¿Por quién murió Jesús?

 En el fondo esta pregunta es retórica. Lo importante es el “quién”. Porque podríamos preguntar por “qué”, no como causa o motivo, sino como causa final: por qué cosas, o instituciones, o grupos, murió Jesús. La respuesta es evidente, el Señor murió por los hombres, por todos, -por la humanidad-, y por cada uno de ellos. El motivo de mi pregunta es que nuestros obispos españoles parecen velar más por la exactitud y la justicia de las normas que por las personas en concreto. Me explicaré.

  1. Jesús no murió por las normas del matrimonio o del divorcio. Desde el principio de la transición, cuando la propuesta de la ley del divorcio, nuestros prelados alentaron las protestas callejeras contra semejante abuso y disparate, decían. Pero Jesús no murió por la limpieza o bondad de esas normas, sino por los hombres que las cumplen, o tal vez, porque no las cumplen.
  2. Jesús no murió por la legislación sobre el aborto, ni por la limpieza de las leyes penales. Ya sabemos lo que pasó el año 1985 con la primera ley de despenalización del aborto. Otra vez los obispos en contra, y los católicos devotos en la calle, algunos de los que antes habían llevado a sus hijas a Londres a abortar. Pero Jesús no murió porque el aborto fuera o no delito, sino por los hombres, por los que no cometen, o sí, ese pecado.
  3. Jesús no murió por la clase de Religión, si sí, o si no. Pero todos recordamos las protestas de los obispos ante la posibilidad de que la Religión fuera la cenicienta del currículum escolar, que no fuera obligatoria, o que, siendo optativa, estuviera de tal modo ubicada en el horario que los alumnos la dejaran de lado. Pero Jesús vino a anunciar el Reino de Dios, no a dar clases de religión, y, desde luego, no murió por eso.
  4. Jesús tampoco murió porque no hubiese la asignatura de Educación para la ciudadanía, sino que murió por la salvación de todos y cada uno de los ciudadanos, y también de los gobernantes que se empeñan en disponer esa clase para que nuestra juventud aprenda a tener comportamientos cívicos adecuados. Pero Jesús tampoco murió porque hubiera un tipo u otro de Paideia en nuestras aulas.
  5. Jesús no murió para que los homosexuales no se casaran, sino que murió para que todos, homosexuales o no, se pudieran amar y ser felices. Pero están en nuestras retinas las imágenes de los enardecidos católicos, empujados por nuestros obispos, o de estos mismos en la calle, alzando su voz “contra la destrucción de la familia”.  Pero Jesús no murió por la familia, sino por cada uno de sus miembros, para que puedan desarrollar su vida con la alegría de saberse salvados.

Hay más ejemplos, pero bastan los que he presentado como botón de muestra. Lo que quiero decir, y pienso que ha quedado claro, es que Jesús no murió por ninguna institución, ni por la Iglesia, ni por el matrimonio, ni por la legislación, ni canónica ni civil, ni penal. Jesús no murió por cosas, por realidades materiales o jurídicas, ni por la moral, ni por la ortodoxia, ni por el dogma, ni por la jurisdicción de la jerarquía eclesiástica. Jesús murió para salvar a las personas, para que éstas puedan realizar su vida con la Buena Noticia de que su vida tiene sentido.

Todo esto viene a raíz de la costumbre de nuestros obispos, que no tienen los de otros episcopados europeos, por ejemplo, de influir, de orientar, y hasta de interferir en la tarea legislativa del Estado. Y aquí viene el contraste: lo ha hecho cuando las leyes propuestas van contra el sistema moral, o normativo, de la Iglesia, no cuando los intereses de las personas son menoscabados, y no siempre de la manera más justa. ¿Dónde está la protesta de la CEE (Conferencia Episcopal Española) contra la Reforma Laboral, despiadada contra los trabajadores, y beneficiosa para los empresarios, cuando lo que se oyó fue su clamoroso silencio?¿Y cómo ha retumbado el grito de la CEE contra la intervención del Estado español contra los subsaharianos, en la que ha habido ¡15! Muertes? Y hablando de legislación, para la que tan sensible la CEE, ¿por qué no ha puesto el grito en el cielo, -nunca mejor dicho, pues en la Biblia hay muchos textos que afirman “las quejas y gritos de los pobres llegan hasta Mí” -, ante el proyecto de ley que va a permitir a las autoridades fronterizas de nuestro país derivar a otro estado a los inmigrantes que acaben de pisar suelo español? ¿Y por qué no protestan ante el paripé mentiroso de los últimos acontecimientos de Ceuta, cuando afirmaban nuestras autoridades que lo que habían hecho de dirigir a los inmigrantes a Marruecos era algo perfectamente legal, cuando ahora quieren cambiar la ley, para que a partir de ahora justamente no sea ilegal? ¿En qué quedamos?

A los católicos españoles, y lo sé por la opinión de mis fieles, nos gustaría mucho que nuestros obispos gritaran no cuando las leyes propuestas minen la autoridad o el magisterio de la Iglesia, realidades por las que Jesús no murió, sino cuando salgan malparados, o heridos, o injustamente tratados, nuestros hermanos, sean quienes fueren, por los que sí murió el Señor. Que tomen ejemplo del arzobispo de Tánger, monseñor Agrelo.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara   

One Response to “¿Por quién murió Jesús?”

  1. Jesús no murió para … sino debido a ….
    Así y siguiendo tu secuencia, a Jesús como recapitulación del hombre lo matan:
    1.- Las piedras lanzadas contra las adúlteras; las palizas y el desprecio en el seno familiar, sus abusos y violencia.
    2.- La falta de condiciones sanitarias; los problemas económicos; la vergüenza; que no se agilicen y promuevan las adopciones tan esperadas; ser abortado.
    3.- Cuando la verdad del amor que nos constituye es secuestrada hasta el punto de matar por Religión.
    4.- La falta de escolarización que convierte en manipulables y carne de cañón a los niños y jóvenes dejándolos sin expectativas ni vida. Como ocurre en Siria, Palestina, Centroáfrica, Ucrania, Egipto, Haití, o detrás de todas las vallas y costas de la vergüenza.
    5.- En cada atentado a la libertad y la dignidad, Jesús muere.
    Sin embargo, La Muerte de Jesús, la cual integra todas las muertes del desprecio y la vileza humanas, es transcendida hasta el perdón absoluto que puede disiparla.
    Si Jesús es recapitulación, su perdón también en recapitulación del nuestro.
    Por eso, tu artículo, señala crudamente lo lejos que estamos todavía de evitar la muerte y concitar el perdón.

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