Qué tristeza, … y ¡qué vergüenza! (II)

2º) En el orden jurídico. En otros artículos de este blog ya he insinuado ciertas reticencias no solo al ejercicio concreto de los juristas, sino a algunas de las lagunas del propio sistema, que no es tan perfecto como pretenden los hombres de leyes, ni es la panacea de la solución de los problemas de […]






¿Qué tristeza, … y qué vergüenza!

Me despedí hace casi un mes de mis lectores, con la intención de ir de vacaciones, como lo expliqué más o menos. pero nunca me ha parecido mas acertado el dicho de que “el hombre propone, y Dios dispone”. Efectivamente, no pude acudir a mi cita vacacional, cuando me lo proponía, el día 23 de […]