El Vaticano es especialista en mirar para otro lado, cuando no le interesa complicarse la vida

Cuando hablamos del Vaticano no nos referimos, necesariamente, al Papa. Hay tantos intrínculis y recovecos en el Vaticano, tanto en el sentido Físico, como, sobre todo, de Institución, que no podemos ni imaginar que el Papa esté ocupado en todas y cada una de las aventuras, que son centenas al día, que suceden en toda la Iglesia. Además, el Vaticano tiene varias facetas. Si nos fijamos en dos de ellas, ambas importantes, pero bien delimitadas y definidas, diremos que el Vaticano es, al mismo tiempo, uno de los casi doscientos Estados, como unidades políticas, que hay en el mundo, y, por otra parte, es el centro desde donde se dirige y gobierna, veces con mano de hierro, el conjunto de la Iglesia que, para entendernos, depende de Roma. Pues bien, hace unos días, el cinco de este mes de enero, el recientemente nombrado portavoz del Vaticano, Alessandro Gisotti, afirmó: “Sobre el traslado de los restos de Franco no tengo nada que agregar con respecto a lo ya afirmado por la Santa Sede, o sea, que el asunto concierne a su familia, al Gobierno español y a la Iglesia local”. Sobre el asunto se había pronunciado, con motivo de la visita de la vicepresidenta  Carmen Calvo Poyato , El secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, que había sido lo suficientemente ambiguo como para entender lo que interesaba a cada uno de los comentaristas, algo, por otra parte, muy común en el Vaticano.

A mí, desde luego, no me convence esta explicación, no me parece acertada la apreciación de la Santa Sede. Ésta, como sabemos, firmó el famoso concordato con el Gobierno de Francisco Franco, allá por el  año 1953, que dio el respaldo internacional que Franco  buscaba desde el fin de la guerra civil para su régimen dictatorial. No se trata, pues, de un ciudadano cualquiera e inexpresivo de un  país mayoritariamente católico, sino de un dictador que pretendió, y lo consiguió, por lo menos a nivel interno de España, que su golpe militar, que causó una tremenda guerra entre hermanos, fuese considerado una Cruzada de salvación de las “esencias cristianas patrias”, y así lo presentaron nuestros obispos, hasta llegar al demencial comportamiento, verdaderamente sacrílego, de conducir bajo palio al Dictador a la entrada del templo, para la participar de una celebración sacramental. El referido Concordato ayudó a Franco, y a sus admiradores obispos, a montar esa Cruzada redentora, que durante el pontificado de Pío XII tuvo carta de ciudadanía.

Gracias a Dios, por lo menos en el sentir de muchos creyentes, que tanto Juan XXIII, como Paulo VI, se negaron a aceptar el que ya era un hecho consumado, e hicieron ver de manera directa e indirecta, como, por ejemplo, frenando las causas de beatificación-canonización, que recaían siempre en miembros que, no por casualidad, pertenecían siempre a la misma parte contendiente. El régimen franquista no se entendió bien con estos dos grandes papas del siglo XX, y hasta puso obstáculos a la publicación de la encíclica “Populorum Progresio“, que solo resultó fácil encontrar en la publicación eclesiástica “Eclesia”. Es decir, la relación Franco-Vaticano no fue, exactamente, un dulce camino de rosas, para que ahora algunos de sus más altos curiales miren para otro lado, y aseguren que se trata de un asunto interno del Gobierno español, de la Iglesia que vive y cree en España, y de la familia del dictador.

Ya se inhibió, y miró para otro lado, la más alta esfera de la Iglesia, tan alta que denominamos Santa Sede, cuando podría, y no me atrevo decir ¡debería!, porque a pesar de la dureza de mi crítica siempre pienso en el respeto y obediencia que se merecen “los ungidos del Señor”, como dice el Antiguo Testamento (AT), no por sí mismos, sino por la misión que han recibido del Señor. Ahora bien, hemos aprendido, y en este blog lo he recordado a menudo, del Nuevo Testamento, como la corrección fraterna se realizaba sin falsos pudores discretos, para que nadie se enterase, sino con una buna mezcla de amor fraterno y firmeza, para que quedase claro el desvío que se hubiera producido de los valores evangélicos. Por eso los evangelistas ponen en boca de Jesús la terrible diatriba que lanzó a Pedro, “apártate de mi, Satanás, porque (en este asunto) no piensas como Dios sino como los hombres”, y los escritores de los Hechos de los Apóstoles y de las cartas no ocultan su diferencias, o la bronca de Pablo a Pedro por la cobardía e hipocresía, puntuales, sí, de éste. Y “el mirar para otro lado” al que me refiero ahora se trata de la vergüenza que supuso, y supone todavía para el episcopado español, es decir, para la Iglesia en España, la tremenda y nefasta imagen del tirano entrando bajo palio en los templos. Los representantes de los obispos, en la famosa Asamblea conjunta, promovida por el cardenal Tarancón, intentaron, suavemente, pedir perdón, por ese y otros motivos al católico pueblo español, pero a muchos, esa postura coherente y cristiana, no les gustó, a causa de su ideología socio-política. Pero, ¿para cuándo la petición de perdón del Vaticano, a la Iglesia española, por haber tolerado, con un silencio atronador, el agravio sacrílego perpetrado por sus obispos en su penosa sumisión al dictador, tratándolo como a “un ungido del Señor“?

Y queda todavía otro argumento decisivo. Como comenté en la entrada de este blog, del día 03/11/18, titulado “¿Qué la Iglesia no tiene nada que decir de la inhumación de los restos de Franco?, a la Santa Sede, como último garante de que el CIC (Codex Iuris Canonici, “Código de Derecho Canónico”) se cumpla en toda la Iglesia, le correspondería intervenir para que la cripta de la Catedral de la Almudena cumpla el canon c. 1242: “No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso «eméritos». También comenté en ese artículo que suponía que la Santa Sede habría dado, por los años noventa, la pertinente licencia para que la cripta de la Almudena se financiase con la venta de capillas mortuorias, como excepción a lo ordenado en al citado canon. Considerando todos estos datos, ¿cómo puede afirmar el portavoz vaticano que a la Santa sede no le corresponde intervenir en la exhumación-inhumación de los restos de Franco?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara  

 

