Tomás de Aquino,un gran patrón de las escuelas cristianas

Tomás de Aquino fue un hombre admirable. Revolucionó los estudios filosóficos y teológicos de su tiempo, no se arredró ante los apremios de las autoridades eclesiásticas de la época, y supo compaginar dos actitudes de difícil convivencia: la obediencia y la autonomía intelectual, tanto filosófica como teológica. Para resumir la figura del gran Doctor Angelicus destacaré, concisamente, los siguientes puntos:

Un pensador metódico y pedagógico

Raramente los filósofos escriben sus tratados como los enseñarían en una cátedra. Por eso suele pecar de farragosos y oscuros. Uno lee a Hegel, o a Heideger, o al mismo Sartre, mejor literato, y con frecuencia le asaltan a uno las ganas de dejarlo y abandonar la lectura. Tomás de Aquino sacrifica la brillantez literaria y la fuerza de las imágenes a la claridad. Usa el método escolástico y lo eleva a la cima de la nitidez pedagógica. Su rigor de: tesis, explicación de los términos, adversarios, demostración y conclusión, aun siempre repetidos, no cansa, y en medio de la aparente rigidez del método encuentra sitio e inspiración para páginas llenas de brío y de serena y sobria inspiración y hasta brillantez.

Un pensador valiente y nada rutinario  

La universidad de París era un hervidero, y un semillero de grandes maestros, profesores, pensadores de las dos grandes disciplinas de aquel tiempo, filosofía y teología. Además de que había también grandes nombres en disciplinas “científicas”, como es el caso de Alberto Magno, profesor de Tomás. Éste goza de una inteligencia preclara, una de las mejores amuebladas de la Historia para la sutileza y la profundidad, sin por eso renunciar a la concisión, y, algo decisivo para un profesor, ni a la meridiana claridad.

Y junto a esas cualidades digamos intelectuales, hace gala también de una voluntad decidida, valiente y casi arriesgada, para trillar caminos nuevos, para algunos llamativos y chocantes. Cuando todos, hasta ese momento, habían fundamentado su filosofía cristiana, escolástica, decimos hoy, en Platón, el de Aquino lo hace, decidida y brillantemente, en Aristóteles. Eso provocó que nueve de sus tesis fueran señaladas para su condenación por el concilio de Basilea. La intervención de Alberto Magno, ya obispo, atravesando viejo y enfermo los Alpes para defender con uñas y dientes a su discípulo, impidió esa condenación que estuvo muy cerca.

Un teólogo enraizado en la Biblia

Esta es una auténtica novedad. En aquellos años la teología era un magnífico edificio que, sin saberlo sus protagonistas, estaba avocado tal vez a la ruina y derribo, al no tener base escriturística. El gran pensador dominico divulgador de la filosofía aristotélica, al contrario, siempre que puede trae a colación el texto bíblico que, según él, corrobora su tesis. Claro está que no lo hace con el rigor exegético de hoy, porque no podía, pues la exégesis muy raramente sobrepasaba el sentido simbólico de lo textos, y la investigación bíblica estaba más que en mantillas. Tener a mano una Biblia, aun tratándose de la Vulgata, era   harto complicado, dados lo medios de escritura e edición de la época.

Un místico y un poeta

El fraile dominico reconoce que “más aprendió a los pies del crucifijo que de los libros”. Sabemos por testimonios de sus contemporáneos que era hombre de profunda y frecuente oración. Y cuando, a instancia de Tomás, junto a otros, se instituye la fiesta del Corpus Christi, es a él a quien encomiendan la composición de los textos litúrgicos de la fiesta, del oficio divino y de las partes movibles de la misa. Y de esa encomienda surgen los himnos tan conocidos como el “Tantum ergo”, con el “Pange lingua”  el “Adorote devote”, y otros. Llama poderosamente la atención la tremenda capacidad del autor-teólogo-poeta para dar una lección de teología resumida, clara y bella en la poesía y en la métrica latinas.

Concluyo  insistiendo en lo adecuado y apropiado que tiene el hecho de ser  Santo Tomás el patrón de las escuelas cristianas. Pocas veces un patronazgo tiene tanto sentido, y un patrón puede reunir tantas cualidades para poder iluminar a sus apadrinados y suscitar la imitación, sin calcos ni repeticiones, como el del sabio, profundo, claro, metódico y pedagógico maestro de Aquino en su cátedra de París.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

One Response to “Tomás de Aquino,un gran patrón de las escuelas cristianas”

  1. Tenemos todo el derecho del mundo mundial para que nos sintamos orgullosos de pertenecer a una comunidad eclesial que ha dado hombres de talla tan gigante a la humanidad.

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