Vox prohibe a sus concejales de Valencia oficiar bodas civiles

No nos extraña esta decisión de la ultra derecha española, aunque la frase esté mal redactada. Cada vez estoy más soliviantado con el mal uso que se hace del español, una lengua con una morfología y una sintaxis tan claras, lógicas, perfectas, y, al mismo tiempo, sencillas, merece mejor trato. Que, ¿a qué me refiero? no es ningún misterio. La palabra “civiles”, en la frase del título, sobra. No es posible, ni, por tanto, entendible, que un concejal, en cuanto tal,  oficie una boda religiosa, a no ser que fuera, también, cura. La buena expresión literaria no solo puede pecar por defecto, sino también por exceso. Así que no es preciso usar palabras o expresiones perfectamente innecesarias. Pero hecha esta aclaración, vayamos a lo sustancial.

El portavoz del grupo municipal de Vox del ayuntamiento de Valencia, José Gosálbez, ha querido dejar claro, sin conseguirlo, claro está, que es renuncia por parte de los ediles de su partido a oficiar bodas no tiene ningún trasfondo, o componente religioso, sino que “simplemente se considera que existen otros sistemas o métodos más adecuados”  para casarse por lo civil, sin precisar cuáles, dejando claro, eso sí, que su grupo respeta tanto a los que elijan su propia  actitud, como a los concejales que sí oficien oficios matrimoniales. A este respecto, los otros grupos municipales que forman parte del ayuntamiento de Valencia, -Compromís, PSPV, PP y Ciudadanos-, han informado que ninguno de sus concejales tiene la previsión de renunciar a esta función, y a que la ejercerán de forma rotatoria por delegación del alcalde, lo cual los implica por responsabilidad político-municipal.

Vox, en su actuación municipal, ya tenía un precedente en la ciudad y Comunidad autónoma de Ceuta, en la que sus seis concejales habían desistido de celebrar bodas, aunque su argumento, en este caso, era un poco diferente: como el alcalde-presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, Juan Jesús Vivas Lara, del PP, solo ha encomendado las funciones de Gobierno a sus correligionarios, pues solo necesitó de sus votos para ser investido, los concejales de Vox se han sentido eximidos de al función de celebrar rituales matrimoniales.

Parece claro que es difícil asumir que la decisión de Vox no tenga ningún condicionante religioso, cuando es opinión de este partido que solo el matrimonio canónico tiene sentido en España, y desde la implantación del matrimonio  exclusivamente civil, sin el complemento necesario del matrimonio canónico, siempre fue combatido enérgicamente por la extrema derecha española. Lo cual es una pena, porque esas actitudes intolerantes demuestran que, para algunos de nuestros conciudadanos, el profundo sentido democrático de respeto a la libertad de los individuos, no ha llegado a calar como uno de los pilares de los derechos humanos.

Nadie tiene la obligación de ser cristiano, o de profesar una determinada Religión, o, tan siquiera, de profesar alguna. Y de este derecho personal inalienable adviene la imposibilidad de que el Estado esté capacitado a imponer una de esas obligaciones, que constituirían una flagrante contradicción con los derecho individuales. Por lo que se ve, nuestros conciudadanos de la extrema derecha tienen que admitir que la Democracia no consiste solamente en participar de las elecciones cada cierto tiempo, eligiendo los ciudadanos a sus representantes políticos, sino que está revestida de unos valores intrínsecos, sin los que la Democracia sería una pantomima y un fraude.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

“Los Gobiernos son los colaboradores únicos de las mafias”

Sobre monseñor Santiago Agrelo, ese arzobispo profeta, audaz, cristiano, y profundamente evangélico.

El el título que con fecha de ayer, 22/09/19, publica el Arzobispo emérito de Tánger, D. Santiago Agrelo,  (Asados, Rianjo, de junio de La Coruña, España, 20 942). El obispo franciscano, gallego-africano, actualmente sin ministerio episcopal, reside en España, y es un atento observador de la vida social, política, y económica de nuestro país. Por la localización de su obispado, en el que ha permanecido doce (12) años, se auto constituyó en acérrimo defensor de los que, huyendo de condiciones infrahumanas de vida, intentaban llegar Europa, convertida, para esos desheredados, en “el Dorado”. Paraíso idílico e ilusionado,  al que la burocracia, y el desinterés de los Estados, tanto de la Unión Europea, como del norte de África, los hacen llegar atravesando un infierno, de aguas peligrosas, de pateras inmundas e inseguras, de concertinas, que se trata de cuchillas afiladas que no merecen nombre tan bonito, y del desprecio de mucha gente, sobre todo de las derechas más recalcitrantes. Eso por no hablar de los elementos letales, que producen cientos, miles de muertes absurdas, y hasta ridiculizadas por ese prodigio democrático del millonario Marcos de Quinto, quien tiene la desvergüenza de insinuar, ¡de pura coña, supongo!, que el Open Arms corre peligro de naufragio por la obesidad de sus pasajeros, dado cómo se banquetean. (Nota totalmente al margen: este señor es el mejor fichaje de Rivera, para Ciudadanos, para perseguir la regeneración democrática de este pobre país atribulado de tanta miseria moral. Pues bien, fieles los integrantes de Cs, no se conoce, hasta hoy, ni un reproche, ni, mucho menos, el inicio de un proceso de expulsión, después de las salvajadas que, en lugar de pedir disculpas por el desprecio intolerable hacia personas, que lo son tanto, o más que  nosotros, profirió en redes sociales para algunos críticos de su intolerable comportamiento).

Pues bien, nuestro arzobispo franciscano, gallego y tangerino, se ha caracterizado, durante los años de su episcopado, no sólo en defender a los pobres y marginados africanos, emigrantes hacia horizontes más halagüeños, sino, también, en afear, sobre todo, a los medios de comunicación dependientes de instituciones de la Jerarquía católica española, como la Cope, y el canal “Trece” de televisión. No es, pues, como una referencia ética de la CEE, (Conferencia Episcopal Española), la que, por rebote, o sin rebote, ha entrado muchas veces en la denuncia profética de monseñor Agrelo. Los lectores de este blog que lo hayan seguido en Religión Digital, a insinuación de este escribiente, habrán podido apreciar la energía, la valentía, y la claridad con las que embestía nuestro arzobispo contra tertulianos irresponsables, que en el programa “El cascabel” han llegado hasta a ridiculizar a los pobres y emigrantes, tratados con desprecio, y, casi, como un estorbo. Y, claro, de los ¿periodistas? de la tertulia, el indignado pastor cristiano, pasaba a increpar, y a extrañarse, y a lamentar profunda y caritativamente, a los que, para él, -y yo soy de la misma opinión-, son los responsables de ese tono, verdaderamente anti cristiano, tantas veces, de Cope y Trece: primero de los dirigentes de la CEE, y luego de toda la Conferencia, porque ninguno de sus miembros tiene el derecho de desinteresarse de cómo sus medios de comunicación ejercen su proyecto evangelizador. ¿O es que el objetivo de los mismos es hacer dinero?

