50 años de retraso (… que provocan vergüenza ajena)

¿Qué hará monseñor Camino para meterse en todos los jardines? Será, suponemos, su puesto de portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE) el que lo empuja a ello, e imaginamos también que sus intervenciones se ajustan por completo a lo discutido, decidido y propuesto por la CEE. Si es así  estamos perdidos. Era preferible que las opiniones vertidas por el portavoz sobre el tan manido caso del preservativo fueran cosa de él (ya hubo un caso célebre también en tema de comportamiento sexual en que Camino largó su opinión, que no concordaba con el de la CEE, y parece que le dieron un tirón de orejas), y no del conjunto de los obispos.

El caso es que el episcopado español ha conseguido el “más difícil todavía”, superar la tortícolis que presentía el cardenal Tarancón de tanto mirar a Roma, y pasar ampliamente más allá, lo que tal vez provoque unos graves calambres en la musculatura de la CEE. El caso es que da la impresión, ¡ojalá sea sólo eso!, de que han corregido una opinión del Papa, y que lo han hecho públicamente. Así lo atestiguaban ayer los diarios El Mundo, El País y Público. Ya se sabe a aquello de la mujer del Cesar, que tiene que ser virtuosa y parecerlo, no basta con serlo. Es evidente que los periódicos buscan sensacionalismo, pero que tres diarios tan diversos hagan la misma lectura de unas declaraciones del portavoz del episcopado da para pensar que eso es lo que se desprende con lógica de las mismas.

Las palabras significan lo que significan, y no es conveniente que los obispos, o la jerarquía eclesiástica en general, entren en la dinámica de los políticos, cuyas palabras precisan de hermenéutica. No adelanta nada que afirmen después de haber dicho A que no les han entendido, que lo que querían decir era B. Parece fuera de duda que el portavoz de la CEE afirmó que “el uso del preservativo no es admisible en ninguna circunstancia”, cuando el Papa, en el libro entrevista, afirma que, “en algunas ocasiones especiales” sería aceptable como “mal menor”. De corregir al Papa preferimos que lo hicieran justamente en la dirección contraria, en ésta y en otras ocasiones.  Nunca se habrá usado mejor la expresión de “ser más papistas que el Papa” que en la situación actual.

Lo que sorprende, y da un poco, o un mucho, de pena es que los obispos estén, en ciertos temas, con más de cincuenta años de atraso. En este caso en dos aspectos:

a)     En el núcleo de la enseñanza sobre la moralidad o inmoralidad de la sexualidad. Pueden repetir hasta la saciedad la maldad del relativismo, pero es evidente que la sensibilidad moral, en éste y en todos los temas, como el respeto a la vida y dignidad humanas, por poner tan sólo un ejemplo de cambios drásticos en la teoría y en la práctica de la propia Jerarquía de la Iglesia (tortura, condenas a muerte por ideas o convicciones, y un largo etcétera), ha cambiado radicalmente. Este cambio no se debe a la depravación de costumbres, sino, en general, por una mejora en la percepción teórica y la práctica de los comportamientos morales. Entre otros muchos progresos, se ha ido consiguiendo la liberación de ciertas tutelas clericales moralistas que, más veces de las deseadas y necesarias, se convirtieron en tiranía e imposición.

b)     En el ejercicio de la autoridad del magisterio sobre temas sexuales, y en su aceptación por la comunidad eclesial. No me refiero al gran mundo, y a la sociedad, y otras grandes generalizaciones, sino al interior de la propia comunidad de creyentes, aún los practicantes. Los obispos tienen que asumir sin traumas que el uso del preservativo no es moral o inmoral porque ellos lo digan, o el propio Papa, sino porque la conciencia moral de cada individuo, formada a través de los años y de la presión e iluminación de los pensadores, filósofos y gente de gran sensibilidad y comunicación de la sociedad. Las cosas son así no porque las dirige el diablo, sino porque las conduce el Señor hacia la plenitud, en un proceso largo y diferido, no siempre en línea recta a pequeños tramos, pero sí positivos, también, moralmente, en los grandes. No estar al tanto de esta evolución es lo que llamo yo quedarse, por lo menos, con 50 años de atraso.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

2 Responses to “50 años de retraso (… que provocan vergüenza ajena)”

  1. A mí la cuenta me da un resultado de cerca de 2.000 años de retraso, contando que murió con 33 y estamos en 2010.

  2. ¿ No será lo más propiado abstenerse de leer determinadas declaraciones para no caer en algun tipo de neurosis o esquizofrenia sin posibilidad de cura?

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)