Lo que queda de una fantástica iusión

Hoy hace un año, sigamos el tópico – “parece que fue ayer”-, que el ciclón Barak Obama aterrizó mansamente en Wasington. Mansa, pero  alborotadamente, en medio del clamor de tantos que tenían serios motivos para gritar: negros, mulatos, inmigrantes, gente anónima, pobres, soldados, políticos decentes, políticos románticos, jóvenes, universitarios, mujeres, homosexuales, liberales, y muchos más […]