Atropellado, por el cardenal Cipriani de Lima, Gastón Garatea, uno de los nuestros.

Y no lo destaco por ser uno de los nuestros, sino por el atropello. Lo “de los nuestros” es una simple inflormación. El Pueblo de Dios, que se escribe con mayúscula, y se siente como “una raza sacerdotal, una estirpe sacerdotal y un pueblo Santo”, está muy harto de los desmanes, abusos y actitudes extemporáneas de […]