La opinión del cardenal Burke, ¡esa sí que no es magisterial!

El 13 de este mes publicó el cardenal Burke, en el “National Catholic Register“, de Estados Unidos, un comentario ácido, y nada leal, a la exhortación apostólica “Amoris Laetitia”, recientemente publicada por el papa Francisco. La tesis central, a la que surte de argumentos, y de la que  derivan unos subtemas de menor alcance es: como se aparta del magisterio tradicional de la Iglesia, la Amoris Laetitia” no es un documento magisterial, sino una simple colección de reflexiones personales del papa Bergoglio. La refutación de este peregrino y mal intencionado argumento es fácil, y recorre varios pasos lógicos:

  1. Otras exhortaciones papales, ¿son también reflexiones personales?
  2. ¿Cuál es el criterio para determinar si un documento papal es magisterial o personal?
  3. ¿El magisterio de la Iglesia que no sea el infalible, ¿no es revisable y mutable?
  4. El magisterio de la Iglesia, ¿es más importante y decisivo que el del Nuevo Testamento?
  5. Y la praxis eclesiástica que se vea que choca con el Evangelio, ¿Habrá que mantenerla a toda costa porque tiene siglos?

1º) Otras exhortaciones papales, ¿son también reflexiones personales? Un ejemplo: la Humanae Vitae, de Pablo VI. Antes de publicarla creó un grupo de estudios, integrado por especialistas de todas las disciplinas que podían interesar al asunto de la procreación: biólogos, moralistas, canonistas, teólogos, sociólogos, psicólogos. Se sabe que un a amplia mayoría, -se habla de dos tercios-, se inclinó por la admisión de la famosa píldora anovulatoria. Esta decisión chocó con el ánimo estricto y, realmente, pusilánime, en materias de moral sexual, o cercanos,  y posiblemente alusivos, , y publicó la encíclica prohibiendo el uso de la píldora. Evidentemente, decisión debida a las reflexiones personales del papa Montini. Según la peregrina enseñanza de Burke, se trataría de un documento “no ministerial”. Lo mismo podríamos decir de la Humani Genneris, de Pío XII, a quien el profesor de Eclesiología de la Gregoriana, padre Salaverri, s.j., presentaba como primer adversario de su tesis académica. Y, alargando un poco el criterio, podríamos decir lo mismo de casi todos los documentos así llamados, para mí, mal llamados, “magisteriales”, que serían fruto de la reflexión personal del papa en cuestión.

2º) ¿Cuál es el criterio para determinar si un documento papal es magisterial o personal? En mi actual estado de información y conocimiento no existe criterio objetivo para esa determinación. Si existiera, estaría recogido en el Derecho de la Iglesia, e implicaría un arbitrio diferente, y, de alguna manera, superior, al del Romano Pontífice. Algunos han querido señalar una especie de jerarquía en los documentos papales, así una Bula sería más sólida en su contenido que una encíclica, y esta más que una exhortación apostólica, y ésta más que un “Motu propio”. Pero en verdad, estas tentativas no nos llevan a ningún lado. La bula “Unam santam”, de Bonifacio VIII, (1235-13o3), que consagraba la teoría de las dos espadas, hoy arcaica y, evidentemente, abandonada, ¿sería más magisterial que la “Rerum novarum“, una simple encíclica de León XIII? (Esto lo aclararé en el siguiente punto).

3º) El magisterio de la Iglesia que no sea el infalible, ¿no es revisable y mutable? Aunque a muchos falsamente tradicionales no les guste, la respuesta es evidente: sí, es, y tiene que ser, revisable, y anulable. Nadie en la Iglesia, en su sano juicio, mantendría la doctrina de Bonifacio (papa de 1294 a 1303), que consagraba la teoría querida, y tantas veces bin aprovechada, de las dos espadas, es decir, de los dos poderes, el religioso y el civil, con éste supeditado a aquel, y ambos procedentes directamente de Dios. Es decir, se trataba de una teoría errónea, que arrastró al papa a una enseñanza tan errónea como la teoría. Pero si alguien afirma que el papa no se puede equivocar en algo importante, es que no ha leído el Evangelio, o que da más importancia a las teologías, arbitradas y orquestadas por los hombres, o que no conoce el Evangelio, o solo lo usa sectariamente en su interés. Recordemos uno de los textos de los que se ha sacado más enjundia favorable al poder papal, de Mt, 13,18, en el que Jesús afirma, “tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia…”; pero si este  párrafo tiene fuerza solo, en sí, ¿por qué no lo v a tener el de Mt 13,23, ” pero Él (Jesús) volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás, eres escándalo para mí, porque tus pensamientos no son de Dios, sino de los hombres!” Es decir, si al confesar a Jesús como Cristo e Hijo de Dios Pedro fue movido por el Espíritu, y al intentar a apartarlo de la Pasión movido por pensamientos humanos, es, obviamente, que le pueden suceder las dos cosas. Algo que hemos visto en la Historia muchísimas veces sucederles a los papas. Pero es aleccionador comprobar que uno de los mayores insultos que ha recibido un papa en la Historia lo profirió Jesús, que lo llamó “Satanás“!. ¿por qué muchos no quieren recordar esto?

