¿Funerales de Estado?

Se han realizado estos días solemnes funerales de Estado por las 154 víctimas del accidente de Barajas. Con ese motivo un diputado de la Izquierda Republicana de Cataluña(ERC, en las siglas originales, pero lo pongo en castellano pues éste es el contexto del artículo), solicitó que pudieran celebrarse “funerales de Estado laicos”. Un diario de ámbito nacional, como se suele decir, tildó tal ocurrencia de “aberración”.

Hasta aquí, todo normal. Hay libertad de opinión, si bien algunos tienden sobremanera a expresar sus opiniones de modo bizarro, por decirlo de una manera aceptable. Aberración me parece excesivo para el asunto del que se trata. Porque tal vez no lo sea. A mí el diputado en cuestión no me cae lo que se dice simpático, ni siquiera empático, pero gente por la que no sentimos ni simpatía ni empatía puede decir cosas aceptables, aunque en un abuso de autoestima de nuestro propio juicio nos parezcan aberrantes.

El Estado es una institución, una persona jurídica, una entelequia, por tanto. El Estado no muere, ni se convierte en cenizas, a no ser que queramos decir que en determinadas circunstancias especialmente dramáticas estamos tan transtornados que nos comportamos como si aquel hubiera fallecido. Quiero decir, en román paladino, que un funeral se celebra, por lo menos en la Iglesia, por una persona determinada, con nombre y apellido, o por varias o muchas personas. Entonces se trata de un funeral por ellas. No sé de donde sale lo de Estado. ¿Tal vez porque asistan figuras importantes del mismo, notadamente el Jefe de todos ellos? Porque si es por ese motivo cualquier funeral al que asista el Rey es funeral de Estado.

Ya sé que me dirán: “Se trata de una asistencia como tal jefe de Estado, no de manera privada”. Pues entonces el asunto se complica mucho más. Y aquí quería llegar. Lo que voy a decir no tiene nada que ver con la controversia que ahora se lleva de laicidad o no, o con la contínua crítica a la Iglesia, o con sentimientos más o menos anticlericales. Yo soy un clérigo, y no pretendo echar piedras a mi tejado. Sólo intento aclcarar algún punto que, en mi opinión, están muy oscuros o son objeto de mucha confusión.

Los funerales, en la Iglesia, se celebran dentro de una Eucaristía (así han sido el de la Almudena y el de la catedral de Las Palmas). A ella asisten fieles creyentes bautizados, que pueden, y deben,  participar activamente con sus oraciones, sus repuestas, sus cantos, y si es posible, con la comunión. En la Eucaristía no hay  ni participan personas jurídicas ni, aunque estemos acostumbrados a lo contrario, personas físicas que ostenten represetanción de aquellas, o por lo menos, no en cuanto representes de las mismas. La Eucaristía es una celebración de la comunidad constituída en asamblea cultual y litúrgica. En ella aparecen los diversos carismas y ministerios en orden a la celebración de los Sacramentos. Uno puede estar como obispo, como presbítero, como diácono, como ministro de la Palabra, como acólito, como cantor.., o como simple fiel. No está previsto participar en la Liturgia como Rey, como presidente de Gobierno, como Alcalde, como diputado o como cualquier otro cargo.

No puedo imaginar donde sale aquí el Estado.  Claro que se pueden celebrar “funerales laicos”. Los funerales y las exequias no son patrimonio de la Iglesia. Siempre ha habido ritos funerarios para enterrar dignamente a los muertos. Todas las religiones y todos los grupos sociales y culturales diferenciados los tienen y siempre los han celebrado. Lo que es sí es patrimonio y privativo de la Iglesia son los Sacramentos y su celebración. No es buena pedagogía la confusión y la mezcla. Se puede celebrar un rito funerario al aire libre o en local diferente de un templo cristiano y ahí sí que se podría hacer presente un ministro de la Iglesia, que con su presencia aceptaría la pluriforme manera de celebrar el culto a los muertos. Y estos funerales que los podría presidir el Rey, o el Presidente, o el Alcalde….

Termino con una observación. El mismo periódico que tachó de aberrante la idea de funeral de Estado laico tituló sin rubor “Los Reyes presiden en La Almudena el funeral…”  Pues no. Que sepamos Don Juan Carlos todavía no ha sido ordenado presbítero o consagrado obispo, (¡y menos Doña Sofía!). Sólo éstos pueden presidir la celebración de la Eucaristía. Y ésto no es opinable. A la Eucaristía el Rey, o los reyes, en general, si son creyentes, asisten de manera “privada”, como Juan Carlos, o como Gustavo o como Isabel, no como reyes. Temo que ésto pueda sonar raro, o a algo políticamente incorrecto, pero es la pura y simple verdad. Aunque desgraciadamente no se tenga en cuenta.

Jesús Mª Urío Ruiz De vergara

3 Responses to “¿Funerales de Estado?”

  1. A unos funerales acuden, como muy bien nos aclaras, personas individuales. Pero los representantes del Estado y del gobierno no participan a título particular aunque, a su vez, también pudieran hacerlo. Los funerales propician un ámbito para expresar las condolencias y, buscando la mayor solemnidad de acuerdo con tragedias extensas, se utilizan estas celebraciones con detrimento de la libertad de culto. Aunque no en detrimento de la misma.
    De todas formas, muy necesario tu artículo porque desenreda los conceptos que sin querer mezclamos. Para poder mejorar una situación hay que empezar por identificar los elementos que la degradan.

  2. Muy bueno, la verdad es que deberia explicar esto mismo en el Congreso de los Diputados igual se aclaran ellos, y por fin quedamos todos contentos.

  3. Efectivamente, es necessario, en éstos y en muchos temas, aclarar bien los conceptos. Los políticos suelen mezclar todo, pero a veces a los esclesiásticos tampoco les interesa puntualizar las cosas, sobre todo enlo que puede significar ,mantener esquemas de poder.

    Areópago.

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