La “Paideia” y los abusos del Estado

Muy probablemente, el concepto más conocido en el panorama internacional de los procesos educativos sea el de “paideia”, término y palabra griegos que vienen a significar, “grosso modo”, la trasmisión de los conocimientos y experiencias vitales que una generación pasa a otra. Cuando los contenidos de esa transmisión son notablemente superiores a los de la generación más antigua, como sucede en nuestro tiempo, puede acontecer que los padres no se sientan identificados existencialmente con los hijos y nietos. Pero cuando es al revés, o la riqueza trasmitida es  igual a la de los padres, o no hay avances significativos, entonces quiere decir que las nuevas generaciones viven, o vivirán estancados en un proceso sin avances. Esto es lo que ha sucedido durante siglos a los pueblos indígenas de América Latina, por ejemplo.

Sócrates fue condenado a elegir su propia muerte por un suicidio legal, cosa que él hizo con cicuta, veneno que se elaboraba a base del ácido arsénico, justamente por interferir en ese transvase de contenidos intelectuales y morales entre el Estado, en el caso la ciudad-estado de Atenas, y las familias y los individuos. Fue acusado de “corromper” a la juventud, no, como imaginó  una familia de intelectuales obsesos, por llevar a los jóvenes por sendas corrompidas de sexo y abusos orgiásticos, sino por intentar iluminar a la juventud ateniense de manera crítica y autónoma a costa, o contra, de dioses y supervisores interesados y aplicados en el control de la educación de la juventud.

En los últimos días se ha dado un caso parecido, que me ha recordado la cruzada ciudadana y libertaria de Sócrates. Una familia, no sé de donde, aunque podría enterarme, pero no me interesa, así no caigo en el anecdotario, cuando podemos hacer reflexión general, universal, que supere los contornos casuísticos, una familia, digo, ha solicitado, y le ha sido denegado por sentencia autorizada, la posibilidad de “educar” a sus hijos en la propia casa, sin la preceptiva asistencia a la escuela. Como pueden imaginar, “les ha sido denegado el ejercicio” de ese derecho, porque la Constitución determina rotundamente que la “escolarización” es obligatoria.        

Ante este atropello, ya que no se me ocurre otro término más adecuado y certero, es urgente precisar, por lo menos, dos extremos: A) la asistencia física a un centro no puede, ni tiene ningún argumento a favor, declararse obligatoria, pues el legislador, en este terreno, puede urgir el qué, pero de ninguna manera el cómo. Quiero decir, podrá legislar, incluso urgir, la educación obligatoria de las nuevas generaciones, pero nunca el modo, es decir, por ejemplo, la “escolarización” obligatoria.

Y B), el derecho de protagonismo en la educación de los hijos es, sin ningún género de dudas, de los padres. Y este derecho es anterior, cronológica, e, incluso, lo que es más importante, ontológicamente, a la propia constitución del Estado. Hoy día hay una corriente “constitucionalista” en España que dogmatiza lo siguiente: todos los derechos y deberes de los ciudadanos nacen de la Carta Magna. No estoy de acuerdo de ninguna manera. Es, exactamente, al revés. La Carta Magna solamente tiene legitimidad si responde, y respeta, a los previos derechos de los ciudadanos que los delegan, y en la medida que lo hacen, al conjunto de los mismos, constituidos en lo que llamamos Estado. La subsidiaridad de éste en la educación de los hijos no  puede, bajo ningún concepto, erigirse en prioridad o derecho sustancial ante los padres.

Así que en la polémica que se ha armado entre una familia que solicita el derecho de educar y enseñar a sus hijos en los contenidos mínimos exigidos por el Estado, comunes a todos los ciudadanos, y la sentencia del Supremo imponiendo la “escolarización” obligatoria, a favor del Estado, estoy, por todo lo que he expuesto anteriormente, a favor de la familia. Y la sentencia del tribunal supremo, o tal vez sea el Constitucional, para mí no ofrece excesiva diferencia, se trata de aspectos formales, no es sino una demostración más, y van innumerables, del legalismo y falta de libertad y discernimiento del sistema jurídico español. Que quiere convencernos de autonomía y exención, cuando hasta fechas recientísimas ha sido, desgraciadamente, y en casos como la justicia Universal lo continúa siendo, la voz de su amo.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

2 Responses to “La “Paideia” y los abusos del Estado”

  1. Sin poder generalizar, hay en ocasiones razones turbiamente fundamentalistas detrás de la decisión de educar en casa; desgajando así al hijo del resto, con la hoja del doble filo de no contaminarlos de vulgaridad y de contaminarlos de verdades incontrastables.

  2. Tienes razón, Susana, puede haber ese peligro. Pero no podemos controlar siempre la naturaleza. Habrá, algunas veces, padres bastante rudos, o ignorantes, o bestias, o con ideas fanáticas, pero no cabe duda de que el Estado tiene una función subsidiaria, y que los quténticos responsables de la educación de los hijos sn los padres. Con todos los controles y tutelas que hagan falta, de acuerdo. Gracias, Susana.
    Jesús Mari.

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)