Clero”, que tiene como subtítulo “Jesús establece que sólo pueden ser sacerdotes quienes se hacen eunucos por el reino de los cielos”. No es la primera vez que veo al señor Prada adentrarse por terrenos pantanosos, peligrosos, que no domina. Se trata de alguien que escribe muy bien, que ha ganado el premio nacional de literatura, pero que solo demuestra amateurismo en los temas relacionados con la Teología y la Exégesis bíblica. De los que tiene un conocimiento superficial, y, sobre todo, desfasado, con aseveraciones apodícticas de hace mucho tiempo, planteamientos de otros siglos.

En primer lugar, hablar de sacerdotes en textos evangélicos supone una anacronismo innegable. No hay un solo texto en todo el Nuevo Testamento (NT), que, refiriéndose a una persona cristiana, emplee el término “sacerdote”, que solo se atribuye, en el NT a los sacerdotes del templo de Jerusalén, o, en las cartas de Pablo, a algún sacerdote pagano. En tiempos de Jesús, y hasta muchos años después, siglos IV-V, no se habla de sacerdotes en la comunidad cristiana. Y ni tan siquiera se impone la palabra sacerdote, por la peligrosa cercanía, y posible confusión, con las religiones naturales, éstas sí necesitadas de sacerdotes, intermediarios entre los fieles y los dioses. Como insistentemente nos enseña la “Carta a los Hebreos” solo hay un “Único, Sumo, y Eterno Sacerdote”, que es Jesús, y del que todos los cristianos participamos por el Bautismo.

Por tanto, la mayoría de los textos que los evangelios ponen en boca de Jesús, especialmente, los de sentido pedagógico, se refieren a todos los seguidores de Jesús, indistintamente hombres o mujeres, con independencia del carisma que hayan recibido del Espíritu Santo, y que estén desarrollando en la Iglesia. Si a esto sumamos que la realidad de los eunucos gozaba de una actualidad considerable en aquel tiempo, justamente para defender la integridad y falta de sospecha de los guardianes de los gineceos de palacios y cortes polígamos, entenderemos por qué Jesús recurre a ese símil, que hoy nos chocaría. Aún cuando sabemos, y reconocemos, que el concepto de eunuco supera al de la castración física, o a detalles relacionados con la mayor o menor potencia y facilidad de contacto  sexual. Pero no necesariamente está relacionado con una mayor dedicación a la mística, o a la oración contemplativa.

Aquí nos viene bien recordar la anécdota, graciosa o cruel, depende del prisma con la que se la enfoque, del santo padre Orígenes, quien, por haber entendido la recomendación de Jesús de modo literal, ante su fogosa tendencia sensual, que le hizo dudar de su capacidad de castidad para la finalidad que él mismo se había conjurado, se auto castró voluntariamente, algo que fue interpretado como una especie de actitud fanática, que significó, en el ámbito de valores eclesiales, su exclusión en la lista de los santos de la Iglesia.

2º) La torticera versión de la exhumación del cadáver de Franco. Me refiero al artículo, éste sí, a lo que todo indica, en las páginas de la revista Periodista Digital, más que en la de Religión Digital, titulado  “A vueltas con la momia  de Franco”, como sobre título, y como título principal “La ‘Memez Sánchez’ duplica las visitas al Valle de los Caídos en febrero de 2019″, con afirmaciones como “, “La Justicia para en seco la jugada de Sánchez para sacar la momia de Franco del Valle de los Caídos”, o  “El gobierno de Sánchez bloquea la subvención al Valle de los Caídos”.  Reconozco que se me revuelven las tripas ante semejante sarta de mentiras, que en este caso han sido tres, y flagrantes. No me he  equivocado, no, he dicho mentiras, y lo voy a demostrar.

1ª) Mentira. No se trata de una memez de Sánchez, o del presente Gobierno de la nación, sino de una resolución del Congreso, el día 13 de Septiembre de 2018, con las señaladas abstenciones de PP y Ciudadanos. Poca democracia demuestran los que achacan las disposiciones resolutivas solo al poder ejecutivo, olvidando que la soberanía española la ostenta el congreso de los diputados, que por amplia mayoría decidió esa exhumación.

