El Vaticano es especialista en mirar para otro lado, cuando no le interesa complicarse la vida

Cuando hablamos del Vaticano no nos referimos, necesariamente, al Papa. Hay tantos intrínculis y recovecos en el Vaticano, tanto en el sentido Físico, como, sobre todo, de Institución, que no podemos ni imaginar que el Papa esté ocupado en todas y cada una de las aventuras, que son centenas al día, que suceden en toda la Iglesia. Además, el Vaticano tiene varias facetas. Si nos fijamos en dos de ellas, ambas importantes, pero bien delimitadas y definidas, diremos que el Vaticano es, al mismo tiempo, uno de los casi doscientos Estados, como unidades políticas, que hay en el mundo, y, por otra parte, es el centro desde donde se dirige y gobierna, veces con mano de hierro, el conjunto de la Iglesia que, para entendernos, depende de Roma. Pues bien, hace unos días, el cinco de este mes de enero, el recientemente nombrado portavoz del Vaticano, Alessandro Gisotti, afirmó: “Sobre el traslado de los restos de Franco no tengo nada que agregar con respecto a lo ya afirmado por la Santa Sede, o sea, que el asunto concierne a su familia, al Gobierno español y a la Iglesia local”. Sobre el asunto se había pronunciado, con motivo de la visita de la vicepresidenta  Carmen Calvo Poyato , El secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin, que había sido lo suficientemente ambiguo como para entender lo que interesaba a cada uno de los comentaristas, algo, por otra parte, muy común en el Vaticano.

A mí, desde luego, no me convence esta explicación, no me parece acertada la apreciación de la Santa Sede. Ésta, como sabemos, firmó el famoso concordato con el Gobierno de Francisco Franco, allá por el  año 1953, que dio el respaldo internacional que Franco  buscaba desde el fin de la guerra civil para su régimen dictatorial. No se trata, pues, de un ciudadano cualquiera e inexpresivo de un  país mayoritariamente católico, sino de un dictador que pretendió, y lo consiguió, por lo menos a nivel interno de España, que su golpe militar, que causó una tremenda guerra entre hermanos, fuese considerado una Cruzada de salvación de las “esencias cristianas patrias”, y así lo presentaron nuestros obispos, hasta llegar al demencial comportamiento, verdaderamente sacrílego, de conducir bajo palio al Dictador a la entrada del templo, para la participar de una celebración sacramental. El referido Concordato ayudó a Franco, y a sus admiradores obispos, a montar esa Cruzada redentora, que durante el pontificado de Pío XII tuvo carta de ciudadanía.

Gracias a Dios, por lo menos en el sentir de muchos creyentes, que tanto Juan XXIII, como Paulo VI, se negaron a aceptar el que ya era un hecho consumado, e hicieron ver de manera directa e indirecta, como, por ejemplo, frenando las causas de beatificación-canonización, que recaían siempre en miembros que, no por casualidad, pertenecían siempre a la misma parte contendiente. El régimen franquista no se entendió bien con estos dos grandes papas del siglo XX, y hasta puso obstáculos a la publicación de la encíclica “Populorum Progresio“, que solo resultó fácil encontrar en la publicación eclesiástica “Eclesia”. Es decir, la relación Franco-Vaticano no fue, exactamente, un dulce camino de rosas, para que ahora algunos de sus más altos curiales miren para otro lado, y aseguren que se trata de un asunto interno del Gobierno español, de la Iglesia que vive y cree en España, y de la familia del dictador.

Ya se inhibió, y miró para otro lado, la más alta esfera de la Iglesia, tan alta que denominamos Santa Sede, cuando podría, y no me atrevo decir ¡debería!, porque a pesar de la dureza de mi crítica siempre pienso en el respeto y obediencia que se merecen “los ungidos del Señor”, como dice el Antiguo Testamento (AT), no por sí mismos, sino por la misión que han recibido del Señor. Ahora bien, hemos aprendido, y en este blog lo he recordado a menudo, del Nuevo Testamento, como la corrección fraterna se realizaba sin falsos pudores discretos, para que nadie se enterase, sino con una buna mezcla de amor fraterno y firmeza, para que quedase claro el desvío que se hubiera producido de los valores evangélicos. Por eso los evangelistas ponen en boca de Jesús la terrible diatriba que lanzó a Pedro, “apártate de mi, Satanás, porque (en este asunto) no piensas como Dios sino como los hombres”, y los escritores de los Hechos de los Apóstoles y de las cartas no ocultan su diferencias, o la bronca de Pablo a Pedro por la cobardía e hipocresía, puntuales, sí, de éste. Y “el mirar para otro lado” al que me refiero ahora se trata de la vergüenza que supuso, y supone todavía para el episcopado español, es decir, para la Iglesia en España, la tremenda y nefasta imagen del tirano entrando bajo palio en los templos. Los representantes de los obispos, en la famosa Asamblea conjunta, promovida por el cardenal Tarancón, intentaron, suavemente, pedir perdón, por ese y otros motivos al católico pueblo español, pero a muchos, esa postura coherente y cristiana, no les gustó, a causa de su ideología socio-política. Pero, ¿para cuándo la petición de perdón del Vaticano, a la Iglesia española, por haber tolerado, con un silencio atronador, el agravio sacrílego perpetrado por sus obispos en su penosa sumisión al dictador, tratándolo como a “un ungido del Señor“?

Y queda todavía otro argumento decisivo. Como comenté en la entrada de este blog, del día 03/11/18, titulado “¿Qué la Iglesia no tiene nada que decir de la inhumación de los restos de Franco?, a la Santa Sede, como último garante de que el CIC (Codex Iuris Canonici, “Código de Derecho Canónico”) se cumpla en toda la Iglesia, le correspondería intervenir para que la cripta de la Catedral de la Almudena cumpla el canon c. 1242: “No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos, incluso «eméritos». También comenté en ese artículo que suponía que la Santa Sede habría dado, por los años noventa, la pertinente licencia para que la cripta de la Almudena se financiase con la venta de capillas mortuorias, como excepción a lo ordenado en al citado canon. Considerando todos estos datos, ¿cómo puede afirmar el portavoz vaticano que a la Santa sede no le corresponde intervenir en la exhumación-inhumación de los restos de Franco?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara  

 

