Al gran Harvey Cox le encanta el papa Francisco

Harvey Cox (nacido el 19 de mayo de 1929 en Malvern , Pensilvania) es un teólogo y clérigo de la iglesia Bautista Norteamericana, uno de los principales pensadores en el ámbito filosófico-teológico, y autor de obras que han ejercido gran influencia en todo el ámbito cristiano, sobre todo “La ciudad secular“, (1965) que a pesar de su contenido filosófico y teológico vendió más de un millón de ejemplares. Tal fue el impacto que provocó que un año después de su 1ª edición, en 1966, ya la estábamos leyendo en nuestro Seminario de Teología ss.cc. de El Escorial un buen número de estudiantes. Puedo asegurar que nos causó impresión cómo un teólogo “protestante”, como decíamos hasta el Concilio Vaticano II, testigo de una Teología que, suponíamos, era portavoz de una visión del mundo favorable a los grandes negocios, a una consideración positiva de los éxitos económicos, emparentada, de alguna manera con el capitalismo liberal de autores como John Stuart Mill, Jeremy Bentham, o de Adam Smith, aunque de éste sabemos que fue bautizado en la Iglesia Católica. De cualquier manera sorprende que un pensador evangélico, y norteamericano, demostrase una preocupación por la realidad humana social, y un compromiso inequívoco con la justicia social, y hasta llegase a simpatizar con ideas tan alejados de esos principios económicos que equivocadamente pensábamos inspirarían a Harvey como las Teologías Latino Americanas, esencialmente la Teología de la Liberación.

Pero es que el teólogo norteamericano fue puesto bajo sospecha porque su objeto de estudio no fue, directamente, la Iglesia como hecho religioso, como comunidad de creyentes, sino a partir de su “mundanidad”, de su estar en el mundo, de constituir “una ciudad secular”, de caer en la corriente del “secularismo”, adentrándose en las aguas, muy procelosas y turbulentas de la “desmitologización”  de la fe  bíblica, o de la secularización de la religión, recordando a Karl Barht, y en los teólogos de la muerte de Dios. Todo esto coloca a Cox en una Teología de vanguardia, junto a todos aquellos que buscan un cris­tianismo vol­cado en la promoción del mundo, y hacen del empeño en elevar la dignidad del hombre, de todos los hombres, sin distinción ni diferencias, en una tentativa legítima y justa de igualdad social, así como en el esfuerzo de liberación de todas las aliena­ciones que quieren mantenerlo en su condición de objeto en vez de sujeto de la Historia.

Cox en su libro La Ciudad Secular, pone en el centro el tema de de la secularización de la sociedad con­temporánea, como fenómeno que él, en el transcurso de su exposición, se encarga de ir exorcizando muchas  posturas fatalistas de algunos cristianos que ven en la secularización de la ciudad, es decir, de la sociedad como unidad racional de vida y convivencia, una especie de señal de la decadencia, tanto de su fe, como del destino de toda la humanidad. Por contra, Harvey ­vislumbra, esperanzado, un nuevo resurgir para el cris­tianismo, al que ve instalado en lo él denomina la “tec­nópolis“, a la luz de una nueva lectura bíblica, limpia de todas las manchas contaminantes provocadas por las tendencias de tiempos que pasaron, tanto en el habitat de la tribu o del burgo, y con el seguro no tan cierto de un voluntarismo a toda prue­ba. Esta relectura de la Escritura nos permite identificar al pueblo de Dios en camino, a cuya historia nos permite remitirnos contemplando diversos pasajes bíblicos, que nos permite identificar incluso a  la comunidad cristiana, establecida en el bullicioso, que no caótico, mundo de la tecnópolis contemporánea o, como el mismo Cox señala: “La discusión pretende clarificar ampliamente que, lejos de ser algo a lo que los cristianos deben oponerse, la secularización representa una consecuencia auténtica de la fe bíblica”.

Los análisis del teólogo bautista son profundos, un tanto intrincados, y, a veces, nos resultan algo oscuros, al usar más un lenguaje sociológico y existencial que teológico clerical. Pero me voy a atrever a traducir de alguna manera la idea clave y central de Cox. El mundo, desde la vida y la Pascua de Jesús, desde el proceso de “cristificación”, permítaseme la palabra, es, todo él, sagrado, ya ha dejado de ser profano, ya ha superado la maldición que se ganó por el pecado del hombre, en las primeras páginas del Génesis:  “Al hombre le dijo: «Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa: con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida. Espinas y abrojos te producirá, y comerás la hierba del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas al suelo, pues de él fuiste tomado. Porque eres polvo y al polvo tornarás.» (Gen 3, 17-19). El proceso al que me he referido es aquel al que hace mención Pedro en su discurso el día de Pentecostés: “Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.» (Hech 2, 38) Fue Dios Padre quien constituyó a su hijo JesúsSeñor y Cristo“, en la Pascua, y todo el mundo, aparentemente secular, es ya una Ciudad Sacra, ¡pero no hace falta que sea clerical!

Por esa visión de fondo del teólogo americano es por lo que conecta fácilmente con Francisco, que habla de salir a la periferias, de ir a las plazas, de embellecer con palabras de fuego y miradas de vértigo los rincones y los parques, de hacer de este nuestro mundo, tan nuestro, tan pobre, tan injusto y cruel, el “santa sanctorum” del hombre, secular y sagrado, y convertirlo en el escenario de las alegrías y tristezas y de las aventuras de las gentes.

Jesús Mª Urio Ruiz de Vergara

 

 

 

 

 

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)