2ª) Mentira. No es verdad que la Justicia haya “parado en seco la exhumación de Franco, sino que un juez, más agitador judicial que juez, según el parecer de un ex magistrado del Tribunal Constitucional, ha declarado que el trabajo de levantar la fosa es muy peligroso, (¿?), por lo que no vale que el ayuntamiento de San Lorenzo del Escorial haya dado la preceptiva licencia de obras. Se sabe que por maniobras de la familia y “simpatizantes de Franco” se han presentado diez y siete (17) reclamaciones judiciales en diferentes juzgados de Madrid, en lo que constituye, según la mayoría de juristas un colosal abuso judicial. Es decir, la justicia no ha parado nada, porque una familia no puede tener prioridad sobre el bien común, manifestado en un decreto del Congreso de los Diputados.

3ª) Mentira. El gobierno de España, -mejor que el Gobierno de Sánchez , no ha bloqueado, !todavía!, la subvención al Valle de los Caídos, sino que al Ser el Gobierno de España  el propietario del complejo templo-cementerio-monasterio benedictino del Valle de los Caídos, han suspendido, de momento esa subvención, porque, en la última prestación de cuentas, los benedictinos no han sabido aclarar  el déficit. Independientemente de este episodio, los benedictinos pueden ser invitados cualquier día a retirarse de su actual ubicación, cuando el Gobierno de España decida que se ha cumplido el tiempo del favor que hicieron cuando, por los años cincuenta. se prestaron a realizar esa presencia litúrgica y cultual que la orden benedictina tan bien ejecuta. Pero el mezclar churras con merinas, y meter todo en el mismo saco, es una de las maneras de mentir con aparente menor descaro.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara     

 

Rastreabilidad y transparencia en los delitos pedófilos de eclesiásticos

Son dos palabras que resumen muy bien la aportación que ha hecho en los últimos días, ayer, exactamente,  el cardenal Reinhard Marx, presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, (CEA), en la cumbre Mundial Eclesiástica anti pederastia. Viene a declarar que esta rastreabilidad y transparencia no solo no está reñida con los derechos individuales al buen nombre ya a la justa fama, sino que los asegura y reafirma. El cardenal tuvo que lidiar con un tema peliagudo interpuesto entre la contención, condena, previsión, y justo castigo por un procedimiento penal como consecuencia del delito de abuso , de niños y jóvenes, y la exigida e inalienable obligación de preservar el buen nombre y de proteger los datos personales más íntimos e inenarrables. Y el señor Reinhard lo hizo muy bien, apelando a la necesaria, y útil administración seria y completa en los asuntos decisivos  que tramitamos, y que responden a la visibilidad de la comunidad eclesial, y al respeto y cumplimiento de los protocolos de seguimiento y de archivo de conductas, que, aunque sean privadas e íntimas, al ser delictivas, como lo son las prácticas sexuales por abuso de autoridad y de influencia con personas menores de edad, tienen que tratarse documentalmente de modo que se puedan rastrear, y dejar claro los protagonistas de esas conductas, justamente para no ser después injustos con los que no son responsables de esos delitos, y no caer, así, en falsas denuncias, estas sí, injustas y gravísimas.

La conclusión del cardenal es que el único modo de respetar la justa y debida fama de todos los es disponer de una administración transparente, documentada, y escrupulosamente respetuosa con la debida protección de datos, pero no con aquellos que no solo no se deben ni pueden proteger, sino que se deben imperiosamente denunciar a las legítimas autoridades. No se puede olvidar que la persecución y la condena de actos delictivos tienen categoría de actuaciones públicas, y que esta publicidad es una de las pocas compensaciones de las que pueden gozar las víctimas de esos abusos.

