El arrepentimiento no basta

benedicto-abusos-angel-irlanda-grande_560x280[1]En la carta que este viernes 19 de marzo, fiesta de San José, el Papa enviará a los católicos irlandeses aparece esta frase: “Mi esperanza es que ayude en el proceso de arrepentimiento, curación y renovación”. No es que quiera corregir al teólogo Ratzinger, grande donde los “hubo” (no tanto donde los hay), sino que, fiel a lo que he escrito justo en la anterior entrada de mi blog, pretendo recordar, para que quede bien claro, la distinción entre conversión y arrepentimiento.

De éste hemos usado y abusado sin consecuencias prácticas reales. Recuerdo cuando en el seminario nos teníamos que confesar semanalmente, nefasta costumbre que cuajó en norma, con el agravante de que nuestra asiduidad era controlada y comprobada. Así que te confesabas de cualquier bobada –me acuso de que he hablado en tiempos de silencio, de que me he distraído en mis oraciones, de que he faltado a la modestia, de que me he dejado llevar por la pereza, de cosas así-, para cumplir el expediente y que el confesor no hurgara en temas más tórridos.

A veces lo hacía, con el consiguiente embarazo de tener que mentir, con lo que salías del confesionario doblemente abrumado: no te habías confesado de lo que de verdad considerabas grave (y lo considerabas porque te lo habían metido en la cabeza, como malos pensamientos, malos deseos, tocamientos impuros, y… dejémoslo por ahí), y cuando te habían preguntado habías mentido como un bellaco. La sensación de derrota interior y de falta de respeto hacia tí mismo podía ser letal.

Te entraba la sospecha de haber cometido sacrilegio, y con ella pesando en tu conciencia te acercabas a comulgar, con lo que incrementabas tu cuota de sacramentos recibidos sacrílegamente. Eso sí, cada semana te “arrepentías” de todo ese desaguisado. En el fondo, en el fondo, algo te sonaba del amor misericordioso de Dios y de la disposición del Padre de esperar siempre al hijo descarriado. Y con eso ibas tirando.

Pero el arrepentimiento ni servía para cambiar, ni podía servir. Quedaba encerrado en un círculo vicioso de oscuros tientes psicológicos, que ni siquiera llegaban al nivel de lo vital o experiencial. Una mirada lánguida, asustada, a veces conturbada y hasta dramática hacia atrás, a un pasado que había que arrastrar como un fardo acusador, pesado e inservible. Pero del que uno no podía desprenderse, a no ser que hiciera algo heroico e improbable. Lo malo de tener que arrepentirse es que esa decisión moral suele recaer en comportamientos que no se pueden eliminar, que no ofrecen ninguna esperanza de superación. Es como cuando la viejecita se acusa, y se arrepiente, de perder la paciencia con su marido. ¡Como si fuera posible, sin morirse, no perderla con el bruto de su marido!

Otra cosa muy diferente es la conversión o metanoya, de la que escribiré mañana.

(Continuará)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado…

El hijo pródigo y perdido no pierde el tiempo lamentándose de su pasado equivocado y loco. Toma una resolución para el futuro: me levantaré. Conecta esto con la segunda lectura de la misa de este domingo 4º de Cuaresma: “el que es de  Cristo es una criatura nueva; lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado“. Esta negación de lo antiguo y la afirmación de lo nuevo es de lo más habitual y repetido en el Antigu0 Testamento, (AT), y recogido después en el nuevo (NT). Es la fecunda idea-experiencia de metanoya que tan bien presenta y explica el NT, y que tanto supera al concepto corto, y generalmente interesado, de arrepentimiento.

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¡Brotes verdes!

intro[1]No suelo hablar, quiero decir, escribir, de economía, aunque es un tema que me gusta. Pero hoy he leído que un montón innegable e incontable de “entes (¡qué manía de ponerse finos en el argot político-económico, recordándonos el lenguaje metafísico, el más alejado y contradictorio de su jerga pseudo ininteligible!) autonómicos” incrementan hasta límites intolerables la deuda pública y el déficit del Estado. Habrá que recordar que las Autonomías, y los municipios, son Estado, no sólo el Gobierno central.

