MC: “Nada más traidor y perverso que el corazón del hombre”

“Maldito quien confía en el hombre y se apoya en los mortales, apartando su corazón del Señor. Será como un matorral en la estepa, que no ve venir la lluvia, pues habita en un árido desierto, en tierra salobre y despoblada… Nada más traidor y perverso que el corazón del hombre: ¿quién llegará a conocerlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón, examino la conciencia” (Jr 17, 5-6.9-10)

Tiene la primera lectura de hoy dos pasajes inquietantes. EL primero cuando afirma “maldito el hombre que confía en el hombre”, y el segundo cuando asegura “el corazón del hombre es traidor y perverso, ¿quién lo entenderá?”. Ambos merecen, creo yo, una explicación, si bien es bastante claro que por muy buena intención que uno tenga la exégesis pecará casi seguro de un elevado subjetivismo. Pero allí voy.

En el primer texto no se trata de establecer la cultura, o la regla de convivencia, basada en la desconfianza. No es cuestión de andar por la vida desconfiando de todo el mundo, viendo enemigos donde tan solo hay contrincantes por conseguir los mismos o parecidos fines, haciendo temibles y violentos guerreros de pacíficos molinos de viento. La lectura aclara el sentido de la maldición a confiar en el hombre por la contraposición dialéctica de la invitación a la confianza en Dios. Y por sus sensibles diferencias: vivir como un cardo en el desierto, magnífica y dura imagen del vivir seco e intrascendente de tanta gente, o estar plantado al margen del río, con las raíces siempre húmedas y fecundas para proporcionar los frutos a su debido tiempo, maravilloso árbol identificado con “quien confía en el Señor”.

La descripción del “que confía en el Señor” nos recuerda los “anawim”, aquellos que, por encima de las relaciones humanas, el prestigio, las influencias, el status y el dinero, confían, de verdad, en el Señor. No solo de boquilla y en apariencia, sino en lo más profundo y con sinceridad. Nadie puede, es decir, debe, no en el sentido moral, sino en el existencial, poner “toda su confianza” en los medios materiales, la “carne”, como la llama la Escritura. Esto contradice, sin el menor atisbo de duda, los principios más sacrosantos e intocables de la actual sociedad de consumo, en su paso ineludible a la sociedad del hartazgo y de la opulencia. Mientras continuamos, sin saberlo, pero sintiéndolo en los pliegues profundos de las vísceras, como cardo en medio del secarral del desierto.

La expresión “el corazón del hombre es falso, ¿quién lo entenderá?” tiene su miga. Podríamos adentrarnos en lo que ya es un clásico de la poca fiabilidad y consistencia de las “razones del corazón” que la razón, obviamente, no entiende. O en la antítesis tan propia y específica del género humano entre el mundo de la racionalidad y el de la sensibilidad-afectividad. Pero no sería leal ni honesto. En la literatura bíblica el término “corazón” hace referencia  no solo al mundo de lo emotivo y la afectividad, sino a toda la interioridad del ser humano. Así que parece que este texto nos plantea la poca fiabilidad que nos ofrece el mundo recóndito y privado de los pensamientos, los proyectos, los sentimientos y las emociones que forman y amalgaman lo que en términos freudianos denominaríamos el “ego” de la persona.

La respuesta también la encontramos en la lectura de Jeremías: “Yo, el Señor, sondeo el corazón, examino la conciencia”. Es difícil penetrar en el abismo de la interioridad de la persona (en el corazón, en sentido bíblico). Pero Dios sondea nuestros entresijos, como queriendo asegurar que el Señor, al conocernos bien por dentro, y desde dentro, nos trata con consideración y con misericordia, pues ante Él es imposible la falacia, la falsedad y la traición.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)