No me obliguen a afirmar que la democracia es una chirigota

Un titular a cuatro columnas en el País de hoy, 1 de julio de 2015, de portada, me ha dejado anonadado: “Europa rehúsa hablar con Grecia bajo la amenaza del referéndum”. Estamos oyendo y viendo estos días noticias, ofertas, contraofertas, solemnes aseveraciones, serias y sesudas proclamas de pretendida coherencia democrática, pero el dislate, el absurdo kafkiano, la impresionante impavidez con la que nuestros políticos europeos, también los griegos, presentan sus cartas en este juego laberíntico de mentiras, verdades ocultas y juego infantil de adultos empeñados en quién da más, o mea más alto, o impresiona más a la platea se ha quedado nimio, y empequeñecido por el titular que comento. El disparate que reluce  con letra gorda, ¿es de Europa, o de los redactores de titulares del País? Porque tanto unos como otros se han lucido.

¿Cómo puede ser una amenaza, en democracia, la convocatoria de un referéndum? ¿Y tan ignorantes, o cínicos, son los políticos de la UE, que no saben que están hablando con los habitantes de un país que inventó la Democracia, y que tenía en una plaza de Atenas el Areópago, estrado donde se podía hablar y criticar de lo divino y de lo humano?¿No serán más amenazantes las maniobras ocultas, los órdagos a la grande, a la pequeña, a pares y a juego, a todo lo que aparece en el horizonte griego, que lanzan las ¿autoridades? de la UE? ¿Es que éstas han sido elegidas por los ciudadanos griegos, o españoles, o italianos, o franceses, para que se erijan en sus tutores, consejeros, mandamases, y no puedan menear ni una carretilla los ciudadanos de otros países cuando lo que se discute es el dinero, eso tan vulgar? Efectivamente, no sé quién fue el que aseveró que la Unión Europea era antes que nada una unión de mercaderes, dirigidos, sin previo convenio o protocolo, por los que se erigen a sí mismos como los más listos, o fuertes, o “echaos palante“, o ponen sobre la mesa su superávit, o sus logros económicos, o, simplemente, la fuerza de la costumbre rutinaria de los que han sido, ¡casi siempre!, los poderosos de la vieja, y ahora, lo digo con pena y tristeza, casposa Europa.

Nadie duda que Alemania y Francia pesan más que Grecia, o Italia, o España, o Luxemburgo. Pero nadie le ha concedido ni a la Merkel ni a Hollande un mandato para dirigir los destinos, en la vida diaria, real , cotidiana y auténtica, de los ciudadanos del resto de Europa. Y no pueden amenazar, ni mandar, ni impresionar por encima de los tratados firmados por todos, y que a todos afectan. ¿Quién es el presidente del Gobierno español, nuestro ínclito  Mariano Rajoy, que también se ha subido al fácil carro de la prepotencia amenazante de sus mayores europeos, para afirmar que o los griegos responden en el Referéndum con un sí a las pretensiones de la Troika, o tendrán, si no, que salir del Euro? No hay, ni está previsto en el tratado de la Unión, autoridad que pueda disponer una medida tan radical.

Ya reproduje el otro día el magnífico artículo del brillante economista Vicenç Navarro, quien demuestra, sin ninguna duda, que la teoría oficial, oficialista, y casi dogmática, de la UE, a la que se han adherido los principales medios europeos, no es la única que se puede aplicar, ni la más eficaz para que un pueblo como el griego, o en menor medida, el nuestro, por lo menos los nueve millones de españoles que mal se mueven en el entorno de la pobreza, pueda salir del agujero, y comenzar a producir y a ser, y sentirse, necesario, útil, es decir, ser pueblos que recuperen la dignidad.

Europa estará mejor que hace 75 años, pero la democracia puede quedar en algo decorativo. Alemania nunca debería olvidar lo mal que lo pasó, y, sobre todo, lo mal que lo hubiera pasado, si los países que ella había arrastrado a una guerra atroz no hubieran tenido sentido de la fraternidad y de la solidaridad, que los llevó a provocar una quita financiera monumental, ante la que la actual de los griegos es una pequeña y simpática broma. Y si se pudo hacer lo más difícil y pesado, ¿por qué no lo más pequeño, insignificante y liviano? Pues porque ya no se trata solo de resolver problemas económicos, sino de demostrar a los inquietos, levantiscos y libres ciudadanos de la Unión Europea que son unos pocos los que marcan las pautas, y dan el juego, y los demás, o se avienen a ello, o lo pasarán mal. La conclusión es evidente: no se trata de un problema económico, sino político.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)