Pues algo tan obvio y evidente se olvida en el duro y, con frecuencia, abstruso discurso de nuestra política interna. El PP, por ejemplo, critica y, al mismo tiempo,  pretende sacar tajada del descontrol del déficit del Estado, mientras en las autonomías que gobierna multiplica las fundaciones y los organismos que hacen subir la deuda pública a eso niveles preocupantes. Quiere esto decir que uno es su discurso “nacional”, y otra su práctica de gobierno autonómico y municipal.

La deuda del municipio de Madrid es casi el doble que las de los demás municipios juntos. Y si bien la que más ha aumentado ese déficit  ha sido Andalucía, con el PSOE, Valencia dedica el 40% del gasto al pago de sus funcionarios. O el caso chocante de la Comunidad de Madrid, gobernada por esa aprendiz de ácrata que responde al nombre de Esperanza Aguirre, que mientras incita a sus conciudadanos madrileños a la desobediencia civil, se las arregla, o lo intenta, para evitar considerar a sus 187 subdirectores generales como altos cargos. Sí, es la misma que con sus compañeros del PP exige del Gobierno la reducción de ministerios y de altos funcionarios.

No sé a mis lectores; pero a mí, ese ejercicio de cinismo de unos y otros me enoja, como dirían finamente nuestros amigos hispanoamericanos. Y menos mal que me cabrea más que me duele. He decidido hace tiempo que no merece la pena llevarse ningún mal rato por la inconsistencia, la incoherencia, la ineptitud, la hipocresía, la jeta pálida y dura de nuestros políticos. Ni por su intermitente falta de ética y decoro. Pero sí que merecen un escarmiento, y me encantaría que muchos adoptasen, en las próximas elecciones, la abstención, digamos que pedagógica, o todavía mejor, el voto nulo significativo. Ya sé que es una utopía solicitarlo desde estas líneas, pero el hacerlo me sirve para una descarga pacífica y benigna de adrenalina.

Pero quería hablar directamente de economía, y, aunque lo he hecho de soslayo, era otro asunto específico el que pensaba tratar. Me refiero a la crisis, y al modo o manera de salir de ella, o, antes, de enfrentarla de modo eficaz. Muchos empresarios que “chupan” del Estado y que, al mismo tiempo, se llenan la boca de proclamas que ellos llaman liberales, han perdido el tiempo y la energía culpando al Gobierno o a las leyes laborales en general, y la del despido, en particular, de su fracaso empresarial. Por eso es de destacar el caso, infelizmente inusual, de una empresa comercial, Mercadona, que ha enfrentado la crisis abriendo más centros que los que cerró (70 c0ntra 20), bajando el lucro, por la baja de precios, pero vendiendo más, contratando a 500 trabajadores con contrato fijo, y, ¡oh milagro!, no haciendo pagar a sus empleados las duras consecuencias de la crisis.

Que haya Hombres (sic, con mayúscula) y empresarios así, como el señor Juan Roig,  no nos hace olvidar la calaña de nuestros políticos, (vuelvo a insistir, de todos los bandos), pero sí nos compensa un tanto, y esponja  un poco nuestro espíritu. Y si encima nos enteramos de que la empresa que preside, Mercadona, ha repartido entre sus empelados 200 millones de euros (sí está bien, doscientos millones) como prima de productividad, tendremos que reconocer que estamos ante un fenómeno esperanzador, capaz de encender un montón de luces en los tiempos negros que corren. ¡Éstos sí que son brotes verdes!

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

A vueltas con el celibato, ¿o es otra cosa?

El arzobispo de Viena, Christoph Schönborn, en unas declaraciones atrevidas y un tanto explosivas, que han traído cola, ha puesto el dedo en la llaga al afirmar que una de las causas de la pederastia es el especial mundo de afectos torcidos y de la falta de cariño en que viven los aspirantes al sacerdocio. Se da en el mundillo seminarista una especie de amistad y camaradería entre iguales, que a la larga resulta una falacia y un engaño. Las necesidades profundas afectivas no son facilitadas, ni cubiertas ni vividas. Y como señalé en otra entrada, la mujer aparece en el horizonte como una especie de encarnación diabólica. Se aprende a tenerle miedo, con el consiguiente desvío de la sensibilidad afectiva hacia otros territorios aparentemente más controlables y sencillos. Pero sólo aparentemente, porque la verdad es que el desvío de la atracción sexual hacia la infancia resulta depués de lo más complicado y peligroso.

Las altas autoridades de la jerarquía de la Iglesia se han dado prisa en negar ese extremo apuntado por el arzobispo de Viena. Como si la inclinación pederasta tan acusada y frecuente en el clero católico fuera algo desconectado de la realidad condicionante del mundo afectivo. Como el propio arzobispo apuntó no se trata propiamente del celibato, sino del entorno afectivo desviado y despiadado que envuelve, y todavía más, ha envuelto en el pasado al clero en su formación y en sus primeros pasos pastorales.

Es preciso que la estructura eclesial cambie, y es preciso que lo haga rápidamente, con altura de miras y con valentía. Se necesita, también, que desde dentro de la Iglesia se levanten las voces críticas, aunque amables y arespetuosas, de los que contemplamos la actual deriva de la jerarquía de la Iglesia hacia posiciones previas al Concilio Vaticano II. Y la sucesión de escándalos sexuales no ayuda nada a la autoestima interna, ni a la consideracion externa de los cada vez más exigentes e inmisericordes con la Iglesia.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Delibes: pequeño homenaje

La muerte de Miguel Delibes, no sé por qué, me hace pensar en la caducidad de la vida. No es porque haya muerto más o menos viejo, sino porque su recia literatura, hecha de la inmensa y plana llanura de Castilla y de sus chopos erguidos, y de sus robles “inquebrantables al desaliento”, y de las gentes enteras y nobles, duras y esquivas, todo eso, digo, aparece en sus escritos con la sinceridad del oro acrisolado y brillante.

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Vida conventual, música, sexo y violencia: mala mezcla.

pz_virgen_reyes_2_small[1]Andan revueltas las aguas de las relaciones entre Alemania y el Vaticano. Todo por culpa de la maldita plaga de la pedofilia, y ahora, por si no era suficiente, por el descubrimiento de malos tratos y de violencia contra niños y adolescentes.

En ese asunto se ve envuelto, directamente, un hermano sacerdote del Papa, y éste indirectamente, de cuando era prefecto de la congregación para la Defensa de la De la Fe, ex Santo Oficio. En este feo asunto son protagonistas un convento de benedictinos alemán, y el coro de niños o escolanía de Ratisbona.

Se trata de dos instituciones en las que es difícil imaginar esa relación extraña y enfermiza con la violencia. Aunque me duela decirlo, es  menos sorprendente  la inclinación pedófila, por los motivos que ya expuse en otra entrega, y que, frecuentemente, lleva a comportamientos sexuales delictivos  contra menores.

La pregunta, y el problema, es qué puede llevar a un convento de benedictinos a tratar violentamente a los menores encomendados a su custodia y educación. Sabemos que al ser autónomo y autosuficiente el monasterio tiene toda la gama de aspirantes, desde niños a novicios y monjes, pasando por adolescentes y jóvenes. Y así ha sido desde su fundación, lo que quiere decir que están sobradamente acostumbrados a la pedagogía infantil y juvenil. No queremos ni imaginar que las cosas hayan discurrido de manera torcida desde hace tiempo y sólo ahora se hayan descubierto.

En el caso que nos ocupa parece que el pastel se destapó siendo Ratzinger prefecto de la Congregación arriba mencionada, y que desde la misma se dieron claras instrucciones que recomendaban tapar discretamente el escándalo, y solucionarlo, o desviarlo, lejos de los focos de los medios de comunicación. Algo que de ser cierto no comprometería al Papa, pero sí al ex prefecto de la poderosa Congregación para la Doctrina de la Fe.

