Si no fue el pueblo judío, ¿quién condenó a Jesús?

Pilatos se lava las manos

Pilatos se lava las manos

He leído que los judíos están satisfechos con la afirmación de Joseph Ratzinger (a quien desde estas páginas felicito, pues hoy es su santo), en la segunda parte de su libro sobre Jesús, de que no fue el “pueblo judío”, sino “la aristocracia sacerdotal” y el senado. Se han dado prisa tanto el presidente del gobierno israelí como el Presidente del Congreso Judío mundial para felicitar al “jefe de la Iglesia Católica” por haber quebrado una tradición de “cientos de años de antisemitismo” en las comunidades cristianas por atribuir a los judíos la condena de Jesús. Pero de ninguna manera las cosas son así de claras ni indiscutibles. Así que expondré mi opinión con orden y concisión.

1º) La opinión en cuestión no es del Papa, sino de Ratzinger

Algunos se opondrán a esta apreciación, aunque sea muy claro el aserto de “in distintione salus”. El obispo de Roma tiene su ministerio “petrino”, en el que no entran las disquisiciones históricas, a no ser que incidan directamente en el terreno de la fe y de la “Historia de la Salvación”. La autoría histórica de la condena de Jesús no es de esta naturaleza. La investigación histórica no está sujeta al magisterio papal, ni al dogmático ni al común. Y las conclusiones de la misma son opinables, sujetas tan solo al rigor histórico.

2º) El “antisemitismo” no siempre es tal

Isaías no fue antisemita, ni Ezequiel, ni tantos otros que fueron perseguidos por sus conciudadanos semitas. No tenemos culpa los cristianos de hoy de la ignorancia e intolerancia de nuestros antepasados en la fe al culpar, a veces, no siempre, indiscriminadamente a los  judíos de según qué cosas. Tampoco aquellos tenían culpa de la práctica de los préstamos bancarios, a veces usurarios, de los banqueros judíos medievales o modernos, ni de su tendencia a aislarse en “guetos”, y de no querer mezclarse ni “contaminarse” con los demás.  

3º) Me niego a ser considerado antisemita

Y lo explico. Como cristiano, como estudioso de la Biblia, como orante con los salmos, como “verdadero hijo de Abrahán” en la fe,  soy consciente de que soy descendiente, en la fe, del pueblo judío, de que éste es mi padre. Y no olvido que Jesús, y María, y José, y Pedro y Pablo, y los apóstoles y evangelistas, eran judíos, y de que el árbol cristiano no tiene sentido sin su raíz hebrea. Pero nada de eso me impide criticar a los judíos en aquello en que, en mi opinión, por cierto bastante empática con ese pueblo, es criticable. Me niego a considerar intocable al pueblo judío, en el pasado o en el presente, porque haya sido masacrado de modo inmisericorde por el régimen nazista, con la mayoría del pueblo alemán, y no solo él, mirando para otro sitio.

4º) Si el “stablishment” sacerdotal y el Senado no representan al pueblo judío, ¿quién lo representa y personaliza?

Es de sobra sabido que en tiempo de Jesús los romanos aceptaron la prerrogativa del “sanedrín”, el Senado judío, de poder condenar a muerte, aunque la autoridad romana se reservase la exclusiva de la ejecución de la misma. Es bastante claro, no solo por el relato de los evangelios, unánimes los cuatro en la condena del sanedrín, sino por toda la tradición posterior, que éste, aunque de modo irregular, con nocturnidad, procesó y condenó a Jesús. ¿Qué dirían hoy los dirigentes judíos, y el Gran Rabinato de Jerusalén, si se les negara la representación política y religiosa de Israel?

5º)  Es claro que los Evangelios no recogen los acontecimientos del tiempo histórico de Jesús al pie de la letra.

Sabemos que hay polémicas y enfrentamientos de Jesús con los “judíos” y los fariseos que más que de la época de su vida histórica, y de Él como protagonista, corresponden a una problemática posterior, en el seno de la comunidad primitiva, con los judaizantes y otros colectivos. Pero que pongan en boca de Pedro las terribles palabras del día de Pentecostés “a ese hombre (Jesús) que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, vosotros lo matasteis, clavándolo en la cruz por medio de los infieles”, no tendrían ningún sentido, a) si los hechos no hubiera sucedido de esa manera; y b), si ellos, los apóstoles y los primeros cristianos, no estuvieran convencidos de ello. Dejando claro, además, la existencia de las dos instancias: la de los judíos y la colaboración de los infieles.

No sé por qué hay tanto miedo en disgustar a los judíos con la verdad, pero ésta es la que es, y no se puede cambiar por mucha autoridad que le atribuyamos a quien pretenda modificarla.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara     

One Response to “Si no fue el pueblo judío, ¿quién condenó a Jesús?”

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