Absolutamente intolerable

Cada vez que me dispongo a contemplar el espectáculo de una super-misa de las que nos televisan desde el Vaticano, algo dentro de mí me alerta de que, con mucha probabilidad, terminaré por llevarme un chasco, que se convertirá en un serio disgusto, después en decepción, y por fin, en una profunda e incontrolable indignación. Y tan clara […]