Y Euskadi, (que como Euskalerría solo era un decorado paisagístico y literario), tampoco es Escocia.

(¡Qué verde era mi valle!)

Parece que me hubiera dado una calentura antinacionalista. No, no me la ha dado. Es crónica, y hace ya mucho tiempo que la padezco. Leí  bien joven, de adolescente, “Amaya, o los vascos en el siglo VIII”, y me pareció una bonita puesta en escena, con la finalidad de exaltación de unos grupos de pastores que vivían en medio de las montañas, que tenían unas voces excelsas, y cortaban troncos con una maña inigualable, y a velocidad endiablada. Y que, además, hablaban “vascuence”, que es como entonces, silgo XIX, se le llamaba. Y así fue entrando en las mentes de los vasco-navarros esa idílica visión, de una arcadia vasca hasta que un señor llamado Sabino Arana destruyó la idílica visión, y la llenó de agravios, de opresiones, de derrotas, y nos legó un pueblo sojuzgado y acomplejado de su paletismo montaraz, y de su postergación por los altivos y orgullosos castellanos.

Los “abertzales” mantienen todavía el mito del paraíso perdido, pero en esa psicosis colectiva no se sabe bien quién es Dios, quién Adán, o quién Eva. Pero retienen en su retina el colorido de su tierra, del tipo “¡que verde era mi valle!”. Después ese verde valle se tiñó del gris oscuro del humo de las chimeneas, y éstas en respiraderos de la energía fabril que atrajo a tanto maqueto a la tierra sagrada de Euskalerría, convertida celn celeridad en Euskadi para distinguirse claramente de los carlistas, fanáticos y españolistas. Y todo esto fue retratado, exagerado y vilipendiado por Sabino, a quien se le olvidó que fue la burguesía vasca, bilbaína, sobre todo, la que convirtió Vasconia en una tierra de transformación industrial, que era lo que por aquellos tiempos daba dinero. Y sí, todo ello fue conseguido con la inestimable, y necesaria, ayuda de los maquetos, a quienes Arana consideraba los responsables del deterioro de Vizcaya, y de todo “Euskadi”, neologismo por él inventado. De tal modo que, en su delirio, llamó Maketania al resto de España. Una prueba más de la suprema elegancia y agudeza bilbaína en sus análisis sociales, olvidando que él mismo, Sabino Arana, ese iluminado peligroso, era fruto del trabajo de esos pobres y desheredados maquetos.

Otra de las mentiras productivas sabinianas consistió en repetir, hasta convertirla en verdad sacra e indiscutible, que ese Euskadi arcádico, rural pero señorial en sus caseríos, fue magullado, troceado y destrozado por la fuerza bruta de los dos grandes estados vecinos, Francia y España, que arrebataron esas suaves e idílicas tierras a sus legítimos propietarios, quedando encuadradas en cuatro departamentos de Francia y cuatro provincias de España, (las tres de la actual Euskadi, y Navarra). Es chocante y detestable  la idea que tiene de España, “el país más abyecto de Europa“, como afirmó en el comentario a la, según él, anexión de Vizcaya a España en el año 1839. Porque, en su delirio onírico, Bilbao había sido hasta entonces un Reino independiente. Claro, la existencia de un noble señor de Vizcaya, del Reino de Castilla, era inmoral y obsceno para ese fanático de la imaginación creadora, así como que el puerto de Bilbao fue, durante toda la Edad Media, el punto de salida y llegada del mercado internacional de Castilla. Como tampoco era de buen gusto recordar que los grandes navegantes vizcaínos se hicieron a la mar bajo pabellón castellano, pues les debía de pagar más, y mejor, que el Reino de Vizcaya.

El engendro de Arana es tan descabellado, como infundado, romántico, y nostálgico. Todo menos histórico. Nunca fueron instituciones políticas independientes, ni Vizcaya, que perteneció siempre a Castilla, ni Guipúzcoa, que se alineó con Navarra, ni Álava, que osciló entre Castilla y Navarra, como consecuencia de su localización geográfica. Así que, Sr. Íñigo (nombre típicamente navarro) Urkullu, si no lo sabía, ya se puede enterar, de por qué la votación refrendataria de Escocia no tiene nada que ver con la que no ha habido, ni el Gobierno español permitirá, en el País Vasco, (para Vd. Euskadi, pero a mí, en documento no oficial, sino coloquial, me gusta más lo de País Vasco o Vascongadas, que era como se llamaba hasta que su iluminado y enfebrecido fundador cambió su nombre).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara (Echeverría Uranga)

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)