Lágrimas, … ¡y lágrimas!

Hemos visto por la tele a hombres curtidos y mujeres hechas y derechas llorar, en Sevilla, anonadados por no poder sacar a la calle los pasos de su hermandad y no realizar, así, la estación de penitencia que establecen los estatutos. Señoras devotas de mi parroquia interpretaron que las lágrimas se debían a la gran […]