La prisión domiciliar de Pablo

En la lectura de los Hechos de los apóstoles de estos días vemos cómo San Pablo supo compaginar su fe y su inquebrantable actitud cristiana con su condición de ciudadano romano, y las ventajas que de ello se derivaban. Así que, para escapar de la saña y de la sinrazón de sus hermanos hebreos apeló al Cesar, en el proceso que sus congéneres le habían abierto por pura envidia y, como él mismo dice en la lectura de hoy, sin motivo y sin haber hecho nada merecedor de reproche, y menos de castigo. Pero Pablo aprovechó ese proceso injusto para que el Estado, dígase el Emperador, es decir, Roma, le pagase el viaje hasta la capital del imperio.

A mí siempre me han impresionado estas dos cosas, en la historia de Pablo: 1ª) por una parte, su determinación y su clarividencia para usar todos los resortes que pudiera en la tarea de anunciar la Palabra y de catequizar a las comunidades. Así como su visión de la importancia que podría tener Roma para desde allí poder mejor irradiar el Evangelio, punto de vista que transmitió a Lucas para la composición del libro de los Hechos. Y 2ª), la maravillosa cultura jurídica romana que ya conocía, y practicaba, la prisión domiciliar. Es el mismo Pablo que nos lo cuenta: “Cuando llegamos a Roma, le permitieron a Pablo vivir por su cuenta en una casa, con un soldado que lo vigilase. Tres días después, convocó a los judíos principales; cuando se reunieron, les dijo: “Hermanos, estoy aquí preso sin haber hecho nada contra el pueblo ni las tradiciones de nuestros padres; en Jerusalén me entregaron a los romanos. Me interrogaron y querían ponerme en libertad, porque no encontraban nada que mereciera la muerte; pero, como los judíos se oponían, tuve que apelar al César; aunque no es que tenga intención de acusar a mi pueblo. Por este motivo he querido veros y hablar con vosotros; pues por la esperanza de Israel llevo encima estas cadenas.”

Otra idea que se me viene a la mente es que la Iglesia es mucho más que Roma. Ésta ni fue la primera comunidad que se ofrmó, lógicamente, ni tiene por qué ser la última en presidr la cristiandad. Nos encantaría a muchos que surgiera un Papa que tuviera la misma visión que en sus días tuvo Pablo de ubicarse en el centro cultural, económico, y de control de poder del mundo: Nueva York. Lo únicos que podrían sentirlo serían los hosteleros y comerciantes de Roma. Pero nadie más. (¡Bueno!, sin olvidar que todavía hay gente que piensa que la Iglesia es romana. ¡Qué atropello al Credo!)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)