La Ley de Dios

Todos sabemos de la servidumbre del lenguaje. Sirve para comunicar y comunicarnos, traduce al exterior las ideas y conceptos que anidan en nuestro interior, pero es un instrumento, por definición, humano y limitado. Puede pecar por defecto y por exceso. Raramente se queda en el equilibrio y la precisión de lo puramente intrumental y racional. […]