“Mujeres” de curas

He escogido la palabra “mujeres” porque es la más amplia. Podía haber escrito amigas, compañeras, parejas, que cualquiera de éstas encaja con la noticia que quiero comentar. Se trata de una carta abierta que unas cuarenta mujeres italianas han enviado al Papa solicitando el fin del celibato obligatorio de los presbíteros. Todas ellas tienen en común que han mantenido, o mantienen, trato íntimo con curas.

Vienen a decir que con esas relaciones han comprobado algo fundamental: que los clérigos no son diferentes que otros seres humanos, y que necesitan amar y sentirse amados. En el fondo, es el reconocimiento de lo que afirma el Génesis, “no es bueno que el hombre esté sólo”, o el mandamiento de la procreación “creced y multiplicaos y llenad la tierra”. Así que la necesidad psicológica y biológica de la compañía y pareja sexual y procreadora está sancionada y consagrada desde la Biblia, que decimos ser Palabra de Dios. Se atreven a afirmar que su relación amorosa y erótica con los compañeros eclesiásticos ayuda a éstos en su ministerio pastoral. Dejan por sentado y obvio el magnífico estímulo que esas relaciones comportan para el equilibrio psíquico en particular, y humano en general.

Después ha venido el hombre enmendando la plana a Dios, y donde Éste ha afirmado que algo no es bueno, él ha buscado un subterfugio manteniendo que aunque no sea bueno –no puede contradecir frontalmente a Dios-, es, sin embargo asumible y aceptable con ciertas condiciones y en determinados supuestos, en un proceso que llama de “sublimación” y que constituye un “mal menor”. Esta idea no tiene nada de bíblica, procede más bien del mundo pagano, y de ciertos ideales platónicos en los que el cuerpo estorbaba. Valores, repito, no cristianos, que se fueron plasmando en la noble y filosófica controversia entre estoicos y epicúreos.

Según la mayoría de los historiadores modernos, la ley obligatoria del celibato no se debió, en primer lugar, a una preocupación de índole sexual,  sino más bien de tipo económico. Era muy complicado salvaguardar los bienes de la Iglesia estando obligados a mantener una familia entera por cada clérigo; era algo insustentable. Esta ley nunca se extendió a las iglesias de rito oriental, algo que nos demuestra que la preocupación moral no se aplicaba directamente, y que en ese caso, tanto el rito romano, como los ritos orientales, soportaban perfectamente tanto la posibilidad del matrimonio como del celibato.

Lo que no deja de sorprender es que un colectivo que ha renunciado al mandato divino de la procreación sea el que regule la misma en la Iglesia, el que marque su moralidad o su conveniencia, sus métodos lícitos o ilícitos, en fin, su ordenamiento y su puesta a punto. Produce sorpresa, y, si se piensa un poco, profundo estupor, en una clara incursión indebida del clero en la moralidad privada individual y de la pareja. Mejor sería decir del alto clero, que durante siglos no se caracterizó justamente por su continencia, aunque se abstuviera, inteligentemente, de atentar el matrimonio, que le haría caer en las penas canónicas. Todos en la Iglesia han aprendido a sortear estas últimas, porque ya se sabe que la Iglesia es “madre misericordiosa” ante las situaciones de hecho complicadas de sus hijos.

No sabemos la reacción de Benedicto XVI a esta humilde solicitud de estas mujeres tristes y acongojadas con el calvario que, a buen seguro, están pasando tanto como sus amigos curas, en la inseguridad, en la clandestinidad, y en el oscuro sentimiento de culpa de no poder vivir su amor y hacer todo  a la luz, y a las claras, como nos enseñó el Maestro. Espero que el Papa se tan amisericordioso como lo es la Iglesia en su conjunto, como misterio de Dios en el mundo de los hombres… y de las mujeres.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)