En el texto completo del pronunciamiento del cardenal alemán, al que se puede acceder,  y leer cómodamente, en Religión Digital, se vislumbra otra queja, tal vez de más calado todavía, si la podemos considerar como causa y fundamento de esos abusos sexuales a menores, inicuos e indecentes. Me refiero a que la administración de la Iglesia se caracteriza, con frecuencia, por una práctica abusiva inherente a la propia administración, que, en palabras del cardenal de Múnich, impele a los clérigos a atentar sin miedo contra los derechos de los acusados. Cuando habría que tener en cuenta que “los principios de presunción de inocencia y protección de los derechos personales y la necesidad de transparencia no se excluyen mutuamente. De hecho, es precisamente lo contrario“, aseguró el cardenal. Es decir, que no solo existe el abuso sexual, sino que la jerarquía de la Iglesia hace del abuso del poder una de las patentes de sus actividad. Opinión de la que aunque parezca atrevida y extravagante, muchos que nos hemos movido durante casi toda la vida en el mundo eclesiástico, podemos dar fe, y constatar, que esa opinión no es, para nada, ni atrevida ni extravagante. Las diferentes divisiones territoriales eclesiásticas, -no en lo eclesial, donde lo que hay son asambleas, grupos, comunidades, hermandades, etc.-, se van escalonando como departamentos estancos, de tal modo que fuera de la dependencia vertical de unos sobre otros, que raramente se incomodan, como Santa Sede, diócesis, vicarías, parroquias, etc., etc., el que preside cada uno de ellos ostenta una autoridad individual que, no raramente, se convierte en “autoritarismo clerical“, algo que el papa Francisco no se cansa de denunciar como uno de los principales males de la Iglesia.

Se habla mucho en los días de hoy de la importancia de la “sinodalidad”, cuando vemos que los sínodos, desde el de Roma, hasta el de cualquier diócesis desconocida, se han convertido en reuniones de carácter puramente consultivo. Lo pudimos ver en los sínodos romanos en épocas de otros papas anteriores, cuyo resultado final lo escribía el Pontífice, o sus escribanos, tiempos después, con la sensación que provocaba el procedimiento del descrédito en la autonomía del sínodo. ¡Y no digamos nada de los sínodos episcopales Por lo que me atrevo a afirmar que el que manda en la Iglesia en departamentos superiores, obispados, vicarías, manda de verdad, y, fácilmente, pierde el miedo de incomodar, o ser injusto con sus inferiores. Cosa que sucede de modo diferente con superiores generales, provinciales, en órdenes y congregaciones de vida consagrada, porque ésta presenta en la Iglesia los mayores índices de democracia que conocemos).

Jresús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

Un bello, y evangélico gesto, del papa Francisco

JPEG - 15.8 KB(Reprimenda pública del papa Juan pablo II al poeta-clérigo-político nicaragüense Ernesto Cardenal).

Me refiero al que ha tenido con el teólogo, poeta, político, y fiel y piadoso presbítero -cura- trapense, Ernesto Cardenal. Después de celebrar mis bodas de oro de presbítero, y a mis setenta y siete años, he aprendido, por fin, a poner en la nevera las loas y ditirambos con los que, algunos palmeros, halagan a grandes jerarcas de la Iglesia, como a Juan Pablo II, o al cardenal, y después papa Benedicto XVI, Josef Ratzinger,  sin referirse, ni informar, de sus errores e injusticias, como las que ejercieron los dos personajes con el hombre de Dios y de la Iglesia, Ernesto Cardenal.

(Discúlpenme un pequeño inciso: ya he escrito varias veces por qué no me gusta ni la palabra ni el concepto “sacerdote”, aplicado a los ministros del culto cristianos. Resumo mi argumento, pero hay más: en todo el Nuevo Testamento, NT, no hay un solo texto en el que así se denomine a un cristiano, ni en la Iglesia primitiva, hasta el siglo IV, después del edicto de Milán. Sacerdote, único y eterno, Jesucristo, según el rito de Melquisedec, que era incruento. No sé, por eso, el ahínco con el que algunos insisten en la expresión “El Santo Sacrificio de la Misa“, que no estaría mal, y sería adecuado, si en lugar de referirse al Calvario, lo hicieran a los signos sacramentales del pan y del vino, perfectamente apropiados a Melquisedec).

