Usemos la lógica y un sano juicio en el tema catalán

En la pintoresca y versátil lista que encabeza el expresidente, provocador y cansino, él, e ingenuo hasta la exageración, o maquiavélico hasta la extenuación, figura dos personas significadas por su especial condición de su pertenencia a la Iglesia: un cura, Pare Manel Pousa, y una religiosa, Victòria Molins. (Espero que ésta persona no sea monja, como dice el artículo del director de Religión Digital, José Manuel Vidal. sino solo religiosa, o consagrada, según la terminología del Vaticano II).  Ésta es religiosa teresiana, y he leído una entrevista que le hicieron el año 2013, y me ha dejado impresionada. En una cosa me parezco a esta mujer, en que no juzgo el comportamiento ético de ¡nadie, ¡ni de los nacionalistas! Éstos me parecen muchas veces un poco cortos, y vagando fuera de la realidad, pero jamás los calificaría de mala manera. Estoy convencido, a la vez, de dos cosas, que mucha gente tal vez no entienda: que los dirigentes separatistas, soberanistas, o como queramos llamarlos, han cometido delitos gravísimos contra la esencia y realidad de la organización político-social de un Estado. Y desde este punto de vista, como delitos, no pecados, más graves que el asesinato, o el robo. Sin embargo, ¡seguro que no han pecado!, es decir, han hecho algo que en conciencia les parecía no solo bueno y digno, sino que era lo que lo que tenían que hacer. Y que no se les pueda juzgar desde el punto de vista moral no impide que la sociedad, organizada en Estado, no pueda, y deba, sancionarlos por la gravedad de atentados contra su esencia, realidad y seguridad. No todos los delitos que se cometen comportan, también, la condición de pecado.

Esta distinción, delito de pecado, es siempre útil, y más en este caso en que vemos a dos eclesiásticos involucrados en una situación que puede merecer, venga o no al caso, la consideración de la gente. Ya escribí en este blog que la consideración como “un bien moral” de la unidad de un país, en este caso, de España, está fuera de todo lugar. Tienen cierta propensión a esta afirmación muchos prelados católicos, que solo ven ese matiz del bien, el de bien moral. Y hay bienes sociales, políticos, artísticos, ecológicos, deportivos, científicos, económicos, que, por lo menos, de modo directo, escapan a la posibilidad de esa consideración, como bienes o males morales. Ni la unidad de España es un “bien moral” para los españolistas, y un mal para los independentistas, ni al revés, la independencia de Cataluña es un bien moral para los catalanes y un mal moral para los españoles. La bondad política de las decisiones democráticas, ahora que es tiempo de democracia, o los resultados de los avatares de la Historia no caen en el campo de consideración de lo bueno o malo moral. Todavía se podría hablar de los medios empleados para conseguir esos fines, como lo serían, para mal, la mentira, el engaño, el atropello, el empleo desmedido y fuera de la ley de la fuerza y de la violencia. Pero éstas, fuerza y violencia, cuando empleadas por quien legítimamente puede, y hasta debe a veces, no podrá recibir la catalogación de mal moral. Todos sabemos que es el Estado quien tiene el monopolio del uso de la fuerza, que los ciudadanos se lo han concedido por un convenio más explícito en épocas democráticas, como en nuestro tiempo, o implícito, por el consenso implícito de la masa social, con el fin de vivir en pas y en concordia. Y el Estado traspasa ese derecho a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

Y llegados a este punto hay que reconocer que si los separatistas catalanes tienen razón en este asunto, como sobre lo que pasó el 1º de octubre, al hablar de cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado es porque tanto la Guardia Civil, como la Policía Nacional española, como los mozos de Escuadra, también españoles, ¡¿o serán marcianos?!, son eso, fueras de seguridad del Estado. La unidad de un país, o la separación de una parte del mismo no serán  ni bin ni mal moral, pero la hipocresía, la mentira y el escándalo farisaico, éstos si lo son, y nunca bienes morales, sino males. Que todas las policías del mundo, cuando se ven superadas, o apunto de serlo, por una masa de ciudadanos, se usa con un cierta violencia, es de todos sabido, y aceptado, a no ser por el que, con razón o sin ella, le toque estar debajo de las porras, o al alcance de los gases lacrimógenos. No sé por qué de los aspavientos contra unos cuerpos que tenían en frente a dos y pico de millones de ciudadanos, dispuestos, eso sí, ¡pacíficamente!, a impedir a los agentes de la autoridad el cumplimiento de su trabajo, y de las órdenes recibidas, como entrar en colegios, o no dejar entrar a las gente, etc., etc., y no recuerdan cómo no hace tanto tiempo, el año 2014, los Mozos se emplearon a fondo contra una masa de gente localizada solo en un punto de Barcelona, la Plaza de Cataluña, cono motivo de las protestas promovidas por el movimiento del 15 M. Así como deben de recordar que, con motivo de esa ¿¡violencia?! desmesurada, según el Parlament de Cataluña, fueron reprobados el secretario de Interior, y los jefes supremos de los Mozos, porque hubo personas gravemente lesionadas. Pero nadie parece recordar esos, y otros desmanes, que siempre la ciudadanía más desafecta a los que gobiernan, y más afectados por la ¿violencia? de las fuerzas de seguridad, tienen en cuenta, y son objeto de sus protestas. Pero seamos ecuánimes, y usemos la misma vara de medir.

Y otro asunto que, a primera avista, parece concitar todos los consensos y pareceres, es el “ingenuo y bondadoso ·derecho a decidir”. La gente, individual, o colectivamente, tiene derecho a decidir un montón de cosas, pero no otras. Puedo decidir de qué color me visto, qué trabajo prefiero, dónde voy a vivir, si voy andando, o en autobús, o en metro, o en tren, a no ser que no haya estos medios de transporte, y ya nos encargaremos los ciudadanos de exigirlos, hasta con protestas , que suelen comenzar pacíficamente, hasta que son aprovechadas por alborotadores para incordiar y provocar jaleo. Pero nos pasamos la vida decidiendo. Hora bien, una comunidad de vecinos no tiene el derecho a decidir “la apropiación de un solar lindante con su propiedad, por ejemplo. Y se trata de un ejemplo muy pedagógico. Se puede discutir, y hasta estar de acuerdo, con la siguiente afirmación, “un pueblo, como el catalán, tiene derecho a decidir su futuro, su estilo de gobierno, etc.”  Se puede, con todos los distingos y condicionamientos pertinentes, responder afirmativamente a esa proposición. pero igual que el derecho de propiedad permite a cualquier persona ejercerlo, solo lo podrá hacer en la medida en que no choque, ni altere, ni invada el mismo derecho de propiedad de otro sujeto, individuo, o comunidad. Todos  tenemos el derecho de alimentar nuestro sueños, como una chica que conocí cuyo sueño era el de vivir en una casa preciosa que había en la ladera de un monte. Y a fe que decidió ejercer ese derecho, pero se equivocó de objeto: no es lo mismo el deseo de cumplir un sueño, que la realidad de cómo, y donde, y contra quien lo quiero ejercer. Aquella jovencita se chocó con la voluntad inalienable de los dueños de la casita, que ya vivían su sueño de morar en ese rincón de la tierra.