La tiranía de la ley

  1. La ley no evita los males sociales e históricos. Hasta donde llega mi conocimiento, Jesús de Nazaret es uno de los pocos grandes hombres de la humanidad, o tal vez el único, que se ha enfrentado a la ley, y siempre a favor del ser humano. La famosa expresión “no es el hombre para el Sábado sino el sábado para el hombre” no es otra cosa que la más atrevida, y para muchos, asustadora, relativización de la Ley, pues eso era lo que representaba para un judío de los tiempos de Jesús el Sábado, cuya sola mención hacía referencia explícita a la torá, que era la ley, como obra y ofrenda del mismo Dios. No callaré las loas, ditirambos, elogios, y exaltaciones de la Ley como la mayor concreción de la cultura humanista, como garantía, causa y pauta de una convivencia ordenada, justa, equilibrada, entre las personas, ¡personas físicas!, y grupos de personas, o instituciones, asociaciones, incluso internacionales, es decir, entre Estados: relación entre personas morales o jurídicas. No tenemos, no tengo inconveniente, en afirmar que una convivencia entre personas, y grupos sociales,  y entre Estados, sin una ley que especifique los límites hasta donde cada uno de los anteriores agentes de la convivencia, trato, o intercambios, puede llegar, no solo sería un caos, sino lisa y llanamente, imposible, porque abocaría al ser humano a la preponderancia, sin cortapisas ni contrapesos, del más fuerte.
  2. ¿A quién favorece más la Ley? Ahora bien, hagámonos la siguiente pregunta: ¿a quién, o quienes, favorece más la existencia, y la aplicación de la ley, del cuerpo legal que rige en todas las asociaciones que llamamos, y consideramos, civilizadas? No hay que ser un lince, ni un genio jurídico, histórico o sociológico, para ponernos de acuerdo en lo siguiente: la existencia de la Ley, y las propias reglas de aplicación de la misma, han favorecido, desde su aparición como reglas del juego de la convivencia entre personas, físicas y jurídicas, a las más fuertes, a las mejor situadas en el escalafón de los intereses humanos. Desde las civilizaciones al Oeste y al Este del arco geográfico, de las antiguas sociedades sin ninguna flexibilidad para el ascenso social, de castas y grupos humanos herméticos, y de aparatos de control y gobierno de la misma inflexibilidad social, con las divisiones clara y herméticamente estanques, desde la esclavitud, hasta las cotas más altas del edificio social, hasta la sociedades teórica y legalmente igualitarias, como los modernos Estados  democráticas, nos ofrecen un panorama desolador. Todas esas sociedades, naciones, y Estados organizados, proclaman con diáfana claridad, llegando hasta la reiteración,  que “todos sus miembros, todos los ciudadanos, son iguales ante la ley”, y esta misma insistencia en lo que no es más que insistencia en un deseo, nos retrotrae hasta el adagio jurídico, “excusatio non petita, acusatio manifesta”.  (excusa , o aclaración solemne, no pedidas, devienen en manifiesta acusación). Porque cualquier observador mínimamente perspicaz y objetivo es capaz de reconocer, que tanto en la paz como en la guerra los más frágiles y débiles dela escala social, a nivel personal como grupal, tanto en lo económico, como en lo laboral, o en lo cultural, son lo más expuestos a sufrir las consecuencias negativas de las situaciones conflictivas, y los que corren más riesgos de caer efectivamente en dichas, y esperadas, consecuencias. El abanico del muestrario de esta situación, mala en la paz y en la guerra, pero dramática e inhumana en ésta, tanto en el pasado, como en tiempos recientes, como en los presentes, es inagotable, y demuestra de manera aplastante la incapacidad de l mera existencia de la ley para prevenir, y todavía menos, evitar y paliar, los destrozos del descosido social y comportamental.
  3. Toda ley es legal, pero, ¿es por eso legítima y moral? El Principio de legalidad es el escudo protector de toda persona sujeta a la ley. Este es un mantra repetido en todos los lugares, tiempos, culturas y modelos sociales. Pero deberían decir que ese principio, esencial, y raíz de todo el edificio jurídico, protege, sobre todo, al poder político, más al ejecutivo que al legislativo. Un juez alemán del tiempo del nazismo, que aplicaba la ley, y el soldado, policía que la ejecutaba, podría sentir tranquilidad de conciencia porque cumplía la ley. Pero, condenar muerte a una persona solo por ser judía, o gitana, o de un determinado grupo social, y matarla por esa condena,  ¿legitima ese comportamiento hasta anular el alarma de la conciencia ante un atropello ilegítimo, que podía llegar, y llegaba, hasta lo inhumano, bárbaro y cruel? Y ese es el dilema, y el callejón sin salida, al que nos lleva, inexorablemente, el Principio de legalidad. Es legal dejar en la calle a quien no paga la hipoteca o mensualidad del alquiler, no cabe duda. Pero, ¿es legítimo, moral, y humano? Aquí tenemos un ejemplo, y hay miles, en que la ley, atropella y deshace la dignidad de un ciudadano o de una familia.
  4. Un cardenal polaco, ¡electricista!, decidido y valiente. Lo llaman el “Robin Hood” del Vaticano, es el limosnero del Papa, cargo que ejerce al pie de la letra, recorriendo las calles t plazas de Roma en la madrugada, y asistiendo, como un buen pastor, con evidente olor a oveja, a sus frágiles y débiles necesitados, protegiéndolos y cuidándolos, a cada uno por su nombre. No es por el ejemplo luminoso de este cardenal estadísticamente tan poco normal, en el sentido de frecuente, que estoy escribiendo este artículo sobre los desvíos y miserias de la ley, sobre todo en sus aplicaciones prácticas. Es un tema que me corroe, en el sentido de darme un trabajo incansable y nunca terminado ni terminable, desde mis estudios de Filosofía, y, después, con la profundización en la Teología, y en los estudios bíblicos. LAa figura de Jesús siempre me ha parecido la de quien tiene un discurso, y un estilo de vida, que superan ampliamente el frío, y tantas veces cruel dilema de la Ley, y aquello de “dura lex, sed lex”, (dura ley, pero ¡ley!), que solo puede resolverse con una mente preclara, libre de prejuicios y de intereses espurios, y con un corazón libre de hipotecas opacas y torcidas. En este evento pedagógicamente maravilloso, para mí, y para tantos que no nos sujetamos a la Ley como fuente de seguridad y de sosiego, y que nos atrevemos a reconocerlo, del cardenal-electricista vistiéndose el traje de obrero, y manipulando la llave central del sistema eléctrico, para iluminar la triste vida de los 450 okupas, entre los cuales, cien niños. Y, como podía suponer, provocando las iras del dirigente político Salvini, que como todos los populistas, y poco humanistas, recordaba al cardenal la importancia de la Ley, ley que causa la aglomeración de 450 personas, entre ellas cien niños,  con certeza llorando en la noche oscura sus miedos y su desamparo. Y para acabar esta magnífica historia, el aguerrido, valiente, y electricista cardenal polaco ¡está muriendo de miedo!, y no duerme desde que supo del enfado del ministro de la extrema derecha. ¡Anda ya!.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

La oposición no está para servir de coartada , y lleno de inexactitudes)

(Otro editorial de “El Mundo” sesgado, injusto y lleno de inexactitudes)

Editorial Opinión  El Mundo (Sábado, 18 mayo 2019 – 01:30)  

 

“Resulta cínica la apelación a PP y Cs para que se abstengan en la investidura de Sánchez cuando se viene de pactar con Podemos”

Tras el fracaso de la operación Iceta, Pedro Sánchez ha propuesto a Meritxell Batet como presidenta del Congreso y a Manuel Cruz como presidente del Senado. La elección de este último, un parlamentario de dilatada carrera académica y numerosas publicaciones en el campo del pensamiento, se nos antoja ajustada al perfil institucional que requiere la Cámara Alta. Desde luego su candidatura resulta más adecuada que la de Iceta, cuyos guiños constantes al separatismo -desde la oferta de indultos a la insinuación de un referéndum a partir de un porcentaje dado de soberanistas, pasando por la mesa de negociación con relator ajena a las instituciones- suponían una humillación para los defensores inequívocos de la unidad constitucional de la nación española.

Cruz no es Iceta, pero no deja de pertenecer al mismo PSC que rompió la disciplina de voto para rechazar la investidura de Rajoy que el resto de socialistas acató por responsabilidad. Idéntico comportamiento tuvo Batet, quien por lo demás en 2013 votó a favor en dos mociones que instaban a celebrar un referéndum pactado en Cataluña y se abstuvo en otra que reclamaba el inexistente “derecho a decidir”. Es decir, Sánchez continúa con otros nombres la misma política de apaciguamiento cuyo liderazgo simbólico deseaba encomendar a Iceta. Frustró ese intento ERC, pese a haberse beneficiado de una cínica operación de blanqueo gubernamental digna de mejor causa, visto lo visto. Sea como fuere, la mayoría absoluta de la Cámara encargada de aplicar el 155 seguirá en manos del PSC, así como la presidencia del Congreso, lo que supone ceder el mando del Poder Legislativo a una sigla cuya recalcitrante inclinación al nacionalismo ha merecido reproches no ya de PP o Cs, sino de los propios barones socialistas.

Por eso resulta cínica la apelación a PP y Cs para que se abstengan en la investidura de Sánchez, para el caso de que la amenazara una nueva negativa de ERC. El mismo día en que se confirmaba el control de la Mesa del Congreso por parte PSOE y Podemos, que no solo obtiene la vicepresidencia sino que logra colocar a un soberanista de tendencias radicales como Gerardo Pisarello en el órgano de gobierno de la Cámara Baja, el PSOE emplaza a la oposición constitucionalista a que le salve de la dependencia del independentismo. La maniobra delata un desahogo propio de un régimen de partido único. Si fuera verdad que Sánchez está interesado en gobernar desde el centro y apoyándose en PP y Cs para asuntos de Estado, tomaría la iniciativa para pactar con Casado y Rivera unas líneas maestras para la legislatura en vez de pedirles apoyo gratis, mientras viene de acordar la Mesa -y veremos qué más cosas- con Pablo Iglesias. Ni siquiera el poderoso aparato de propaganda sanchista puede camuflar una trampa tan burda para desactivar a la oposición, elegida por muchos españoles precisamente para contrarrestar la labor de zapa contra el sistema del 78 que pueda desplegar desde el corazón de las instituciones alguien como Pisarello.

Sánchez llegó al poder gracias al independentismo y lo ha retenido gracias a que el miedo a Vox movilizó mucho voto en Cataluña. Esto explica muchos de sus movimientos. La aritmética parlamentaria le ofrece un camino alejado de extremismos ideológicos o territoriales que no está queriendo explorar con convicción. Veremos si cuando pasen las elecciones es capaz de forjar alianzas duraderas o se limita a seguir sobreviviendo”.

Hasta aquí el editorial del periódico madrileño. Ahora quiero destacar las inexactitudes, o diferencias interesadas de opinión, según sean los casos que presenta el editorialista:

1ª) diferencia notable de opinión: Es cínica la presente petición del PSOE a la oposición para que se abstenga, por motivos de Estado, como subrayó el diputado socialista Ábalos, pero no lo fue cuando se solicitó no solo la abstención  del PSOE, sino el voto afirmativo, cuando la última investidura de Rajoy. No cuela esta evidente diferencia de opinión.

1ª), mentira flagrante: “Sánchez llegó al poder gracias al independentismo“. ¡NO es verdad! El actual presidente del Gobierno llegó al poder por los dos siguientes motivos: 1º), por la fuerza demoledora de la sentencia del caso Gurtel, que hizo afirmar al mismo Alberto Rivera que “hasta aquí hemos llegado”. (Los medios de comunicación no están para ser los consejeros áulicos de los gobernantes afines, y demoledores hasta la mentira de los de otra ideología política); 2º), por la negativa absurda e incompresible del presidente Rajoy a aceptar, suponemos que por vergüenza, la repetida oferta del dirigente de la oposición para presentar en ese momento la dimisión, ante la Las Cortes, para que después el propio partido PP presentara otro candidato a presidente. ¿Por qué el editorialista esconde, ¡para qué!, lo que toda la audiencia televisiva presenció, o es que a veces piensan los ¿periodistas? que los lectores somos lerdos, y andamos despistados por la vida?

2ª) mentira flagrante: “Si fuera verdad que Sánchez está interesado en gobernar desde el centro y apoyándose en PP y Cs para asuntos de Estado, tomaría la iniciativa para pactar con Casado y Rivera”. El editorialista del Mundo debe de ser el único español que no se ha enterado del veto de Ciudadanos, o más exactamente de Rivera, a cualquier pacto de Gobierno con el PSOE, y de las sospechas reiteradas, y siempre proclamadas, de Podemos, de que esa era la profunda intención de Pedro Sánchez, la de pactar, incluso haciendo alianza de Gobierno con el partido naranja. Como también es de dominio público que los líderes de los dos partidos de centro derecha, PP y Ciudadanos, reconocieron el legítimo derecho del PSOE, a la vista del resultado de las elecciones, de Gobernar, al mismo tiempo que se prestaban a acuerdos de Estado. En el actual momento político, ¿hay mejor y más urgente asunto de Estado que facilitar la Investidura de un partido que se encuentra en el dilema de solicitar esa ayuda, como actitud de Estado , porque prefiere no depender de los separatistas catalanes, como ha repetido hasta la saciedad,  ya que los dos partidos “Constitucionalistas” insisten en que sería un problema y un mal para España esa dependencia indeseada, y que ellos podrían evitar?

3ª) Mentira, o, tal vez, razonamiento absurdo: ¿a qué se refiere el editorial de “El Mundo” con la frase “sea como fuere, la mayoría absoluta de la Cámara encargada de aplicar el 155 seguirá en manos del PSC, así como la presidencia del Congreso, lo que supone ceder el mando del Poder Legislativo a una sigla cuya recalcitrante inclinación al nacionalismo ha merecido reproches no ya de PP o Cs, sino de los propios barones socialistas”.  ¿Quiénes serían los que “cederían el mando del Poder Legislativo …, o es que el editorial en cuestión, en una actitud flagrante y peligrosamente anti democrática, olvida que son los ciudadanos, con sus votos, los que han señalado  a el PSOE el mandato democrático de presidir las dos cámaras legislativas por amplia mayoría? Suena muy mal esa pataleta, entre infantil y soberanista, ante los resultados de las elecciones del 28A.

4ª), diferencia notable de opinión: “Es cínica la presente petición del PSOE a la oposición para que se abstenga”, por motivos de Estado, como subrayó el diputado socialista Ábalos, pero no lo fue cuando se solicitó no solo la abstención  del PSOE, sino el voto afirmativo, haciendo posible la última investidura de Rajoy. No cuela esta evidente diferencia de opinión-

(Editorial de “El Mundo”, del 18/05/2019, transcrito para “El guardián del Areópago” por Jesús Mª Urío Ruiz de  Vergara

 

 

El régimen de Madrid

(Transcribo este artículo del director de eldiario.es, Ignacio Escolar, por su indudable interés informativo. Es, por mi parte, un favor a muchos de mis lectores que no se meten en eldiario.es, y que se pierden, así, la calidad y exactitud d sus informaciones, y que conocen de Madrid solo su folklore y su realidad turística).

La Comunidad de Madrid es la más rica de España. También la que menos invierte en educación pública: 4.949 euros por alumno y curso, mil euros menos que la media y casi la mitad de lo que gasta Euskadi. Madrid es también la comunidad autónoma con menos porcentaje de alumnos en la escuela pública: solo el 54% del total, y cada año baja más. En la última década, la inversión en la escuela pública de Madrid se ha recortado un 10%. En esos mismos años, el gasto público en educación concertada ha crecido un 13,4%. Los madrileños son también quienes más gasto privado –de su bolsillo– asumen por la educación: 1.624 euros por alumno y curso, un 57% más que la media nacional.Los niños ricos estudian con niños ricos. Los pobres, con los pobres. Madrid es la región de toda Europa, solo por detrás de Hungría, con más problemas de segregación escolar. La educación en Madrid también ha sido un gran negocio para la corrupción. Francisco Granados cobraba mordidas de alrededor de un millón de euros a cambio de malvender terreno público para colegios privados.

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La Comunidad de Madrid es la más rica de España. Pero también es la segunda que menos invierte en sanidad pública: 1.236 euros al año por persona, frente a 1.444 euros de media. La lista de espera en Madrid suma 590.000 personas. La espera media para un diagnóstico en Madrid en la sanidad pública es de 148 días. El 33% de los madrileños paga un seguro médico privado. Es el porcentaje más alto de toda España. Madrid es también el lugar donde las familias gastan más en sanidad privada: una media de 713 euros por persona al año.

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La Comunidad de Madrid es la más rica de España. Y también una suerte de paraíso fiscal para los más ricos de este país. Madrid es la autonomía que más ha rebajado los impuestos que pagan las grandes fortunas: los de Sucesiones, Donaciones y Patrimonio. 40 millonarios heredaron el año pasado 875 millones de euros. Solo pagaron 2,5 al fisco, casi cien veces menos que en otras autonomías porque la bonificación que aplica Madrid es del 99%. Sin esa bonificación, habrían tenido que pagar 240 millones. Madrid es la autonomía que menos cobra en el tramo autonómico del IRPF. Pese a la mítica ‘Curva de Laffer’ –esa mentira ultraliberal–, bajar impuestos no ha hecho subir la recaudación. Madrid es la única comunidad autónoma que perdona el impuesto de Patrimonio, que grava a las grandes fortunas. Esta dispensa para los más ricos cuesta 825 millones al año, y gran parte de ese regalo es solo para unos pocas personas, muy interesadas en que la derecha siga gobernando aquí. En Madrid viven 373 multimillonarios, con patrimonios por encima de los 30 millones cada uno. Solo entre esos 373, se ahorran 266 milllones de euros al año con este regalo fiscal.

Madrid es el epicentro de la Gürtel, de la Púnica, de la Lezo. Es la capital del Tamayazo, de la quiebra de Caja Madrid, de las tarjetas Black. Es ese lugar donde la derecha lleva un cuarto de siglo gobernando sin que ni un solo periódico de aquellos que pedían un cambio en Andalucía hablen del “régimen de Madrid”.

(Transcrito de eldiario.es, para “El Guardián del Areópago“, por su titular, Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara).

 

Aberrante y sectario editorial de El Mundo, 16/05/2019 contra el presidente del Gobierno

Pocas veces he visto tanto sectarismo, tan poca objetividad, tanto desconocimiento, o simulación del mismo, lo que sería peor, como en el editorial de hoy en el periódico “El  Mundo“, titulado  “Primer fracaso de Pedro Sánchez después del 28-A”. El editorialista comete, además, flagrantes contradicciones argumentales, lo que certifica que no está nada experto en temas de lógica elemental. Lo que sí expresa, con toda nitidez, es que al autor le gusta que el Gobierno fracase, tanto si este fracaso lo es también del Estado, y eso signifique un bien o un mal para toda la ciudadanía. No sé qué les habrá hecho, o que tropelía les habrá perpetrado el presidente del Gobierno para provocar tangas ganas de verlo fracasar, aun cuando el partido y la faena estén solo comenzando.

Lo que seguro que ha salido perdiendo, con la cerrazón sinsentido, contraria no solo a la cortesía parlamentaria, sino a las misma esencia de las reglas del juego, como magníficamente explica el ex Magistrado del Constitucional Perez Royo, en artículo del Diario.es de hoy. Escribe: “La no ratificación de Miquel Iceta como senador es una negación pura y dura del pluralismo político. No se puede vetar la propuesta de ningún grupo parlamentario”, y más abajo, “… En todo acto jurídico hay que identificar cuál es la manifestación de voluntad que le da origen. Y en el caso de los senadores que tienen su origen en los parlamentos de las Comunidades Autónomas, no es la voluntad del Parlamento, sino la voluntad del grupo parlamentario que propone al senador la determinante. El Parlamento no tiene voluntad en esa operación. Si la tuviera, podría designar senador a quien quisiera. Pero no puede, porque los senadores no representan al Parlamento, sino a los grupos parlamentarios presentes en dicho Parlamento. El grupo parlamentario decide y el Parlamento simplemente “sanciona” dicha decisión. Se trata de un acto debido, de naturaleza similar a la sanción regia de la ley. El Parlamento tiene que sancionar, pero no puede no sancionar. Igual que el rey.

 No estamos en el terreno de la “cortesía parlamentaria”, sino en el de la interpretación de la norma de tal manera que no conduzca a una conclusión absurda. La finalidad de la existencia de los senadores autonómicos es la de expresar la pluralidad política del Parlamento. Por eso son los distintos grupos con representación parlamentaria los que deciden quiénes van a ser senadores. La facultad de elegir quién lo va a representar en el Senado es suya y solo suya. Cualquier otra interpretación chocaría con el “pluralismo político”, que es uno de los cuatro “valores superiores” del ordenamiento jurídico mencionados en el artículo 1.1 de la Constitución. La no ratificación de Miquel Iceta como senador es una negación pura y dura del pluralismo político. No se puede vetar la propuesta de ningún grupo parlamentario.”   Hasta aquí la larga cita del constitucionalista andaluz.

Si es como este experto jurista explica, y todo indica que así sea, la previsión del presidente del Gobierno no tiene ningún vacío legal, pues es una presunción  jurídica segura y sólida, man tenida cuarenta años por la praxis parlamentaria, y por todos los parlamentos comunitarios. Y si el derecho de presentar candidatos al senado corresponde a los partidos políticos, según el criterio de la proporcionalidad, al parlamento en cuestión solo le queda la sanción de esa elección. No hay la más mínima razón para denominar “chapucera” la acción presidencial, excepto las ganas de poner trabas y denigrar al que, actualmente, ostenta esa presidencia. Hasta el 28A, los políticos autodenominados “¿constitucionalistas?”, y muchos ¿profesionales? de medios afines, o definitivamente palmeros, despotricaban contra Sánchez, considerándolo un okupa, como si la moción de censura, después de la sentencia demoledora de la trama Gurtel fuera una especie de atraco al poder, y recriminando que no convocara elecciones. Olvidaban todos esos críticos que es justamente por el poder que otorga la presidencia del Gobierno por lo que todos quieren acceder a ella. Y, evidentemente, cuando eso sucede, la usan de la manera más útil y provechosa para sus intereses; por ejemplo, convocando elecciones, dentro de los tiempos que marca la Constitución, en los momentos más propicios.

De todo lo anterior, deducimos que lo que incomoda a los opositores del actual inquilino de la Moncloa es el mero hecho de que eso suceda, como si fuera responsable de una especie de pecado original, que mancha todos los procesos posteriores. Según informes que nos llegan desde el exterior, llama la atención en Europa, en los corrillos de Bruselas, la terrible inquina que los políticos e informadores opositores del actual mandatario socialista practican, y exhiben sin rubor contra él.

Y para no olvidar lo que he apuntado de contradicciones argumentativas, el editorialista de “El Mundo” nos haría un gran favor si resolviera el siguiente dilema: ¿Cómo es posible que la actitud de los independistas catalanes en el caso Iceta signifique, a la vez, que había un acuerdo de colaboración, y hasta pactos, entre ellos y el PSOE, y al mismo tiempo se critique severamente la inocencia, y el poco olfato político de Sánchez, y los suyos, por fiarse como unos pardillos de los separatistas, quienes con su desplante demuestran el grado de colaboración y pactismo que existía previamente entre las dos fuerzas políticas? Sé que este artículo es muy duro contra una de las páginas principales, y mejor presentadas, de un periódico. Pienso, sin embargo, que los ciudadanos tenemos el deber de apuntar las exageraciones, y hasta mentiras, que de un tiempo a esta parte, se están propalando impunemente, y están crispando desmesuradamente el ya inquieto y travieso juego político.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara 

 

 

La crisis de la Iglesia española no ha hecho más que empezar

“Con el encubrimiento de los abusos y la negación de la sexualidad de los curas, la institución no va a encontrar nuevas vocaciones”.

La Iglesia católica española ha entrado en un final de ciclo, como ocurre en otros países. Ante la crisis de vocaciones, la Conferencia Episcopal ha lanzado una campaña que pretende atraer a futuros sacerdotes. Por su parte, el papa Francisco ha anunciado un endurecimiento de las normas a aplicar en caso de abusos sexuales, y a partir de ahora los sacerdotes y obispos de todo el mundo tendrán que ser más duros en su denuncia de los culpables. Son dos medidas que encajan en un mismo marco. Y ambas están condenadas de antemano a fracasar debido a que parten de un error inicial en su análisis de los problemas.

 La iglesia muere lentamente en Europa. Un ejemplo: cada año fallecen en Francia 800 sacerdotes. Y solo se ordenan 60. Un fenómeno que empieza en la negativa a aceptar el celibato y la castidad que vienen mostrando los curas heterosexuales. Antes de la liberación sexual de los años sesenta, la sociedad y la Iglesia iban bastante a la par y, en ese contexto, la no-sexualidad de un cura no era tan extraña. Pero desde los años setenta, la sociedad ha vivido una transformación de costumbres muy notable, mientras que la Iglesia se volvía más rígida. En los años setenta y ochenta abandonaron la Iglesia de forma masiva los curas heterosexuales.

La Iglesia ha sido durante decenios un refugio para homosexuales que no querían escandalizar a sus familias, que eran objeto de burla por sus modales afectados, y que no querían que les obligaran a casarse con una mujer. El celibato les brindaba una solución. Pero ya no necesitan refugiarse. Hasta en los pequeños pueblos de la España vacía cualquier chico homosexual encuentra opciones mejores que ir al seminario.

Se suma a lo anterior la crisis también muy grave del abuso sexual. La legitimidad moral de la Iglesia católica está en quiebra. El encubrimiento en España no ha servido de mucho. En los meses y años venideros las denuncias llenarán la primera página de los diarios. El Papa, motu proprio, promueve nuevas medidas contra el secretismo. En España, liderados por Rouco Varela o Cañizares, los obispos han tratado de encubrir los casos que se conocían. El cardenal Blázquez se ha opuesto a las medidas preconizadas por el Papa. Con la hipocresía, el encubrimiento, la negación de la sexualidad de los curas y la mentira acerca de la homosexualidad generalizada del clero, la Iglesia católica no va a encontrar nuevas vocaciones ni podrá combatir con eficacia los abusos sexuales.

Frédéric Martel es sociólogo y escritor. Ha publicado Sodoma. Poder y escándalo en el Vaticano. (Editorial Roca, traducción de Enrique Murillo).

(Artículo trascrito para el blog”El guardián del Areópago” por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara).

 

Las víctimas avalan las medidas anti abuso del Papa, y exigen a los obispos españoles que las cumplan.

(Publico en mi blog este trabajo, por su indudable interés,  que ha sido publicado estos días por Religión digital y por Redes cristianas).

Argüello: “No vamos a ir con lupa sitio por sitio a ver lo que ha ocurrido porque sería complicado pero estableceremos cauces”
La Iglesia española obligará a sus jerarcas y sacerdotes a denunciar ante Fiscalía
Miguel Ángel Hurtado: “El Papa Francisco dice que no se va a tolerar ni el abuso ni el encubrimiento. Le tomo la palabra. Cuando esas normas estén en funcionamiento haré una queja canónica contra el abad de Montserrat por haber encubierto mi caso”
Infancia Robada: WEs hora ya de que las víctimas sean contempladas como tales en la agenda de la jerarquía eclesiástica española, cuestión que hasta ahora no se ha hecho”

La Iglesia española obligará a sus jerarcas y sacerdotes a denunciar ante Fiscalía

Miguel Ángel Hurtado: “El Papa Francisco dice que no se va a tolerar ni el abuso ni el encubrimiento. Le tomo la palabra. Cuando esas normas estén en funcionamiento haré una queja canónica contra el abad de Montserrat por haber encubierto mi caso”

Infancia Robada: WEs hora ya de que las víctimas sean contempladas como tales en la agenda de la jerarquía eclesiástica española, cuestión que hasta ahora no se ha hecho”

“Es un buen primer paso. Estamos contentos. Ahora sólo falta que los obispos españoles cumplan las órdenes del Papa“. Juan Cuatrecasas, presidente de Infancia Robada, saluda el Motu Proprio publicado hoy por Francisco en el que da un año de plazo a los episcopados de todo el mundo para que establezcan cauces para permitir que todas las víctimas de abusos puedan denunciar, y da un plazo de 90 días para que se realice la investigación.

“Es importante que se vayan a investigar todos los casos que lleguen, independientemente de si han prescrito o no”, añade Cuatrecasas, quien observa “pasos adelante” en la intención del Papa Francisco de acabar con la pederastia en la Iglesia. La exigencia de un fondo para hacer posible estos cauces, y que sean las diócesis las que paguen la asistencia médica, espiritual o psicológica de las víctimas, también ha sido bien acogida.

 Juan Cuatrecasas, presidente de la Asociación Infancia Robada RD

Ahora esperamos que los obispos españoles no se escondan y cumplan la norma“, subraya Cuatrecasas, que el pasado 28-A consiguió acta de diputado por La Rioja y que se empeñará en que se modifique la ley para que los delitos de abusos a menores no prescriban. “Que sea de obligado cumplimiento vincula a toda la Iglesia”, culmina Cuatrecasas, quien pide que “se acabe la impunidad de los encubridores”.

Comunicado de Infancia Robada

“Desde Asociación Infancia Robada interpretamos como un paso positivo este motu propio del Papa Francisco pero como venimos diciendo desde el encuentro de febrero en sede vaticana esperamos que este conjunto de medidas articuladas por el Papa y su ablativo absoluto se lleven a la práctica sin más dilación, también para las víctimas del pasado, al menos y como ya propusieron los Jesuitas en Catalunya hasta los años sesenta.

Estaremos muy atentos a la actitud y la pragmática que la Conferencia Episcopal de España y sus obispos tomen a partir de ahora, aceptando y aplicando todas las medidas anunciadas por Francisco. En caso de seguir adaptando una voz pasiva, contemplativa y a veces incluso encubridora, lo reclamaremos como ya hicimos.

Es hora ya de que las víctimas sean contempladas como tales en la agenda de la jerarquía eclesiástica española, cuestión que hasta ahora no se ha hecho. Justicia y Verdad, Reconocimiento y Reparación. Hechos y no solo palabras”

Transparencia y no papel mojado

Por su parte, otra de las víctimas, Miguel Ángel Hurtado, ha exigido “transparencia” en el sistema de denuncia de casos de abusos y el “obligado cumplimiento” de las normas establecidas en el Motu proprio ‘Vos estis lux mundi’.

“Todas las normas, no solamente en la Iglesia sino fuera de ella, pueden quedar muy bien en papel, pero lo más importante en la aplicación práctica que se hace. El Vaticano lleva 30 años anunciando reformas, protocolos, nuevas iniciativas que luego, en la práctica, no se llevan a cabo y quedan en papel mojado”, ha criticado en declaraciones a Europa Press Miguel Hurtado.

Para Hurtado, la consecuencia directa de ello es que “los sacerdotes pederastas no son sancionados adecuadamente y los obispos encubridores conservan su puesto de trabajo“. Así, Hurtado ha defendido que las normas tienen que ser “de obligado cumplimiento y tienen que tener unas consecuencias seguras, que haya una alta probabilidad de que los que cometan transgresiones sean castigados”.

“Le tomo la palabra”

“El Papa Francisco dice que no se va a tolerar ni el abuso ni el encubrimiento. Le tomo la palabra. Cuando esas normas estén en funcionamiento haré una queja canónica contra el abad de Montserrat por haber encubierto mi caso y entonces los españoles podrán observar lo bien que funcionan en la práctica las nuevas normas del Papa. Veremos qué pasa”, ha asegurado, para concluir que “va a ser la prueba del ocho“.

Los obispos, “con alegría y responsabilidad”

El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello, ha asegurado que la CEE ha recibido con “alegría y responsabilidad” el Motu Proprio del Papa ‘Vos estis lux mundi’. Nos alegra constatar cómo esta normativa es convergente con el borrador de decreto que esta Conferencia Episcopal tiene ya elaborado a partir de los trabajos de la Comisión Episcopal que fue constituida al efecto hace unos meses”, ha señalado en un audio remitido por la Oficina de Información de la CEE.

Argüello añade que esta norma ampliará bastantes de los aspectos que se recogen en este decreto, que es de carácter procedimental, y “recogerá, como no puede ser de otra manera, la normativa que se establece en el Motu Proprio vosotros sois la luz del mundo se establece”.

Cauces para denunciar

El pasado mes de abril, la CEE informó de que había solicitado a la Santa Sede un mandato especial para promulgar un decreto general para toda la Iglesia en España para luchar contra los abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes y religiosos. Según explicó, este decreto ofrecerá “cauces” para que cualquier víctima o persona que tenga conocimiento de encubrimiento pueda denunciarlo. También obligará a los obispos a informar ante la Fiscalía de estos casos.

“La Conferencia Episcopal dará cauces para que personas que quieran denunciar (un caso de abusos que han sufrido) o que conozcan una situación de encubrimiento puedan manifestarlo. No vamos a ir con lupa sitio por sitio a ver lo que ha ocurrido porque sería complicado pero estableceremos cauces“, anunció el secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Argüello.

Obligación de informar a la Fiscalía

El portavoz de los obispos también precisó que en este decreto también se incluirá la obligación de los obispos de informar de estos casos de abusos a la Fiscalía. En todo caso, el decreto no se someterá a votación para su aprobación hasta la próxima Asamblea Plenaria de la CEE, que se celebrará el próximo mes de noviembre de 2019, según precisaron a Europa Press fuentes la CEE.

(Trascrito para “El Guardián del Areópago”, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara)

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¿Qué le pasa al cardenal Müller?

Al otrora poderoso, y todavía prepotente y altivo cardenal alemán, ex prefecto de la Sagrada Congregación para doctrina de la Fe, el papa Francisco le debe de producir urticaria. No es posible, si no, los ataques, que suenan a gratuitos, con los que honra al Pontífice cada vez que éste promueve un documento nuevo, o hace alguna declaración especialmente arriesgada, o intenta cambiar no ya algún elemento crucial de la organización curial vaticana, que, por supuesto, provoca las iras del hombretón cardenalicio alemán, sino tan solo con tocar de refilón  el nombre de alguna de las muchas realidades intranscendentes del Vaticano, que las hay, y muchas, ya el crítico papal sabelotodo monta en cólera, y se da el lujo no solo de “aconsejar” al Papa, sino de destacar a toda pluma los supuestos defectos y lagunas del proyecto papal.

En este caso, las declaraciones del cardenal Müller a un medio de comunicación alemán, se dirigen contra el borrador de la Nueva Constitución apostólica “Praedicate Evangelium”, que Francisco ha preparado con el consejo de Cardenales, entre quienes, a su vez, Müller no deja títere con cabeza, pues afirma que “existe una sorprendente ignorancia teológica entre los autores“. Es decir, el conspicuo cardenal alemán no solo achaca ignorancia teológica al Papa, que ya es osadía, sino que considera, a lo que se ve, que es el único cardenal con esa sapiencia teológica. A mí no me sorprenden en grado sumo los excesos intelectuales y verbales del ex prefecto del antiguo Santo Oficio, porque en anteriores polémicas públicas que junto con otros colegas del NO tan Sacro Colegio Cardenalicio montó contra el papa, su concepto de Teología, de Tradición, de Magisterio Eclesiástico, de Evangelización, y de conceptos tan relevantes como Salvación y Redención, me resultaron de rancia escuela. Que si un cardenal puede, incumpliendo su compromiso esencial en su oficio de lealtad con el Papa, poner a éste en situación bochornosa, casi hasta el sonrojo público, los fieles, clérigos o no, podremos, digo yo, ser duros con esos eclesiásticos de “alto standing”, implacables con un hombre que se pasa de misericordioso, como el papa Francisco, y dejar nuestra misericordia y dulzura para mejor ocasión.

Leí en un periodista famoso y brillante que fulano de tal, al ser “cardenal de la Iglesia Católica“, evidentemente, no creería en Dios. Dejaré, a partir de ahora, esa sentencia tan tajante, para adoptar otra menos taxativa, y más probable y factible: que ser cardenal no garantiza ni un espíritu abierto y tolerante, ni, mucho menos, saber Teología, ni sobre todo, tanta como poder corregir alegremente a sus pares, y hasta al Papa. Y en vez de lamentar, o solo quedarme en esto, que otros altos jerarcas no afeen públicamente esa postura impúdicamente temeraria e inaceptable de un colega de tan alta jerarca eclesiástico, como hicieron con libertad evangélica los primeros cristianos, sea un pobre y simple cura de barrio el que sin acritud, pero con dureza, recrimine el obsceno, imprudente, inoportuno e inadecuado atrevimiento, en el que el cardenal alemán ya es escandalosamente reincidente.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

Don Ricardo, vigile “El cascabel”

Don Ricardo es el arzobispo de Valladolid, presidente de la Conferencia Episcopal Española, (CEE), y “El Cascabel” es el programa nocturno del canal 41, 13Televisión, de propiedad de la Conferencia Episcopal, de información y tertulia políticas. Justo anteayer, al buscar equivocadamente una película del oeste en dicha cadena, que para eso sirve muy bien, y exhibe muy buenos “werstens”, tropecé no con cine, sino con programa de tertulia política. Recuerdo que “El Cascabel” ya ha aparecido varias veces en este blog, y no ha salido muy bien parado. En ocasiones, comentando algún artículo indignado del arzobispo monseñor Agrelo, franciscano gallego, arzobispo de Tánger, y vigilante incansable del respeto a los derechos humanos de emigrantes africanos, escandalizado por el trato que un canal de TV como el de “los curas”, como llama la gente al de la Conferencia Episcopal, dispensa a emigrantes, y a pobres, en general. Yo fui testigo una noche del desprecio vergonzoso con el que los tertulianos de ese canal trataban a los pobres, y recuerdo, todavía, el eco de la furibunda protesta que el arzobispo gallego de la histórica ciudad de Tánger lanzaba a la palestra mediática española en Religión digital.

El tema con el que me encontré la otra noche no versaba sobre los pobres y excluidos, pero tenía que ver con el nuevo Gobierno de la nación, a quien el señor presidente de la CEE ofrecía su colaboración al día siguiente a los comicios del 28A, como nos pudimos enterar todos por Religión Digital, y otras publicaciones de la Iglesia. Soy consciente de que sobre este tema hay que ser prudente, mesurado, equilibrado, objetivo e imparcial. Y de que hay que respetar y solventar tanto la libertad de expresión de los grupos y empresas de información, como recordar que un medio de comunicación de una institución católica tiene unas coordenadas muy concretas que, por lo menos, tienen que ser tenidas en cuenta. Así como el hecho de que en la Iglesia española, cuya coordinación, programación, y funcionamiento, corren por cuenta de la Conferencia Episcopal, existen y afloran todas las sensibilidades socio-políticas, y los señores obispos, y su presidente, Monseñor Ricardo Blázquez, deben sopesar esa innegable realidad, y no favorecer solo políticas de un lado del espectro total. Da mucha pena escuchar comentarios que sugieren que “a la Iglesia el partido que ole gusta es el PP”, cantinela que hemos oído con mucha   frecuencia, bastante más de la que nos gustaría.

A decir verdad, lo que escuché la otra noche no trataba de las preferencias por un u otro partido, sino de algo todavía más serio y grave, en mi opinión: de un déficit claro y evidente de ética en las apreciaciones de los tertulianos, excepto en el de una muchacha que se desmarcaba de la opinión de los demás. Un joven sacó el tema, criticando la actitud del gobierno recién estrenado, de su negativa a encontrarse y debatir con Vox. La joven a la que me refiero recordó que en el resto de los países de la Unión Europea ese es el protocolo de comportamiento habitual, sin que los compañeros de tertulia hicieran mucho caso de la observación. Pero hay algo más grave: uno de los participantes en la tertulia afirmó que “¡cómo se puede negar a hablar con un partido político un Gobierno que ha pactado con Bildu”, (sic), a lo que la joven repuso que eso no era cierto. Y yo continuo que los periodistas no se pueden convertir en altavoces de las mentiras de los políticos. Y que los últimos responsables de esos atropellos a la verdad son los dueños de esos micrófonos que, tal vez ponemos irresponsablemente ponemos en boca de personas poco honestas, o apenas comprometidas con la verdad.

No es de recibo, de ningún modo, que el tono y estilo bronco y crispado de la campaña electoral, y el desprecio por las mínimas garantías de verdad en el discurso político, se vuelva a acoger y favorecer en un medio de comunicación de la Iglesia católica. ¡No lo permita!, don Ricardo!

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergarfa                 

 

Avaricia

Casado felicita a Sánchez y espera que gobierne sin los independentistas

(Pensaba escribir hoy sobre el presidente del PP, siguiendo el tema de ayer, del artículo “Políticos abnegados y sin pretensiones de mando” , que como pueden recordar los lectores, era una sátira contra los presidentes de PP y “Ciudadanos”. Y me he encontrado hoy en el Diario.es el presente artículo de Baltasar Garzón, que toca casi todas las ideas que yo quería plasmar en mi entrega. Así que, también como homenaje a ese magnífico juez, perseguido, en mi opinión, injustamente, trascribo su artículo “Avaricia” para mi blog, “El guardián del Areópago”, que, además, casa al pie de la letra con la frase de mi artículo de ayer, “sin pretensiones de mando”, en la ironía, evidentemente).

“Avaricia”, (Baltasar Garzón, Diario.es, 1/05/2019)

Entre los pecados capitales, la avaricia es uno de los más desagradables y de mayor riesgo. La RAE lo define como el afán o deseo desordenado y excesivo de poseer riquezas para atesorarlas. Y ratifica que desde un punto de vista religioso trasciende lo lícito y lo moralmente aceptable. Esa capacidad sin fondo de acaparar más allá de lo que la razón aconseja, hace que el avaricioso busque su ruina y la de quienes le acompañan pues sus decisiones y opciones están empañadas por ese obsesivo interés en acumular que en ocasiones puede pasar por encima de lo ético e incluso de lo que marca la ley. Como juez he comprobado que la avaricia lleva a muchos ciudadanos al banquillo. Como abogado, me he visto en la tesitura de hurgar entre las razones de una conducta delictiva y casi siempre, aparece la avaricia como base habitual, sola o en compañía de otras faltas contra lo que recomienda el decoro, que  conducen a quien las practica a situaciones muy complicadas e incluso irreversibles. Pienso en la trama Gürtel, tal y como la investigué y de qué manera, aun encontrándose en prisión sus protagonistas, les interesaba más poner a buen recaudo el dinero tan poco legalmente conseguido, que ver de salir del tremendo apuro judicial a que su mala cabeza y su codicia les había llevado. Las penas que han recaído sobre ellos tras dos sentencias de la Audiencia Nacional y otra de Valencia son buena muestra de lo que digo.

Algo de eso trasciende en la aventura que emprendió el  presidente del PP, Pablo Casado cuando de la mano de Aznar fundió a todo aquel militante, cargo o dirigente de su partido anterior a su llegada al liderazgo, en un doble intento: uno loable, si es que fue realmente así, alejarse de la corrupción protagonizada por múltiples responsables del PP sentenciada y todavía por sentenciar; otro, menos presentable, consistente en la eliminación política de sus rivales reales o supuestos  y empezar ¿de cero? con un equipo que le debiera todo y que no llevara la mochila cargada de pasadas lealtades.  El objetivo era alcanzar la Moncloa y en ese camino, Casado, cual caballo de Atila, pasó por encima de quien hiciera falta sin contemplaciones ni atención a las consecuencias dentro de su propia formación. A tal punto esto ha sido así, que su voracidad le ha hecho olvidar la necesidad de plantear un programa político coherente al que sujetarse, al menos ante una posible debacle y antes de atacar a los votantes que no le “entendieron”. Con cuatro argumentos de oposición era suficiente. Sin embargo se trataba de descabalgar, a cualquier precio, al presidente socialista y ese fue el argumento básico en la campaña. La avaricia de poder ha sido tal que no dudó en aliarse con sus rivales potenciales, Ciudadanos y Vox para presentar una fachada común. En ese viaje, Casado se mimetizó con la ultraderecha lanzando proclamas aún más atrevidas cuando empezó a temer que pudieran sobrepasar sus resultados y ofreciéndole una quimérica posición en un hipotético gobierno. Y ninguneó a los de Rivera en la convicción de que, finalmente, seguirían el  camino que él indicase ¿o acaso Ciudadanos iba a poder sobrevivir por sí mismo? Incluso la firmeza de Rivera afirmando que no iba a pactar bajo ningún concepto con el PSOE, sonaba a exigencia, a requisito impuesto por los de Génova para que esa derecha trina fuera al unísono aportando –eso es lo que se esperaba- posibilidades variadas para el votante: más tibieza de los naranjas; la exigencia firme del PP y la exagerada y tenebrosa involución que Vox propone. Un tres en uno que jugando la baza de Cataluña como paradigma a azotar, componía una multioferta extrema, más allá de los sueños de una ideología conservadora.

Como sucede en muchas ocasiones, la avaricia fue en contra de las expectativas. Ocurrió que a Casado se le olvidaron algunos aspectos propios de la biblia del ciudadano que se resume en no soportar las mentiras –y hubo muchas desde que tuvo lugar la moción de censura que hizo caer al gobierno de Mariano Rajoy, la principal reiterada hasta la saciedad referida al supuesto e inexistente pacto con los independentistas para que la moción prosperara -; rechazar la perturbación que implica la violencia verbal y la crispación y votar a aquella formación que trabaje por obtener una sociedad en la que se pueda vivir con tranquilidad, cuidando de la familia, disfrutando del tiempo libre, sin altercados  ni sobresaltos continuos.

La ciudadanía en ese sentido es mucho más inteligente que Casado. Sabe que Cataluña no se arregla por la fuerza y que habrá que propiciar encuentros entre los propios catalanes para ver de recuperar la convivencia. Del mismo modo que será preciso intentar hacer entrar en razón a sus gobernantes para que se ocupen de toda la población de Cataluña, y no solo de una parte. Aquí la irritación y el desprecio no son instrumentos apropiados. El triunfo del PSC y de Ezquerra, el estancamiento de Cs y la práctica desaparición del PP en esa comunidad definen perfectamente que quieren el pueblo catalán y el español, en general.

Pero, sobre todo, nadie quiere volver a esa España oscura y casposa que en su voracidad y ceguera, Casado ha hecho asomar al dar rienda suelta a su socio de ultraderecha para fustigar a sus “enemigos”. Es ese otro concepto que equivoca el líder popular. Somos todos compatriotas, unidos, pero diversos, bajo símbolos diferentes, pero juntos, por el afecto a nuestra tierra, a nuestra cultura y costumbres. Nadie es propietario de la patria, ni tiene patente de corso para erigirse como el único partido depositario de sus valores. Esa apropiación ha sido declarada “ilícita” por las y los votantes el 28 de abril pasado.

Ahora, desde la celda de su miopía política, Casado quiere dar marcha atrás, presionado por sus propios correligionarios, reclamando un centro del que ha abjurado, calificando de “socialdemócratas” al partido de Rivera quien no debe salir de su sorpresa y tachando de “extrema derecha” a Vox, que se revuelve ante “el insulto” acostumbrado a que el popular les dorase la píldora.

Casado debería reflexionar sobre lo que escribió en el siglo I antes de Cristo el historiador romano Salustio, “la avaricia es corruptora de la fidelidad, de la honradez y de todas las demás virtudes”. Abocado a un precipicio con escaso parapeto, el presidente del PP, sin demasiadas manos que traten de sujetarlo y vigilante con las que quieren arrojarle al olvido, debe valorar sus errores, analizar el daño que ha podido causar y obrar en consecuencia ante el vacío y el caos en que se ve ahora sumido su partido.  La redención pasa aquí por un acto de generosidad y madurez política. Falta ver si Casado está a la altura.

Políticos abnegados y sin pretensiones de mando

Pues sí, en eso que afirma el título de este artículo se han convertido dos políticos que, al revés de lo que suele ser lo normal, no aspiran al sillón de la Moncloa, se interesan solo por el bien general de España, de todos los españoles, para eso son constitucionalistas, también por el de los catalanes, supongo, ponen antes el interés general que el de su propio partido, y el personal, de ellos mismos, y son tan democráticamente constitucionalistas que admiten todas las ideas políticas que garantiza la Constitución, sin hacer ascos previos a ninguna, sin excluir a ningún partido que haya sido admitido por los tribunales y por la Junta Electoral Central, y sin erigirse en Magistrados del Tribunal Constitucional, señalando la existencia, el nivel y el grado de constitucionalismo, o su ausencia. Pues sí,   este párrafo, que describe exactamente, a la vice contra, se refiere, efectivamente, a los señores Pablo Casado, y Albert Rivera, presidentes, respetivos del PP y del Partido de los Ciudadanos.

No soy el único que acusa a estos dos jóvenes políticos de un serio déficit democrático, pero sí, tal vez, el que lo afirme sin titubeos, y con mayor claridad. Muchos periodistas, al analizar los primeros pasos tras los resultados electorales, insinúan, discretamente, eso sí, esa falta de democracia en las actuaciones políticas, y de comunicación, de ambos dirigentes políticos. A mí me sorprende, en alto grado, que los mismos comunicadores que han tolerado numantinamente, sin rechistar, las diatribas injustas, groseras, e infundadas de esos jóvenes dirigentes políticos contra otros colegas, como Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, usen tantos remilgos, y abusen exageradamente de tan fina discreción, que dan la impresión de no atreverse, en su trabajo profesional de información, a otorgar un trato, si no igual, por lo menos parecido, al que han usado durante toda la campaña unos políticos travestidos en agitadores socio-políticos. No se trata, no, de que los periodistas tengan que ir poniendo nota de ética y moral  a los políticos, inmersos en la vorágine preelectoral, a pesar de ser ésta excesivamente permisiva, y  no es eso lo que quiero decir, sino de que lo informadores velen, por lo menos, por la veracidad de las informaciones que trasmiten a sus usuarios, sobre todo al tratarse de acusaciones tan inauditas, como “cuidado con votar a quien quiere trocear a España”, o “a un golpista, traidor y felón”, o“a quien tienen las manos manchadas de sangre”, o“a un peligroso comunista que quiere acabar con las libertades democráticas”, etc., etc. Sería oportuno y pertinente, que al trascribir estas perlas laudatorias en sus respectivos medios informativos, los comunicadores pusieran en solfa, por lo menos, el dudoso sentido democrático de ese tipo de campañas de intoxicación, a base de mentiras de trazo grueso, y de acusaciones disparatadas.

Todo comenzó con la ejecución de la Moción de Censura, instrumento perfecta e íntegramente democrático, además de pedagógico, pues pone de manifiesto la inexactitud de afirmar que son los votos populares los que eligen al Presidente del Gobierno, cuando no es así: son los diputados electos los que lo eligen y nombran, con todo el protocolo de los pasos que hay que dar hasta la Investidura y la toma de posesión. Y por eso, porque son los diputados los que tienen la última palabra, los mismos que invistieron Presidente a un ciudadano en un momento dado, pueden, por motivos graves, removerlo de su cargo con una Moción de Censura, que exige, evidente, y democráticamente, la mayoría de los votos de los diputados que, en ese momento, ejercen su derecho a voto.

Solo puede considerar un “okupa”, como lo ha sido considerado el señor Pedro Sánchez por ignorancia democrática supina, inaplicable de todo grado a los diputados Casado y Rivera, o por el claro sentimiento de patrimonialización que ha ejercido la Derecha española cuando llega al poder: que lo considera propio y suyo. En el caso de la Moción de Censura el poder ejecutivo lo ejercía legítimamente el Partido Popular, según las reglas del juego. Pero, por otras reglas del juego, tan constitucionales y legítimas como las anteriores, a partir del resultado de la Moción, ya no era legítimo el uso de ese poder. Hay que recordar, además, que el aspirante a vencedor en la Moción pidió, repetida y encarecidamente, al señor Presidente del Gobierno, Don Mariano Rajoy Brey, que presentase la dimisión, y el PP se encargara de procurar otro presidente, a lo que ni el jefe del ejecutivo, ni el partido, como tal, accedieron. La acusación, pues, de okupa, del vencedor de la Moción, como presidente del Gobierno, es, además de ridícula, torticera, injusta, desmedida, y antidemocrática.

Eso, lo anterior, en referencia al PP, y al señor Pablo Casado. El señor Albert Rivera, insistente compañero de Casado en la acusación hacia Sánchez de que haría cualquier cosa por ocupar el sillón de la Moncloa, como no tenía ningún interés en el susodicho sillón, y, sin embargo, anhelaba la realización inmediata de elecciones, que se prometían muy ventajosas para su partido, se pasó, con entusiasmo, al equipo de los acusadores de “okupación” por parte del PSOE, y, en especial, de Pedro Sánchez, transmitiendo a toda la ciudadanía la inquebrantable opinión de que solo a regañadientes, por humildad, y por imperativo legal, aceptaría la pesada carga de la Presidencia del Gobierno, ¡ese incordio insufrible!

Los señores Pablo Casado y Albert Rivera, ¡dos impolutos e intachables demócratas españoles!

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara