Mi camino neocatecumenal (VIII: mi itinerancia, 2)

En Manaus nos hospedamos y dimos catequesis en la parroquia de los Palotinos, así se llaman en Brasil. El párroco y superior de la comunidad era el padre Hilario, un gaucho hijo de italianos, tan hospitalario como refunfuñón, pero buena gente. Dejaba hacer, pero no se implicaba lo más mínimo en la aventura neocatecumenal. En […]