Todos saben el tremendo, poco caritativo, y nada evangélico gesto, con el que el papa obsequió al cisterciense, que es lo mismo que trapense, Cardenal, siendo éste ministro de Cultura del Gobierno de la Nicaragua revolucionaria (1979-1988) y ferviente defensor de la teología de la liberación latinoamericana: arrodillándose el clérigo nicaragüense ante el Papa para recibir su bendición, el Papa se la negó, y lo señaló con el dedo índice acusador ante las cámaras de televisión del mundo entero. Era una calurosa tarde de marzo del año 1983. Es sobradamente conocida la aversión que el papa Wojtyla sentía hacia el comunismo, o hacia cualquier síntoma o recuerdo de socialismo, más el político que el sociológico, aunque éste también. Poco después de esa escena, el periodista americano Blase Bonpane escribió una carta abierta al papa, diciéndole que “era un escándalo lo que había hecho conmigo, y que me debía pedir perdón públicamente”. Y le reclamó “que al mismo tiempo que a mí se me hubiera hecho ese rechazo en Nicaragua, en El Salvador se hubiera abrazado con el asesino de Monseñor Romero”.

Mucha gente tiene la impresión de que el papa polaco era mucho más amigo, y se sentía mejor, con el Capitalismo que con el comunismo. Pero es prudente y esclarecedor informar de que ambos sistemas socio-económicos fueron condenados por el papa Pío XI. Todas esas reacciones, bastante viscerales, son debidas a lo que vivió y aprendió en su Polonia natal. Por eso afirma el propio Ernesto Cardenal que lo que más molestaba a Juan Pablo II de la revolución nicaragüense es que, a diferencia del régimen polaco, no persiguiera a la Iglesia, y que, por eso mismo, las repetidas alusiones papales a Polonia en su viaje a Nicaragua eran injustificadas.

A esa injusticia ha venido a poner término el papa argentino. Por eso pienso que es el levantamiento de esa injusta, desproporcionada, y, ¡digámoslo claramente!, antievangélica sanción es un motivo de gozo, de alegría, y de reconocimiento a los comportamientos que, inspirados en el Evangelio, dan razón a la honradez y coherencia de los verdaderos cristianos.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Crónica de un encuentro

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Como ya expliqué en otra ocasión, la parroquia de la que era párroco ha cambiado de status, y desde el 1º de octubre pasado es un centro de pastoral matrimonial-familiar, de nombre “Hogar de la Misericordia”. Pues bien, este centro ha tenido hoy una visita de alta alcurnia, en la persona del señor arzobispo, el cardenal D. Carlos Osoro Sierra, que ha estado con los curas de nuestra Vicaría IV, y me gustaría compartir con mis lectores los detalles del encuentro que nuestro obispo nos ha regalado.

Oración en el Templo. A las 12,00 hs. hemos comenzado la jornada, con el rezo de la hora minor. Lo único reseñable ha sido que D. Carlos ha cambiado la lectura breve que correspondía a la hora, conocida en nuestro argot como lectio brevis, por la lectura del Evangelio de hoy, viernes de la 5ª semana del tiempo ordinario, Mc 7, 31-37:

 Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. El, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Abrete!» Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran. Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.» (Mc 7, 31-37)