Los catalanes tienen todo el derecho del mundo de decidir sus estilo de vida, sus valores, y hasta su sistema político, si es que disponen de esos poderes y medios. Pero lo que no pueden es, al mismo tiempo decidir dónde los van a realizar, en qué pedazo de tierra. Las cuatro provincias catalanes pertenecen, según podemos confirmar en esa esa especie de “Notaría o Registro internacional de la propiedad“, que es el concierto de las naciones, a un propietario concreto y definido, que es España. Por eso, al entrar un avión en ese espacio aéreo que sobrevuela esas provincias, oiremos decir, estamos entrando en “el espacio aéreo de España”. Alguien, en sano juicio, ¿puede dudar de esta realidad?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

¿Quienes son presos políticos?

  1. Los delitos y su penalización no dependen de nuestras simpatía o antipatías,  ni de la ideología de cada cual, sino de las leyes previamente promulgadas. Este artículo es, sinceramente, una respuesta al publicado hoy, en Redes Cristianas, ¿Existen ” presos políticos” en España?, del señor Germán Gorráiz López, analista. El último epíteto, “analista“, viene también en el título del artículo de Redes. No estoy absolutamente de acuerdo con su análisis, y por algunos detalles, me da la impresión de que se deja llevar por ideologías y prejuicios. Es sorprendente, e inquietante,  y no poco contradictoria, la perplejidad, en que nos ha situado, a muchos, la intrincada y laberíntica situación catalana, y el dichoso “procés” . Me refiero a la dificultad en que nos encontramos todos los que pretendemos tejer un análisis lógico y completo del problema catalán, siendo siempre, y en todos los casos y situaciones, coherentes. A mí, por ejemplo, y lo entenderán fácilmente los que leen con cierta frecuencia este blog, me resulta complicado y enojoso defender actitudes y decisiones de un Gobierno que tantas y tantas veces he criticado, y, ¡aquí radica la complicación!, en temas que se encuentran muy cerca, casi limítrofes, de los que nos presenta la situación catalana, y que, aparentemente, yo debería criticar. Pero esta es una de las primeros actitudes que reclamo: no enfocar los temas, y sobre todo, los más polémicos y problemáticos, a bulto, sin las necesarias distinciones, y las precisiones imprescindibles para su exacto planteamiento, primero, y resolución, después. Hay gobernantes que nos resultan antipáticos y hasta penosos, y que en algunas, o bastantes, o hasta muchas decisiones, aciertan, y actúan según las reglas establecidas. Y hay, al revés, otros mandatarios que nos resultan muy simpáticos, y toman determinaciones, o provocan, con sus decisiones, situaciones reprobables. La mínima ética del analista nos obligará a juzgar esos comportamientos políticos dejando de lado la simpatía o antipatía del que los protagoniza. (Aprovecho para recordar que no me resulta nada simpático, ni me merece buena nota en su comportamiento político, ni el señor Rajoy, ni, en general, su partido político).
  2. En España, (a diferencia de otros europeos países serios e importantes), no hay delitos políticos. Los tres casos que presenta como ejemplos de “presos políticos” en España el señor Gorráiz, como lo hace también la propaganda nacionalista, pecan por un fallo de inicio: en España no hay “delitos políticos“, ergo no puede haber presos de esta naturaleza. Esta afirmación no es ninguna boutade para cualquiera que tenga un cierta información jurídica. Hay países que sí tienen delitos políticos, como Alemania, que en su legislación sitúa en el código penal las declaraciones, pronunciamientos, o simple propaganda nazi, por ejemplo. O como Francia, y otros países, que no admiten, en los programas electorales, cualquier atisbo o intención de atentar contra la indivisibilidad del territorio nacional. Según esas legislaciones, el PNV, o el “Partido Republicano de Cataluña”,  o “La Cup”, y otros partidos menores que no vienen al caso, serían imposibles porque su propia descripción, definición y propósitos serían delitos. Y vemos que en España esos delitos “políticos”, éstos sí de opinión y de ideología política, no existen. A mí siempre me ha resultado chocante, y profundamente inquietante, la ingenuidad española al no tratar como delitos la conversion de lo que  deberían ser simple deseos de autonomía regionalista, o peor, nacionalista, en programas y proyectos de acción expresados a la luz del día, y aceptados por la legislación vigente y por los tribunales electorales.
  3. En España, con una legislación penal modélica, solo se puede ir a la cárcel por cometer acciones delictivas. El juez correspondiente, no sabe, ni puede, juzgar a los  mozos altsasuarras  por sus ideas, que evidentemente, no vienen al caso, sino por la acción violenta de atacar y dar una paliza a unos agentes de la autoridad, e intimidar a sus parejas. Esto es un delito en España, en Alemania, en Francia, y en cualquier Estado. (Me gustaría saber cómo reaccionarían los gendarmes y jueces franceses ante una situación similar). Evidentemente, se puede, y podemos, y más los abogados defensores, discordar de las sentencias judiciales, y para eso están las apelaciones. Y si la prisión preventiva presenta alguna dificultad añadida, se podrá alegar la desproporción y falta de equilibrio de la misma, o achacar al juez una determinada animadversión, pero de eso a la afirmación de que hay una consideración de delito político por parte del juez hay un abismo. Los mozos de Alsasua fueron condenados a prisión por un hecho a todas luces delictivo, que los jueces consideraron como tal. Y el argumento de que se puede hablar de presos políticos ante la existencia de sentencias penales diferentes para delitos iguales, es de una obviedad gritante que delitos cometidos comunitariamente, y por grupos diferentes, pueden tener, y tienen, normalmente, entornos, matices, y condicionamientos diversos. además de que los jueces tienen sensibilidades diferentes, y no  funcionan todos en serie, como los habitantes del “Mundo feliz”,  de Husley. Así como nadie osaría denominar de presos políticos a los negros americanos, tratados, con excesiva frecuencia, de manera muy diferente por la comisión de los mismos delitos que los blancos. Habrá connotaciones racistas, no políticas. Y es preciso recordar, contra la desmemoria que parecen sufrir ciertos periodistas, y analistas, que los políticos catalanes encausados, y detenidos, cometieron delitos muy graves, posiblemente los que resultan más dañinos para la pacífica convivencia y armonía social y política de una nación. Y nos solo han faltado contra las normas y leyes previamente existentes y conocidas, con todas las posible consecuencias penales, sino que han cometido serias tropelías contra sus propios conciudadanos catalanes.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

EL atropello del Gobierno central al Ayuntamiento de Madrid

Ignacio Escolar
Enviado a la página web de Redes Cristianas

(el diario)
Intervenir el Ayuntamiento es un abuso de poder contra todos los madrileños, votaran o no votaran a Carmena
1. Quien exige a Madrid que gaste menos y ha intervenido el Ayuntamiento con esa excusa es la misma administración que ha disparado la deuda. El Gobierno de Mariano Rajoy tiene sus cuentas con déficit. Manuela Carmena, con superávit. En 2016, la deuda de la Administración central creció en más de 25.000 millones de euros, mientras que el Ayuntamiento de Madrid la redujo en casi 900 millones.