Algo que no entiendo es que la famosa y prestigiosa escolanía de Ratisbona, de la que el hermano del Papa fue responsable musical durante treinta años, apelara, y según testigos, abusara, de los golpes y de la violencia para conseguir esos buenos resultados que todos conocemos y apreciamos. Es un tema que conozco directamente, como miembro primero de la escolanía de nuestro seminario de Miranda de Ebro, con el padre Ramiro, y después Norberto, con disciplina, sí, pero sin violencias, y después como director de la escolanía del colegio SS.CC. de Martín de los Heros (llegamos a cantar músicas de Vitoria y de Bach, y otras, a cuatro voces mixtas, con la ayuda de los mozos de preu y de los profesores). Para que las cosas funcionen con niños tienes que ponerte a veces como una hidra, y chillar, y asustar un poco. Pero de ahí a pegar o maltratarlos va un largo e intransitable trecho.

Me indigna el hecho de que gente tan aparentemente equilibrada como una comunidad benedictina y los responsables de una prestigiosa y secular escolanía cayeran tan bajo, en dos capítulos especialmente sensibles: los comportamientos sexuales con menores, y la violencia y el maltrato. Y sigo preguntándome si la jerarquía de la Iglesia se puede contentar con mirar a otro lado, con poner paños calientes, o, simple y facilonamente, con culpar sólo y directamente a los clérigos de a pie de situaciones que vienen propiciadas por un estado de cosas obsoleto, casi cruel, y absolutamente desacompasado con los tiempos que vivimos. Y siendo esa la situación, es de su responsabilidad establecer un cribo donde queden retenidos tantos que después puedan tener problemas profundos de personalidad. Son éstos los que aparecen en esos comportamientos desviados en temas sexuales y de autocontrol e inseguridad que llevan a autoafirmarse por la violencia contra los débiles.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

El “hechizo traicionero”del fútbol.

Estadio Santiago Bernabeu

Estadio Santiago Bernabeu

 Ayer era una noche para disfrutar de la confirmación de la valía y de la infalibilidad de un proyecto futbolístico que ha costado 270 millones de euros, y que aseguraba la vuelta del Real Madrid a la élite del fútbol europeo. No fue así. Es lo que tiene de aleatorio todo juego. Fue apeado en los octavos de final, y ya van seis años de esta deshonra, que para los madridistas más acérrimos es también tragedia.

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Las bodas “por lo civil” (II)

Quedaba el asunto de si la disminución del número de bodas canónicas es, o no, un problema pastoral para la Iglesia. Según algunos, especialmente jerarcas, sí. Según otros muchos, entre los que me incluyo, no. Más bien al contrario.

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Las bodas “por lo civil”.

Eva Longoria en su boda civil

Eva Longoria en su boda civil

Los datos que conocemos del 2009 nos permiten asegurar, sin género de dudas, que el número de matrimonios civiles supera al de matrimonios canónicos o religiosos con efecto civil. Y esto contando todas las confesiones, si bien los matrimonios religiosos no católicos suponen un número apenas testimonial. Algunos sociólogos atribuyen este fenómeno al proceso galopante de lo que han dado en llamar “laicismo”, y lo consideran casi un trágico problema par la Iglesia Católica.

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Los “derechos” de los animales

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Ayer los animales suizos tuvieron la oportunidad, y la perdieron, de ser los primeros del mundo en tener sus derechos no sólo reconocidos, algo ya frecuente en diversas partes del mundo, sino defendidos por abogados de oficio. Efectivamente, se realizó un referéndum para cambiarla Constitución y poder obligar legalmente a los diversos Cantones a nombrar “defensores de los animales” a costa de las arcas públicas. El 70,5 % del electorado ha denegado esa posibilidad. Por ahora. Ya veremos cuando la cosa esté más madura y cocinada.

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