El comentario del señor arzobispo ha sido provechoso, me ha gustado. Ha insistido en dos puntos que me interesan mucho: em primer lugar, en la curación del sordomudo, lo que afianza mi idea, que suelo repetir mucho, de que ni Jesús, en particular, ni el Nuevo Testamento (NT), en general, menciona nunca esa expresión tan repetida, y del agrado de los clérigos, de la “salvación de las almas”, Jesús se preocupa del bienestar, y de dar sentido, a la vida de las personas, y los aspectos corporales de éstas son los más visibles y constatables, así que una de las tareas más frecuentes y repetidas del Señor consistió en curar a enfermos, limpiar leprosos, liberar poseídos diabólicos, y dar de alimentar, eventualmente, y en caso de necesidad, a sus oyentes. Y, en segundo lugar, ha destacado el profundo simbolismo del objeto de la curación del sordomudo: le abre los oídos,- para que oiga la Palabra-, y le suelta la lengua, para que proclame las maravillas del profeta de Nazaret, que «todo lo ha hecho bien”. Dos actitudes esenciales en la Evangelización, que exige, antes de hablar y proclamar, escuchar intensa, y claramente, la Palabra de Dios.

Charla en la sala de reuniones. 1º), el tema de Caritas, (y la difícil respuesta de los parroquianos a la exigencia de la evangelización: 2º) El tema de los emigrantes; 3º), la incongruencia y la dificultad para una vivienda digna; 4º), el agobio del trabajo burocrático. 

La dinámica de esta parte de la conferencia-coloquio consistió en que alguien de la asamblea, normalmente representado a cada uno de los arciprestazgos, hacía una pregunta, y el cardenal respondía. Los temas presentados por los correspondientes interrogadores fueron los que he señalado más arriba, y que paso a detallar.

Caritas. La pregunta discurría por el siguiente derrotero: tenemos la impresión de que perdemos el tiempo con los parches concretos para necesidades urgentes, y evidentes, como dar de comer ante el hambre de familias enteras, si no conseguimos un desarrollo y una capacitación más sostenibles. Algo así como el proverbio chino, “No des pescado a nadie, sino enséñales a pescar”. La respuesta del Osoro fue la que hoy es constante en los cuadros directivos de Caritas, justo en el sentido de la pregunta. En nuestra ex parroquia de Nª Sª de la Piedad nos decían lo mismo, y nosotros respondíamos que para enseñar a pescar, y otras muchas cosas, la organización de Cáritas no está capacitada, porque incluye la solución de ese problema incluyo muchos aspectos que no abarca, como: cursos que preparen de verdad a las personas para un trabajo, y no solo un paripé de aprendizaje de leer y escribir del tipo “tente mientras cobro”, entre otras cosas porque no se cobra, es decir, falta financiamiento; faltan profesores y especialistas en preparación pre laboral casi inmediata; faltan recursos técnicos e instalaciones adecuadas, etc., etc. Resumiendo, el ideal, más que ideal, utopía, de los dirigentes de Caritas, el único que lo puede asumir es el Estado. Mientras que mover a la comunidad parroquial a preparar una estructura segura y estable de alimentación de tanto necesitado de la misma es algo claramente posible, realizable, y no creador de frustraciones, además de que actúa de signo pedagógico para tener siempre presentes a los más necesitados, algo inherente al ADN de la Iglesia.

2º, el tema de los inmigrantes. El cura que pregunta índice, sobre todo, en la cantidad de inmigrantes de nuestra Vicaría, que parece sobrepasa ampliamente a la media de otros barrios de Madrid. La mayoría de estos inmigrantes en nuestra zona es de latinos, hispanos, que los llaman en EE.UU. Y, aunque parezca mentira, la pregunta insinúa también que la integración, si no total, algo realmente difícil, tampoco puede calificarse de alto nivel. La respuesta de nuestro arzobispo Carlos es bastante clara y coherente: España, y podemos afirmar que también Europa, es fruto de la inmigración de una amplia, y variada, colección de pueblos diversos y variopintos. Así como la figura de los forasteros en la Biblia, a los que hay que cuidar bien, “porque forasteros fuisteis en las tierras de Egipto”, es recurrente, así como la hospitalidad de los pueblos semitas es proverbial, como lo fue la nuestra, española y cristiana, algo que se está perdiendo.

