El lío de la exigencia del sacramento de la Confirmación

El sacramento de la Confirmación es mucho más que el dicho popular de que el obispo te da un cachete en la cara, y te dice, “para que te acuerdes de mí, ¡toma!”. Se trata del sacramento de la mayoría de edad en la fe y en el compromiso con la comunidad eclesial. En este sentido, es normal, y lógico, que sea necesario haberlo recibido para poder ser padrino de bautismo, y para contraer matrimonio canónico. El padrino de bautismo es quien garantiza, como ayuda de los padres, una educación cristiana integral, ayuda que, no por discreta, debe de ser relajada, o inexistente.

Es, por tanto, poco lógico, por no decir irracional, que la elección de los padrinos de Bautismo se deba a razones de parentesco o de amistad, sin ninguna referencia al verdadero objetivo y a las razones de por qué se crea esa ayuda. Es como si escogiéramos a un hermano, o primo, o cuñado, o amigo, para operar a nuestro hijo de amígdalas, sólo por ser pariente o amigo. Una cosa no tiene que ver con la otra. Y si se ve claro en el ejemplo del médico, no debería serlo menos en el de la habilitación para ser garantes del crecimiento en la fe de los niños pequeños. Lo cual nos lleva a la conclusión de que, en el caso de mayoría de edad, n o haría falta la existencia de esos padrinos-garantes. A no ser por poco tiempo, como en la Iglesia primitiva, para los primeros pasos de un novato en la vida de la comunidad eclesial.

Y si para este papel en el Bautismo es muy de desear que los padrinos fueran confirmados, si es que creemos en la fuerza del  sacramento, y en la gracia especial del mismo, con mucha mayor razón hará falta esta mayoría de edad en la fe para realizar el sacramento del matrimonio. Yo soy de los que pienso que ni el 20% de los novios tienen los requisitos eclesiales mínimos para que su matrimonio sea, por lo menos, de probable consistencia. Con esa mínima probabilidad nos daríamos por muy contentos. Pero es altamente desconsoladora la frivolidad con la que muchos jóvenes se acercan a la celebración de su boda canónica. En no pocas ocasiones el mayor argumento para la realización de tal evento es que resulta bonito y. según qué casos, espectacular, la celebración religiosa de las nupcias. Sobre todo a las novias les suele atraer,  hasta resultarles delicioso, este argumento.

Y mientras tanto, la jerarquía de la Iglesia, durante siglos, ha venido siendo testigo irresponsable de esta anomalía. Digo la jerarquía porque es a ella a la que toca organizar la vida sacramental, y la tarea de decidir las exigencias para que la misma sea seria y responsablemente celebrada y vivida. En el caso de España, con los enormes cambios que se han dado en los últimos cincuenta años, la Conferencia Episcopal (CEE), tan preocupada en temas morales y jurídicos, y en presentar continuo y singular combate a los envites laicistas de gobiernos mal intencionados, no ha sido capaz, de manera eficiente y adaptada a los tiempos, de intentar, y, ojalá, conseguir, que, de puertas a dentro, la comunidad eclesial tome en serio el rico y maravilloso tesoro de su vida sacramental. Y es hacia adentro que la Iglesia debe, sobre todo, trabajar, organizarse, y regularse. Y dependiendo de cómo se las arregla dentro de la propia comunidad, es como será “sal, luz y fermento” hacia fuera. Así o hicieron los primeros cristianos, con el resultado positivo de todos conocido.

(En próxima entrada daré mi opinión sobre cómo puede realizar la CEE esta tarea).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

5 Responses to “El lío de la exigencia del sacramento de la Confirmación”

  1. Completamente de acuerdo con usted: es increìble como se trivializa el sacramento del matrimonio rebajàndolo a un evento social. Me gusta que le ponga cifras a la inmadurez con la que se toma la decisión de casarse.

  2. “Yo soy de los que pienso que ni el 20% de los novios tienen los requisitos eclesiales mínimos para que su matrimonio sea, por lo menos, de probable consistencia. ”

    Y supongo que se negará a celebrar este tipo de bodas.

  3. Diego, lo difícil es probar esa impresión que tenemos. Además, los obispos no aceptan que se niegue el sacramento a nadie que, canónicamente, pueda celebrarlo. Es una de las mayores frustraciones del ministerio pastoral, Pero hay que mirar el horizonte con optimismo, aunque no tengamos escesivos motivos para ello.
    (Areòpago)

  4. Estoy con usted, Y no irá a mejor mientras se valore mas la cantidad que la calidad.

    Un caso concreto. Un amigo sacerdote me contó que se negó a celebrar una boda porque estaba seguro que la pareja no tenía futuro alguno. Esta pareja se quejó al obispo, se buscó otro cura y se casaron. Mi amigo tuvo bronca del obispo, por supuesto y el mosqueo de algunos feligreses familiares de la pareja.
    Al poco tiempo, mi amigo se entera por la madre de la novia, que la pareja duró escasos dos meses.

  5. Diego, pues eso. EL afán de clientelismo, parecido al de los políticos, está haciendo estragos entre los obispos.
    Areópago

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)