El “voto católico” de monseñor Munilla

El obispo de San Sebastián, señor José Ignacio Munilla Aguirre (no lo llamo monseñor porque no es “Mi Señor”, que es lo que significa la expresión), ha escrito una carta pastoral con motivo de la retirada, por parte del Gobierno del PP, de la ley del aborto que iba a revocar la ley de plazos del gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero. Después de descargar toda la munición que los obispos suelen contra el desorden moral del aborto, de la matanza de inocentes, de la cobardía que representa la eliminación de los más indefensos, etc., etc., acaba por deducir que ya no hay un partido de ámbito nacional estatal al que un católico pueda votar. Dice cosas como las siguientes:

 “Los creyentes tienen un serio problema: en el arco parlamentario actual no existe ningún partido de ámbito estatal capaz de representar al voto católico. Para decirlo claramente: un católico que aspire a ser fiel a los principios de la Doctrina Social Católica, no puede votar en coherencia a los partidos políticos de ámbito nacional presentes en el actual Congreso de Diputados”.  Es un viejo anhelo de ciertos obispos el que haya un partido político que represente los ideales, las actitudes, y los valores morales de los ¿católicos?, (por qué no decimos “cristianos” en vez de católicos?). Está claro que no han aprendido nada de la decepción y el fiasco que provocaron, en años pasados, los partidos con la denominación de “Democracias cristianas”.

Y otra de las afirmaciones de Munilla que quiero destacar es la siguiente: “El quehacer de los obispos es la iluminación moral, y no la conformación de alternativas políticas”. Ya he perdido la cuenta de las veces que he afirmado algo que descubrí en los estudios de Teología de El Escorial, ss.cc.: que no es la moral el campo de acción, ni “iluminar” con ella, la tarea específica de los obispos. Que la autoridad de la Iglesia sobre el campo de la Moral era el último que el Magisterio de la Iglesia debería de abandonar lo vi claramente, ayudado e iluminado por las enseñanzas de nuestros magníficos profesores, entre los que destaco a los padres Miguel Pérez del Valle, Juan Luis Cunchillos Ilarri, y Rodrigo Pérez Villanueva, todos ellos ss.cc. A muchos, como al obispo Munilla, les escandalizará esta conclusión, pero es rigurosa, con la Historia, con los estudios bíblicos, y con la más alta Teología pos conciliar.

Sobre todo esto voy a expresar, con claridad y precisión, mi opinión, a modo escolástico, como aprendí, y me gusta:

  1.  Los obispos son los sucesores de los apóstoles. Éstos no predicaban una doctrina moral. Tan sólo San Pablo demostró, en alguna de sus cartas, que estaba al tanto de las listas éticas que manejaban los estoicos de su tiempo, y que, paradójicamente, eran casi las mismas entre los epicúreos. Y no eran listas cristianas, reveladas, sino filosófico-éticas. Pero el misionero de Tarso insistía, “pues mientras los judíos piden señales y los griegos buscan saber, nosotros predicamos un Mesías crucificado, escándalo para los judíos, y locura para los paganos; en cambio, para vosotros, tanto judíos como griegos, un Cristo que es portento de Dios y saber de Dios: porque la locura de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios más potente que los hombres”. (1ª Cor 1, 22-25) Los obispos deben de respetar la autonomía moral de los fieles, y anunciar, eso sí, y con autoridad y credibilidad, el Kerigma, la muerte y Resurrección salvadoras de Jesús. Esta es la auténtica notica salvadora para los fieles, y no las ideologías ético-políticas de los señores obispos.
  2. La doctrina de la Iglesia referente a la organización político-social-económica es inaplicable, en el actual sistema y distribución de partidos políticos, y en cualquier otro. El problema es que el Magisterio de la Iglesia olvida, con demasiada frecuencia, las enseñanzas del Evangelio. ¿Cómo nos atreveríamos a enseñar a los ciudadanos actitudes como las de “dar también la capa al que nos quiere quitar el manto”, “dar al que te pide, y no rehuir al que te pide prestado”, “poner la otra mejilla al que te abofetea en el rostro”, “no prestes dinero a tu hermano con intereses”, o las enseñanzas de las cartas de os apóstoles, como “no demandar a los hermanos en los tribunales paganos”, etc., etc., y otra interminable lista de recomendaciones de conducta verdaderamente impracticables en el ámbito civil y ciudadano?
  3. El magisterio de la Iglesia condena tanto el comunismo como el capitalismo. (Como no quiero marear a mis lectores con datos, documentos y fechas, les recomiendo la lectura del siguiente artículo, de José María Permuy Rey, sólo con teclear este nombre en el buscador les aparecerá fácilmente, “La Doctrina Social de la Iglesia frente al Capitalismo, Frente a algunos liberales doctrinarios, que intentan confundir, pretendiendo compatibilizar el Capitalismo y la DSI, (Doctrina Social de la Iglesia), las encíclicas de los Papas dejan bien claro, no sólo su diferencia sino su oposición”. Estando, como está, condenado el Capitalismo Liberal como contrario a la doctrina social de la Iglesia, dígame el señor Munilla cómo podemos votar a un partido que ha proclamado, y proclama, ha cantado, y canta todavía y practica, con dulces melodías, las maravillosas virtudes socio-económicas del Capitalismo liberal, (y de la dictadura de los mercados, si bien ésta no la afirman, ni la cantan, pero la saben y la soportan). ¿O al otro gran partido, que dice no aprobar el Capitalismo Liberal, pero lo practica cuando está en el Gobierno?

Y termino haciendo un acto de moral humana y civilizada: NO al aborto, que es éticamente reprobable. Nunca lo he negado. Pero SÍ a la noble, legítima, y, a veces, como la de este caso del aborto, dificilísima tarea de legislar por parte de los elegidos democráticamente por los ciudadanos para esta decisiva tarea: la de promover una vida y convivencia en paz, con leyes prudentes, posibles y aplicables. Los obispos pueden, y deben, proponer su enseñanza a los fieles. Pero, ¿es que dudan de que entre ellos, los fieles cristianos, -la palabra cristiano es mucho mejor que la de católico-, no está muy claro que el aborto, libremente practicado, es un pecado? Pero no engañemos a los fieles, el problema no es ese, de conciencia, sino de organización legal y penal. Y estas son palabra mayores, que tiene en cuenta, prudentemente, el legislador. Al que tenemos que ayudar, y no poner palos en sus ruedas.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)