Pues esta vez el obispo Agrelo escribe su diatriba según los mismos parámetros a los que nos tiene acostumbrados, ahora más enmarcados en la situación actual de la aventura del Open Arms. Citaré algunas de sus expresiones, que demuestran, todavía mejor que otras veces el grado de su indignación. “Esta tarde, de camino para Cuntis, por el diálogo que en la Cope se traían con alguien que parecía una autoridad en la materia, vine a saber que el Open Arms estaba realizando actividades ilegales en el Mediterráneo, y que capitán y personal de la nave en cuestión, seguramente sin caer en la cuenta de ello, son colaboradores necesarios de las mafias que se hacen de oro traficando con emigrantes. No sabía yo que la Cope fuese un tribunal con capacidad para determinar quién está o no está haciendo algo que viola las leyes vigentes en el mar”. Es de notar la fina ironía con la que rechaza la autoridad para el juicio sumarísimo que los tertulianos de la Cope se arrogan, cosa que suelen hacer con mucha frecuencia, para juzgar y condenar actitudes ajenas, no consideradas según la justicia, sino según los criterios y gustos personales, y de clase, que nada tienen que ver, como se podría espera de un medio de comunicación propiedad de la Iglesia, con el Evangelio.

Y todavía transmitiré dos afirmaciones que en el artículo del arzobispo emérito de Tánger figuran como subtítulos del mismo:

“Según estos expertos, yo, durante doce años, no hice otra cosa que colaborar con mafias: eso de dar pan a los habitantes del bosque, llevarles mantas para abrigarse, llevarles plásticos para repararse, no podía ser otra cosa que colaboración necesaria con las mafias”

Los Gobiernos son los colaboradores únicos de las mafias. Son las políticas de fronteras de los Gobiernos el vientre de alquiler de todas esas mafias explotadoras de emigrantes. Y periodistas o expertos o entendidos como los de esta tarde en la Cope, son los palmeros de esa política criminal que gesta mafias.

“Mientras tanto, los emigrantes continuarán muriendo a centenares sin que la Cope les dedique un minuto, sin que los Obispos consideren durante un minuto qué es lo que desde sus medios de comunicación se está haciendo con esta humanidad en la que Cristo muere”

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

  

 

La conspiración anti Papa que no cesa ni decae

Ahora ha sido el superior (“prepósito”, dicen los jesuitas), general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, quien denuncia “un complot ultraconservador para forzar a un futuro Papa a renegar del Concilio”. Pero no podemos dudar de la información que tiene de las cosas de la Iglesia el Superior General de una orden-compañía-congregación presente en todos los continentes, y en todos los rincones del mundo, y en todos los ambientes. Pero hay más. Dos frases del Arturo Sosa son tremendamente expresivas y significativas: “Hay personas, dentro y fuera de la Iglesia, que desean que el Papa Francisco renuncie, pero él no lo hará”. Y esta otra determinante y definitiva: “Creo que la estrategia final de estos sectores no es tanto forzar al Papa Francisco a renunciar, cuanto afectar a la elección del próximo pontífice, creando las condiciones para que el siguiente Papa no continúe profundizando el camino que Francisco ha indicado y emprendido en su lugar”.

 1ª) Personas dentro del mundo clerical. Generalmente se trata de clérigos pertenecientes a los altos rangos de la jerarquía católica, recordando una expresión medieval, “la alta clerecía”, como: Cardenales, que no son, de ninguna manera, la mayoría de los mismos, sino unos cuantos de más veteranía, acostumbrados a ver de cerca la orientación que los dos papas anteriores dieron a la Iglesia, y no aceptan la vuelta de tuerca que Francisco está queriendo imprimir a la marcha de la comunidad eclesial. Son pocos, pero muy influyentes. Y ya mas abajo, arzobispos, obispos, vicarios episcopales, “monsiñores” y curiales vaticanos, y gente que, por lo general, está bien colocada en el mundo clerical, “¡bien colocada”! en todos los aspectos, también el socio económico, y que temen se les acabe este status actual, si el papado sigue por la línea evangélica que, tanto el Concilio, como el papa actual, quieren imprimir a la Iglesia. Porque lo que nadie en sus cabales puede negar es que, la Iglesia, hace mucho tiempo se desvió del Evangelio, lugar y referencia a la que ambos, Concilio y Papa, quieren reconducirla.

2ª) Personas desde fuera del mundo clerical. En Europa da la impresión de que las élites financieras, los que manejan la maro economía, y los dueños de grandes empresas, y los detentores de jugosos y sólidos patrimonios, hace tiempo que, por lo general, se han desinteresado por las cosas de la Iglesia, y no deben de estar nada animados a campañas, conspiratorias o no, anti papales. Es una de las identidades europeas más cultivadas y apreciadas, la de un sano laicismo. (Si bien Guillermo Fernández-Vázquez afirma, en Redes Cristianas, que “La derecha radical europea está muy interesada en hacer caer a este Papa”).  No es así en la mismas élites norteamericanas. Así como no se puede, ¡por ahora!, ¡que todo se dará!, imaginar un candidato a presidente de la gran nación norte americana que se declarase agnóstico, o no tuviera algún tipo de vínculo con la religión, lo mismo sucede con las élites económicas y financieras del gran país, que siempre exclaman, con mezcla de orgullo y autosuficiencia, lo de “Dios guarde a América“. bien entendido que América es el pedazo de tierra que se extiende desde la frontera con Méjico, has la que lo separa de Canadá. Así como el slogan de Tump, y de todo norte americano de pro, “America first“, (América primero), parece indicar que, hasta en la preferencia divina, U.S.A. es primera. Y no cabe duda de que la pequeña estadísticamente, pero poderosa e influente minoría católica de millonarios, no puede ni ver a este papa, que, por poner un ejemplo significativo para esa porción de católicos americanos, el papa Francisco, a poco de ser coronado pontífice, afirmó, hablando del Capitalismo que “no solo roba, sino que mata”, refiriéndose al pastizal que produce la fabricación de armas, y las políticas sociales de los núcleos capitalistas y seguidores, como el proceso de deterioro y desertización humana que los grandes centros capitalistas de los Estados desarrollados han propiciado en África.