Otra queja dolorosa contra el obispo de Cádiz, Mons. D. Rafael Zornoza Boy ( Ante la feliz coincidencia con mi artículo de ayer en mi blog “EL guardián del Areópago” (¿Quién controla a los obispos, en el que el obispo Zornoza tenía también un triste protagonismo, transcribo la nota del grupo cristiano, activo en la diócesis de Cádiz, para que mis lectores puedan comprobar que ni yo, ni los muchos que criticamos al obispo de Cádiz-Ceuta, exageramos lo más mínimo). El grupo cristiano Reflexión-Acción de Cádiz apoya al ex párroco de Vejer, Antonio Casado “Monseñor Zornoza ha abandonado a su suerte al sacerdote, obligándole a vivir en situación de miserable penuria extrema” “Mons. Zornoza se niega a recibir y hablar con D. Antonio Casado Delgado” “Es antievangélico que el Obispo de Cádiz se haya negado a dar una vivienda digna al sacerdote Antonio Casado Delgado, y que éste tenga que estar viviendo de la limosna” “El Obispo Zornoza no se ha dignado a contestar a las reiteradas peticiones de audiencia hechas por Antonio Casado Delgado” “Es lamentable que ninguna autoridad de la jerarquía eclesiástica española, ni del Vaticano, haya tomado cartas en el asunto ante tan flagrante injusticia, a pesar de que el Nuncio está informado” 14.07.2019 | Grupo Reflexión-Acción Desde el Grupo cristiano de Reflexión- Acción de Cádiz y ante el juicio al que se está viendo sometido en Sevilla, por denuncia del Obispado de Cádiz, manifestamos lo siguiente: No pretendemos entrar a valorar la falsedad de las acusaciones hechas a D. Antonio Casado Delgado, pues esa es tarea de los abogados que le defienden: 1.- Es profundamente lamentable que el Obispo de Cádiz, Mons. D. Rafael Zornoza Boy, tenga abandonado a su suerte al sacerdote Antonio Casado Delgado, despreocupándose por completo de él y de su salud, obligándole a vivir en una situación de miserable penuria extrema. 2.- Hemos tenido noticias ciertas de que Mons. Zornoza se niega a recibir y hablar con D. Antonio Casado Delgado. 3. También profundamente lamentable es que ninguna autoridad de la jerarquía eclesiástica española, ni del Vaticano, haya tomado cartas en el asunto ante tan flagrante injusticia, a pesar de que el Nuncio está informado. Confiamos que el nuevo Nuncio tendrá mayor sensibilidad ante el sufrimiento de un sacerdote de la Diócesis de Cádiz, entregado por completo a su ministerio durante más de 25 años, ayudando a los más desfavorecidos. 4. Es lo más contrario a la caridad cristiana y, por supuesto, antievangélico, que el Obispo de Cádiz se haya negado a dar una vivienda digna al sacerdote Antonio Casado Delgado, y que éste tenga que estar viviendo de la limosna y de las ayudas de los feligreses y amigos. 5.- No podemos comprender que un buen sacerdote como Antonio Casado Delgado sea humillado de esta manera. El Obispo Zornoza no se ha dignado a contestar a las reiteradas peticiones de audiencia hechas por Antonio Casado Delgado. De esta manera, el sacerdote sufre en silencio el mayor de los desprecios que un obispo puede infligir a su clero. 6.- Reiteramos que Antonio Casado Delgado es un buen sacerdote y siempre se ha comportado como tal. Ha sido muy querido en todas las parroquias a las que ha servido con dedicación y entrega. 7.- Si la denuncia de Mons. Zornoza contra Antonio Casado Delgado guarda relación con asuntos económicos relacionados con el Fondo Diocesano de Sustentación del Clero, el primero que debe dar explicaciones con transparencia sobre ese dinero es el propio Obispo. 8.- Sabemos el calvario por el que está pasando el sacerdote Antonio Casado Delgado, por lo que expresamos nuestro más absoluto rechazo a los medios y modos que se están utilizando contra él por parte del Obispo Zornoza, por no ser evangélicos. Transcrito del Grupo Reflexión-acción de Cádiz, para “EL Guardián del Areópago” por responsable del mismo, Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

¿Quién controla a los obispos?

Si uno acudiese a la Conferencia Episcopal Española (CEE), a protestar por la actitud de un obispo, o de varios, invariablemente la respuesta sería que el obispo es autónomo, que solo depende del Papa, y que solamente éste puede llamarle la atención, corregirlo, exigirle nuevos comportamientos, o, eventualmente, cesarlo. Es así en la praxis normal y ya consuetudinaria en la relación de los obispos entre sí, con sus metropolitanos, arzobispos, que no tienen ningún poder de jurisdicción sobre los obispos de su provincia eclesiástica, e incluso con el conjunto del episcopado, Conferencia Episcopal, de una nación católica. Y como el representante del Papa en una Iglesia local es el nuncio, corresponde a éste pasar la información veraz de los comportamientos episcopales, especialmente cuando éstos producen sobresalto entre los fieles, desconcierto, o, incluso, escándalo.

Sin embargo, este estado de cosas no sólo no es el mejor para el recto funcionamiento de la Pastoral y Evangelización en la Iglesia, sino que es claramente poco consecuente con el Evangelio, y con la praxis de la Iglesia primitiva, que, si no nos engañaron al estudiar Teología e Historia de la Iglesia, es paradigma perpetuo para la Iglesia de todos los tiempos. En esa Iglesia, la más cercana a las enseñanzas, y prácticas y comportamientos de Jesús, y  todavía alentada por los apóstoles que el Señor eligió para el anuncio de su Reino, más que para la construcción de una Iglesia como la que conocemos, la corrección fraterna era tan frecuente como las veces que era necesaria. Y ya he escrito varias veces que los procesos de las intervenciones de los apóstoles, y primeros obispos en la Iglesia naciente, no eran, precisamente, ocultos y vergonzantes, sino que gozaban de toda la publicidad y transparencia  necesarias para que fuesen eficientes. Lo que indica la lucidez de los pastores de la Iglesia primitiva, su respeto por la siempre debida estima al nivel de la madurez de los fieles, y la esperanza anunciada en el Evangelio de que lo escondido debajo de la cama, y en los rincones de la vida, se haría público el día del Señor.

Recordemos, en este asunto, la intervención pública en la Asamblea de Antioquía de Pablo a Pedro por el comportamiento vacilante de éste en su trato con los gentiles, a quienes, escandalizaba por el miedo, o el respeto reverencial que demostraba, a la Iglesia de Jerusalén, comandada por el rígido y fidelísimo mantenedor de las esencias de Israel, el apóstol Santiago, el “pariente de Jesús”. Ese suceso, que seguro fue determinante para el futuro de la Comunidad Cristiana, además de gozar de amplia difusión entre las primeras iglesias, quedó, para constancia perenne e  inmortal, en la carta de Pablo a los Gálatas, es decir, con la máxima difusión que puede alcanzar una noticia dentro de la comunidad cristiana: en las páginas sagradas del Nuevo Testamento.

 Me pregunto por la corrección, y eventual cese e los obispos porque las cosas no eran igual en épocas pasadas, y no tan lejanas, como ahora, con la globalización de la información, también de las cosas de la Iglesia, de tantos asuntos que quedaban perpetuamente arrumbadas en la penumbra de las sacristías, Y se daba también ese temor reverencial a los grandes eclesiásticos, que en España ha medrado a lo largo de siglos, y que como colofón, y consagración oficial de los usos y abusos clericales, hemos vivido en España cuarenta años en los que hasta el Derecho Canónico, ley oficial de la Iglesia, formaba parte del cuerpo legislativo del Gobierno español.

Así que ahora nos enteramos, y los seglares también, y éstos hasta las promueven en radio macuto, y cada vez más frecuentemente llegan hasta la prensa, de algunas actitudes episcopales no solo poco, o anti, evangélicas, sino que demuestran una carencia de valores éticos, y sociales. La Voz del Sur.es, en su número de 13 de Junio de este año, 2.o19, publica los siguiente titulares:

“Decenas de curas y fieles se unen contra los “abusos” del Obispado de Cádiz./ La ‘Iniciativa Galilea’ envía un documento al Vaticano para denunciar las actuaciones del obispo Zornoza: “No vamos a permitir que siga creyéndose que él solamente es la Iglesia. De este obispo ha escrito el teólogo Juan José Tamayo: “El obipso de Cádiz no solo no ha sido elegido por el pueblo, sino que actúa contra el Pueblo“. O el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, que afirma impávido que “Puede haber menores que sí lo consientan -refiriéndose a los abusos- y, de hecho, los hay. Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y, además, deseándolo. Incluso si te descuidas te provocan. O el arzobispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez, quien en el portal “Religión digital” de ayer, 12/06/19, afirmaba paladinamente “no creo en la igualdad de Género”, olvidando que en ese concepto de “género” no hay que creer, sino estar a lo que señala la legislación española. (A propósito, ¿por qué D. Braulio es, en muchísimo tiempo, el único arzobispo de Toledo, sede primada de España, que no ha sido elevado al cardenalato?). Y no olvidemos los mítines anti sexuales eminentemente evangélicos que suelta El señor obispo de Alcalá de Henares, Reig Plá, en cuanto se topa con un micrófono.