3º, la incongruencia evangélica, y la dificultad social de muchos conciudadanos para obtener una vivienda digna. Esta pregunta está relacionada con las dos anteriores, con Cáritas, y con el  problema de la inmigración. La incongruencia evangélica radia en que en una sociedad que se jazta de ser muy católica, -pero que acaba por admitir que es poco cristiana-, plantea gravísimos problemas, proporcionalmente, bastante más acusados que en el resto de Europa, para cumplir la exigencia del artículo 47 de la Constitución española que declara derecho fundamental el disponer de una vivienda digna. Pero la defensa y promoción de ese derecho tan claramente proclamado por la Constitución no aparece, ni se ve tan claramente. De ahí, la dificultad que vemos en el cumplimiento de este mandato constitucional, que vemos conculcado  en los precios abusivos para poder adquirir la propiedad de una vivienda, o de gozar de un alquiler que no resulte abusivo. El cardenal, hizo aquí una firme, y dura denuncia, diría yo, de las políticas del Estado hacia la vivienda, ya que, según la información que nos facilitó, no habría gastado ni un euro para ese fin en los últimos Gobiernos, de cualquier signo que hayan sido. En este momento, yo intervine, para alabar la denuncia que acababa de realizar, y, para preguntarle si ese escenario de una reunión de curas era el mejor fórum para presentar esa denuncia, y nos sería más útil y productiva una declaración oficial y solemne no e jun obispos o dos, sino de toda la Conferencia Episcopal Española, (CEE), como han hecho las correspondientes CEs de Alemania, Reino Unido, Holanda, EE.UU., Brasil, entre otras muchas. En este momento el arzobispo recordó la respuesta del Papa a un periodista español, que le preguntó si no pensaba venir a España, a los que Francisco respondió, “Espero que ellos (¿los obispos?) se pongan de acuerdo.” Con lo que parece dio  entender, y esto es una información valiosísima, que  los obispos, al estar divididos en lo eclesiástico, con muy diferente aprecio y aceptación del papa Francisco, y también en los temas político y social, no tienen suficiente autoridad y credibilidad para este tipo de denuncias al Gobierno central de la nación.

4º, el agobio del trabajo burocrático. El último representante arciprestal preguntó, ante los desafíos pastorales, y las tareas urgentes de evangelización, cómo los curas de hoy pueden atender también a los encargos que les llegan desde la curia diocesana para atender los requisitos, cada vez más exigentes e inaplazables, de la burocracia, más y más exhaustiva y global cada día. La respuesta arzobispal ha sido, como tantas, para salir del paso, que ellos, los obispos, también se ven agobiados por los reclamos que la propia administración pública obliga, en un proceso sin fin, a las diversas corporaciones que, por su dimensión, historia e idiosincrasia, mueven mucho dinero, y atienden a muchas personas o a otras instituciones sufragáneas. Siempre oímos lo mismo, lo pesada, difícil, pero irrenunciable, que es la administración de las diócesis, y de los diversos estamentos del mundo clerical. Todavía recuerdo el enfado que provocó en un arzobispo de una arquidiócesis del Estado de Sâo Paulo, Brasil, mi observación, ante  su negativa a participar de una celebración litúrgica interesante, con la disculpa de la complejidad de su agenda, por la gravedad del trabajo de la administración diocesana, al decirle yo tan serio, “sí, pero recuerda que, en el día del juicio, no te juzgarán por tu desempeño en la administración de la diócesis, sino por tu trabajo pastoral hacia tus fieles“. Reconozco que fui un tanto atrevido e inconveniente, pero es verdad que siento una especie de penosa e incómoda impotencia ante la actitud de la jerarquía de la Iglesia, que no se atreve, o no quiere, o no sabe, salir del mundo clerical para atender tareas no directamente relacionadas con el Sacramento del  Orden, que podrían, perfectamente, ser realizadas por laicos. Y esto a nivel de las curias diocesanas, y de la curia vaticana.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

  

             

(Seguiré mañana)

Un filósofo muy poco demócrata, y tampoco demasiado ético

Me han chocado profundamente las palabras hirientes, insultantes, llenas de desprecio y de pretendida, pero no demostrada, superioridad, con las que el gran profesor de Ética, Fernando Savater, ha obsequiado a los votantes de Podemos. No me lo podía, ni quería, creer. Después he leído una líneas desgarradas, con motivo de la muerte de su esposa Sara Torres, en el año 2015, y, si aun así no he podido aceptarlas, -“las palabras hirientes“-, de buen grado, he llegado, por lo menos, a entender.