2. El Gobierno está incumpliendo sistemáticamente la misma regla de gasto que el ministro Cristóbal Montoro diseñó y por la que ha justificado la intervención del Ayuntamiento. El año pasado, Montoro aumentó el gasto del Gobierno en un 2,8% cuando el límite era del 1,8%. La ley lleva cuatro años en vigor y la administración central se la ha saltado tres años consecutivos.

3. Desde que gobierna Mariano Rajoy, no ha habido un solo año en que la Administración central haya cumplido con sus objetivos presupuestarios. El déficit siempre ha estado por encima de las previsiones que Montoro comprometía con Europa y aún sigue por encima del 3%. En estos cinco años, la deuda española ha crecido en casi 350.000 millones de euros y ya suma más de 1,1 billones. Debemos 24.500 euros por persona.
F u4. Desde que Gobierna Manuela Carmena, la deuda del Ayuntamiento de Madrid se ha reducido en 2.070 millones de euros y ya está en 3.567 millones. Con las obras faraónicas de Gallardón y los tres intentos olímpicos del PP –también con el”relaxing cup of café con leche” de Ana Botella– la deuda llegó a ascender a los 7.430 millones. Es más del doble de la que hay ahora.

5. El secretario de Estado de Hacienda que ha puesto en marcha la intervención del Ayuntamiento de Madrid es José Enrique Fernández de Moya. Antes fue alcalde de Jaén, donde dejó el Ayuntamiento en quiebra técnica. Jaén es hoy uno de los tres municipios más arruinados de toda España.

6. Intervenir el Ayuntamiento de Madrid es una decisión injusta, más aún cuando se aplica a una administración que está recortando deuda. Es una decisión arbitraria: hay otros ayuntamientos y autonomías en igual situación que no han sido intervenidas. Pero sobre todo es una decisión profundamente antidemocrática. No hay gobiernos de primera y de segunda: tan legítimo es el Gobierno central de Mariano Rajoy como el municipal de Manuela Carmena. Intervenir el Ayuntamiento es un abuso de poder contra todos los madrileños, votaran o no votaran a Carmena.

(Transcrito pot Areópago de “El Diario).

   

Redes cristianas publicó ayer un articulo muy sustancioso y claro sobre este asunto, que he leído cuando me decidía a completar la pequeña nota que publiqué ayer, así que aprovecho ese corto, pero lucido trabajo de Ignacio Escolar para ponerlo al alcance de los lectores de mi blog que no suelen frecuentar Redes Cristianas.

(Este tema es muy serio, y de mucho alcance. Ahora no tingo tiempo de acabar, pero lo edito para que salga ya con la fecha de hoy. Seguiré otro día).

El Areópago

 

El acierto del profesor Massimo Borghesi (… sobre el papa Francisco)

El filósofo Massimo Borghesi es profesor en la universidad de Perugia, y acaba de publicar una biografía del papa Francisco de largo título, que traducido al español reza así: “Jorge Mario Bergoglio: una biografía intelectual. Dialéctica y misticismo”. En ella, el pensador italiano bucea detenidamente en el proceso de la formación intelectual del que fue  cardenal de Buenos Aires, y concluye que su figura es el modelo del “contemplativo en acción, la unidad viviente de los opuestos”. Es decir, que su nota característica es parecida al concepto de síntesis hegeliana, de hacer operativa la energía que resulta del contraste, y de la imposible, pero sin embargo realizada, unidad de los contrarios. No sé que el autor de la biografía llegue hasta este extremo tan señalado, ni que el hombre Bergoglio sea hegeliano hasta ese grado, pero puedo afirmar que a la luz del estilo, de los pronunciamientos, y, sobre todo, de los hechos y actuaciones del Papa argentino, siempre he sospechado una profunda, rica, y práctica preparación intelectual y vital para el ministerio tan alto, tan amplio, tan expuesto, y tan decisivo, del pontificado romano. Todo lo contrario de lo que los críticos y sesudos pseudo-intelectuales, (no ha sido un desliz lo de “pseudo”, ya lo he insinuado en otros artículos de este blog, y me lo confirma lúcida y convincentemente el profesor Borghesi.

 mucho, y soy por eso muy partidario, de la claridad y de la precisión, ¡sobre todo de la sinceridad!, que me parecen cualidades imprescindibles, cuando autores y escritores que leo, y en mis propios escritos, nos pronunciamos sobre la idoneidad, la sinceridad, la validez y el fundamento, y la valoración final que nos merecen la opinión de quienes, al emitir un juicio profesional y crítico de otros autores, o personajes señalados,  parecen fundamentarse más en la autocomplacencia en sus propios laureles, por sus puestos y pretéritos triunfos académicos o sociales, que en la consistencia de los argumentos para valorar al personaje en cuestión. Esto ha sucedido, y cada día se repite con más desenfado, en las críticas, a veces despiadadas, y sobre todo, poco evangélicas, que ciertos jerarcas eclesiásticos, sobre todos, los muy altos capitostes vaticanos, que parecen considerarse prohombres, ¡pero que de esto no tienen nada!, contra el papa, al que juzgan resumiendo todos los agravios, como muy poco, o mejor, ¡nada! preparado para el alto ministerio papal. En una entrada para este blog los taché, de ignorantes y pretensiosos, pero después me quedé con el desasosiego de haber sido, tal vez, excesivamente duro. Por eso me congratulo, y me quita un cierto peso de conciencia, con la dureza con la se ha despachado el profesor de filosofía de Perugia contra los indocumentados, y muy parciales, críticos del papa Bergoglio.

Para argumentar una respuesta contundente a esos osados en su ignorancia, nuestro pensador presenta primero la influencia del pensamiento lúcido y vitalista de Romano Guardini, muy apreciado también por el papa ¿emérito? Benedicto XVI, sobre el que el arzobispo emérito de Buenos Aires escribió su tesis doctoral. Y si bien es verdad que el profesor de filosofía de la Universidad de Perugia rastreó el original enfoque de Bergoglio en la reconciliación de conceptos contrarios que presentó en su tesis doctoral  sobre el concepto de la “oposición polar” en Guardini, después se sorprendió  con el descubrimiento  que la dialéctica tiene raíces aún más profundas en el pensamiento del argentino.

Acude en este momento a las consecuencias de un doble hallazgo fundamental para la elaboración de su biografía, que le proporcionó el mismo Pontífice biografiado en una clara y sincera respuesta que le dio al ser interrogado por algunas influencias en su pensamiento desconocidas por el gran público y por los investigadores. Gracias a esa sincera generosidad  del mismo Papa, Borghesi destapó dos importantes influencias más en la formación intelectual y de la praxis de Jorge Bergoglio. Una), los trabajos de San Pedro Fabro, a quien el Papa subió a los altares en 2013, y dos), el ensayo Análisis de la dialéctica de los ejercicios de San Ignacio, del jesuita francés Gaston Fessard (1897-1978). Merced a estas influencias, según Borghesi, elactual papa Francisco pudo descubrir que “la vida cristiana se mueve entre el cielo y la tierra: una tensión que no encuentra su solución en un sistema”, sino solo en el misterio de Dios, quien guía la historia. (Una maravillosa conclusión, que me sigue pareciendo emparentada con la evolución hegeliana).

Es de esta forma -mediante este análisis pormenorizado de las influencias intelectuales del Papa “del fin del mundo”- por el que Borghesi puede formular una respuesta contundente a los que afean a Francisco un escaso refinamiento filosófico y teológico. Inconscientes de que el pensamiento de Bergoglio hunde raíces en el de algunos de los grandes referentes de la Sociedad de Jesús, algo que demuestra palmariamente que el estudiante Bergoglio no era un simple diletante. Y así, después de esas precisiones,  nuestro autor, profesor y filósofo, se puede despachar alegremente, y acabar con la denuncia sarcástica de que “su esnobismo (el de esos críticos pertinaces),  está mezclado con una dosis conspicua de arrogancia e ignorancia”.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Precisando las declaraciones del obispo de Solsona

El obispo de Solsona, Xavier Novell, pide por “los que están en prisión por causa del proceso político que vive nuestro país”, y ve injusto que los miembros del “Govern legítimo sean encarcelados”, al mismo tiempo que denuncia “que por la vía de la fuerza se impida a este pueblo decidir su futuro”. Que a muchos ciudadanos de Cataluña sus gobernantes los han engañado, como han demostrado fehacientemente los últimos acontecimientos en Cataluña , es una notica triste y desconsoladora. Pero que un señor obispo opine como uno de esos ciudadanos desorientados, engañados, y dejados en la cuneta por sus Gobernantes, esta sí que es una noticia estremecedora. Y si alguien lamenta, o se extraña, de que en este blog se tenga la suficiente libertad para contradecir públicamente a un obispo, pido que quien así se sienta en su interior se pregunte por qué el obispo en cuestión no solo no tiene reparo en manifestar públicamente sus opiniones políticas, que pueden ser, además injustas con parte de sus fieles, sino que pone su empeño en que todo el mundo se entere de sus pronunciamientos. Esta vez ha sido al finalizar la misa que celebró en el  Santuari del Miracle de Rinerr, a la vez que recalcaba que los consejeros presos  “han tratado de encontrar caminos por poder llevar a cabo su programa electoral por vías de diálogo y por vías de legalidad”.

Teniendo muy en cuenta que tengo serios reproches al Gobierno y a la magistratura de nuestro país, pero no en este asunto, en el que ambos han demostrado una paciencia y una serenidad envidiables, ante el pitorreo, la chanza, y hasta el desprecio con el que los dirigentes catalanes han tratado al Gobierno y a los tribunales españoles), y ante el tenor de estas declaraciones del obispo Novell, no solo inexactas, sino distorsionadas, y que solo por la presunción que la duda produce en la gente honrada, y que no quiere juzgar precipitadamente,  sobre la buena intención del declarante, no me atrevo a decir que la distorsión haya sido consciente y voluntaria, pero que desde luego sí ha habido distorsión, me veo obligado, siguiendo las directrices y el estilo de este blog, me veo obligado a precisar lo siguiente:

1º) “Los que están en prisión no ha sido apresados por causa del proceso político que vie nuestro país, sino que sucede exactamente al revés: el más llamado proceso político que han llevado a cabo los dirigentes catalanes ha sido quebrantado la ley, cometiendo delitos gravísimos, no a nivel  individual, como puede ser el robo o el homicidio, sino a nivel social, comunitario y político: como es la pretensión de desmembrar parte de un Estado soberano, y de usurpar parte de una tierra, ésta sí material y física, a sus legítimos propietarios. Los gobernantes catalanes, antes de conseguir la independencia, algo que no van a conseguir en muchísimo tiempo, (¡no sabemos que ocurrirá en los siglos XXII al XIV), han procedido como si ya  fueran independientes, y constituyeran un estado Soberano. Véase las leyes de Referendum de desconexión, y el proyecto de una Constitución, al estilo de un Estado Soberano. Los delitos cometidos por los presos que se encuentran en la cárcel no solo son gravísimos, sino que los jueces no se los han inventado a raíz del “procés” , sino que al ser cometidos ya estaban señalados y detallados, con todas sus consecuencias penales. Ante un delito, el delincuente no puede pretender, y menos, exigir, el diálogo con sus jueces, sino solo a ser juzgado justamente por ellos. Y la prisión preventiva, que no me gusta nada, ni aní ni a nadie, puede ser necesaria ante el riego de fuga. ¿Qué cómo se puede dudar de la honorabilidad de los ilustre consejeros catalanes? El obispo de Solsona podría, tal vez, aventurarse por el camino de crítica, y de duda legítima de honorabilidad, que ha dado el ex Presidente de la Generalitat. ¿Por qué desde Cataluña se vierten públicamente agrios reproches y críticas a los poderes del Estado, y se trata con mimo, con perfume de rosas, y con cariño, a personas que cometieron delitos sabiendo que lo eran, y abusaron gravemente de sus poderes, prevaricando, como, por ejemplo, intentando  usurpar sus legítimos derechos, con leyes que estaban por encima de sus posibilidades? ¿Esto no hace pensar seriamente a personas honorables , sensatas, prudentes e imparciales, como el obispo Novell?

2º) Declarar a los consejeros detenidos como “legítimo Gobierno” es, además de aberrante, ridículo, injusto y antidemocrático, y no me va a ser nada difícil demostrarlo. El voto de los ciudadanos da legitimidad a los gobernantes,mientras no sean justamente suspendidos”. Y es lo que sucedió con la aplicación del artículo 155 de la Constitución española, paralelo con otros que tienen muchos países democráticos de la Unión Europea. Un Estado tiene que provisionarse de instrumentos de defensa de la legalidad, sobre todo para que los gobernantes de las regiones y autonomías no pretendan, incumpliendo las leyes, provocar un grave daño a la integridad de ese Estado. Esos instrumentos son, además de necesarios, totalmente democráticos, porque han sido votados por una gran mayoría de la población. Y no se editaron aprisa y corriendo, motivados los legisladores por el desafío independentista, sino que están ahí desde el año 1978, y los consejeros en cuestión saben leer perfectamente. Y hay que añadir, para salir al paso de los que argumentan que no les convence el tenor, ni la forma de ese “nefasto” artículo, que mientras no sea abolido, sigue en perfecto estado para su aplicación. Hay mecanismos, estos sí democráticos, para reformar la Constitución, y, solo después, ciertos comportamientos que están catalogados como delictivos, y que pueden detonar la aplicación de ese artículo tan severo, dejarán de producir efectos tan perniciosos como los que provocan, quieran o no los jueces, estando en vigor.

3º) Los consejeros presos  “han tratado de encontrar caminos por poder llevar a cabo su programa electoral por vías de diálogo y por vías de legalidad“. Es lógico y evidente que hayan buscado esos caminos “de diálogo y por vías de legalidad”, que evidentemente los beneficia con el solo sonido y estilo de palabras tan nobles, pero como se dice en español paladino, “es tarde, mangas verdes“. Es falso, y perturbador, considerar solo la importancia del último delito, la proclamación de la Independencia, cuando esos dirigentes llevan más de dos años cometiendo delitos, chanceándose de las leyes y de los que intentan aplicarlas a nivel estatal. Y no se puede, ni debe, obviar, que el poder ejecutivo no es el que pone en marcha la maquinaria judicial, sino el poder judiciario, que, por cierto, ha tenido una paciencia excesiva. Y no son lo delincuentes los que deben, ni pueden, marcar caminos de solución, sino los jueces los que tienen que dictar sentencias. Repito, que si eso es preceptivo en delitos graves, los que se les imputa a esos consejeros presos, con la legislación española vigente, son gravísimos.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

El descontento de los nacionalistas (II)

(Continúa de ayer)

4º El orgullo y satisfacción de los últimos meses, (que después se convertirá en descontento, como veremos). Los españoles del resto de España, y los catalanes no nacionalistas, tuvieron un profundo motivo de malestar los días seis(6) y siete (7) de Septiembre en unas sesiones bochornosas, que hasta podemos llamar escandalosas, del Parlament, en las que la exigua mayoría parlamentaria nacionalista, saltándose todas, ¡no es exageración, todas!, las normas estatutarias, negaron la voz a la minoría no nacionalista, sin consultar los órganos jurídicos de la Cámara, ni el órgano de Garantías Estatutarias, alterando el “Orden del día”, y votando, el día seis, la “Ley del referendum”, y, el día siete, la de “Transitoriedad”, o desconexión, amén de una especie de Ley Constitucional “provisional”, hasta que, proclamada la Nueva República catalana, organizaran los órganos jurídicos definitivos para promover la organización jurídica del nuevo Ente. (Antes de seguir, y para que quede bien claro, estas “¿leyes?” no son tales en un Estado organizado, como es España, pues no tienen el estatus de ley hasta que no hayan sido refrendadas por le Parlamento nacional. Tenían, además, el agravante, no solo de no contar con ese refrendo, sino negando explícitamente esa necesidad, y tratando ese trámite con más sarcasmo que displicencia). Ni qué decir tiene que este atentado jurídico-político no solo no fue motivo de descontento para los nacionalistas, -pero sí para loss catalanes no nacionalistas, y para dolor y vergüenza del resto de españoles-, sino de reafirmación del seguimiento ciego a sus líderes políticos, y de orgullo por la firme determinación de abordar un Referendum que, previamente, había sido declarado nulo por el Tribunal Constitucional, que, como otras veces, fue despreciado, ninguneado, y hasta vituperado. Habrá que recordar aquí que no hacía falta llegar a la proclamación de la Independencia, para que el Estado español recurriese al artículo 155 de la Constitución, que es casi copia del art. 37 de la Constitución  alemana?

5º El descontento de las últimas semanas. Ahora sí descontento, y, en muchos casos, rabia, furor y enfado monumental. No sabemos si todas estas reacciones han sido, y están siendo, verdaderamente espontáneas, o promovidas, jaleadas y azuzadas por los líderes políticos. Todo comenzó con la movida del domingo 1º de octubre, y la intentona, o simulacro, que ambas apreciaciones son válidas ty apropiadas, de Referendum para que los votantes se pronunciaran por la Independencia. Todos sabemos qué pasó, que no fue nada del otro mundo. Ya escribí sobre ello. Que si es verdad que se movieron un poco más de dos millones de ciudadanos, y sufrieron algún arañazo, o pequeños daño colateral, 900 personas, que para facilitar el cálculo podemos redondear a 1.000, el tanto por ciento de las personas involucradas es verdaderamente espectacular: 0, 05%. Parece mentira que los gobernantes de una Autonomía que mandaron a sus “Mossos de Escuadra“, con motivo de la manifestación promovida por el movimiento de 11M en la Plaza de Cataluña, zurrar la badana sin piedad, tanto que hubo tal clamor que la sociedad catalana pidió a gritos la destitución del secretario de Interior, parece mentira, digo, que siendo millones de participantes, con consejos y soflamas por parte de los gobernantes de desobediencia y resistencia, y siendo tan pocos,  y tan poco, los dañados, inundaran de imágenes y vídeos, muchas veces mentirosos y falaces, toda Europa, y parte del mundo. Pero la verdad es que cuando se miente mucho, siempre igual, y se repite la mentira insistentemente y sin variar, ni sonrojarse un mínimo, la mentira se convierte en Verdad. Y lo penoso y triste es que este episodio, con un relato exagerado, sino mendaz, ha sido el detonante del mayor y más grueso, pero aun así, falso,  motivo de descontento de los nacionalistas.

6º El enfado monumental, hasta llegar al escándalo, (para mí, farisaico), de los últimos días. El nacionalismo catalán dio, como tantas veces, muestra de su “seny” , en la tranquila y casi plácida aceptación de la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que da al Gobierno amplia potestad para limitar el ejercicio del poder de una Autonomía, cuando sus dirigentes han incumplido gravemente la ley, potestad que puede llegar hasta la intervención de dicha Autonomía. Los catalanes apreciaron que la aplicación del temido artículo constitucional había sido progresivo, corto, y bastante moderado, con el colofón, además, de unas elecciones autonómicas, que darían ocasión para que los ciudadanos se pronunciaran. Por todo ellos, todo indicaba que loas cosas se encauzaban suavemente, y sin sobresaltos. Y en eso ha llegado la bomba: la huida del President Puigemont, la intervención de los tribunales, la decisión de encarcelar a los miembros de antiguo Govern de la Generalitat que no se encuentran en España, y la euro-orden de detención del ex presidente. El laudo de la jueza Lamela alude al peligro de huida de los encausados, y no ha tenido que argumentarlo demasiado, a la vista de la espantada del President. Este cumulo de pésimas noticias ha supuesto la indignación de los nacionalistas, y la acusación a los tribunales españoles, y, de paso, a todo el Gobierno, y de refilón, a toda España, de falta de democracia, y de carencia de las garantías mínimas necesaria para un juicio justo. Pero a esta indignación que parece justísima le tengo que poner dos consideraciones: 1ª), como leí en un artículo muy severo, que no recuerdo ni el medio, ni el escritor, pero con el que estaba de acuerdo, los ciudadanos catalanes adeptos de nacionalismo han seguido tan ciegamente a sus líderes, que es preciso recordarles que son mayores de edad, y, por tanto, responsables de sus decisiones, de haber jaleado tanto, y animado a sus políticos, sabiendo que estaban adentrándose por un camino no solo de vértigo y rumbo al precipicio y a lo desconocido, sino claramente infractor de normas y leyes de extrema claridad: así como que es bueno recordar que los ciudadanos somos responsables de la infracción de las leyes, aunque las desconozcamos, pues una de nuestras primeras obligaciones ciudadanas es conocerlas. Y 2ª), la sorpresa, y el hecho gravísimo e indignante no es, como le oí decir a una militante de la CUP, o tal vez diputada, que en un país de la Unión Europea no haya sucedido en los últimos cuarenta años, que unos políticos hayan sido encarcelados por “motivos políticos“, algo que toda persona medianamente informada sabe que es falso, sino que lo “indignante y gravísimo es que unos políticos que deberían ser los más responsables y diligentes en cumplirlas, hayan conculcado, a sabiendas, leyes importantísimas, constitutivas de la esencia de un Estado soberano.

(Aun así,  quiero trasmitir lo que nos recordaba en “Religión digital” su director, José Manuel Vidal: que los cristianos tenemos que dar ejemplo de la mayor voluntad de entendimiento entre hermanos, y amigos. y que es penoso que los católicos españoles no estemos sabiendo ser generosos y comprensivos, no para aceptar todo y cualquier quebrantamiento de la legislación vigente, sino para dar testimonio, en cualquier situación, de ponderación, de no querer juzgar a nadie sin tener en cuenta el contexto y el entorno de los conflictos, y recordando siempre la enseñanza del Maestro, que le dijo a Pedro, “no es que tengas que perdonar siete veces, sino setenta veces siete“).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

El descontento de los nacionalistas

El malestar de los catalanes con el encaje de su “nación” en el resto de territorios, reinos, o regiones, de la Península Ibérica, es antiguo, constante, clásico, y molesto. En la época dorada del Reino de España, vamos a convenir que eso se haya producido en la época del emperador Carlos V de Alemania, o del rey Carlos I de España, que “tanto monta monta tanto”, unos tiempos de los que parecen acordarse poco nuestros amigos catalanes, época en la que las tierras catalanes eran gobernadas, o administradas, o gestionadas, por un virrey del Rey de España. En los que Catalunya funcionaba como algo muy parecido a las Autonomías actuales, pues si es verdad que los virreyes tenían que dar cuenta de su administración al Rey, disponían de amplia potestad para rodearse de aquellas personas, libremente escogidas, que mejor servían, a su entender, para ayudarlo en la gestión de su administración. Recordando los años de un virrey muy especial, como fue el Duque de Gandía, Francisco de Borja, después San Francisco del mismo nombre, nos encontramos ya con las dificultades que los anhelos de libertad y autonomía de los catalanes creaban a la administración del virreinato, con continuas menciones a los bandoleros y revoltosos que producían fuerte dolor de cabeza a los que gobernaban, como podemos apreciar en la biografía del Duque de Borja. Es decir, el contencioso de los catalanes con el resto de españoles, viene de largo. En el año 1932, en tiempo de la 2ª república española, don José Ortega y Gasset, preclaro intelectual de agudos análisis y diagnósticos sociales, como demuestran sus obras, “El tema de nuestro tiempo” y “España invertebrada“, escritas por esa época, pronunció la famosa frase, cuyo valor se comprueba hasta el día de hoy, “el problema catalán no se puede solucionar, solo conllevar“. Mi propósito es, brevemente, analizar el tenor, y las causas, del descontento de los catalanes, procurando un discurrir histórico.

  1. Desde tiempos más antiguos, el hecho de no haberse convertido en reino, en el momento histórico en que se produjo ese fenómeno político y social, crea la impresión de que esa carencia ha empujado a los catalanes hasta a falsear su Historia, inventándose reyes, y reinas, intentado convertir lo que solo alcanzó el estado de Virreinato, con lo que esto significaba de reconocimiento de la importancia de la región, y de su capital, Barcelona, a diferencia de otras provincias y regiones españolas que no gozaron de ese importante reconocimiento oficial. Pero una vez llegados a ese gozne que significó el paso y la encrucijada entre los siglos XV y XVI, ya no hubo en España  más oportunidades, ni posibilidades reales, de erigir otros reinos que los que venían vertebrando la península, y que llegaron en su categorí9a de tales hasta ese momento, (otros, como el antiquísimo reino de Asturias, o el dudoso y lleno de nieblas de Galicia, ya habían declinado esa consistencia, dando lugar a los cuatro reinos clásicos), que fueron, y son los que con toda legitimidad y necesidad campean en el escudo de España, como son Navarra, León, Castilla , Aragón, y Portugal, con su orden de aparición , más o menos, en la Historia de la Península Ibérica. Por no tener una fecha de creación tan antigua y primigenia, los catalanes se inventaron esa ficción del origen de su reino en una heroica y brillante campaña militar de rompimiento con España en tiempos de Felipe V. algo que no soporta el análisis más simplista y llano.
  2. Y ya en tiempos más cercanos, saltando hasta los siglo XIX y XX, me atrevo a lanzar esta hipótesis, que no es una teoría histórica probada y demostrada: cuando el carácter productivo, y la importancia decisiva de la Economía se impone como componente esencial del fenómeno político, Cataluña, tierra de fenicios comerciantes, y laboriosos burgueses, se encuentran al final del siglo XIX, en plena época de la industrialización en Europa, con una de las mejores redes de la industria textil europea, con Inglaterra y el norte de Italia, mientras ven al resto de la península, en horas bajas, con lo últimos días del Imperio, y la pérdida de las últimas colonias, de Filipinas y Cuba, en vuelta en un manto de pobreza, atraso y subdesarrollo, solo acompañados de cerca por los burgueses valencianos, magnates de la naranja, y compañeros literarios en la hermosa lengua catalana-valenciana-mallorquina. No es coincidencia que los dos mejores, y más hermosos ensanches urbanos de finales del siglo XIX y principios del XX sean los de las ciudades de Barcelona y Valencia. Todo parece indicar que, expresándome en estilo coloquial, esta supremacía industrial, productiva, y, como consecuencia, económico y social, que se fraguó también en instituciones de alto valor, y noble alcurnia, se les subió a la cabeza a los catalanes, unido, como era lógico y sensato esperar, con un sentimiento si no de desprecio, sí de menosprecio y sentimiento de superioridad hacia el resto de españoles.
  3. Y en tiempos todavía más recientes, nos retrotraemos hasta el año del “gran agravio”, para los catalanes: cuando el Tribunal Constitucional (TC) tumba, más por exigencia que por simple petición del PP,  el “Estatut” que el “Parlament” había elaborado con orgullo y legítima satisfacción el año 2010. “La sentencia del Tribunal Constitucional, (TC), LSTC 31/2010, formalmente fue una sentencia, pero materialmente fue un golpe de Estado“, escribe el jurista Javier Pérez Royo, (Sevilla, 1944, quien es un jurista español, Catedrático de Derecho Constitucional, en la Universidad de Sevilla, y comentarista político), en un artículo publicado ayer, 02/10/2017, en El Diario.es. Esta actuación, según muchos de los constitucionalistas españoles, indebida e inapropiada, siendo lo más leve y políticamente correcto que pueden expresar, está en el origen, y es la madre de todos los agravios que sienten los catalanes hacia el resto de España, y que aclara, y casi explica, la actitud hostil y contraria de los ciudadanos de Catalunya, hacia los tribunales, instituciones, y organismos políticos, ¡sobre todo jurídicos!, de España.

(Ésta es la verdadera y profunda razón de la actual animadversión de muchos de los catalanes, no tanto hacia el resto de españoles, sino hacia un elemento significativo y localizado del aparato del Estado, tanto político como jurídico. Como explicaré mañana, o un día de éstos, hay que tener bastante tino, equilibrio, y consideración, para juzgar el hecho triste, penoso y grave de la actual situación. Y es así como intentaré aclarar mañana mi opinión, sin descalificaciones irreversibles, ni a un lado ni a otro, con una voluntad clara e inequívoca de ser imparcial, lo cual no quiere decir, ¡como se empeñan tantos!, equidistante, y respetando siempre los postulados de la justicia, pero intentando siempre no machacar ni humillar a los que puedan ser adversarios intelectuales, o de opinión. ¡A ver si así podemos entender el motivo profundo del descontento de los catalanes, -y todavía más, está claro, de los nacionalistas-!)

(Continuaré mañana, para no hacerme muy largo hoy)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Los obispos y la corrupción en el actual momento político

Ayer presenté, en este  blog, la nota que la CNBB (Conferencia dos Bispos do Brasil) ha escrito hace unas semanas sobre la gravedad de la corrupción en el actual momento político y social de Brasil. Lo ofrecí por la similitud que un documento episcopal española podría tener si nuestra Conferencia Episcopal Españ0ola (CEE)  se animara a dirigir una parecida denuncia profética contra la corrupción que en los últimos tiempos se viene descubriendo en el mundo político y empresarial. Y en esta mi entrega de hoy, comp prometí, voy a intentar demostrar, párrafo a párrafo, que un documento como ese vendría muy bien a la sociedad española, y, mejor todavía, a la comunidad eclesial. El documento comienza con la significativa sita de Isaías, 1,17, que aconseja: “Aprended a hacer el bien, buscad lo que es correcto, defended el derecho del oprimido”.

  1. La Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil-CNBB, a través de su Consejo Permanente, reunido en Brasilia de 24 a 26 de octubre de 2017, manifiesta, una vez más aprensión e indignación con la grave realidad político-social vivida por el País, afectando tanto a la población como a las instituciones brasileñas”. Esta es la tajante afirmación de entrada en la que los obispos brasileños constatan dos cosas importantes y decisivas: a), “la grave realidad político-social vivida por el País”, que se extiende tanto a la población en general, como a las instituciones socio-políticas: y b), la “aprensión e indignación” con la que los prelados contemplan el panorama. Aprensión e indignación con las que se identifican con todo su rebaño,  poniéndose a su altura, como es el estilo que espera de estos pastores el mayoral supremo del rebaño, el papa Francisco.
  2. Rechazamos la falta de ética, que hace décadas, se instaló y continúa instalada en instituciones públicas, empresas, grupos sociales y en la actuación de innumerables políticos que, traicionando la misión para la cual fueron elegidos, lanzan la actividad política en el descrédito. Las gangas en la liberación de enmiendas parlamentarias por el Gobierno es una afrenta a los brasileños. La retirada de indispensables recursos de la sanidad, de la educación, de los programas sociales consolidados, del Sistema Único de Asistencia Social (SUAS), del Programa de Cisternas en el Nordeste, ahonda el drama de la pobreza de millones de personas. El divorcio entre el mundo político y la sociedad brasileña es grave”. Sería de una muy alta y desacreditada frivolidad afirmar que estas palabras no caen como un guante a ,a situación que se da en nuestro país. El descrédito de los políticos, en general, lo confirman las encuestas. Y el cambio de favores en las concesiones de licencias de obras y otros beneficios están apareciendo cada día en las trams como Gurtel, o la Púnica, y tantas y tantas operaciones corruptas entre instituciones públicas, políticos, y empresarios. O las gangas para conseguir enmiendas legislativas favorables, con la aprobación de las mismas, o a cambio de votos en la Cámara para asentar unos presupuestos favorables. Recordemos el pingüe beneficio que los seis (6) diputados de EAG- PNV consiguieron para Euskadi en la aprobación de los últimos presupuestos, unos 1.500 millones de euros, que, según otras fuentes, sumaron un montante más sustancioso.
  3. La apatía, el desencanto y el desinterés por la política, que vemos crecer día a día en medio de la población brasileña, inclusive en los movimientos sociales, tiene su raíz más profunda en prácticas políticas que comprometen la búsqueda del bien común, privilegiando intereses particulares. Tales prácticas hieren la política y la esperanza de los ciudadanos que parece “que ya no creen en la fuerza transformadora y renovadora del voto. Es grave quitar la esperanza de un pueblo. Es urgente estar atentos, pues situaciones como ésta abren espacio a salvadores de la patria, radicalismos y fundamentalismos que aumenta la crisis y el sufrimiento, especialmente de los más pobres, además de amenazar la democracia en el País”. La constatación que presenta este párrafo de los efectos de la corrupción política en le grueso de la masa social de un país es mucho más que preocupante: no solo pueden llagar a poner en duda la fuerza  “fuerza transformadora y renovadora del voto”, sino que pueden provocar males mayores, como son: quitar la esperanza de un pueblo: abrir espacio a  salvadores de la patria, radicalismos y fundamentalismos que aumenta la crisis y el sufrimiento, especialmente de los más pobres: e, incluso, a “amenazar la democracia en el País“. Podemos estar de acuerdo totalmente con nuestros hermanos los obispos brasileños en que, todavía más que ciertos desvíos concretos y localizados de abusos en la practica estrictamente democrática, como el que hemos vivido en los últimos años en Cataluña, puede ser más pernicioso para la Democracia, a medio y largo plazo, ciertas “prácticas políticas, en la línea de lo socio-económico, que comprometen la búsqueda del bien común, privilegiando intereses particulares“, y que podrían a comprometer seriamente la ilusión por la tarea democrática común en muchos ciudadanos, muye especialmente en los más jóvenes.
  4. A pesar de todo, es preciso superar la tentación del desánimo. Sólo una reacción del pueblo, consciente y organizado, en el ejercicio de su ciudadanía, es capaz de purificar la política, sacando de su medio a aquellos que siguen el camino de la corrupción y del desprecio por el bien común. Animamos a la población a ser protagonista de los cambios que Brasil necesita, manifestándose de forma pacífica, siempre que sus derechos y conquistas sean amenazados. Llamados a “esperar contra toda esperanza” (Rm 4,18) y seguros de que Dios no nos abandona, contamos con la actuación de los políticos que honran su mandato, buscando el bien común. Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil, anime y dé valentía a sus hijos e hijas en el compromiso de construir un País justo, solidario y fraterno.  Brasilia, 26 de octubre de 2017

Con estas palabras de ánimo, y recordando la responsabilidad de toda la población, acaban los prelados brasileños muy en línea con su misión: no solo denunciar las injusticias y los desvíos sociales y políticos, sino de iluminar y de alentar a todos con la fuerza esperanzadora del evangelio para “construir un País justo, solidario y fraterno.”

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

 

Los obispos de Brasil denuncian que “la corrupción (¡de los políticos!) amenaza a la democracia”

La CNBB son las siglas de “A conferência Nacional dos bispo do Brasil“, y tiene, desde su fundación, poco después del concilio Vaticano II, una tremenda y admirable influencia en la vida de la Iglesia brasileña, fruto del casi unánime y e indiscutible reconocimiento que merece por parte del pueblo de Dios en Brasil. Nunca se ha inhibido de su obligación profética de clamar contra la injusticia y los abusos que podría sufrir los miembros más débiles e indefensos de su rebaño: los pobres, abandonados y excluidos sociales.  Con el notable y peligrosísimo incremento de  la corrupción en los altos niveles de la jerarquía política, los obispos brasileños no han podido callar, y han lanzado un grito profético, que me gustaría conocieran los lectores de este blog, porque, en mi opinión, el grave problema que denuncian es, con pequeñas variantes, a nuestro caso español. Un día de éstos haré un comentario a esta nota episcopal brasileña, y sus notables y tremendas diferencias entre unos episcopados y otros.

Nota de la CNBB sobre el actual momento político

“Aprended a hacer el bien, buscad lo que es correcto, defended el derecho del oprimido” (Is 1,17)

La Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil-CNBB, a través de su Consejo Permanente, reunido em Brasilia de 24 a 26 de octubre de 2017, manifiesta, una vez más aprensión e indignación con la grave realidad político-social vivida por el País, afectando tanto a la población como a las instituciones brasileñas.

Rechazamos la falta de ética, que hace décadas, se instaló y continúa instalada en instituciones públicas, empresas, grupos sociales y en la actuación de innumerables políticos que, traicionando la misión para la cual fueron elegidos, lanzan la actividad política en el descrédito. Las gangas en la liberación de enmiendas parlamentarias por el Gobierno es una afrenta a los brasileños. La retirada de indispensables recursos de la sanidad, de la educación, de los programas sociales consolidados, del Sistema Único de Asistencia Social (SUAS), del Programa de Cisternas en el Nordeste, ahonda el drama de la pobreza de millones de personas. El divorcio entre el mundo político y la sociedad brasileña es grave.

La apatía, el desencanto y el desinterés por la política, que vemos crecer día a día en medio de la población brasileña, inclusive en los movimientos sociales, tiene su raíz más profunda en prácticas políticas que comprometen la búsqueda del bien común, privilegiando intereses particulares. Tales prácticas hieren la política y la esperanza de los ciudadanos que parece que ya no creen en la fuerza transformadora y renovadora del voto. Es grave quitar la esperanza de un pueblo. Es urgente estar atentos, pues situaciones como ésta abren espacio a salvadores de la patria, radicalismos y fundamentalismos que aumenta la crisis y el sufrimiento, especialmente de los más pobres, además de amenazar la democracia en el País.

A pesar de todo, es preciso superar la tentación del desánimo. Sólo una reacción del pueblo, consciente y organizado, en el ejercicio de su ciudadanía, es capaz de purificar la política, sacando de su medio a aquellos que siguen el camino de la corrupción y del desprecio por el bien común.

Animamos a la población a ser protagonista de los cambios que Brasil necesita, manifestándose de forma pacífica, siempre que sus derechos y conquistas sean amenazados.

Llamados a “esperar contra toda esperanza” (Rm 4,18) y seguros de que Dios no nos abandona, contamos con la actuación de los políticos que honran su mandato, buscando el bien común.

Nuestra Señora Aparecida, Patrona de Brasil, anime y dé valentía a sus hijos e hijas en el compromiso de construir un País justo, solidario y fraterno.

Brasilia, 26 de octubre de 2017

(Transcrito por el “Guardián del Areópago“, el día 30/10/2017)

 

La unidad de España, bien moral. ¿Qué significa eso?

El cardenal Cañizares, (Antonio Cañizares Llovera (Utiel, Valencia, 15 de octubre de 1945), suele afirmar frecuentemente ese aserto, y parece decirlo convencido, porque ha sido muy,  ¡muchísimo!, reiterativo. A mí también me gusta que se mantenga la unidad de España, me parece algo bueno, provechosos para todos, mucho más positivo que lo contrario, que sería la división, más útil más barato, mas bonito, y mucho más sencillo y ventajoso: y, por todos esos motivos, mucho más lógico. Lo que no entiendo es que quieran decir con que la unidad española sea un “bien moral”. Se me escapa el sentido y alcance de esta afirmación. Afirmar lo mismo de modo negativo sería más fácil de entender: que la unidad de España NO es un mal moral. Pero o todo lo que no es un mal moral es, automáticamente, un bien en ese sentido. Que nazca espontáneamente, traída la simiente por el viento, un cardo en mi jardín no es, evidentemente, un mal moral, pero tampoco un bien. NO es ni una cosa ni otra. Es decir, no usamos ese tipo de conceptuación, no hace falta, y hasta puede confundir usar categorías morales en realidades que son indiferentes para la el mundo moral.   

Los obispos ya usaron esta expresión cuando Don Antonio Mª Rouco Varela, (cuya onomástica es hoy, día de San Antonio María Claret, ¡vaya mi felicitación. Don Antonio) era presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE). Y no me extraña ni mucho ni poco que los señores obispos usen tan pronta, diligente y fácilmente, la expresión moral, y, en general, los conceptos que se refieren a la bondad, o a la falta de ésta, en los comportamientos humanos. Y me parece saber el motivo de esta tendencia, que, en mi opinión, no sería otro que el hacho de considerarse ellos, los obispos, en los guardianes y los guías de la moralidad ambiental. Ellos mismos suelen decir, y así han aprendido a expresarse los demás, sobre todo los políticos, que la Jerarquía de la Iglesia no se debe meter en política, sino solo en moral. Y una de las formas elegantes y descomprometidas de meterse en Política, sin que lo parezca, es convertir un problema o situación de ese carácter, en otro de índole moral, en el que sí pueden, y según ellos, deben, pronunciarse los obispos.

YO no estoy de acuerdo en ninguna de las dos afirmaciones, en que puedan, y deban, pronunciarse los pastores de la Iglesia sobre los aspectos morales del comportamiento. Además, no es muy leal ni honesto, convertir un problema, o una situación conflictiva, que lo es en el terreno político y social, en un evento, o comportamiento, o situación cambiante, de carácter moral. La unidad de España, o de Italia, o de Francia, o de Alemania, es un problema y una realidad político-social, que nada tiene que ver con la moralidad de las acciones que vayan encaminadas a romperla, o a conseguirla, se entiende que estoy hablando de la unidad de un país, o mejor de una nación, o mejor todavía, de un Estado nacional. Es muy posible, y bastante probable, que haya acciones morales por ambos lados: los que pretenden mantener la unidad, y los que pretenden romperla. Y acciones, o comportamientos inmorales, también, e indistintamente, por ambas orillas.

Como todos saben, la palabra moral procede de la latina mos, moris, de la 3ª declinación, y que significa costumbre.  Pero no todas las costumbres son éticas por el hecho de que se mantengan  mucho, o bastante, o poco tiempo, en uso y actividad. Todos aquellos comportamientos que minan el respeto debido a todas las personas, o las  humillan, o las usan para fines materiales cosificándolas, por mucho que se mantengan no serán éticas, de modo alguno. Es el caso de la esclavitud, de la injusticia social, del abuso en la retribución salarial a laos trabajadores, permitiendo pingües, y hasta colosales y escandalosas ganancias a los empresarios, a costa, literalmente, del sudor de sus empleados.  O los regímenes políticos basados en la imposición por la fuerza, y la promulgación de leyes injustas e inicuas.

Y muchos en la Iglesia pensamos que es por estas líneas rojas de comportamiento socio-político por las que nuestros obispos deberían transitar, y pronunciarse, sobre la moralidad, o inmoralidad, ésta, más comúnmente, de esas situaciones ¡que he descrito. Transmitirían lo que podemos llamar un “ética evangélica”, que es, en opinión de grandes historiadores, sociólogos, psicólogos, y promulgadores de lo verdaderamente humano, del Humanismo profundo y radical, la que más se aproxima al sueño que la humanidad tiene del modo ideal de su propia convivencia , por encima de fronteras y de valores circunstanciales.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara