“La culpa la tiene el forastero”

Como en las películas del oeste. Las cosas han ido razonablemente hasta que se han torcido. Por si se nos había olvidado, ha bastado que dos bancos norteamericanos de crédito se hayan ido al tacho para que los de aquí, los bancos, quiero decir, que se habían forrado en los últimos diez años, hayan entrado en pánico y empezado a mirar con lupa los créditos que les solicitan.

Lo de la burbuja inmobiliaria era verdad. Construir casas y casas por encima de las necesidades reales de vivienda, o por encima de la capacidad financiera de los compradores de los pisos para vivienda, que no para especulación, ha provocado dos fenómenos peliagudos: damasiado stock de viviendas vacías, con el parón consiguiente en la construcción, que ha llevado a un incremento enorme y súbito del paro. El paro significa menor movimiento de dinero, y por lo tanto caída de ventas, aunque baje sustancialmente el precio de los pisos. En estas condiciones, quien los compró para especular no tiene prisa en vender, y los que de verdad los necesitan para vivir no los pueden comprar por “falta de liquidez”, dicho sea en el argot cursi de los economistas,  por las dificultades de crédito.

Estoy convencido de que lo descrito anteriormente habría sucedido de cualquier manera, más bien pronto que tarde. Ahora lo junten con la dichosa crisis global y verán, ya lo  estamos viendo, el cóctel explosivo que de ahí deriva. El paro crece a velocidad galopante, sobre todo entre los inmigrantes, que eran la mano de obra más barata y sumisa en la construcción. Así que el Gobierno, por medio del Ministro de Trabajo e Inmigración, Celestino Gorbacho Chaves, ese hombre pragmático y hierático, ha señalado a los responsables: los inmigrantes. Por tento no serán  contratados más en origen. Es decir, llamando a las cosas por su nombre, no podrá haber inmigración legal, pues ese contrato es indispensable para que la haya.

Adoptar esa medida inmediatemente después de una reunión con los agentes sociales en que no se puso en el orden del día, y al día siguiente de la publicación de los alarmantes datos del paro ha sido lo mismo que echar a los inmigrantes a los leones. Mucha gente con poca capacidad crítica ha entendido que la culpa es de los que vienen de fuera a quitar el trabajo a los de casa (¡trabajo que los de casa no queremos!). Yo ya he oído cosas así en mi parroquia, a personas mayores, que se supone viven, o creen vivir ese problema, en sus hijos o nietos, pues ellas están ya jubiladas.

¿Qué quieren que les diga? Ya no me gustó nada, apenas constituído el nuevo Gobierno, el seguimiento fácil y demasiado obediente que demostró con las nuevas directrices, trabas verdaderamente vergonzosas, que impuso la UE a los inmigrantes de América Latina ( sin mover ni un dedo por nuestros inmigrantes hispanos, lo que critiqué en otro artículo), para que ahora demos otra vuelta dolorosa de tuerca en la difícil tarea que tienen nuestros hermanos de Hispanoámérica para emigrar a “la Madre Patria” (¡cómo se nos ha llenado la boca con eso!), cuando ellos nos recibieron con los brazos abiertos en épocas del flujo migratorio fue al revés.

Lo que me duele de verdad, y no se lo perdono “políticamente”, es que hayan sido los socialistas los que, olvidando las esencias de la sensibilidad social, hayan adoptado en el Gobierno medidas tan duras, tan injustas  e inhumanas, y además innecesarias, contra todos los inmigrantes, pero especialmente contra “nuestros” entrañables inmigrantes hispanoamericanos.

(Nota: al escribir estas líneas me entero de que el ministro de Trabajo, es decir, el Gobierno, parece que quiere dar marcha atrás. Mejor es acertar “sólo cuando rectifican”  que no acertar.)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

2 Responses to ““La culpa la tiene el forastero””

  1. De todas formas, más que una medida sopesada y económicamente justificable, fue presentada por el ministro con la indisimulada intención de aplacar el disgusto general por las cifras del paro aprovechando el sentir que subyace entre la gente sobre el inmigrante. Fue regresivo y se valió de los temores, no dio soluciones económicas sino que alimentó la parte negativa de una sociedad que reclama su derecho al trabajo y que donde el sentido de justicia tiene que ir instalándose de una manera inclusiva.

  2. Susana, totalmente de acuerdo. Todos somos un poco egoistas, no hace falta, por tanto, que nos azucen el egoistón que llevamos dentro y la injusticia “interesada”.

    Gracias por tu comentario.

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)