“Lo peor es descubrir que nada se derrumba después de la hecatombe, que mañana habrá otro amanecer y sus ojos no estarán para gozarlo. Lo peor es ver que los días se dilatan en su ausencia, y que no hay dolor que pare el tiempo. Estamos condenados a vivir la pérdida. «El universo está acostumbrado a la muerte, los que no estamos acostumbrados somos nosotros»”. Desgarrado por la muerte de la que muy pocos sabíamos fue la mujer de su vida, de la que demuestra estaba profundamente enamorado, es bastante comprensible que le viniera, como un dolor, la idea de cómo se pueden morir personas como Sara, si el mundo está lleno de personas que dan señales de valer muy poco, señales equívocas, claro. Por un lado me reconforta que un hombre tan intelectual y sesudo como Savater se dejara atrapar por una pasión tan amorosa, entrañable y sin fisuras.

Dicho lo cual, así como me reconforta ese lado romántico y amoroso del filósofo donostiarra, me deja perplejo, me inquieta y desconcierta, que con los grandes niveles que demuestra poseer en las vertientes más decisivas de la persona, como son la razón y el corazón, sea, al mismo tiempo, tan despectivo, tan desconsiderado y tan insultante. Y no con un puñado insignificante de ciudadanos, sino con cinco millones de seres humanos, que, para un gran profesor y filósofo de Ética, solo pueden ser tan dignos y merecedores de respeto como él mismo.

Saco de este episodio, triste y desconcertante para mí, la lección de que todos tenemos que aprender, humildemente, a comportarnos democráticamente, que es el antídoto más eficaz contra la tentación, que cada vez se convierte más en tendencia, a sentirnos superiores, y a no dar ningún valor a las ideas diferentes de las nuestras. Algo, evidentemente, menos peligroso y determinante que el menosprecio a los que las profesan y proclaman, que es hasta donde ha llegado la expresión tan poco respetuosa y prepotente del profesor Fernando Savater.

Me he atrevido a calificar también de poco ética la hiriente expresión del profesor Savater. No hace falta llegar hasta la Ética cristiana, que él deja de lado, y tiene todo el derecho del mundo, pues no piensa, ni escribe, ni enseña Teología, sino Filosofía, en la que no cabe, por lo menos directamente, referencia alguna revelada. Por eso aunque a cualquier persona sensible le llama la atención y le apasiona el “amaros unos a otros, como yo os he amado”, del Evangelio, no es preciso llegar hasta esa cima. Basta con aceptar, y agradecer, que la Humanidad haya llegado, en nuestro tiempo, a descubrir, y proclamar, la indeclinable importancia de los derechos humanos, y tener conciencia de la dignidad y respeto que merece toda persona. También, las que votan a Podemos.

Jesús Mª Urío Ruiz de  Vergara

Los “obispos del sur de España” defienden (más corporativa, que eclesialmente) al obispo Zornoza

La revistas “Religión digital”, “Redes cristianas“, publicaciones locales de Cádiz, de la diócesis y del mundo laboral, han venido informando, hace ya meses, de la desastrosa gestión pastoral, y también humana y social, y hasta jurídica, del señor obispo de Cádiz, monseñor Rafael Zornoza.  De los despidos de trabajadores de la diócesis, sin las garantías jurídicas pertinentes, de la destitución fulminante del director de Caritas Diocesana, Juan Luis Torrejón Vargas, por reprochar al obispo el desvío, de aportaciones  ofrecidas para Caritas, a otras aplicaciones totalmente ajenas a la voluntad de donantes y bienhechores de la institución caritativa de la Iglesia, del ensañamiento contra el joven cura Antonio Jesús López García-Mohedano, párroco de Vejer,  al que don Rafael exigía que denunciara a un compañero, en contra de la ética y de la conciencia de Antonio José, de los chanchullos económicos tramados con la colaboración de su ecónomo, Sr. Diufain, del sufrimiento de familias enteras maltratadas, y hasta expulsadas, de locales  propiedad del obispado de Caritas, y de un sin número de actuaciones como mínimo antievangélicas, nada caritativas, y, al proceder de una institución eminentemente cristiana, como es un obispado, escandalosas. Pero no quiero hablar de las autoritarias, más que piadosas, actuaciones del obispo de Cádiz, (de las que podrán tener cumplido y veraz conocimiento accediendo al blog de Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares de la diócesis de Cádiz, a través de Religión digital (RD), sino de la actitud clara e injustamente gremial de los Obispos del Sur de España, que han publicado en los medios una carta en defensa de las actuaciones de Zornoza.

Por las informaciones que me han llegado, los obispos no han hablado con ninguna de las personas que he citado, víctimas, de alguna manera del clericalismo autoritario, bastante desatado en el obispado de Cádiz. Esta falta de diligencia informativa, cuando se espera que la información sea desfavorable o comprometedora, es cosa que no me cuesta nada creer. Ma ha tocado a mí vivir situaciones semejantes, con superiores eclesiásticos que, en su proceder, parecen estar por encima de toda sospecha, y que no necesitan explicar sus actuaciones, ni siquiera cuando las noticias desfavorables contrarias son nítidas, claras, innegables, y, lo que es más triste y desconsolador, cuando los que sufren la injusticia son otros clérigos, curas y diáconos, o seglares comprometidos enrolados en los trabajos pastorales de la Iglesia. Eso está pasando, como yo mismo presentaba en mi artículo de ayer de este mismo blog, en casos de pederastia clerical, como sucedió en Chile, que hasta consiguieron engañar, en un principio al papa Francisco. Bien es verdad que terminaron todos por tener que presentar la renuncia. Pero parece que nuestros obispos no aprenden, como tampoco han sacado ninguna lección de comportamiento de los relatos del Nuevo Testamento, en los que la sinceridad era palpable, hasta el extremo de llevar a los primeros fieles de la Iglesia a no ocultar sus miserias, ni entre ellos, ni para la posteridad, y ahí las vemos y leemos en las páginas neotestamentarias.

En la defensa de la verdad, y de la justicia, no puede haber corporativismos, ni sentido gremial, ni sentimiento de clases, ni niveles, ni cercanías o lejanías jerárquicas. Ayer hice un pequeño comentario de la 2ª lectura de la misa del 3º domingo del tiempo ordinario, que oímos anteayer, de 1ª Cor 12, 12-30. Nadie es más que nadie entre los miembros del cuerpo de Cristo, sino que cada uno ocupa un lugar en la misión de la comunidad, asignado libremente por el Espíritu de Dios, que nos transforma a todos en “sacerdotes”, por participación en el único y eterno sacerdocio de Cristo. Y cuando Pablo pasa a denominar por orden esos carismas que el Señor derrama sobre su Iglesia, no sabemos si por descuido, por inadvertencia, o por la poca o nula importancia que concede la eclesiología paulina a la jerarquía de los carismas, sitúa el “gobierno”, que también es un carisma, no lo olvidemos, en séptimo (7º) lugar. Todavía recuerdo el revuelo que armó el libro de Leonardo Boff  “Iglesia: Carisma y poder”, y como tuvo el autor tuvo que recordar al Vaticano que su libro que unía esos dos conceptos, Carisma y Poder, más esencial en la Iglesia el primero que el segundo, y para nada antagónicos, sino supletorios, no significaba una negación del carácter jerárquico de la Iglesia, sino una explicación teológica de la grandeza del Carisma y de los límites del Poder.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara