Para una Reforma revolucionaria, (o una Revolución reformadora) de la Iglesia. (IV)

5º) La contradicción entre la obligatoriedad de la celebración de la Eucaristía, y el tenor de las exigencias obligadas

Este punto quiero que sea mu corto, pero muy claro, porque no pretendo cansaros ni aburriros con disquisiciones teológicas pesadas, como solemos hacer los clérigos. La contradicción que voy a apuntar, y su resolución ayudará a resolver ciertos problemas pastorales que, aunque de por sí no deberían ser muy graves, para algunos  dirigentes eclesiásticos revisten una gravedad tremenda e insoluble. La contradicción se deriva de una manera impropia, equivocada, y yo diría, gravemente desviada, y desviadora, de entender la realidad de la Eucaristía. en favor de la claridad y la brevedad, será muy metódico:

  • No hay más que hacer una leve y ligera lectura del capítulo 6º del Evangelio de San Juan, denominado el capítulo “del Pan de Vida”, para captar que Jesús nos dejó, y regaló, la Eucaristía, como una comida: “vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron; … los que coman de este pan vivirán para siempre”; “mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”; “en verdad en verdad os digo, si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros”; “el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día”. Todos estos textos, citados din orden, son del capítulo 6º del Evangelio de San Juan.
  • Cuando en la época del concilio Lateranense IV, el año 1215, los fieles habían dejado de celebrar la Eucaristía, entre otra cosas porque no entendían nada en latín. Así que una de las conclusiones del Concilio fue la obligatoriedad de asistir a misa todos los Domingos y fiestas de guardar, y de comulgar, ¡al menos!, una vez al año preferentemente, por Pascua Florida.
  • En aquella época, solo comulgaban, normalmente, los clérigos. Todavía hemos conocido, hasta bien entrados los años sesenta del siglo pasado, las “misas de comunión”, a una hora temprana, y la “Misa Mayor”, más solemne y más tardía, en la que nos e dab la comunión.
  • Todo ello nos indica de que la recepción de la Comunión se había convertido en una especie de plus, de tal modo extraordinario, que se urgía realizarla solo una vez al año.
  • Y aquí viene la contradicción flagrante, evidente, y tristísima: si la Eucaristía, como vemos en el capítulo 6º de San Juan, nos la da el Señor como comida y bebida, es decir, como un banquete, ¿cómo es posible que la jerarquía de la Iglesia obligue a los cristianos a ir todos los domingos a ese banquete, y, con sus cláusulas restrictivas, les prohíba comer? ¿Invitar a comer para prohibir comer llegado el momento?
  • Solo le veo, a todo esto, una explicación: que no conocieran el capítulo 6º del Evangelio de Juan, ni la praxis de la Iglesia primitiva.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)