¿Es más eclesial usar el hábito religioso y el clergyman?

imagesCA6AMOEH“El hábito es un símbolo externo que identifica a la persona consagrada. Su uso se ha convertido, en los últimos años, en un tema de controversia, no carente de carga emotiva, en el que un sinfín de actitudes y prácticas han llevado incluso a un debate sobre el concepto de vida religiosa que se está delineando en nuestra época. El autor, Matías Augé es un prestigioso profesor del Anselmianum, Consultor de la Congregación para el Culto divino y la disciplina de los Sacramentos”. (Publicaciones Claretianas)

Este es el resumen que Publicaciones Claretianas hace en la sección Catálogo de nuevas publicaciones. RE (Religión Digital) también trae una reseña de esta publicación. Dicen que no quiere ser polémica, aunque reconocen que el tema es, y ha sido, bien polémico. Así que me voy a pronunciar un poco a ciegas, no sobre lo que dice o no el libro, un corto opúsculo de 88 páginas, sino lo que el tema me sugiere, y los aspectos que en él se encierran, aunque muchos le quieran quitar importancia. Me refiero a los que preguntan, con aire ingenuo, ¿qué más da usar o no el hábito de la congregación u orden correspondiente, o usar o no el alzacuellos? Observad que esta interrogante la plantean siempre los que sí usan el hábito o el clergyman.

La respuesta la ponen en bandeja. Si tanto te da una cosa como otra, demuéstranoslo dejando de usar esas prendas, o unos días sí y otros no. O por semanas. Pero la cosa tiene mucha más miga que esta pequeña broma. Asís que intentaré resumir mi opinión, sin alargarme mucho, porque el tema es más jugoso y decisivo de lo uqe puede parecer a primera vista.

No hay muchos, es decir, ninguno, problemas para entender y explicar el origen y nacimiento de los primeros hábitos en las primeras órdenes monacales, o de los primeros frailes. Generalmente adoptaban la vestimenta normal del pueblo. Así sucedió con los benedictinos, aunque las sucesivas reformas cambiaron levemente la forma o el color del hábito justamente para distinguirse unas de otras. Así el negro de los benedictinos y cluniacenses se cambió en blanco, con matices, de los bernardos o cistercienses. Algo parecido sucedió con los franciscanos, que escogieron el tosco sayal pardo de los labriegos. Y suponemos que los dominicos eligieron el blanco para distinguirse, y para usar unas ropas más livianas en sus quehaceres universitarios.

También sabemos que la sotana que ha llegado hasta nuestros días no es otra cosa que la túnica, o bata negra, que usaban los estudiantes de las universidades, de la de Salamanca, desde luego, fuesen ellos clérigos o no. Así como los exuberantes trajes cardenalicios, tan de acuerdo con el estilo del Evangelio, recuerdan a las pomposas opalandas de los señores renacenstistas, florentinos, venecianos o romanos. Y muchos de los alambicados hábitos de tantas monjas recuerdan los simpáticos trajes bajo medievales de las lugareñas flamencas, holandesas, francesas o alemanas; o de las  mujeres españolas del pueblo las carmelitas, por ejemplo.

Luego el problema y el foco de atención hay que situarlo en otro punto. NO en el origen de los hábitos religiosos o clericales, SINO en su mantenimiento. Y efectivamente, es aquí donde radica el meollo de la cuestión. En un principio el objetivo del hábito no era separarse o distinguirse del pueblo, del “no clero”, o salir del anonimato, ya que elegían el mismo tipo de ropa y de diseño de la gente normal. Lo que los distinguía era la vida en común y el luminoso testimonio de la misma. La pervivencia y mantenimiento de los hábitos religiosos no demuestra otra cosa que la diferencia de velocidad en la evolución de la sociedad y de la Iglesia institución, o ciertas partes de ésta, recalcitrantes a cualquier cambio. Especialmente cuando la sociedad civil, “el mundo”, a partir, sobre todo, de la Revolución Francesa y de la Ilustración, se comenzó a sentir como hostil y enemigo de la Iglesia.

 (Como el tema se alarga, continuaré mañana)

 Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara          

 

3 Responses to “¿Es más eclesial usar el hábito religioso y el clergyman?”

  1. El sacerdote que reorientó mi fe, el fundador de la ‘Hoja DABAR’, decía por lo años 70: “Yo, cuando me ordené, me puse la sotana porque quería ser santo; más tarde me la quité, porque quería ser santo.”

  2. Últimamente triunfa mucho la “diferenciación” entre los sacerdotes y religiosos con el resto del rebaño, y sobre todo, curioso, entre los curas más jóvenes…Y en el fondo, creo que da igual, porque el problema no es la imagen sino el fondo. Si los testimonios de religiosos y sacerdotes son creíbles y coherentes evangelizarán y darán fruto, pero si las vocaciones están cayendo en picado…será porque algo está fallando

  3. No es por nada, pero creo que ahora llevar clerygman es simbolo de ser sacerdote. Ahora lo dificil es llevarlo, los insultos están a la orden del día.
    Además para los simples fieles, siempre gusta ver a un sacerdote vestido como tal.

    O a lo mejor soy un carca.

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