Esta actitud de los potentados católicos de formar piña con las fuerzas anti conciliares clericales para entorpecer la acción pastoral del papa Francisco de volver al Vaticano II, y por eso mismo al Evangelio, me recuerda un pensamiento del teólogo José Mª Castillo, duro, y valiente, contra la deriva socio-político-cultural-humanista de la UE, Unión Europea: “Europa ha fundido -y confundido- su asombrosa grandeza con su más repugnante miseria”, que finaliza con esta terrible y profética aseveración: “Lo peor ha sido fomentar que el Evangelio de Jesús se haya convertido en una ‘religión’ que deja en paz las conciencias de quienes mejor viven“. Y digo terrible y profética denuncia porque auténtica deriva de la Iglesia de Jesús del Evangelio al Capitalismo, deja de lado páginas evangélicas tan capitales en como “Las bienaventuranzas”, y los criterios del Juicio Final Universal, “Venid, benditos de mi padre, porque tuve hambre , y me disteis de comer, ….tuve sed,  me disteis de beber, … estuve enfermo, y me visitasteis, …, en la cárcel, y vinisteis a verme, …, sí, porque cucando hicisteis estas cosas con mis hermanos más pequeños, Conmigo lo hicisteis”.  Y sentencias tan apodícticas como “No se puede servir a Dios, y al dinero”, o “Es más difícil la entrada de un rico en el Reino de Dios, que el paso de un camello por el ojo de una aguja”.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara.

 

Tenemos que hablar de Salvini 

Antón Losada (Transcrito del Didario.es, 19/08/2019) 

Tenemos que hablar de Salvini

(He encontrado este magnífico, valiente y claro, artículo de Antón Losada en eldiario.es de hoy, lunes 19, y no me resisto a dejarlo de lado sin que lo conozcan los lectores de mi blog, y los de Redes Cristianas. Sería muy bueno que la mayoría de españoles tuviera acceso a artículos de este fuste).

Líderes y aspirantes a líderes europeos se esconden unos detrás de otros. No vaya a ser que corran el riesgo de perder algunos votos defendiendo unos principios y unos valores diferentes, basados en la libertad, la solidaridad y la igualdad.

Salvini no toma decisiones, identifica enemigos. A este tipo de reyezuelos solo se les puede derrotar generando, precisamente, lo único que no saben hacer y les aterra: políticas.

En la habitación europea se ha colado un elefante del cual nadie parece querer hablar. Se trata de Matteo Salvini, pinchahimnos playero, líder ultra de la ultra Liga, ministro del Interior italiano y el hombre que abre y cierra los puertos azurros cuando le sale de sus partes sin que, aparentemente, sus socios de gobierno del antes destemido e iconoclasta Movimiento Cinco Estrellas, los intocables jueces o los circunspectos señores y señoras que mandan en Bruselas y en las cancillerías europeas antes tan valientes con los pobres griegos, puedan hacer nada salvo lamentarse y llorar por las esquinas; como los niños a quienes les quita la merienda el abusón durante el recreo.

La otra estrategia favorita de los socios comunitarios consiste en tratar de apaciguarlo, dándole la razón en el fondo pero no en las formas, o reconociendo lo legítimo de sus mensajes xenófobos, racistas y falsos porque, a fin de cuentas, Europa siempre debería ser primero para los europeos, porque la caridad bien entendida siempre ha de empezar por uno mismo.

El resultado de ambas desastrosas opciones salta a la vista. El elefante engorda más día a día porque nadie se lo impide y porque, además, le dan la razón y le alimentan entre todos. El vergonzoso caso de Open Arms ofrece el ejemplo más dramático y sonrojante de una Europa donde ningún gobierno o institución Comunitaria se atreve a denunciar y sancionar como se merecen las acciones y decisiones ilegales de un irresponsable peligroso, convencido de que la ley es él y la democracia la lleva en la entrepierna. Líderes y aspirantes a líderes europeos se esconden unos detrás de otros. No vaya a ser que corran el riesgo de perder algunos votos defendiendo unos principios y unos valores diferentes, basados en la libertad, la solidaridad y la igualdad.

Salvini no es un formulador de políticas. Es un fabricante de indignación. Él no gobierna, se indigna y señala culpables con su dedo acusador para embrearlos y echarlos del pueblo. Él no toma decisiones, identifica enemigos. A este tipo de reyezuelos solo se les puede derrotar generando, precisamente, lo único que no saben hacer y les aterra: políticas. En un duelo de indignaciones ganará siempre porque no conoce ni la verdad, ni la decencia.

Salvini no se va a ir porque hagamos como que no está. No va a desparecer solo porque decidamos no verlo. Cada día le saldrán imitadores como Albert Rivera o bufones que se ofrezcan a llevarles la huevera, como Marcos de Quinto, listo para tuitear que los migrantes se ahogan en el Mediterráneo por lo bien cebados y lo gordos que están. A ver si lo vamos asumiendo, antes de acabar llorando por no haber hablado antes sobre cómo había que tratarlo.

Transcrito de “eldiario.es“, para el blog “El guardián del Areópago”, por el coordinador del mismo, Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara) 

El El arzobispo de Melbourne prefiere la cárcel a romper el secreto de confesión.

