La miseria de la excelencia (II)

Terminaba ayer hablando del pecado. Nos decía un gran catequista italiano, de lo mejor que yo he conocido, Angelo Stefanini: ¡feliz la comunidad que tiene un presbítero cuyo pecado salta a la vista, porque nunca se sentirá juzgada ni condenada! El evangelio deja bien claro que el pecado, y, sobre todo, su humilde y sincero […]