Pregunto, preguntamos, porque el tema es ya un clamor, ¿llegan informes fidedignos de estas tropelías episcopales al Vaticano, y el Papa tiene poder real de reaccionar? (Poder teórico, ya sé, y no se discute. Pero pregunto por el poder real, práctico, por encima del espíritu de clanes, y de tradiciones vaticanas?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara  

 

   

 

 

 

Los convenios con la Santa Sede no pueden proteger comportamientos delictivos en el seno de la Iglesia Católica Española

Suponemos que si la Iglesia protegiese, o patrocinase una banda armada, la debida intervención de los cuerpos de seguridad del Estado no se verían coartados, y menos censurados, por los artículos de un hipotético Convenio con la Santa sede, a no ser que ésta se advenga a admitir que por mor de tratados jurídicos internacionales, la Sede Apostólica tiene poder y bula, se supone que de Dios, para proteger los desmanes antijurídicos de los países a los que la Sede Romana ofrece su protección y salvavidas, en casos de comisión de frecuentes e indiscutibles delitos. Pero no hay convenios, ni siquiera con la Santa Sede de Roma, que formalicen comportamientos delictivos.

Estamos leyendo estos días que el Gobierno de España, y más concretamente los jueces, y Cuerpos y Fuerzas de seguridad del Estado están teniendo problemas para acceder a los documentos, memorias, y todo tipo de material que están en manos de las diócesis españolas, sobre comportamientos delictivos de Pederastia, y que invocan los convenios con la Santa Sede para ese comportamiento obstruccionista. Lo peor del caso es que esta anomalía monstruosa fuera verdad. Es decir, que las autoridades españolas, por una especie de “temor reverencial” a todo lo que huele a Iglesia, sobre todo, lo que re relaciona directamente con la “Santa Sede”, no hurgasen más cuando las autoridades católicas invocasen “los convenios con la Santa Sede”, y no tuviesen la libertad y valentía de negar que cualquier comportamiento delictivo, y, en España la Pederastia lo es, pueda estar protegido por cualquier tipo de Convenio, y, menos, con la Santa Sede.

Además, yo siempre digo que está mal denominada  la Santa Sede  porque pocas sedes episcopales, a través de los siglos, han demostrado tan poca santidad, si consideramos los pecados, los abusos de poder, y los innumerables escándalos que ha vivido durante tantos siglos. Otra cosa es que usemos la palabra Santo/a en la acepción de los primeros cristianos, en la que todos los bautizados eran denominados “santos”, así como todas las Iglesias, y todos los implicados en el anuncio del Reino de Dios en Jesucristo. Pero por esa razón podríamos llamar también “santa” a esta parroquia de Nuestra Señora de la Piedad, o a la Santa sede del obispado de San Félix de Araguaya, del que sí nos consta comportamientos verdadera y santamente cristianos. Es decir, no puede ser cierto, lo diga quien lo diga, que los miembros de la Iglesia puedan tener ni pretender un trato de las autoridades penales de nuestro país, porque al encontrarse bajo el paraguas protector de la mal llamada “Santa Sede” se conculcaría el ordenamiento de la Constitución española,de la estricta igualdad de todos los ciudadanos ante la ley.

Ya hay muchas voces que claman contra estos convenios que ni en el tiempo, ni en su esencia, son constitucionales. Y aunque tan solo se insinuase la sospecha de la existencia de una aberración jurídica, en virtud de la cual los clérigos tienen trato diferente ante comportamientos penales idénticos, sería la causa definitiva del entierro de estos convenios, que solo pueden considerarse como medievales, sin asomo de democráticos. 

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara  

 

 

“Los pactos de la infamia”, … y la lógica aristotélica de Inés Arrimadas

Es muy frecuente el uso de la ley del embudo  en todas las facetas de la vida y de la convivencia. Pero entre los políticos dicha ley se ha limpiado, santificado, y sacralizado, de esta guisa: “Lo que es malísimo si lo hacen otros, es buenísimo si lo hacemos nosotros”. La portavoz de Ciudadanos se refería, como infames, sobre todo, a los pactos que el PSOE de navarra, es decir, el PSN, no el nacional, ni con la intervención de Pedro Sánchez, ha realizado en la Comunidad Foral, verdaderamente obligado por las circunstancias, y la Historia. Es penoso, y profundamente lamentable, que nuestros políticos tengan, muchas veces, mucha menos información que los ciudadanos normales. Por lo visto la señora Arrimadas no sabe el partido Socialista de Navarra, pudiendo haber alcanzado dos veces la la presidencia de la Comunidad, en pacto de “perdedores”, esa otra infamia que todas las formaciones políticas han aprendido tan bien, como las tres derechas en Madrid, municipio y Comunidad, Castilla y León, Murcia, ciudad de Zaragoza, etc., no podía de ninguna manera vivir esa experiencia por tercera vez, con el peligro real e inminente de desaparecer, corrido a gorrazos por su electorado. Es muy propio de la derecha olvidar las acciones de generosidad de otras formaciones, y solo recordar las que no le han salido a su favor. El bien y la mejora de vida de los españoles, en sus comunidades, o en conjunto de la población nacional, les interesa mucho menos que el beneficio, corto y dispensable, para su partido.

Y luego, según la líder catalana exportada a Madrid,  la infamia  suprema ha consistido, por lo visto, en que Bildu haya tenido parte en la mesa de la Asamblea, según ella y su partido, por interferencia de PNV. Claro que no tienen ningún reparo que oponer a los presupuestos que su partido preferente, el PP, consiguió sacar, con pingües beneficios para el Partido Nacionalista Vasco, es decir, para Euskadi. Otra vez la ley del embudo, que viene a trastocar la impoluta y, a todas luces ejemplar Ética de la joven portavoz ciudadana. Esta gente, ¿no se pone colorada como un tomate maduro al razonar con semejante sectarismo e hipocresía?   ¿Y la amnesia para olvidar las veces que miembros del PP, como el ex alcalde de Vitoria, Javier Maroto, y otros, han pactado alianzas con Bildu, y nadie los acusa de infamia, ni de querer romper España? Hace tiempo que el cuerpo, la mente, y el ánimo, me piden que grite contra los que aman de mentira a una España de cartón piedra, de pandereta, y de un vago idealismo sin compromiso y sin destinatarios concretos, en vez de mostrar un compromiso indestructible con todos los conciudadanos, especialmente los más frágiles e indefensos que no pueden esconder sus ahorros, que no los tienen ni en pintura, en paraísos fiscales. Pero es para los que pueden tener este plus injusto, desleal, y verdaderamente traidor con la Patria, para los que la tres derechas de Madrid quieren bajar los impuestos.

Y le voy a recordar a la dócil escudera de Albert Rivera otra infamia, ésta sí de libro, y para todos los observadores, sean del partido que sean, y hasta del suyo propio. Después comentaré brevemente cómo los partidos políticos, y las  personas, pueden cambiar. Ahora me quiero referir a la infamia de la que he comenzado a hablar en el inicio de este párrafo. ¿Alguien puede entender que un partido tan constitucionalista, tan favorable a la España de las Comunidades Autónomas, rasgo propio y original de Nuestra Constitución, como VOX, haya conseguido un puesto en la mesa de la Comunidad de Madrid, con cinco diputados, siendo por ello lavada y puesta en sociedad por PP y Ciudadanos, y haberse quedado sin presencia en esa mesa, con 6, Unidas Podemos?

Hay que recordar a algunos de nuestros políticos que, parece, no les interesa mucho nuestra integración en Europa, o, por lo menos, que no lo demuestran con vehemencia. Tenemos el desprecio y la displicencia con la que PP y Ciudadanos, a pesar de los esfuerzos hipócritas de éstos para ocultar su actitud, tratan el tema de la responsabilidad, y poca ejemplaridad que pueden tener en la Unión Europea los partidos que participen, con su ayuda, actuación directa, en el encumbramiento de VOX en las instituciones de Gobierno. Así como olvidan, o desprecian, que la Historia no pasa en balde, y personas que en tiempos pasados fueron terroristas, lleguen ahora a ser miembros de Gobiernos, indudable y ejemplarmente demócratas, como el Británico, que ha tenido en sus filas como ministros, o altos funcionarios, antiguos miembros del IRA. Los políticos de Bildu no pertenecen, ni por su edad, han pertenecido a ETA, y no consta que ninguno de ellos tenga delitos de sangre sobre sus cabezas. Y si los hubieran tenido, y los hubieran pagado con el sistema penal de nuestra Constitución, y vuelven a la vida civil normal, no podemos negar, so pena de salir del círculo de constitucionalistas, que las penas de privación de libertad sirven, en nuestra modélica Constitución, para la reinserción en una vida social normalizada. Clamar contra los políticos de Bildu, por parte de nuestros católicos españoles de derechas, es renegar de Pedro, terrorista zelota, o de Pablo, fanático perseguidor, contra todo derecho, de los primeros cristianos. No reconocer que las personas, y los grupos humanos se pueden corregir, y convertir, es destruir la esencia del Cristianismo.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

“Francisco ordenará hombres casados si se lo pide el Sínodo de la Amazonía”

He ahí, arriba, una buena noticia, un Evangelio

Este Papa ya ha dado buena señales de su libertad evangélica, más fuerte, y esto es muy importante, que su apego a la Tradición. Por su formación, su edad, y sus reflejos jesuíticos, hay asuntos en los que Francisco parece coartado a mantener ciertas praxis eclesiales, como el sacerdocio exclusivamente de varones, o la posibilidad de un celibato opcional. Hace muy poco el papa argentino expresó que tal como el celibato se asentó en la Iglesia, y se ha mantenido hasta hoy, se trata de un don de Dios a su Iglesia. Bien es verdad, y hay que reconocerlo, que el estado delibatario de los que recibían el sacramento del Orden era admitido, y reconocido como un bien en la Iglesa casi al 100%, en la teoría, pero mucho menos, sin embargo, en la práctica. No hay más que recordar cómo en los siglos de descubrimiento, y lento asentamiento, del celibato, prácticamente en todos los sínodos diocesanos se insistía en la denuncia y el rechazo a la práctica, muy humana, pero nada consecuente con la normativa oficial, de la existencia de las barraganas, y el trato casi normalizado con ellas. Y ya sabemos que cuando instituciones normativas, o semi legislativas, insisten en la denuncia de ciertos comportamientos, es que éstos eran frecuentes, y casi admitidos.

Sobre el apego, respeto y cumplimiento de las tradiciones, es preciso recordar que el Señor Jesús  ya recordó en el Evangelio, refiriéndose a los fariseos, que el excesivo culto y apego a las tradiciones provocaba que éstas pasaran por encima de la voluntad de Dios, expresada tantas veces de manera inequívoca, de espalda a las tradiciones, en la su Palabra, manifestada por los profetas, y por los escritores sagrados. Tenemos un ejemplo sublime en la parábola del Buen Samaritano. El sacerdote, y el levita, que no atienden al hombre maltratado y herido por los ladrones, respetan al máximo un mandamiento importante, el que adentraba a los judíos en el mundo de la pureza o impureza legal, pues al atender a una persona herida, que sangraba, probablemente, quedaban impuros, y no podrían practicar actos de culto en el templo, sin previos ritos onerosos, y ciertamente, enojosos, de purificación. Pero el caso es que, según el Deuteronomio, capítulo sexto, El primer mandamiento comportamental es: “Amarás al señor tu Dios con todo tu corazón con toda tu mente y con todas tus fuerzas, … y al prójimo como a ti mismo. Estos son, por igual, el primero y segundo mandamientos”. Y es que los fariseose levitas, y gente del clero de entonces, con sus pequñas o grandes manías, comenzaron a tapar y solapar la verdadera y necesaria jerarquía de los mandamientos. Como sucede ahora con los amantes de la tradición, de recibir la Comunión en la boca, la lavarse la punta de los dedos en la misa, etc., etc., etc.

Hay que distinguir, en este estilo de temas, otro matiz interesante: no es lo mismo una verdad de fe, revelada para el bien, y el sosiego de los creyentes, que los innumerables matices de los comportamientos cotidianos, que amontonamos todos ellos bajo el epígrafe de “praxis”, que cambian y se transforman, con frecuencia, al albur de las mudanzas de tiempos lugares. Y a estos dos detalles se han agarrado, y afincado con firmeza, algunos buenos pastoralistas, para proclamar que son los fines de la evangelización, y no los medios, que ni lo justifican , ni son por él justificados, lo que importa en la acción pastoral. Y como uno de estos autores ha afirmado con gracia, ironía, y un poco de hartura, Jesús No instituyó el celibato, algo que es obvio, y de lo que hay que sacar consecuencias, y nos dejó, como joya de la corona, la Eucaristía, y si para quelos fieles tengan acceso a la celebraciocn eucarística, hay que dejar de lado el celibato, pues se deja. Y ésta es, a lo quu, parece y ¡demos muchas gracias a Dios!, la idea y determinación del papa Francisco.

¡Bendito sea el Sínodo de la Amazonía, que, con toda probabilidad, va a solicitar del Papa ese cambio de rumbo, no caprichoso ni temerario, sino necesario y prudentísimo. ¿O no fue pudente Jesús al escoger apóstoles como Pedro, y los demás, nada délibes?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara            

¿Qué pasa con el obispo Zornoza?

 ¿No hay quien le pare los pies, y demuestre celo por las cosas de la comunidad eclesial, el verdadero “celo de tu casa que me devora”, del Antiguo Testamento? ¿No hay Conferencia Episcopal? ¿Para que sirven las flamantes Nunciaturas, para proporcionar obispos como éste? ¿No hay nadie que se responsabilice de la evidente e indiscutiblemente irresponsabilidad de algunos obispos? 

Es evidente que estoy indignado. No es la primera vez que escribo sobre este prelado, a quien conocí siendo él párroco de la parroquia de San Jorge, cuando yo lo era de la de los Sagrados Corazones, ambas en el barrio de Chamartín, entre las calles del Padre Damián y Paseo de la Habana. De ahí el primer obispo de Getafe, Francisco José Pérez Fernández-Golfín lo llevó a su Diócesis, recién estrenada, donde fue recibido con la dimisión  de todos los arciprestes. ¡No cabe duda que comenzaba con muy buena empatía!, y a la temprana muerte de su mentor y protector, en 2004, es nombrado obispo auxiliar de Getafe el año siguiente, 2oo5. Permanece en esa misión canónica hasta el año 2011, cuando el día 3o de Agosto el papa Benedicto XVI lo nombre obispo de Cádiz-Ceuta. Conociendo las aventuras de este triste obispo, a mi me resulta extraño que desde el año de su nombramiento para Cádiz, el año 2011, es miembro de la comisión episcopal para el clero. Pero nombramientos eclesiásticos más apropiados se han visto en la Iglesia de Dios.

Hoy, 12 de Junio, Redes Cristianas publica dos noticias deplorables para un obispo: sentencias judiciales condenándolo a la readmisión de una trabajadora expulsada del trabajo sin las formalidades exigidas por la legislación laboral española, y al pago de los salarios debidos al tiempo correspondiente al despido. No es la primera vez que esto sucede al ínclito obispo de la alegre y risueña Ciudad de Cádiz, pero la pesada reincidencia en estas noticias sociales-laborales no es muy abonadora para un servidor público, pastor cristiano, el menos indicado para mantener litigios con sus ovejas-fieles-feligreses.

Así suenan las dos noticias:

1ª) “el obispo de Cádiz pretende desahuciar por burofax a los porteros de las Capuchinas de San Fernando“, así, con la cercanía y la proximidad de la tecnología. No sé si estas  monjas Capuchinas son de derecho pontificio o diocesano, pero conviene recordar la Autonomía administrativa de los religiosos, y que es muy complicado para un obispo meterse en un charco de esos. Además las informaciones nos precisan que estos porteros llevan una porrada de años viviendo en esa casa que las monjas tienen para sus sirvientes, y que, además, han tenido  incluso hijos nacidos en esas dependencias, y que tienen un documento de la madre abadesa que les garantiza la permanencia en lo que es, inequívocamente, su hogar. Y la reacción de la gente, a tenor de la información de Religión Digital es de enfado, de incomprensión, y hasta de escándalo.

2ª)Una contundente sentencia condenatoria para  el obispado de Cádiz y Ceuta. Ésta con información del autor del artículo: “Juan Cejudo, miembro de Comunidades Cristianas Populares”.  Este agente de pastoral de la diócesis, después de trabajar con entusiasmo y eficacia tuvo que abandonar su colaboración pastoral por desavenencias insuperables con la dirección de la diócesis, léase obispo. Es muy crítico con los desmanes que se están produciendo en la Diócesis, en general, y en Caritas, en particular, como en el caso de la persona despedida por alertar de irregularidades en el uso de los presupuestos para Caritas diocesana.

Otra información interesante, del periodista Santiago F. Reviejo, en el diario Público en el apartado “Iglesia de Cádiz” incide en algo que se repite mucho entre los miembros más concienciados y comprometidos de la diócesis, clérigos y seglares, sobre el estilo del obispo. He aquí un titular: “Los modos “neoliberales” del obispo Zornoza Boy causan un cisma en la Iglesia de Cádiz. Gran parte del clero y las organizaciones cristianas de base de la diócesis critican al prelado por estar más ocupado en las cuestiones mercantiles que en las evangélicas”. Personalmente pienso que ésta es una de las más graves acusaciones, que se le pueden hacer a un obispo, pues muchas veces quiere decir que convierte su diócesis en una empresa pensada, organizada, y dirigida más para el éxito económico que para la Evangelización.

(Nota: este artículo de Santiago F. Reviejo es muy bueno, crítico, profundo, y muy bien informado, y lo podéis leer en “Redes Cristianas”, y os animo a hacerlo porque sacaréis mucho provecho.

Nota 2: No voy a poder desarrollar el mucho material que tengo sobre este tema escandaloso e inaceptable del obispado de Cadiz-Ceuta. Leamos ahora un comentario de Juan Cejudo, a quien más arriba he presentado como agente de pastoral comprometido, pero crítico con la dedicación más financiera que pastoral del obispado de Cádiz.

“Con la sentencia ahora del juzgado nº 3 de lo social, me parece ahora que, además de bochornoso, es demoledor. El juez declara el despido nulo, exige la readmisión de la trabajadora y reconoce que el despido se ha provocado por represalias por las reclamaciones judiciales anteriores de su marido, que también consiguió ganar en los juzgados y de ella misma, al cambiarle sustancialmente sus condiciones laborales. Estamos hablando de represalias por parte del obispado que es capaz de dejar en la  calle a una trabajadora suya.. ¡Suena muy fuerte!….El obispado no debería ser una empresa neoliberal más, de las muchas que despiden a sus trabajadores sin ningún miramiento. Un obispado no puede proceder así…”

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

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Autobombo, exageraciones y mentiras en algunos políticos

  • No aguanto las mentiras de los p0líticos. Cuando se dio a conocer Inés Arrimadas como  política, por Barcelona, en sus primeras apariciones, me vino a la cabeza que un ángel había llegado a las turbias, desabridas, turbulentas, y, con frecuencia, fétidas aguas de la Política patria. Con esa pinta de niña buena, con la dulzura que irradian sus ojos, con ese aire de ingenua bondad, con su porte siempre altivo, pero no por eso menos discreto y sencillo. Así que cuando comenzó la agotadora campaña electoral, de la que no hemos salido, y espero que lo hagamos sin haber sufrido males mayores, ni mermas en nuestra capacidad de comprensión y empatía hacia los otros, y con los  arrebatos electorales contemplé, primero, la incómoda metamorfosis de nuestro ángel andaluz trasplantado a Cataluña; y, después, la inesperada transformación de una persona respetuosa y aparentemente veraz, en una agitadora mitinera, dura e implacable; y, más tarde, y lo más triste, en la voz de su amo, un señor desorientado con su propia fama, un regenerador político, que pacta con quien lo escandalizó, que quiere terminar con la vergüenza de la corrupción política impidiendo el hundimiento de un partido que ya sufrió la sentencia de la Gurtel, y otras pequeñeces, y abjura de una socialdemocracia en favor de un liberalismo deshabrido, que no se avergüenza de blanquear políticamente, y dar carta democrática a un partido de la Extrema derecha, con el, sin embargo, que no quiere ni verse, ni, ¡mucho menos!, ser visto, y que arrastra a todos sus seguidores a fobias y actitudes casi paranoicas.

Y he empezado por Arrimadas porque esta mañana me ha entristecido, como ha podido, llegar, como tantos otros políticos, al descontrol en la crítica, a la inverosimilitud en la carga descontrolada de agravios, insultos, mentiras y ataques furiosos no a sus adversarios políticos, que Ciudadanos no tiene sino solo a uno, y desprecio y vilipendio a su bestia negra, causa de todos los males de España, tragedia para nuestro pobre país, el señor Pedro Sánchez, quien, incomprensiblemente, ha más que doblado los escaños del partido del señor tardo liberal, regenerador político sin tacha, aseado y bien oliente, al que los electores han preterido por quien no es sino el coleccionador de todos los mayores males y pecados, hasta delitos gravísimos en un Gobernante. Porque, ¿no son delitos terribles aliarse con los que quieren deshacer España, ante la sospecha de que el mismo Presidente tenga esa vil, traidora y demoníaca intención? Escuchando a Inesita Arrimadas en la tele esta mañana quedaba en la retina esa maltrecha imagen de quien, votado mayoritariamente por los españoles, es el Presidente en funciones, del que ni una sola vez, de los cientos de ocasiones en que gente del PP y de Ciudadanos, y ahora también de Vox, ha despotricado y acusado al secretario general del PSOE de comportamientos evidentemente delictivos según la descripción de las acusaciones, nunca, digo, ni una sola vez, han probado, ni remotamente, ni lo han intentado, las acusaciones. No se puede mentir y calumniar, porque ni en Política vale todo.