Los legisladores de Australia, en mi opinión, han promulgado una ley que es ilícita, ilegítima. Evidentemente es legal, toda lay promulgada por la autoridad legislativa capacitada, es legal, pero no toda ley es lícita. Las leyes que permitían, y a los jueces obligaban, a condenar a muerte a los judíos en Alemania, eran legales, pero éticamente reprochables, y propiciaban una monstruosidad. Ya he escrito en este blog sobre la “tapadera” en que se ha convertido para los jueces y magistrados, a lo largo de la Historia, el principio de legalidad. Sí, tapadera, y excusa para el miedo, que puede llegar hasta a provocar en quien lo siente de manera irreprimible adoptar un desprecio a la propia conciencia. No soy ningún iluso, sé la importancia ineludible de que toda colectividad, y, en primer lugar, los Estados, tengan un cuerpo legal claro, ordenado, coherente y aplicable sin grandes desgarros existenciales. Pero tenemos que admitir que el legislador, como lo ha demostrado reiteradamente la Historia, puede abusar de su tremenda autoridad, y cruzar líneas rojas que lo son clarísimas para la ética. Véase las leyes de los regímenes comunistas en la época de su implantación, o la normativa de regímenes nazis como el de Hitler, en Alemania, o el de Mussolini, en Italia, o el filo-nazi de Franco en España. En todos ellos los jueces dieron un pésimo ejemplo de cobardía y deterioro de su altísima misión de repartir justicia, no cumpliendo esa misión, y plegándose a la tiránica crueldad de legisladores sádicos y sin compasión.

Queda, pues, establecido que, en muchas ocasiones, los legisladores han sobrepasado su verdadera capacidad normativa, y los jueces no han sido capaces, por cobardía, o demasiado apego a la propia seguridad, de enmendar la plana a legislaciones aberrantes, injustas y deshumanizantes, que eran un verdadero atentado a todo el cuerpo social. Yo estoy esperando que, en casos parecidos, algún juez pida públicamente perdón a toda la colectividad, por haberla dejado indefensa ante la irresponsabilidad de los gobernantes del momento. Yo escuché este silencio atronador en el paso pacífico, ¡no faltaba más!, de cuarenta años de dictadura, con leyes y normas de convivencia inicuas, a una transición democrática, con jueces orondos de la época obscura y cruel continuando impertérritos en sus puestos, con un halo de honorabilidad.

Viene todo esto a cuento del caso con el que he iniciado este artículo. Los legisladores de Australia, comprensiblemente anonadados de la extensión e incremento del delito de pederastia, o abuso sexual de menores, han decidido incluir también el secreto de confesión sacramental entre los casos en que hay que aplicar la nueva norma que determina la obligación de profesionales como policías, médicos, psicólogos, y ahora ministros del sacramento de la Penitencia, de delatar a los pederastas a la policía y a los tribunales. En primer lugar, recordaría el aforismo, que tiene también connotaciones jurídicas, de que “el fin no justifica los medios”.  Al fiel católico, como al ministro del sacramento, se les ha enseñado que solamente el interesado, y Dios, tienen acceso a la profunda intimidad de la persona, y que es ésta, la persona, y sólo ella, la que tiene el derecho de gestionar ese conocimiento. Y en ello radica la esencia y la profunda sacralidad de la estricta obligación de guardar el secreto del que participa el confesor de una confesión sacramental: en que esa participación en un conocimiento exclusivo de Dios, y de la conciencia personal, está precedida de un solemne compromiso de silencio perpetuo por parte del intermediario entre Dios y el pecador. El confesor tiene la potestad, en casos muy concretos y gravísimos, de negar la absolución al penitente que se negara a cumplir algún requisito propuesto por el confesor, como indicar que vuelva para recibir esa absolución después de devolver un objeto, o dinero robado. En nuestro caso sería después de haber delatado su delito a las autoridades pertinentes. Pero queda atado de pies y manos si el penitente se niega a cumplimentar los requisitos exigidos por el confesor. Por otro lado, es de derecho inmemorial, e internacional, el que tiene el delincuente para no acusarse a sí mismo.

Pero para acabar, haría dos reflexiones: 1ª),  no todos lo medios son legítimos para evitar la comisión de delitos,  incluso atroces, o acciones muy lesivas contra la colectividad. Si fuera así estaríamos dando carta de eticidad y normalidad a la tortura, para conseguir informaciones eficaces en caso de guerras y conflictos. Ya sabemos que muchos encargados de la seguridad han perdido el escrúpulo de su uso, de la tortura, olvidando que esa actitud por parte del Estado incrementa, y mucho, el propio índice de seguridad de la ciudadanía. Y 2ª), me sorprende que en la lista de profesionales que abarca la normativa australiana en el caso de los delitos de pederastia, no se incluya a los abogados. ¿También éstos tendrían la obligación de delatar los delitos que les hubieran comunicado sus clientes? Me imagino el alboroto que levantarían, ¡levantarán!, profesionales tan proclives a defender no sus privilegios, sino el uso de todos los medios útiles y eficaces para la defensa de sus clientes, sobre todo en los casos de delitos con previsión de penas más severas. (Y me sorprende que, a tenor de las informaciones recibidas, los psicólogos y psiquiatras no se hayan negado a esa pretensión del legislador australiano.)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Los obispos católicos norteamericanos sí denuncian la legislación ileegítima de su Gobierno

Una regla “ilegal, injusta e imprudente”
Los obispos americanos denuncian que Trump “casi acaba con nuestro sistema de asilo”

13.08.2019 | USCBB (Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos)

USCBB, La Conferencia de los Obispos Católicos de los Estados Unidos emitió ayer un comunicado denunciando duramente la “regla final interina” del Gobierno de Trump, sobre las normas a aplicar a las personas que soliciten permiso de asilo. He aquí el comunicado íntegro:

Recientemente, la Administración de Trump emitió una “regla final interina” que casi acabaría con nuestro actual sistema de asilo. Un período de 30 días fue otorgado para enviar comentarios al Gobierno sobre la regla.
La medida permitiría a la Administración impedir que la mayoría de las personas que llegan a nuestra frontera sur tengan acceso al asilo en los Estados Unidos. La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos presentó comentarios el 9 de agosto y calificó la regla de “ilegal, injusta e imprudente”. El Reverendísimo Joe S. Vásquez, Obispo de Austin, y Presidente del Comité de Migración de la USCCB emitió el siguiente comunicado:

“Tenemos serias preocupaciones sobre la regla final interina de la Administración, emitida el 16 de julio de 2019, que limita en gran medida la elegibilidad de asilo en los Estados Unidos en la frontera sur”, dijo el Obispo Vásquez.

La regla le daría la espalda a la gran mayoría de los solicitantes de asilo, exigiéndoles que soliciten protección en casi todos los otros países a través de los cuales ello transiten, dejando el acceso al asilo en EE.UU. como una remota posibilidad”.