4º) El magisterio de la Iglesia, ¿es más importante y decisivo que el del Nuevo Testamento? No sé qué pensará el cardenal Burke, pero en mi opinión, y pienso que en el de cualquier seguidor de Jesús, el magisterio de Jesús es que importa, porque “mis ovejas conocen mi voz y me siguen.” Lo hemos oído en el Evangelio de ayer, 4º Domingo del Buen Pastor. Y el magisterio de Jesús sobre la Eucaristía lo conocemos por el capítulo 6º del Evangelio de Juan, y por los relatos de la institución de la Eucaristía, en la Última Cena. En ésta, ritualmente, Jesús no actúa como sacerdote, sino como “pater familias”, y como tal la preside, al estilo de la Pascua de los judíos, tanto si la celebración de esa cena de despedida de Jesús fuese, o no, oficialmente, y eso lo discuten los exegetas, la última cena Pascual que el Señor celebró con los discípulos. Y ni en la invitación del cap. 6º de Juan, (“En verdad en verdad os digo: (Suprema fórmula de los textos “magisteriales” de Jesús) si no coméis la carne dl Hijo del Hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros, el que como mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día,  … el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí, y Yo en él”. (Jo 6, 53-54.56). No parece que Jesús haga referencia al estado matrimonial del que se acerque a comer el cuerpo de Jesús, así como en la Ultima Cena tampoco tuvo en cuenta, para “darle la Comunión”, -como diríamos hoy-, la situación ¿pecaminosa?, como también diríamos hoy, no sé si correctamente o no, pienso más bien lo último, de Judas. No sé por qué tienen algunos tanto empeño en que los fracasados en el Matrimonio, pero que siguen creyendo en Jesús, y reconocen su voz, y según el sistema moralista eclesial, son los que más lo necesitan, tengan que ser excluidos de comer el pan, y beber la bebida, que les da vida eterna, y que los hace permanecer en Cristo.

5º) Y la praxis eclesiástica que se vea que choca con el Evangelio, ¿Habrá que mantenerla a toda costa porque tiene siglos? Pienso que no. Y tanto el magisterio como la praxis con el tema del pecado de fondo se aparta, fundamentalmente, y a los exegetas, y a mi profesor de Biblia me remito, de la idea bíblica de pecado, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, adentrándose por vías moralistas, legalistas, canonistas e inmisericordes, de conceptos nebulosos y oscuros de condenaciones y censuras, que no se ven para nada ni en el Evangelio, ni en la praxis de la Iglesia primitiva. Y no digamos en la revira vuelta que la Jerarquía de la Iglesia ha dado, y no sabemos muy bien con qué autoridad, a la idea, y realidad, de comida y banquete fraterno que presidió tanto la institución, como la práctica eucarística, de la Iglesia primitiva. ¿Se atrevería el cardenal Burke a protestar por el evidente cambiazo de la praxis primitiva, fuente auténtica de la verdadera Tradición, que ha dado la Iglesia en las opulentas, suntuosas, rituales y hieráticas celebraciones que vemos en los pontificales vaticanos, o de cualquier catedral diocesana que se precie? Y esto no supone, de ningún modo, la negación de la genuina belleza plástica, ritual y musical que muchas veces brilla en esas celebraciones. No pienso, sin embargo, que Jesús estuviera pensando en esa belleza, y que ni siquiera le hubiera pasado semejante idea por la cabeza.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)