  • Tampoco aguanto el incienso y la coba exagerados de una auto exaltación vomitiva. Vuelvo otra vez a la señora Arrimadas, pero ni es la única, ni la más pertinaz en el autobombo, ya que el fundador y presidente del Partido de los Ciudadanos es un verdadero crac en ese extremo de la autocomplacencia al cubo. Da vergüenza ajena escuchar a los miembros de este partido, el autobombo que he señalado más arriba, y la apropiación de gestas y eventos históricos, una agrupación política novicia, y sin pruebas fehacientes, todavía, de que se le pueda otorgar causalidad directa en actuaciones políticas rrelevantes que hayan provocado grandes transformaciones socio-políticas. (Tal vez lo más relevanteplíticamente en la historis de Ciudadanos ha sido la victoria electoral en Catluña, que ¡no se ha traducido en nada). Ahora me refiero, con vergüenza ajena, al hecho ¿verdaderamente histórico?, que ha reseñado Inés esta mañana, pero que se lo hemos oído a Villegas, y al propio Rivera contárnoslo sin el menor rubor, ni tembleque en la voz, que va a suceder estos días en Madrid, que está experimentado una transformación verdaderamente histórica siendo la Derecha la que, ¡por fin!, parecen decir, va a gobernar el Ayuntamiento y la Comunidad. Y que esta cósmica efemérides va a suceder gracias al impresionante resultado electoral conseguido por su partido Ciudadanos. Claro que es la primera vez que la Derecha “civilizada” va a gobernar en Madrid, pues están los “ciudadanos” de Albert en ello, para hacernos olvidar toda la corrupción, el saqueo en múltiples frentes, y el estilo patrimonial y de propiedad privada, exhibidos por el PP, convertido, por fin, a la Ética ya a la honestidad, y ¡menos mal!, tras el trabajo evangelizador de las huestes ciudadanas. Y, mientras, en la faena más torpe y errática de los partidos políticos españoles, el Partido de la Ciudadanía ayuda a reflotar, gratis et amore, parece, al partido al que quería “sorpassar”  y hundir en la miseria.

¡Ah!, y Vox, ¿no cuenta? ¿No será más trágica y peligrosamente histórico que Ciudadanos que, no quería ni parleta ni fotografía con él, haya conseguido que ese partido, lleno de vitalidad y varonía, y de sana intención de Reconquista, se haya instalado en las instituciones?  

Jesús Mª UríoRuiz de Vergara  

El Papa se preocupa del “estilo evangelizador” de Lourdes

(He encontrado este artículo tan interesante como preocupante. Pensaba hacer un comentario sobre el mismo, e incidir en el pequeño, o mejor, nulo favor que esta religiosidad popular, poco evangélica, y nada teológica, hace a la comunidad eclesial. Al fin, he decidido trascribir, sin más, el artículo, en el que claramente se ve la voluntad del Papa de clarificación de acciones y estilos de evangelización. Gracias)

2019, 7 de Junio, El País, Daniel Verdú, Roma

Roma.- El santuario de Lourdes funciona como un tiro. Los números cada vez son mejores: crecen las visitas y aumenta el presupuesto. Pero los peregrinos se han convertido en clientes o turistas, objetos de deseo de la caja registradora. Reciben un trato demasiado lejano al de unos devotos que viajan hasta este lugar remoto para la oración en busca de algún milagro, sostiene la Santa Sede. Sobra marketing, en suma, y falta algo de fe. Así que, tras el veredicto del arzobispo Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, a quien Francisco confió la tarea de mejorar el cuidado pastoral de los santuarios, el Papa ha decidido intervenir Lourdes para que recupere su dimensión más espiritual y abandone su deriva empresarial.

Lourdes es la joya de la corona de los milagros. Desde que la Virgen María se le apareció aquí a la niña Bernadette Soubirous en la gruta de Massabielle hace 161 años, se han contabilizado unos setenta milagros validados y más de 7,000 curaciones sin explicación científica. Medallas, souvenirs religiosos y locales tematizados conforman el valle de los Pirineos que se ha convertido en una suerte de parque temático del que viven la mayoría de sus 15,000 habitantes.

Las finanzas del cielo siempre fueron difíciles de gestionar. Lourdes, sin embargo, era una excepción en estos momentos. Francisco ha ignorado este dato y ha decidido intervenir el lugar. El jueves mandó a monseñor Antoine Hérouard, obispo auxiliar de Lille, para sustituir temporalmente al pastor de dicha diócesis, Nicolas Jean René Brouwet, y poner orden. Tras años de crisis, en 2016 se nombró como director al economista Thierry Lucereau para sanear las cuentas y relanzar el santuario que, además, había perdido numerosos peregrinos. Y funcionó. Pero el Vaticano, tal como ha expresado en su web a través del director editorial de la Santa Sede, cree que ahora se debe “acentuar la primacía espiritual sobre la tentación de subrayar demasiado el aspecto empresarial y financiero, y quiere promover cada vez más la devoción popular que es tradicional en los santuarios”.

Los enviados del Papa leyeron su carta el jueves en Lourdes, uno de los centros de peregrinación más concurridos del mundo (alrededor de tres millones de visitantes, pero no existe una cifra exacta). Los capellanes y los gestores del santuario descubrieron de repente que no era suficiente con que el santuario funcionase económicamente y hubiese salido de su crisis. La misión del lugar estaba siendo pervertida. “Tras las verificaciones correspondientes, quiero saber qué otras formas puede adoptar el santuario, además de las múltiples ya existentes, para convertirse cada vez más en un lugar de rezo y testimonio cristiano acorde con las exigencias del pueblo de Dios”.

El personal del santuario hace tiempo que no estaba contento. La subida de precios, el trato a los peregrinos y las exigencias laborales habían sublevado a algunos de ellos. El gestor contratado en 2016 como manager, Guillaume de Vulpian, un ex directivo de Renault, llevó a cabo su objetivo saneando las cuentas (tenían un agujero de 2,3 millones de euros) e incrementando el presupuesto hasta unos 30 millones de euros. Todo ello se hizo a cuenta, entre otras cosas, de subir la tasa de pernoctación de 2 a 2,5 euros al día y de exprimir al límite a algunos de los 330 empleados, muchos en edad de jubilación.

El Vaticano considera que se dejaron de lado las necesidades de los visitantes, que en ocasiones son enfermos que han viajado miles de kilómetros en busca del milagro que les cure. Francisco, que a menudo critica en sus discursos estas prácticas en las multinacionales, hace tiempo que intenta que no suceda en los organismos de la propia Iglesia.

(Trascrito para “El guardián del Areópago“, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara)

 

 

Dejemos de una vez sentado que la familia de Franco no tiene ningún derecho sobre los restos del dictador

Acabo de leer un artículo de Jesús Bastante en “Eldiario.es” de hoy, 8 de Junio de 2019, en el que asegura varias cosas que yo pongo no en seria duda, sino en seria negación. Las tres cosas son:

1ª) Los obispos dan por hecho que la sentencia avalará la exhumación, y que los descendientes del dictador podrán elegir el lugar donde sepultarlo.

2ª) Los nietos de Franco han reiterado en sus escritos de recurso que solo aceptarían inhumar el cuerpo en el nicho que posee la familia en la catedral madrileña.

3ª) El arzobispado de Madrid, que sigue llamando al diálogo entre Gobierno y familia, no podría negarse a la inhumación.

1ª) El respaldo de la familia no tiene preferencia en este caso. Tengo a Jesús Bastante como un buen, muy buen periodista, y, generalmente, muy bien informado. Pero generalmente, no quiere decir siempre. Sobre el tema de la inhumación he escrito, o he transcrito para mi blog, varios artículos de muy preparados y agudos juristas, como “El error”, de Elisa Beni, en “Eldiario,es”, (06/06/19), o el de Antonio Losada, en el mismo diario, con el título parecido “Un inmenso error“, así como otro del director del mismo diario, Ignacio Escolar, como dos de mi autoría, en los que queda muy claro que, en todo el asunto de la exhumación y la posterior inhumación de los restos del dictador, el que ha fallado, y ha enredado, y no ha sido ni hábil, ni útil, ni claro, ni valiente, ni diáfano, es, justamente, el Tribunal Supremo. Y no tenemos que temer criticarlo abiertamente, cuando el asunto ha sito tratado o con falta de criterio y diligencia jurídicos, o con desinterés, o con abierta y desleal preferencia por los dudosos, o mejor, inexistentes, derechos de una familia, sobre los de toda la ciudadanía española.

Suponemos que el Supremo Tribunal español se ha enterado que el tema no se juega entre un Gobierno, que le puede caer más o menos simpático, y una familia “¡normal!”, de un difunto normal y corriente, con los derechos inherentes a esa normalidad, sino que se ha entablado, esa disyuntiva, entre el Pueblo español, representado legítimamente por el Congreso de los Diputados, donde todos los entendidos y demócratas, juristas o no, afirmamos que reside la soberanía del pueblo español. Y fue con la unanimidad de las Cortes, y con la abstención  del Partido Popular, ¡qué coincidencia!, con las que se emitió el decreto legislativo, que ha dado pie al subsiguiente decreto ejecutivo del Gobierno, que no ha hecho otra cosa que obedecer el mandato constitucional emitido desde el Congreso. 

No podemos estar dando todo el día la matraca del desafecto y desarraigo de los políticos catalanes en referencia a la Constitución, cuando después la dejamos de lado, cuando no nos interesa, o sentimos simpatías con actitudes absolutamente impropias e inadecuadas con respecto a la misma, como están haciendo desde el primer día los parientes de un dictador cruel e inhumano, en vez de esconderse y protegerse del escarnio, como pasa en países serios y democráticos. No se entiende, o tal vez se entiende muy bien, por qué el senador del PP, Rafael Hernando, se burlaba del Gobierno de su nación hace unos días, cosa que hacen muchos españoles que se dicen de pro, catalogando todo el asunto de la exhumación, y posterior inhumación, de Franco, como “una chapuza“, suponemos que por no haber previsto la poca elegancia y, cortedad de miras de la familia, y la inesperada, imprevisible, e injusta, ayuda del Tribunal Supremo. No le costaba nada a éste haberse negado a admitir a trámite la demanda de la familia, en un asunto de Estado, planteado por la autoridad legislativa del Congreso, en consonancia y respeto a otra ley anterior, la conocida como “De memoria Histórica”, promulgada también por unanimidad por el Congreso de los Diputados. Con menos argumentos, los tribunales, cuando el asunto lo recomienda, niegan el trámite a querellas o demandas no tan claramente desatendidas por las leyes vigentes, como la pretensión de la familia del Dictador de paralizar un decreto del Congreso, que, sepamos, es el que formula y promulga las leyes, algo que no corresponde a ningún Tribunal. Y es el órgano ejecutivo del Estado, y no un tribunal, el que tiene el poder de dictaminar, y decidir, dónde estorbarán menos los restos del dictador. ¿Alguien puede dudar de esta certeza, cuando el Congreso, corrigiendo un descuido de siglos, ha convertido el enterramiento de Franco en un asunto ciertamente espinoso, pero de Estado, no en un mero asunto de familia?

2ª) ¿La familia de Franco sigue teniendo tanto poder que puede más que los derechos, y obligaciones, de la Iglesia?   

Es una equivocación del periodista, y de casi todos los que consideran este caso, que la familia de Franco tenga derecho a enterrar a su pariente  donde bien le plazca. Desde el punto de vista civil, el tema de la exhumación-inhumación de Franco dejó de ser un asunto privado, para ser n asunto de Estado, después de la “Ley de Memoria Histórica”, del decreto legal del congreso, y del decreto ejecutivo del gobierno. Espero que nadie en nuestro sistema dem0crático defienda que los intereses privados pasen por encima de los de toda la ciudadanía. Y suponemos, También, que los magistrados del Supremo no alentarán ninguna duda a este respecto.

Y desde el punto de vista canónico, la Iglesia tiene cien argumentos para denegar el enterramiento del tirano y cruel dictador en lugar sagrado. La terrible equivocación de su primer enterramiento en lugar de culto no sienta precedente jurídico válido para continuar con el error. Las equivocaciones se subsanan, se corrigen, y se superan. Han cambiado los condicionamientos, el contexto, y hoy la clarividencia, tanto de la comunidad civil, muy bien representada por el Congreso en su decreto de exhumación de los restos del dictador, -mal que les pese a algunos políticos y personas influyentes, y hasta magistrados, que si no siguen siendo franquistas de corazón, hacen todo para parecerlo-, como de la Iglesia, ¡suponemos!, que no solo puede, sino que debe prohibir ese enterramiento, por su cambio canónico del año 1983, y otros cánones anteriores, y perfectamente vigentes en el momento del enterramiento, y no digamos en los días de hoy.

Veamos dos cánones: c. 1242: “No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso «eméritos»”. Este canon, aparentemente, suena de modo muy apodíctico, pero el Nuevo Derecho Canónico entró en vigor el año 1983, por lo tanto, en el enterramiento del dictador, Noviembre de 1975, realmente no obligaba. Pero hay otro canon más enrevesadamente antipático que podría, perfectamente, haber sido aplicado en aquellas fechas, porque se trataba de normativa anterior al concilio Vaticano II, si es que algún jerarca de la Iglesia se hubiera atrevido, a dos cosas: 1ª),a llamar a las cosas, y a las personas, y a Franco, por su nombre, y adjetivos apropiados, y 2ª), a actuar en consecuencia. El canon 1184, § 1. Se han de negar las exequias eclesiásticas, a no ser que antes de la muerte hubieran dado alguna señal de arrepentimiento:

  • 1 a los notoriamente apóstatas, herejes o cismáticos;
  • 2 a los que pidieron la cremación de su cadáver por razones contrarias a la fe cristiana;
  • 3 a los demás pecadores manifiestos, a quienes no pueden concederse las exequias eclesiásticas sin escándalo público de los fieles.

§ 2. En el caso de que surja alguna duda, hay que consultar al Ordinario del lugar y atenerse a sus disposiciones.

Añadirá una nota: Franco estuvo a punto de ser excomulgado, con motivo de la expulsión de España del obispo Añoveros, de Bilbao, y el decreto de excomunión estuvo, incluso, firmado. El dictador se arrugó ante lo que significaría para su carrera y currículo personal, y para su régimen dictatorial, semejante afrenta. Y, respecto al $.3, los que nos encontrábamos por aquellas fechas en el extranjero nos cansábamos de oír las perpetuas diatribas contra el terrible, cruel, e injusto dictador, considerado responsable de crímenes contra la Humanidad. Tala vez la muerte de Franco hubiera sido un momento adecuado para cumplir el $ 2, referente a consultar no ya al ordinario, sino a la Santa Sede, sobre el tema, aunque es muy probable que el asunto estuviera ya tan solidificado que lo único que habría provocado es una revuelta popular.

3ª) El arzobispado de Madrid, que sigue llamando al diálogo entre Gobierno y familia, no podría negarse a la inhumación. Creo que por todo lo que he expuesto en el puesto anterior, ha quedado claro que la Iglesia no solo puede, sino que debe, a tenor de su propia normativa, denegar la inhumación del dictador Franco en un templo, de culto diario y cotidiano, por el escándalo del hecho en sí, y, como han señalado instancias de los servicios de seguridad del ayuntamiento de Madrid, por el más que evidente riesgo de provocar el incumplimiento de la ley conocida como “De Memoria Histórica!”, perfectamente vigente, y de obligado cumplimiento, al que ni los parientes de Franco, y mucho menos ellos, se pueden oponer.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

El error

(He encontrado este magnífico artículo de Elisa Beni, de “Eldiario.es”, 06/06/19, como imagino que os parecerá también a vosotros. Por eso he querido trascribirlo en mi blog. Gracias).

   Elisa Beni, “Eldiario,es”, (06/06/19)

“Decirlo no es hacerlo”     ‘La ley de la calle’. Francis Ford Coppola

Todo esto me venía a la cabeza, a título de metáfora, cuando leía el auto de paralización cautelar de la exhumación del dictador en el que cinco magistrados dejaban en suspenso, en una resolución de contenido insólito, la decisión legítima del pueblo español, formulada a través de sus representantes democráticos, de acabar con la inadmisible situación de honor y preeminencia de un dictador genocida en una democracia asentada. Y lo hacía porque durante todo este largo y agónico trámite siempre he pensado -y he dicho, que no soy de callar- que el error de origen estaba en la decisión de anunciar la realización de una acto de justicia democrática, que emana de una orden del pueblo, y de convertirlo en un vulgar procedimiento administrativo en el que la familia del execrable dictador se convierte en una parte habilitada en la balanza de la Justicia con el mismo peso que toda la fuerza de la justicia debida a sus víctimas, al pueblo español y a los requerimientos de la legalidad internacional. Amagar y no dar. Y ese amago se produjo porque el anuncio se hace en un momento en el que el gobierno no se siente con la suficiente fuerza. Por eso muestra los puños, pero no se atreve a usarlos.

Mala cosa. A sabiendas de que tras el músculo faltaba golpe, la familia del tirano, se vino arriba y convirtió todo el asunto en una cuestión de divergencias administrativas entre unos nietos atribulados por el “desgarro” producido por la idea de que el abuelito fuera desenterrado y las antiguallas del derecho absoluto de la iglesia sobre ese “sagrado” que ni siquiera mantiene económicamente. Así comenzó un debate absurdo e inane. Así normalizamos los deseos de los franquistas y sus herederos, los llevamos a los medios, los entrevistamos, les dejamos ocupar el espacio público que jamás ocuparon hasta ahora en toda la democracia. Existían, valga, pero existían en la sombra, existían marcados por la vergüenza, existían por la magnanimidad de una democracia que se define como no militante.

Si Gobierno hubiera sido el justiciero con fuerza, el ejecutor de la voluntad de la dignidad democrática y popular, hubiera sacado al dictador sin contemplaciones, apoyado en la fuerza de las urnas, en la de la memoria europea de los fascismos, en la de la dignidad y la reparación de las víctimas y hubiera asumido las consecuencias. Así se actuó en Pamplona con Mola y con Sanjurjo, el dueño de la silla de Franquito, el doble rebelde. La familia de Sanjurjo fue a tiro pasado a la Justicia y en una primera instancia le dieron la razón y ordenaron reinhumarlo pero el Tribunal Superior de Justicia de Navarra ha avalado finalmente la exhumación. ¿Alguien duda de la diferencia que hay en someter a un tribunal de Justicia un hecho consumado que debe revertir a preguntarle sobre si puede o no hacerse? No hablo sólo en términos jurídicos sino en términos de dignidad democrática.

La equidistancia entre el mal y el bien es moralmente inaceptable. No hay término medio. Sólo cabe un alineamiento. La equidistancia entre los deseos de la familia de un dictador asesino y liberticida y los de las víctimas de su régimen opresor y de los representantes legítimos del pueblo democráticamente elegidos, tampoco.

Además de la normalización del franquismo sociológico y del real hemos conseguido también que el Tribunal Supremo del Reino de España considere un golpe de estado militar -este sí, de código penal en mano- como fuente de legitimidad de gobierno, al datar el inicio de caudillaje del rebelde y su usurpación del poder en la fecha en el que él y sus golpistas se proclaman, obviando la legalidad de un gobierno legítimo y reconocido además por todas las instancias internacionales. La Justicia demuestra una vez más su confusión respecto a la realidad político-jurídica de la dictadura y su incapacidad para hacer justicia y reparar los crímenes de un régimen opresor e ilegítimo que usurpó la voluntad del pueblo español durante cuarenta años.

El interés general por acabar con la ignominia que supone mantener al tirano enterrado con honor junto a los cadáveres de miles de personas que fueron, estas sí, robadas de cunetas, sin consideración absoluta a su memoria, sus ideales y a su familia, para dar una pátina de regularidad a la obra megalómana de un dictador ensoberbecido, se pone en pie de igualdad con el deseo de los herederos de su infausta memoria. El Valle es una loa a lo que los rebeldes victoriosos consideraron su “gloriosa cruzada” y un escupitajo en la cara de los defensores de la legitimidad constitucional vencidos. Franco, al que yo no llamaré don Francisco Franco Bahamonde como hace el auto, no es un “jefe de Estado” en abstracto, y mucho menos desde la fecha en que él lo decide unilateralmente tras un violento golpe de Estado, sino que fue el militar que, por la fuerza, tomó un poder que no le correspondía y lo usurpó mediante la violencia y la represión, perpetrando un sinnúmero de crímenes con el único objetivo de acabar con los que no compartían su delito ni sus efectos. Franco es el secuestrador de la libertad de los españoles. Franco es quien represalía y ejecuta a los que pensaban diferente. Franco es el golpista que nos sacó del hilo de la historia. A semejante individuo no se le pueden rendir honores ni en el papel timbrado.

El error ha sido consentir hacerlo como ellos querían. Aceptar que las condiciones eran las que sus nostálgicos reclamaban. Un gobierno, siguiendo instrucciones de un parlamento, no amaga sino que da. El error ha sido mostrarse débil. ¿Qué sucedería si cuatro o cinco personas decidieran que el lugar del dictador es el que le enaltece por la aplicación de cuatro reglamentos y dos normas administrativas? Esto no es una cuestión de administraciones sino una cuestión constitucional y de dignidad democrática. ¿Por qué no ha llevado a pleno Díaz-Picazo esta cuestión como hizo para arreglar a los bancos la historia de los gastos hipotecarios?, ¿no tiene la suficiente relevancia?

El Supremo de nuevo navega por aguas turbulentas. Han olvidado que ha terminado el tiempo en el que todo se hacía tras la cortina y sin dar explicaciones. Toda la dignidad de una nación libre les espera fuera.

Trascrito de “Eldiario.es” a este blog, “El guardián del areópago“, por el responsable de éste, Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara.

 

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