No solo creemos que esta regla es ilegal, sino que también pone en peligro la seguridad de las personas y familias vulnerables que huyen de la persecución y amenaza la unidad familiar. Además, la norma socava la tradición de nuestra nación de ser un líder mundial que provee y es y es un catalizador para que otros provean protección humanitaria a los necesitados.

Recordamos al Departamento de Justicia y al Departamento de Seguridad Nacional que la forma en que respondemos a los solicitantes de asilo que llegan a nuestra frontera es una prueba de nuestro carácter moral e instamos firmemente a la Administración a que rescinda esta regla “.

(Transcrito de Religión Digital para el blog “El guardián del Areópago“, por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara, coordinador del blog)

Otra declaración “impresentable” e improcedente del arzobispo de Toledo.

Lo de impresentable es la palabra, además de la de “amenazante”, que él mismo usó refiriéndose a la enérgica declaración de la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, en respuesta a las afirmaciones, éstas sí tan improcedentes como las del señor arzobispo, del Nuncio Renzo Fratini, sobre la exhumación de los restos de Franco del enorme y escandaloso mausoleo del Valle de los Caídos, a la que tachó como pretensión del “ejecutivo español de resucitar a Franco”. Pues no, señor arzobispo, Vd. no está bien enterado, por lo visto, de que la decisión de esa exhumación no fue del ejecutivo español, sino del Congreso Nacional, prácticamente por unanimidad, algo que el ejecutivo, como su nombre indica, tiene que intentar ejecutar. Además, mire, señor arzobispo, ni yo, ni la mayoría de los ciudadanos españoles, tenemos especial interés, como parece que Vd. siente, de defender una intervención evidentemente equivocada, y fuera de tono, del Nuncio, como lo ha considerado el mismo Vaticano. La representante del Estado español en el momento estuvo en su sitio, con la energía y la decisión con la que los servidores públicos tienen que defender el colectivo nacional.

Y no soy el único que no vería mal la desaparición de los nuncios, para que la gente, la humanidad, los Estados, las naciones y hasta la ONU, no confundieran a la Iglesia con un Estado plurinacional. El cardenal Suenens ya le dio un disgustazo a su gran amigo Pablo VI cuando desde un periódico francés expuso su idea de lo coherente que sería con el reciente Concilio Vaticano II la supresión de todos los signos mundanos de la Iglesia, a comenzar por el cuerpo de embajadores del Vaticano distribuidos por el mundo. Porque fue el propio Concilio, o algún padre conciliar en su intervención que puso sobre la mesa este asunto tan candente de la representación diplomática, dicen que de la Iglesia, pero ésta no necesita nada de eso. Porque lo que deberían decir siempre, sin dar oportunidad alguna a la confusión, es “representación diplomática del Estado del Vaticano”, que no tiene por qué dirigir desde Roma las relaciones eclesiales con todos los Estados nacionales. El Concilio levantó la hipótesis, mucho más racional y lógica, de que las instituciones encargadas de esa tarea fuesen las Conferencias Episcopales (CEPs), pero, como era de esperar, la maquinaria curial vaticana, con el disco verde de Juan Pablo II, se encargó de dinamitar todas las iniciativas que oliesen a Evangelio, o a Iglesia primitiva.

Otra afirmación de Don Braulio sobre este tema es que ha pedido “no dar vueltas siempre a algo que sucedió hace más de 40 años”, porque España “tiene problemas más grandes”. Resulta muy interesante constatar cómo ciertos, bastantes obispos españoles, más de los que nos gustaría, tienden a alinearse con la oposición cuando ésta es de derecha. Muchos del PP repitieron esa matraca de que “España tiene problemas más grandes”, que por cierto quedaría mucho mejor decir, mayores, que es la manera sintetizada de afirmar “más grandes”. Pero aquí si que es preciso distinguir: problemas de los españoles, y problemas de España. Si el PP, y los obispos que así se pronuncian, se refieren a problemas como el paro, la terrible desigualdad social, la precariedad actual de los empleos, la precariedad de los parámetros oficiales para determinar la verdadera dignidad de vida, la inseguridad de la vivienda, la miseria, que no da para vivir dignamente ni siquiera a millones de personas con contrato laboral, o los problemas de colectivos concretos y determinados, no deben decir “problemas grandes de España“, porque estamos cansados de oír que esos no son los problemas de España, que el PP en el poder siempre negó, sino la prima de riesgo, las variaciones de la Bolsa, el mercado internacional, los fracasos de grandes empresas y Bancos, que el Estado se apresura a paliar, etc. Porque de los verdaderos problemas de los españoles, que he apuntado más arriba, los obispos poco suelen pronunciarse. De las “reformas laborales del PSOE, y del PP, cada una peor y más perniciosa” para sindicatos y trabajadores, por parte de la Iglesia la única voz que se dejó oír, valiente, clara, y alta, fue la de Caritas, que algunos obispos juzgaron desmedidas e inoportunas.

El gran problema de los restos de Franco no es del sacarlos de donde nunca deberían haber reposado, sino la exaltación que supuso, en una especie de “delito político continuado“, la magnificencia y sacralidad que el Estado español, en lo que sí nos involucró a todos los ciudadanos, empleó para la sepultura de un tirano, y me refiero, más que por la guerra civil, y su rebelión previa, ésta sí indiscutible, por los cuarenta años de dominio despiadado, mucho más parecido a la venganza que a la justicia. Los que hemos vivido un cierto período largo en el extranjero, -yo, por ejemplo, quince años en Brasil-, nos hemos cansado de escuchar reproches como éste: ¿Por qué tratáis a un dictador tirano y cruel como un héroe de la patria, que hasta tiene que descansar en terreno sagrado? Pero no me extraña que a muchos obispos españoles esa terrible anomalía no les preocupe lo más mínimo. ¿Cómo podría suceder eso, si durante cuarenta años el episcopado español, con excepciones que caben en los dedos de una mano, cometió el deleznable sacrilegio de introducir a un tirano bajo palio en  el templo, terreno sagrado para los creyentes?

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Tal vez sea interesante eliminar el cuerpo de cardenales de la Iglesia

Desde luego, el título más real  de los obispos, y que demuestra más honor, es el de “sucesores de los apóstoles”. ¿No es suficiente? Ya sabemos que a imitación del organigrama del Imperio Romano, con sus división en grandes provincias, y administraciones más pequeñas, inspiró a la Iglesia, y así fueron surgiendo las provincias eclesiásticas, Arzobispados, y los obispados, células más pequeñas de los archi-obispados, pero con todas las notas y atribuciones para constituirse en copias de la Iglesia entera. entonces, ¿para qué los cardenales? Con el engrandecimiento, y el ensanchamiento administrativo de la sede romana, y la creación, también inspirada en el Imperio, de la Curia romana, después vaticana, los cardenales surgieron como los “canónigos” de la diócesis de Roma, y como cuerpo de asesores directos del Papa. Pero hay motivos y situaciones que hacen cambiar por completo el panorama de la comunicación, y lo que era imposible no solo en el siglo VIII o XVI, sino hasta finales del XX, e inicios del XXI, hoy es perfectamente solucionable sin la presencia física de tanto curial, que más que otra cosa se estorban y empujan unos a otros.

La propia Catolicidad de la Iglesia debería haber desaconsejado que solo los canónigos de la diócesis de Roma, es decir, los cardenales, eligieran al Pastor Supremo de toda la Iglesia, si es que esta figura es estrictamente necesaria, con los medios que las modernas tecnologías, que van a más sin parar, modernizándose y mejorando semanal, y diariamente, ponen a nuestra disposición. Si la Iglesia fue igualmente Católica con cinco grandes patriarcados, en los que el obispo de Roma era, solamente, “primus inter pares“, (el primero entre iguales), sin teléfonos, sin internet, con los innumerables medios de comunicación que tenemos ya en el presente, y los que se anuncian en un futuro inmediato, la Iglesia podría resultar mejor y mas católica que todo lo  centralista que es hoy. Y sigo preguntando, además de loa caros y escandalosamente frívolos que resultan los cardenales, con sus capas magnas, y sus entornos principescos, ¿para qué sirven los cardenales, y para que servirán en un cambió previsible, y sobre todo, necesario, de la organización más católica, y más evangélica de la Iglesia?

Y  luego, o, ¡además, intolerablemente!, tenemos los casos de los cardenales Müller, Sara, Walter Brandmuller, Raymond Leo Burke, Carlo Caffarra, Velasio De Paolis, y ahora el pobre cardenal Pel, que, condenado por la justicia civil por pederastia, protesta e injuria desde Australia. Éstos son algunos de los que se oponen abiertamente al papa Francisco, es decir, al Concilio Vaticano II, pero hay muchos más, también en nuestra tierra, que están esperando una mejor ocasión para saltar a la palestra, y, ahora, en silencio, están rumiando lo que consideran una traición a la Iglesia, y una debacle existencial para la misma. Cuando de lo que se trata, sin duda, es de una inmensa traición al Concilio Vaticano II, tramada y realizada, desde las más altas esferas del Vaticano, después de la proclamación de Juan Pablo II como papa, con la inmejorable ayuda del Cardenal Ratzinger, que continuó la labor iniciada por su predecesor, ya como papa Benedicto XVI.

En el Evangelio no hay la menor disculpa para organizar en la Iglesia un sistema de escalafón, para preparar personas que puedan escalar puestos cada vez más altos de poder. Toda la parafernalia de arciprestes, prelados de confianza, vicarios pastorales, obispos auxiliares, arzobispos, Nuncios ¿Apostólicos?, cardenales, no es otra cosa que una estructura para facilitar la escalada, lo más rauda posible, a puestos de poder. Pero me gustaría que los que piensan que este tinglado, que existe en la Iglesia casi desde finales del siglo IV, y que se ha ido perfeccionando para mejor alcanzar los fines buscados, que esta maraña de subdivisiones del Poder tiene algo que ver con el Evangelio, den argumentos suficientes para demostrarlo. Les aseguro que no los van a encontrar, lisa y sencillamente porque lo que pretenderían defender es claramente anti evangélico.

Y termino recordando algo que todos los que piensan libremente, sin ataduras ni hipotecas clericales, por su puesto o su importancia, han señalado: el impresionante, ominoso, obsceno, y anti cristiano, escándalo que, siglo tras siglo, ha ido perpetrando la Curia Vaticana, incluyendo en ella, casi siempre, a los propios papas. ¿Alguien se extraña de que san Pedro Celestino saliera tarifando, asustado de la sucia realidad del papado y su entorno, o de que Lutero se quedara aturdido de la opulencia de corrupción, de abuso de poder, del atrevimiento de la ignorancia, que bajo oropeles y terciopelos se ocultaban en la realidad de la Sede romana? Y recuerdo como anécdota que viene al caso la afirmación de un famoso periodista español, que en su columna diaria de un conocido periódico, hablando de un cardenal, y de tema religioso, introdujo este paréntesis: (Ah, como ¡hay que recordar que, como cardenal que es, no cree en Dios!).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara  

“El fundamento de la religión es el miedo y la angustia. El fundamento del cristianismo es el amor”

(Trascribo, de “Religión digital”, el artículo de Tomás Moro Ugalde, de título “El fundamento de la religión es el miedo y la angustia. El fundamento del cristianismo es el amor”. Tal vez puede llamar negativamente la atención a algunos, por eso me gustaría que mis lectores habituales del blog “El guardián del Areópago” lo lean antes que mañana escriba yo sobre este tema, que considero esencial: “El Cristianismo, ¿es o no es una religión? 

La Verdad es libre, reflexiones para las homilías: Tomás Muro Ugalde
El fundamento de la religión es el miedo y la angustia. El fundamento del cristianismo es el amor
“No tengáis miedo, vivid en paz”

06.08.2019 Tomás Muro Ugalde

El miedo.
El diccionario de la Real Academia dice que el miedo es la perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario.
El miedo es un sentimiento -¿una emoción?- negativo ante un peligro real o supuesto, presente o futuro.
Variantes del miedo son el terror que puede tornar irracional el o los comportamientos.
La angustia es más difusa, más inconcreta y más profunda. Se trata de un estado de ansiedad “generalizada”. Es un síntoma existencial que no depende de la riqueza o pobreza, de la salud o enfermedad. De hecho sufren angustia el rico y el pobre, el sano y el enfermo, el ignorante y el culto, el hombre y la mujer.

El miedo y sus variantes son como un mecanismo de defensa ante los peligros de la vida. Cuando sentimos miedo o angustia nos replegamos, a veces buscamos salida, a veces huimos. En ocasiones El miedo nos bloquea, nos deja paralizados. Nos quedamos en nuestros “cuarteles de invierno” por la que pueda venir.
¿Habrá alguna persona que no haya sentido miedo o angustia ante un problema, ante una enfermedad, ante la muerte?

Si bien no siempre, pero en estas cuestiones tienen mucho que decir la psicología, tal vez la medicina, pero también la bondad, la cercanía, la familiaridad empatía tienen mucho que decir y hacer. El miedo y la angustia son problemas que encuentran un buen tratamiento en la confianza, la amistad, la fe.

El miedo en el Nuevo Testamento. (El miedo aparece con frecuencia en el NT)
El lago, el mar es sitio de peligro y la barca (la Iglesia naciente) atravesó como pudo diversas tormentas en las que los creyente sintieron miedo y angustia. Pedro sintió miedo en el mar y se hundía. (Mt 14,26ss). ¿Y quién no siente miedo en las travesías de la vida? Cuando Cristo está presente en la vida de la comunidad y de los comuneros (creyentes) se hace la calma (Mt 8,26). Cuando la misericordia y el amor de Dios se están haciendo presentes en la Iglesia con el papa Francisco, sentimos un cierto alivio) A veces las instituciones y las personas de poder infunden miedo y funcionan amenanzando, Los padres del ciego del Templo no se atrevían a hablar por miedo a los judíos del Templo (Jn 19,38). Las instituciones eclesiásticas y algunos de sus representantes con sus modos de actuar han infundido miedo y desesperanza José de Arimatea fue un hombre valiente y, al mismo tiempo, con miedo pues pide a Pilatos el cadáver de Jesús para darle tierra. (Jn 19,38). ¿Nos haríamos cargo de un ejecutado en una pena de muerte? Tras la muerte de Jesús, los discípulos estaban encerrados por miedo a los judíos (Jn 20,19). Cuando Jesús no está en mi vida, en nuestra vida eclesial, vivimos encerrados y con miedo.

También nosotros, pues, tenemos miedos de todo tipo: miedo ante el futuro: a que no nos llegue el dinero, el sueldo – la pensión, miedo a la enfermedad, a la muerte, etc.
Podemos sentir miedo ante las instituciones. A mí que no me quiten el puesto de trabajo o el cargo eclesiástico – político que tengo. En la vida política esto lo vemos todos los días, también en la vida eclesiástica: cargos, potestades, miedos a no medrar o a perder el puesto. Por eso sentimos miedo ante las instituciones eclesiásticas: que el “obispo no me toque” o vamos a ver si me “asciende”.
También hemos vivido otros miedos más profundos y traidores: miedos y angustias de tipo moral-religioso. ¡Cuánto daño y angustia ha infundido la moral que hemos recibido!

“El fundamento de la religión es el miedo”, el fundamento del cristianismo es el amor y la paz.
También podemos sentir miedo porque vemos peligrar la salud: ante una enfermedad, la decrepitud de las fuerzas, las capacidades. ¿Quién está libre de un cáncer, un infarto., un Alzheimer? Miedo ante la muerte.
Nos puede pasar de todo en la vida. El miedo es la otra cara de la moneda de la vida.

Jesús insiste: no tengáis miedo. Vivid en paz.
Jesús seguro que sintió miedo en su vida. Era hombre y en muchos momentos las cosas “le venían mal dadas”: de hecho lo buscaron para despeñarlo por el barranco. Jesús fue audaz y valiente, pero sintió miedo ante los fariseos (la ley del pueblo), ante Herodes, ante los sacerdotes del Templo (la banca), Jesús sintió miedo ante la cruz: la víspera de su muerte sudó sangre en el huerto de los Olivos y en la cruz se sintió abandonado. Muchas realidades le tuvieron que infundir miedo.
Sin embargo, a Jesús no le bloqueó el miedo. Fue un hombre libre y, por tanto, un hombre de calma y de paz. No perdáis la calma, confiad (Jn 14,1-12). No temáis a los que pueden hacer daño al cuerpo, pero no pueden tocar la vida y los valores (Mt 10,28). La paz os dejo, mi paz os doy. No se turbe vuestro corazón, no tengáis miedo. (Jn 10,27). no temas, pequeño rebaño. Para un creyente vivir sin miedo es confiar (creer, fiarse) en Dios, vivir en la paz de Dios. Toda la primera lectura de hoy (Hebreos) está impregnada de confianza, de fe en Dios: Abraham y Sara en situaciones imposibles se fían y viven en la paz de Dios.

La paz en el plano personal es la integración y armonía de la existencia.[1] Dejar, descansar toda nuestra existencia en manos de Dios. Hay una expresión popular que creo recoge bien este sentimiento: que sea lo que Dios quiera. Una enfermedad incierta, puede ser fuente de gran preocupación. Un superior, un político o un obispo despótico y tirano pueden hacer daño, pero mi vida no descasan en ellos, solamente en Dios descansa mi vida (salmo 61) y ahí encuentro la paz. Estas cosas son más para pensarlas y vivirlas en nuestro interior, que para decirlas. Nos pase lo que nos pase que no nos pase sin el Señor.

Seamos gente que sembramos calma.
En nuestros convivir y transcurrir seamos gente de calma. No infundamos miedo, sino serenidad. Muchas veces somos un manojo de nervios y transmitimos angustia, ansiedad. No encendamos el ventilador y aireemos enseguida litigios, defectos, malos augurios y chismes. No seamos un vulgar Internet que airea todo lo que recibe. Juan XXIII decía aquello: no seamos profetas de calamidades.
El Seños nos dejó su paz, la paz os dejo, mi paz os doy. No temamos, comuniquemos paz. No temas, pequeño rebaño. No perdáis la calma. Dios Padre nos lleva al Reino.

Transcrito de “Religión digital” para “EL guardián del Areópago”

¿Pretende del cardenal Müller minar “la sucesión de Francisco” al papado.

1º) No es secreto para los que siguen atentamente el anecdotario clerical, fuertemente incrementado en el pontificado de Francisco, dado su estilo de Gobierno, que las relaciones de uno de los sectores más cercanos, y sensibles, al trabajo pastoral del Papa, no son ni cordiales, ni fluidas, ni fáciles, y, lo que es peor, mucho peor, ni leales. Esto último llama la atención de todos los que nos interesamos por el pastoreo universal del obispo de Roma. No nos escandaliza ni siquiera un duro espíritu crítico hacia el más responsable de los pastores de la Iglesia, pero sí la deslealtad de aquellos que, por su peculiar y personal implicación en el trabajo de ayuda y asesoramiento al Pontífice, en lugar de llevar a cabo tan digna tarea, se dedican a poner todas las trabas posibles en la actividad papal. Un claro ejemplo de este trabajo, que en otros tiempos y con otros papas , era de zapa y sigiloso, pero ahora obscenamente abierto y público, son las declaraciones, “urbi et orbi”, en todas las cabeceras de prensa más afines a los temas eclesiásticos, del influyente, y suponíamos que un gran hombre de Iglesia, y de mente preclara, lo que nos vemos obligados a poner en sofá, del cardenal Müller, quien se ha atrevido a afirmar que la Iglesia, en el momento actual, tiene un papa “herético”, con un cierto coro de palmeros que lo apopan y le hacen de altavoz.

2º) No puedo entender, de modo alguno, que un cardenal de tan reconocido prestigio como el ex Prefecto del Santo Oficio haya podido perpetrar esa osada barbaridad. Y lo curioso, y preocupante, y casi perverso, es que en lugar de que esta actitud abiertamente opuesta a un hombre generalmente bien acogido, venerado, respetado y casi idolatrado por los más pobres y miserables de la tierra, socave la consideración de excelsitud que los eclesiásticos suelen dispensar a los cardenales, vaya creciendo el número de los que consideran a Müller, ¡tal vez desgraciadamente!, un profeta del futuro. Pero puede ser  que tanto a los interesados secuaces de los elegantes  y bien perfumados “Príncipes de la Iglesia”, como a éstos mismos, – ¡mas príncipes de un Rey crucificado!-, los pobres les repelan, y haga aumentar el número de los que confían en algún plan que salga del talento maquiavélico del cardenal alemán. Porque el hechos es que inequívocamente el número de los desafectos y resistentes al pontificado de Francisco va  creciendo. Y aunque nuestros obispos lo quieran ocultar, y lo disfrazan muy bien, no hay más que seguir unos cuantos domingos  la misa por televisión para comprobar, que obispos, y curas, con rarísimas excepciones, presiden una celebración pura, total, y tristemente, preconciliar. Porque ésta es una constatación indudable: los que están contra, o no están muy a favor de Francisco, es que no han digerido e Concilio Vaticano II.

3º) Ahora el caballo de batalla se encuentra en la preparación, y muy próxima celebración, del Sínodo Pan-Amazónico, en el que parece se va a dirimir muy seriamente la obligatoriedad del celibato eclesiástico para los clérigos de esa zona. Y, para los demás curas de la Iglesia, ¿qué? No me puedo contener, así que voy a denominar, a los que plantean este problema, de infantiles, inmaduros, e hipócritas. No pienso que el clero católico tenga que ser tan niñato como el significado que se desprende del dicho popular, u poco irreverente, de “culo veo, culo quiero”. Quiero recordar a los que piensan así de corto, el aforismo jurídico latino, “máxima ecualitas, máxima inuria”, (máxima igualdad, máxima injusticia). Pero es que los que trinan contra la posible, y deseable, liberación del celibato, cometen varias contradicciones:

1ª) EL celibato no es ninguna norma que proceda del Evangelio, pues en él se habla de la “suegra de Pedro”, y solo tienen suegra los que están casados. Es, por tanto, una ley puramente eclesiástica, que solo se impuso de verdad como tal, después del Concilio Lateranense IV, más o menos, y muy a medias, y, sobre todo, con el Concilio de Trento, es decir, esa norma no fue apodíctica, ni totalmente exigible, durante quince años.

2ª) Y más: el celibato no es una ley universal. A los “presbíteros católicos” de la Iglesia Católica Oriental no les obliga, ni nunca los ha obligado.

3ª)  Y no hay sino abrir el Nuevo Testamento (NT), para certificar, las disposiciones alusivas a este tema, que aparecen en sus líneas.

Timoteo 3, 2-5: “Es, pues, necesario que el epíscopo sea irreprensible, casado una sola vez, sobrio, sensato, educado, hospitalario, apto para enseñar. Ni bebedor ni violento, sino moderado, enemigo de pendencias, desprendido del dinero, que gobierne bien su propia casa y mantenga sumisos a sus hijos con toda dignidad; pues si alguno no es capaz de gobernar su propia casa, ¿Cómo podrá cuidar de la Iglesia de Dios?” .. Los diáconos sean casados una sola vez y gobiernen bien a sus hijos y su propia casa”.

Tito, 1,6: El candidato debe ser irreprochable, casado una sola vez, cuyos hijos sean creyentes, no tachados de libertinaje ni de rebeldía.

4º) Está claro que llamar al Papa Fancisco herético tiene mucho más alcance que el puro insulto, tan desabrido, y tan medieval, cuando a veces obsequiaban al Papa con esos piropos. Es bastante evidente que el cardenal Müller de memo tiene lo justo, y de ingenuo, nada. No se habría atrevido a soltar una andanada tan grave si no tuviera claras dos cosas: a), que hay muchos pesos pesados en la jerarquía eclesiástica que lo apoyan y lo siguen como una especie de gurú; y b), que no soltaría una bomba tan destructiva si no buscara un objetivo muy alto. Y hablando de “bomba destructiva”, está bastante claro que de eso se trata: de minar, afear, y tachar de auténticamente peligroso el modo de gobernar la Iglesia de Francisco para ir preparando a los cardenales propensos, que los hay muchos, a buscar un Papa lo más alejado posible de las prácticas de Francisco, y preparar así el futuro Cónclave.

Yo me atrevo a dar un consejo al valiente papa porteño: que no por venganza, por la que jamás actuaría Francisco, sino por amor a la Iglesia, y con el fin de evitar un brusco, repentino, y arriesgadísimo giro de timón, catastrófico para la Comunidad Eclesial, creara tantos cardenales como le sea posible entre obispos y presbíteros de toda la Iglesia, que conozca y sepa, contra todo tipo de treta hipócrita, que las puede haber, de su espíritu indudablemente conciliar, en número suficiente para abortar la idea de buscar un papa contrario a la línea del actual. ¡Hazlo, Francisco!, por amor a tu Iglesia.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara