¡Dos nos libre!

  1. A juicio de Santiago Cantera, Prior del Monasterio del Valle de los Caídos, el patriotismo es “una virtud de la Ley Natural” y, de ahí, que tengamos “el deber moral de procurar el bien de España”
  2. La patria es “la prolongación de la familia”, una “persona moral” y “hay que sentir por ella lo que se siente por los padres”
  3. El monje benedictino llama ‘raza cósmica’ al “abrazo de mestizaje con los pueblos indígenas bajo el abrazo redentor de la Cruz”.
  4. Porque se cuestiona su propia existencia, (de España),  se menosprecia su Historia, se duda de ella como proyecto común y se han socavado los pilares del orden moral que fundamenta la vida en sociedad”.

(Lo que está entre comillas y con letra cursiva es cita literal de Santiago Cantera, actual prior del Valle de los Caídos)

He aquí unas afirmaciones de Santiago Cantera, el prior de la abadía benedictina de La Santa Cruz del Valle de los Caídos. Procuraré comentar sus afirmaciones por orden numérico.

1º) El concepto de “Ley natural” es, en los días de hoy, muy controvertido. Los clásicos fundamentaban esta ley en la providencia de Dios, y esta argumentación alcanzó su cenit en la Edad Media, de tal manera que santo Tomás de Aquino así la cataloga: “la ley natural no es otra cosa que la participación de la ley eterna en la creatura racional [Santo Tomás de Aquino, S. Th. I-II, 91, 2, c]. Aristóteles, sin embargo, gran inspirador de Tomás de Aquino, afirmaba, sobre la conciencia, y el conocimiento, que el ser humano nace con la conciencia “tanquam tabula rasa“, aunque él lo decía en griego, pero yo me lo aprendí en latín. Y esto quiere decir que no hay ninguna predeterminación natural que afecte el conocimiento humano. Mas o menos es lo que se piensa en la época moderna, por lo que hay la tendencia a negar la prevalencia, tanto cronológica, como biológica, como metafísica, de la naturaleza sobre el aprendizaje. Y lo mismo sucede con el “derecho natural”. Podemos resumir el tema, en lo que nos interesa para hoy, así: en los asuntos de la naturaleza física, en todas sus vertientes, es “Ley natural” la que siempre se ha comportado igual, y así has sido observado, en el paso de los siglos. La ley de a gravitación universal, y las que descubre la ciencia, tienen esa característica. Otra cosa es la pretensión de que hay una “ley natural” que rige también para el conocimiento, y el comportamiento humano, algo en lo que predomina, y convence más, la teoría aristotélica de la tabla rasa, y de que las leyes que llamamos morales, o éticas, el hombre las aprende por aprendizaje, mientras va, al mismo tiempo, creando y cultivando la cultura, parte importante de la cual es la “cultura jurídica y la ética”. Así que, contradiciendo la teoría del prior del Valle de los Caídos, el amor a la patria entra dentro de los comportamientos nítidamente humanos, y no puede estar sujeto a una ley natural previa. Además, hay que matizar el concepto de Patria, que se suele definir como la “tierra, el entorno vital de los padres y antecesores“, hasta un tope de tiempo generalmente muy amplio, y distinguirlo del Estado, que, en comparación con la Patria, concepto casi biológico, es una institución realmente reciente, y que pasa por vicisitudes que dependen, no de predeterminaciones naturales, sino de decisiones socio-político-jurídicas.

2º) La Patria, como prolongación de la familia, no deja de ser un concepto voluntarista, y sentimental. Además, ¿de qué familia habla D. Santiago, de la politeísta de. Antiguo Testamento, de la familia, romana basada en la relación afectiva del matrimonio, y en el sistema de poder que permitía la esclavitud, en la familia victoriana, con toda su carga de hipocresía, en la familia moderna, que puede ser monoparental, hétero o homosexual, etc.,? Porque lo que deducimos de las afirmaciones del prior es que sólo acepta la “ley natural” para la compresión y el desarrollo conceptual de la institución matrimonial, algo que solo sería aceptable por los católicos, ni siquiera por los cristianos que se quieren regir por el Evangelio, y respetuosos de la legítima autonomía de la sociedad civil, y su derecho positivo. ¿Y quién es Don Santiago Segura, o el mismo Magisterio de la Iglesia, para mandar a los seres humanos que amen a la patria como a sus padres?

3º) La raza cósmica. El concepto es muy bonito, pero como todas las entelequias utópicas, no pasa de una ilusión grandilocuente de una españolidad vetusta y sobrepasada, que sigue celebrando el “día de la raza”, y ensimismada en el delirio patriótico de una Historia, que efectivamente, ha sido, y lo sigue siendo, muy grande, pero que no necesita recreaciones pseudo literarias para sentirnos orgullosos de ella.

4º) “Porque se cuestiona su propia existencia, (de España),  se menosprecia su Historia, se duda de ella como proyecto común y se han socavado los pilares del orden moral que fundamenta la vida en sociedad”.  Esta proposición la he transcrito entera, porque me parece que es la que más refleja la actitud y el sentimiento moralista del monje benedictino, en lo que resulta un fiel reflejo de una visión pesimista de la sociedad, en esta caso española, e incluso, la de todo el mundo, muy diferente y alejada del maravilloso equilibrio de las enseñanzas el Concilio Vaticano II, del que, evidentemente, el prior de Cuelgamuros no es uno de sus más eximios ni representantes ni seguidores. Iré refutando las tres afirmaciones:

a) Se menosprecia su Historia. Toda persona sensata sabe que la Historia es tan compleja que nadie la sabe ni la puede contemplar entera, ni de una persona, cuánto menos de una colectividad como una nación, en esta caso, España, que ha pasado por tantas vicisitudes, y ha sido contemplada por tantos y tan diferentes testigos: vencedores y vencidos, poderosos y vasallos, privilegiados y desheredados, clarividentes y romos. Lo que indica el también historiador benedictino es que, desde su punto de vista, los que ven la Historia de España de manera diferente a la suya, lo único que hacen es un menosprecio de lo que para él talvez son grandezas, y para el otro observador no son ni tantas ni tales.

b) “…se duda de ella como proyecto común”. En primer lugar, hay que dejar bien claro que todo ser pensante tiene libertad para observar, y desde su punto de vista, y según las conclusiones de su observación, opinar, también de modo diferente de la doctrina oficial. Un ejemplo: en tiempos del franquismo se nos enseñaba en la escuela que unidad española, de todo su territorio, y sus reinos, sucedió en 1492, con la toma de Granada por los Reyes Católicos. Algo que es rigurosamente falso: el rey navarro Enrique III de Navarra, el de la famosa frase, para poder ser también rey de Francia, “París bien vale una misa”, y fue rey de Francia y Navarra hasta su muerte en 1610. Sólo después de la Revolución francesa, de 1789, Navarra pierde su categoría de Reino. Pero hasta bien entrado del siglo XIX tuvo el privilegio acuñar su propia moneda, y de gestionar y cobrar sus propios impuestos. ¿Se va a incomodar el monje benedictino con estos datos, rigurosamente históricos, y admitidos ¡hoy por todas las corrientes, porque hay documentos probatorios en los archivos de Navarra?  Es decir, la unidad española con los Reyes Católicos no solo es una entelequia, sino una gran mentira, interesada, ¡claro está!, para el concepto, en la época del dictador, de la España Imperial. 

c) “… se han socavado los pilares del orden moral que fundamenta la vida en sociedad”. Choca muchoy a mí me indigna y me enoja, por decirlo tan suavemente como los latinos, que un prior benedictino, en un monasterio propiedad del Estado española, que podía perfectamente anular la concesión que, de acuerdo con las dos partes, se concedió al final de los años cincuenta, no se diera cuenta de que los pilares del orden moral solo se han socavado con la libertad democrática, y no lo notaran los benedictinos, quienes, durante todos los años del Gobierno del dictador cruel, injusto, lo recibieron con honra, para celebrar los aniversarios de la muerte de José Antonio Primo de Rivera, en la Basílica del Valle de los Caídos. Y Franco sí, según todas las apariencias, y el consenso de, por lo menos, la mitad de los españoles, ese gobernante sí, fue actor de un gravísimo “delito de rebelión”, a quien, después de cuarenta años de su muerte, el señor Prior de la Abadía del Valle de los Caídos, pretende, a toda costa, que se siga exaltando y reverenciando. No se escandalice, señor prior, de la degradación del orden moral de nuestra sociedad, porque quien calla ciertas cosas verdaderamente monstruosas, y se escandaliza d otras menores, bien puede caer en los que los moralistas llaman “escándalo farisaico” .

Así que solo confiamos en que el Señor nos saque de este desbarajuste que pinta nuestro apreciado Prior. Efectivamente, ¡que Dios nos libre!

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara  

 

EL Constitucionalismo de las derechas y de muchos periodistas

Acabo de apagar la tele. Estaba viendo el programa “Al rojo vivo”, de la sexta, y me he levantado indignado. Ha habido varios motivos especiales que han alimentado mi indignación. Los iré enumerando:

), Un discurso intolerable de Albert Rivera a sus incondicionales 

a) Estoy harto de las insidias, acusaciones, insultos, que el mal político que es Rivera suelta cada vez que habla. Ya afeé su última, y triste y inventiva de “La banda de Sánchez” en mi último artículo de este blog, del día 25 de este mes de Julio. El término “banda”, aplicado al grupo de asesores, ministros, técnicos, y otros ayudantes de un presidente de Gobierno, en este caso, de nuestro país, España, es clara, diáfana, y sin discusión, ofensivo. Nuestro presidente de Gobierno, actualmente, en funciones, no está rodeado de una banda, como no lo has estado ninguno de los presidentes de nuestra Democracia. Y si había un cierto sentido, totalmente anti constitucional, pero comprensible dada la tremenda ignorancia de nuestro pueblo en teoría política, en los reproches a la obtención de la jefatura del Gobierno a través de una “Moción de censura”, siendo tachado de okupa, y con todo tipo deotras lindezas. Ahora, en sus diatribas al señor Sánchez, el eterno aspirante al poder, Albert Rivera, se olvida de cambiar de “chip”, y recordar, también a los adeptos que le aplauden tanto, ¡y no sé por qué!, que el actual candidato a la investidura, ya no lo es por mor de una “Moción de Censura“, sino por los votos de más de siete millones y medio de votos de otros tantos ciudadanos españoles. Éstos no deben de pensar lo mismo que el presidente de Ciudadanos, pero tanto insistir este señor en temas totalmente desviados y peregrinos, nos va a llevar a pensar que no cree mucho en la Democracia, o que solo cree en los votos que él recibe.

b) En el discurso que comento, ha insistido en el tema de Navarra. Mientras no pueda demostrar  de manera incuestionable, que el PSN, (Partido Socialista de Navarra), ha pactado con Bildu, que se guarde las diatribas, y los insultos. Como cuando afirma que el PSOE pacta con los nacionalistas, hasta cuando esta acusación era un ataque directo a la inteligancia, si es que sabe qué es lo que esto significa. Un ejemplo de esta bizarra equivocación: afirmar la connivencia de los nacionalistas con el PSOE, cuando acababan de derribar sus presupuestos, obligando al presidente a convocar elecciones. Además, el constitucionalista Rivera no hace otra cosa que bramar contra el Tribunal Constitucional, cuando éste no retira el sello de constitucionales a los partidos que él llama “nacionalistas”, que quieren destruir, o dividir a España. Otra cosa que no demuestran. Y otra actitud, o tal vez sea olvido o ignorancia, que comenté en mi artículo “Lo que se puede oír en una sesión de investidura” es la que tuvo Albert, al afirmar que el PSN, se había aliado con “presuntos delincuentes”, expresión anti constitucional a todas luces, refiriéndose a los de Bildu, y acusándolo también, por extensión a Sánchez, de facilitar al PNV su intromisión en la Comunidad Foral de Navarra.

Aquí solo tengo dos opciones: o ignorancia del señor Rivera, o tentativa de corregir no al Tribunal Constitucional, sino a la propia Constitución española. Fueron los redactores de la Constitución, que debían de ser “Padres de la Patria”, que no de Navarra, mi tierra, los que cometieron, en mi opinión, el terrible error de introducir en nuestra Carta Magna  la “Disposición Transitoria 4ª” de la Constitución, que reza así: “1. En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el Art. 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos.”  Y repito el texto que ya coloqué en el artículo que he citado para que mis lectores se enteren bien, aunque no lo hagan los electores del PP ni de Ciudadanos. Es to quiere decir, presidentes del PP y de Ciudadanos, que ni PNV, ni Bildu atentan contra la Constitución cuando procuran inmiscuirse en la política de la “Comunidad Foral de Navarra”, en vistas de agilizar su incorporación al “Consejo General Vasco”, que fue sustituido por la actual Autonomía de Euzskadi”. Está muy claro que estos señores de los partidos de la Derecha no están habilitados ni jurídicamente, ni por medios cognitivos, si antes no se estudian muy en serio la Constitución española.

2º) Una tertulia sin especialistas.

Han siso dos los programas de los que me he retirado indignado ha sido esta mañana, del “Las mañanas de la uno”, en TVE., y “Al rojo vivo”, de la sexta. La altura de las intervenciones de los tertulianos, por decirlo suavemente, dejaban mucho que desear. Cuando he pasado a la sexta, en “El Rojo vivo”,  he tenido que tragar más de lo mismo. Solamente uno, de este programa, de quien no recuerdo el nombre, pero que frecuentemente me parece el más agudo y exacto, era lógico y sólido en sus argumentaciones, los demás iban siempre a cazar mariposas. Son muchas las carencias que podría apuntar, pero destacaré dos:

a) Los periodistas de tertulias no suelen apuntar los fallos argumentales de los políticos, ni las acusaciones sin pruebas, así como no es difícil ni raro encontrar artículos en ese sentido en los periódicos serios.  Hoy mismo, en el programa que comento, de “Al rojo vivo”, han conectado con el discurso de Rivera a su guardia pretoriana, y no se les ha ocurrido contradecir algunas de las afirmaciones, que eran muchísimas, inexactas, o del todo sin sentido en las acusaciones del presidente de Ciudadanos. Todavía no he oído a ningún tertuliano, destrozar la última y bizarra invención de Rivera, su famoso concepto de “banda”, del que he hablado más arriba, y que constituye una ofensa inaceptable por estúpida y desubicada, no solo al jefe de la banda, que no es ningún mafioso, mientras el fiscal de Rivera no lo demuestre fehacientemente, sino a todo un Gobierno, lo que sería un baldón para un país. A mi me duele que sea quien sea el presidente del Gobierno, y del partido político que sea, alguien se sienta, indebida e injustamente, habilitado para conspirar contra su fama y su honorabilidad. Además de que el líder de ciudadanos, que está perdiendo algunos de sus hombres más libres, autónomos y preparados, ¡por algo será!, olvida que no han sido unos círculos conspiratorios los que han proporcionado la infame banda a que se refiere, sino el pueblo español, en el ejercicio democrático de una elección limpia. ¿O está insinuando que no lo ha sido? De cualquier modo, me parece bochornoso que nadie en las tertulias, que constituyen la información que llega más o menos al pueblo sencillo, ¡nadie!, haya afeado esa actitud intolerable de Rivera. 

b) Muy brevemente. Ese muchacho bastante joven de quien he dicho que me parece sensato y muy preparado, ha explicado a sus contertulios que las derechas están exagerando el sentido de la intervención de H. Bildu en la investidura de la señora Chivite como presidenta de la comunidad de Navarra. Y lo ha argumentado así: el grupo de PSOE, y los partidos que lo apoyan, tienen  23 escaños, mientras que los de Navarra Summa son 20. Pero aun así, no son suficientes para la investidura. Y aquí viene la colaboración de Bildu. Pero a diferencia de Vox, que no solo es necesaria para la Investidura de las derechas, sino para todo el período legislativo, su necesidad decae con la Investidura. Así lo deben de marcar los Estatutos navarros. Pues bien, un colaborador frecuente en el programa, conectado poco después por teléfono, ha demostrado, o bien no escuchar el programa, o, que la explicación de su colega se la ha pasado por el forro, porque ha insistido: “EL problema es igual. Bildu será necesario para toda la legislatura”.  (Nota: pero ni una crítica ni reproche a la ayuda indispensable de Vox para todo el período. Así de neutrales y objetivos son algunos tertulianos).

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

La banda del (¡no tan!)señor Albert Rivera

Hace ya unos cuantos años empezamos a oír hablar de un joven catalán, llamado Albert Rivera, que había fundado un partido político, catalán, liberal, regenerador de la política, y, en apariencia, modelo, su fundador, de niño bien, educado, fino, incapaz de salirse de tono, y el partido, una agrupación aseada, nutrida de jóvenes idealistas, pretendiendo cambiar el rumo de la política, española, comenzando por Cataluña. De hecho el partido era tan catalán que no estaba compuesto por “Ciudadanos”, sino por “ciutadans” , algo que en un cierto momento fue comentado con sarcasmo por ese líder de la ironía política que es Rafael Hernando, del PP. 

Que por qué he titulado el artículo “no tan señor”, por la siguiente razón: hace tiempo que se busca a ese Albert del inicio de este artículo, moderado, templado, equilibrado, educado y afable, pero no se le encuentra. Se ha convertido en un “no tan joven” cuarentón, desabrido, faltón, maleducado, destemplado, huraño y perpetuamente tenso. En esta sesión de Investidura se ha sacado de la manga una expresión que, por lo visto, le hace mucha gracia, pero que como suele suceder, no tiene ninguna, y que la aplica al señor Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones, y candidato a la investidura, para, supongo, explicar las malas compañías delas que se rodea el actual inquilino de la Moncloa. La expresión es “la banda de Sánchez“, que viene a sustituir por unos días a otro epíteto nada apetecible como “el sanchismo”. A mí, de este muchacho otrora tan formal y modoso, me incomoda casi todo: ese tono insultante, ese aire de matón del hemiciclo, que da la impresión de pugnar en cada intervención por adelantar y vencer a Pablo Casado en malos modos e impertinencias. Hace muy bien éste en no acompañar al líder del partido de evadidos en esa carrera a ver de quien la dice y la hace más gorda. No sé por qué ni para que ha emprendido Rivera esa deriva sin norte ni oriente, raudo y veloz a ninguna parte.

He seguido con interés, a veces con perplejidad, otras con emoción, como cuando el lunes asistimos a una “impresionante demostración de madurez democrática”, como la llamó el profesor y ex magistrado Javier Pérez Royo en Eldiario.es del martes. El gran jurista estaba tan emocionado que se atrevió a afirmar que, por primera vez, se había ofrecido a los españoles pendientes de la Televisión y la radio una sesión de investidura verdadera, sin trampa ni cartón, dejando aparecer y lidiar en la palestra del hemiciclo de las Cortes la variedad y riqueza de los pueblos y de los ciudadanos de España, sin tapujos, ni falsos pudores, ni escándalos de pacotilla. Y eso mientras tertulianos, y políticos sin fuste ni percepción profunda de lo que sucede delante de sus ojos, o se lamentaban del lastimoso espectáculo, o asistían desconcertados a una escena de magnífica y espectacular grandeza casi dramática. Pero hay una cosa que me sorprende, y me incomoda: que ni políticos, ni periodistas, ante faltas de respeto, y diatribas llenas de mentiras, o, por lo menos, de aseveraciones no demostradas, no se atrevan a señalar a los que así actúan su comportamiento injusto e inaceptable.

Por ejemplo, ¿No hay nadie entre los asesores de Albert Rivera que le aconseje dejar de usar la palabra “banda”, que es común y más o menos neutra entre grupos de adolescentes, pero es insultante y ofensiva para los que ayudan a un presidente de Gobierno de nuestro país, mientras no se demuestre de manera incuestionable un comportamiento mafioso o delincuente? ¿Tiene el (no tan)señor Rivera pruebas irrefutables de que el “sí” señor Pedro Sánchez, honesto y honorable mientras no se demuestre lo contrario, tiene entre sus propósitos el vender o destruir España? ¿No se ha parado nunca el presidente de Ciudadanos, licenciado en Derecho, a pensar que no todo vale, ni es lícito en Política, y que algunas acusaciones pueden constituir difamación o calumnia? ¿Y no sabe el que pretendía regenerar la Democracia y la vida política en España, quién ha proporcionado al Presidente del Gobierno la “banda” que lo arropa, y ayuda en su tarea más que honorable de guiar la Política de este país? Pues han sido solo más de siete millones y medio de ciudadanos, tan dignos y amantes de España como Rivera y sus incondicionales. El señor Rivera, en su desvarío delirante y abyecto, ¿está insinuando, tal vez, que muchos ciudadanos españoles se han puesto de acuerdo para colaborar en la tarea de proporcionar una “banda”, que no será de santos, al señor Presidente del Gobierno, ahora en funciones?.

Y menos mal que, para llevarme la contraria del desinterés, y falso sentido de clan que parecen demostrar los políticos, ¡todos somos diputados”, el portavoz del PNV, ese partido más peligroso que el mismo diablo, según los muy demócratas de Vox, se ha encarado, eso sí, con humor y con clase, con Rivera, y le ha espetado: “Porque lo de Vds. (las tres derechas), más que una banda, ¡será un comando! Porque hoy, para vergüenza de los partidos autodenominados con autobombo “constitucionalistas”, han sido políticos execrados , y más que denominados, insultados injustamente de separatistas o independentistas, porque también tienen su existencia protegida por la Constitución, los que han demostrado responsabilidad democrática e interés porque en España se instalara un Gobierno que echara a andar, y a enfrentar tantas tareas que tiene pendientes nuestro país.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Los santos oficiales

(Fiel a mi idea de proponer artículos de contenido muy similar a los que escribo en mi blog “El Guardián del Areópago”, traigo hoy este de Antonio Aradillas, claro, valiente, con el que estoy totalmente de acuerdo. Aunque yo llamo, cuando he escrito sobre este tema, y lo he hecho varias veces,  “santos administrativos” a los que Aradillas denomina “oficiales”. Y los llamo administrativos porque los encumbra la Administración  de la Iglesia)

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“En los alrededores de las canonizaciones el dinero produce inefables ruidos” Antonio Aradillas: “Los santos oficiales están por las nubes. Son carísimos”

“El dinero logrado en calidad de limosnas, y además, indulgenciado, avalado con promesas o certezas de milagros o milagrerías, después de novenas, rezos, rosarios, penitencias y misas, no será lo que convierta a los cristianos/as en santos o santas”
“La simonía es uno de los pecados más burdos e indecentes de la “moral- inmoral” católica”
“En la Iglesia primitiva elevar a los altares fue competencia del pueblo santo”

25.07.2019 Antonio Aradillas
Relaté recientemente en estas páginas de RD que los santos-santos, es decir, los “”oficiales”, están por las nubes. Son caros. Carísimos. Entidades, pueblos, ciudades, colectivos, Congregaciones y Órdenes Religiosas…habrían de empeñarse largos años para resarcirse de las deudas contraídas en los procesos y celebraciones de las fiestas que lleva consigo la elevación a los altares de los “suyos”, por fundación, por devoción, o por el simple y “humilde” hecho de presentarlos ante el mundo entero como mediadores y ejemplos celestiales.
En esta nueva reflexión me limito a insistir sobre el tema. Los santos y las santas no pueden costar tanto dinero. Y menos, el dinero que se dice “sagrado”. El dinero logrado en calidad de limosnas, y además, indulgenciado, avalado con promesas o certezas de milagros o milagrerías, después de novenas, rezos, rosarios, penitencias y misas, no será lo que convierta a los cristianos/as en santos o santas.
En los alrededores de las beatificaciones y canonizaciones el dinero produce inefables ruidos, con certeras resonancias y seguridades de ser administrado por un tal Simón “el Mago”, quien ofreció bíblicamente dinero a los Apóstoles para que les diesen el don de conferirle el Espíritu Santo, hecho de donde procede el odioso término de la “simonía” o “compraventa deliberada de cosas espirituales o religiosas, especialmente de los sacramentos o cargos religiosos”. Conste que el de la simonía es uno de los pecados más burdos e indecentes de la “moral- inmoral” católica.
A los tiempos en los que vivimos y en sus esferas sociológico-religiosas, no acaban de imponérseles “en el nombre de Dios” las debidas restricciones en cuanto se refiere a patrocinadores, promotores e inversores en tareas beatificadoras o canonizadoras. Pese a sus buenas intenciones repetidamente manifestadas, el papa Francisco no decidió todavía acelerar los pasos que en tal dirección le exige el pueblo de Dios, y que dificulta el dicasterio romano correspondiente, en vías de revisión curial ya próxima.
Pese a sus buenas intenciones repetidamente manifestadas, el papa Francisco no decidió todavía acelerar los pasos que en tal dirección le exige el pueblo de Dios.
Así las cosas, y sin la puesta a punto de las severas señales de reforma prometidas a tenor del evangelio, las solemnes–solemnísimas ceremonias y celebraciones del Año Cristiano no sólo no edifican, sino que desedifican a la misma Iglesia.
En la Iglesia primitiva no fue así. El pueblo-pueblo era el canonizador, sin necesidad de procesos curiales, caros, farragosos y hasta discutiblemente cristianos, en no pocas y sonrojantes situaciones y casos, ascender-elevar a los altares fue competencia del pueblo santo, que ejercía la función y el ministerio de la “infalibilidad” requerida, al igual, o en grado superior, al del organismo competente de la curia romana.
Y este pueblo-pueblo, informado correctamente hoy acerca de la vida y milagros de algunos que ocupan sus nichos en los retablos de los templos, ha de efectuar largos e inhóspitos esfuerzos al rezarles y al pretender imitar sus ejemplos, de los que no todos de estos son imitables, sino todo lo contrario. Aducir aquí y ahora casos y cosas, no resulta mínimamente elegante ni caritativo.
En tal encrucijada ascética, a la vez que litúrgica y semi-canónica, es de alabar la decisión patrocinada por el Padre Ángel y sus “Mensajeros de la Paz”, quien en su flamante “parroquia” madrileña de san Antón, ha comenzado a “procesionar” y a venerar cuadros e imágenes de “santos sin retablos”, es decir, no canonizados “oficialmente”, a quienes sus “feligreses” de paso, o “itinerantes”, consideran como otros tantos ejemplos de vida, pastoreados con todas las garantías exigidas por el evangelio, aun cuando en el Código de Derecho Canónico y en sus periferias, se piense y se haga todo lo contrario, con intentos de “descanonizar” devoción tan popular.
¿Pero todavía es posible que solo, o fundamentalmente, puedan ser santos canonizados, los cristianos, y más si estos son “religiosos” y ricos, y no quienes no fueron ni siquiera bautizados?; ¿Acaso tendrán mucho más expeditos el camino aquellos/as a quienes se les atribuyen milagros y milagrerías, resultando ser esta tarea ciertamente abocada a interpretaciones de veracidad muy dudosa? ¿Quién canonizó a nuestro padre Abraham, y a profetas tales como Savonarola, Giardono Bruno, Lutero?
Quién a tantos otros profetas, a mujeres maltratadas, amas de casa, abuelos y abuelas, funcionarios al servicio del pueblo, médicos, enfermeras, bomberos, maestros, miembros de otras profesiones…en igual o mayor proporción a como lo fueran san Luis Gonzaga, Fernando III “el Santo”, san Estanislao de Koska, fundadores/as de Congregaciones, “mártires de la pureza”, y la mayoría de los últimos papas, obispos de Roma, por el hecho de haber sido elegidos por los respectivos cónclaves, superadas las desavenencias entre los cardenales de diversas tendencias o “cuerdas”?

(Trascrito de Religión digital para “El guardián del Areópago” por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara)

Dos lecciones de la sesión de investidura: una buena, y otra no tanto

He leído dos artículos: uno en “Eldiario.es”, “Lección de democracia parlamentaria“, de Javier Pérez Royo, gran jurista, que fue Rector de la Universidad de Sevilla, Magistrado del Tribunal Constitucional, y actualmente colaborador en publicaciones técnicas de contenido jurídico, y cotidianamente en el periódico que he citado. Y otro en Religión Digital, de Jesús Bastante, La Iglesia católica ya no existe… ni para Vox ambos con fecha de hoy, 24 de Julio de 2019. Y en los dos artículos he apreciado la presencia de algo que echo mucho en falta en las crónicas y  artículos periodísticos, y que no es otra cosa que sentido común, argumentos, profundidad, objetividad, y la máxima imparcialidad posible. Yo estoy ya más que cansado, estoy harto, del sectarismo de periódicos y periodistas, que antes de leerlos, ya sabes por donde van a caminar sus palabras y sus líneas. En mi opinión, estamos asistiendo a una deriva de degradación periodística, en los dos aspectos más importantes de la escritura: de la forma, y de contenidos. No entiendo cómo no les han enseñado en las facultades de Periodismo a escribir, y hablar, correctamente. Primero, correctamente, y, después, con claridad, elegancia y concreción. No entiendo cómo los medios escritos, que deben de contar con correctores, pueden dejar pasar expresiones comolos más mayores”, (por “los mayores”, en la palabra ya se encuentra implícito el “más”),en este área de trabajo“, (por “en esta área de trabajo”), o en periodistas deportivos la siguiente barbaridad repetida veces y veces, “este área del Madrid ha sido un caos”, (por esta área), etc. O entre ¿profesores?, “necesito que me entregues el actilla cuanto antes”,

Ahora lo que voy va hacer es, inspirándome en estos dos artículos, que me parecen dignos y válidos, hacer un comentario de lo que más me han insinuado sus títulos.

1º) “Lección de Democracia parlamentaria . El señor Pérez Royo, en contra del común sentir de periodistas escritores, y de tertulianos voceros, ha sabido ver la maravillosa escena de la sesión de Investidura del lunes, mañana y tarde, y en lugar de usar un estilo escandalizado de lo mal que habían hecho las cosas PSOE y UP, con su bochornosa puesta en escena en plena tribuna de las Cortes, ha recordado sesiones anteriores de investidura, y se ha felicitado del comportamiento ejemplar de los diputados, resaltando el hecho de que a presidenta de las Cortes no tuvo que hacer ninguna observación ni llamada al orden. No ha sido esa, por desgracia, la tónica en esas otras sesiones de Investidura, así como no era habitual que después de la participación de los dirigentes de cada grupo, de los “pesos pesados”, “el Congreso, apenas se había acabado el debate entre ellos, se producía una desbandada casi general en los escaños, quedando el hemiciclo más que semivacío”. Y sigue Pérez Royo, un observador atento y verdaderamente homologado: “La lección de democracia parlamentaria que ha recibido la sociedad española ha sido realmente formidable. En el debate se ha expresado la complejidad política de la sociedad española. Y se ha respetado y seguido con educación la expresión en sede parlamentaria de dicha diversidad. Todos los oradores han sido escuchados en silencio.”

Es una pena que pseudo analistas, guiados y obcecados con la carga de crispación y de desprecio a los dos partidos que entablaron realmente un enfrentamiento de envergadura, dejando aparecer, a través del verbo encendido de sus dos máximos dirigentes, las grandes diferencias que la Democracia auténtica puede cobijar en su seno, mientras ante nuestros ojos se desarrollaba una de las escenas más nobles que hemo podido vivir desde la transición. No siempre las cosas son como parecen. Incluso, el nacionalismo vasco y catalán, que en anteriores investiduras han ayudado a completar las de políticos del PSOE, o del PP, su mediación nunca como esta vez ha sido indispensable para que dos partidos de ámbito estatal se esfuercen por ponerse de acuerdo para poder presentar una alternativa de dirección política del país.

2º) La Iglesia ya no existe … ni para Vox. Es la conclusión a que ha llegado el agudo y avispado periodista Jesús Bastante, jefe de redacción de la revista “Religión digital”, uno de los portales  cristianos “on line” de mayor número de lectores, sobre todo en España y Latino América. He citado muchas veces a Bastante, y se trata de un informador que hace verdadero honor al nombre, porque su información es amplia, muchas vece casi exhaustiva, y va aderezada de un sentido crítico tan feroz como respetuoso, aunque la concordancia de ambos elementos sea harto difícil. En su artículo hay más de lamento, de sentimiento, casi de añoranza, que de crítica. Pero se ha dado cuenta de que en las últimas campañas electorales la Iglesia Católica, tan presente y protagonista en otras ocasiones, (recordemos la campaña del divorcio, de la despenalización del aborto, de la clase de Religión, del matrimonio homosexual, etc.), los temas clásicos de la polémica Iglesia Católica-España Izquierdista Laica, como escuela concertada, Revisión del Concordato, IBI, quejas al Vaticano, ni siquiera Caritas, ni …nada. La Iglesia católica, se ha vuelto irrelevante. Incluso, para la ultraderecha de Vox. Lo más próximo a una referencia a la Iglesia Católica ha sido, en la sesión de Investidura,  el recuerdo del presidente en funciones de la Exhumación de los restos del dictador Franco.

Ninguno de los líderes, Ni Pablo Casado, ni, por supuesto, mucho menos, Albert Rivera, tuvieron la más mínima preocupación por hacer alguna sugerencia de referencia confesional. Y no digamos Pablo Iglesias, que anda por otras coordenadas. Lo cierto es que la realidad católica ha pasado, sin pena ni gloria, por el que seguramente es el debate más relevante para el futuro próximo de nuestro país. Ha sucedido, ¡por fin!, lo que muchos sospechábamos pretendían los obispos, ¡hacerse invisibles! a la sociedad española. Enhorabuena a los premiados, (para Jesús Bastante, los obispos). Pero la Iglesia Católica, en e mundo del día a día, de las preocupaciones cotidianas, vitales y existenciales, ya no existe, … ni para Vox.

¡Qué pena! Es lo que ha conseguido un episcopado que lleva caminando en dirección contraria del Concilio Vaticano II desde el pontificado de Juan Pablo II. ¡Y que está dando, descaradamente, la espalda al papa Francisco!.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

         

 

Lo que se puede oír en una sesión de Investidura

1º) Pedro Casado. Últimamente el joven presidente del PP ha cambiado sus iras, y está dirigiendo sus andanadas más a los separatistas vascos, a los que llama terroristas, que a los independentistas catalanes. Y venga, o no venga a cuento, afea a Sánchez que busque colaboración y apoyo en un partido como Bildu, como afirma que ha hecho en el caso de Navarra, cuando todos sabemos que muy probablemente el Secretario General del PSOE no tuvo parte activa en el acuerdo que según Casado el PSOE, que no fue, sino el PSN, Partido Socialista Navarro, no quiso, por tercera vez, sacrificarse en beneficio del UPN, Unión del Pueblo navarro, marca del PP en Navarra, por el miedo, totalmente razonable a que sus votantes, del PSN, lo corriesen a gorrazos.

Pues bien, el señor Casado, presidente de un partido nacional español, ha hecho la siguiente afirmación: “Porque Vd. señor Sánchez, se ha a aliado a “presuntos delincuentes”, afirmación que constituye una verdadera barbaridad. Pero he observado que algunos españoles, muy españoles, constitucionalistas, ¡muy constitucionalistas!, demócratas, ¡muy demócratas”, ignoran, todavía, que nadie puede ser delincuente presunto, porque presunto inocente es cualquier ciudadanos, que no ha sido condenado.

2º) A Albert Rivera El presidente de Ciudadanos es muy dado a exagerar la dependencia política de Pedro Sánchez de los independentistas. Repite insistentemente el mantra de que el candidato a la investidura siempre se ha aliado con los separatistas, quienes durante mucho tiempo eran los catalanes, pero, de un tiempo a esta parte, ha cambiado de cómplices de lo que él llama traición a España, a la que el candidato quiere partir en dos, o a la que aspira a vender, y se ha encaprichado con los que él denomina terroristas del Bildu, quienes a los mandos del PNV pretenden, “contra la Constitución” inmiscuirse en la política de Navarra. No es la primera vez que escuchamos al fundador del partido de los Ciudadanos expresarse de modo igual o parecido, ocasión que me ha dado a mí la ocasión de dudar si el señor Rivera conoce tan bien como sus protestas constitucionales podrían dar a entender la Constitución española.

Porque de lo que no cabe la más mínima duda es que o disimula muy bien, cínicamente, o desconoce, de hecho,  la disposición transitoria 4ª de la Constitución, que reza así: “1. En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el Art. 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Órgano Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Órgano Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos.” No solo Rivera, sino que también, Casado, parecen ignorar que la posible “incorporación de Navarra” a la autonomía que después se llamó Euskadi está expresada en la disposición transitoria 4ª, como hemos visto más arriba. Así que cuando el PNV, o Bildu, u otra institución vasca se vaya inmiscuyendo en la política Navarra no hacen otra cosa que cumplir la Constitución, que redactaron unos padres que debían serlo de la Madre Patria, pero tan solo padrastros de Navarra. Algo que los jóvenes presidentes del PP y de Ciudadanos no deben de conocer.

3º) Pablo Iglesias. Me resultaría conmovedor, si no ocurriera que se me hace cansino, que un político tan claro, tan macho, tan directo, tan de pocos adornos, como el fundador de Podemos, estuviera hace semanas, por lo que se filtra hasta los medios, y acaba llegando a la calle, argumentando todo tipo de argumentos sin fundamento, para convencer al candidato a la investidura, y a todo el público televisivo, que estos días ha aumentado mucho, que el sistema de Gobierno conocido como de Coalición tiene una serie de normas y protocolos que, por lo visto, todo mundo conoce, y él, Pablo, lo explica con mucha pedagogía. Pero no es así exactamente. No existen normas tajantes ni fijas para la composición de un Gobierno de Coalición, ni números que expresen la ratio de integrantes de uno u otro partido, ni mención alguna a que los puestos deban de ser proporcionales a los votos adquiridos. Desde luego, nada que avale la seguridad con la que el director de a Razón, Francisco Marhuenda, en una intervención plena de voluntarismo, en programa de la sextaNoche del último sábado, en la que afirmaba que era una cuestión matemática el número de ministerios y cargos que el PSOE, inevitablemente, tendría que ofrecer a Podemos. No hay nada regulado sobre este tema, y la única norma a qué atenerse en nuestra Constitución es el artículo 51, que reza así:  Artículo 100: “Los demás miembros del Gobierno serán nombrados y separados por el Rey, a propuesta de su Presidente”.

Y me llama poderosamente la atención la incongruencia de muchos periodistas, que, dependiendo de quienes y del motivo, critican que el PNV, o los Catalanes, por ejemplo, soliciten una recompensa por una ayuda política al partido del Gobierno, y después se escandalicen, o cachondeen, cuando, en una acción decisiva y fundamental de formación del Gobierno, afeen a Sánchez que en asunto de tanta transcendencia, solicite visión de Estado no para proclamar Presidente del Gobierno a fulano de tal, algo que ya fue marcado por el Rey, sino, simplemente para que las elecciones lleguen a su fin, sobre todo si no hay otra alternativa de Gobierno.

Jesús Mª Urío Ruiz de vergara

     

(Mañana continuaré)

 

Comentario a la homilía del Arzobispo,-¡que no cardenal!-, de Toledo, el día del corpus, 2019

Comentaré los aspectos que D. Braulio más destaca, (y procuraré citar literalmente los títulos de cada apartado):

1º) “La Eucaristía, por tanto, no puede reducirse a un mero signo de comunión fraterna”.

A) Desde la aparición del movimiento italiano “Comunión y liberación” se ha puesto de moda en la Iglesia hablar de “comunión fraterna”. He preguntado muchas veces qué es lo que debemos entender por “comunión”, y no me ha quedado sino un concepto levemente voluntarista del interés de los miembros de la comunidad eclesial por conocer, valorar, estimar, y respetar a los otros miembros de esa comunidad, tratarlos bien, y evitar agrias discusiones y desvalorizaciones. Es decir, la “comunión fraterna” convertiría la comunidad cristiana en una balsa de aceite. No creo que estuvieran muy de acuerdo con esa caracterización ni Pablo, con su reciedumbre al afirmar “nosotros somos el cuerpo de Cristo”, o “Cristo es la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia”, como proclama lleno de convicción en su carta a los Colosenses. Y este convencimiento es perfectamente compatible con su bronca a Pedro, su disgusto con el retraso de Marcos, al presentarse para una misión, o con la terrible diatriba de Jesús, “manso y humilde de corazón” , a Pedro, que no entendía el sentido de la Pasión,  al que llegó a decir “apártate de mí, Satanás, porque eres para mí un escándalo”,  refiriéndose a que pretendía apartarlo de la misión trazada por el Padre. Comunión no es, si analizamos bien los comportamientos de Jesús y de los primeros discípulos una corriente romántica dulzona en el trato con los miembros de la Iglesia, y así no podemos denominar “comunión episcopal” al falso acuerdo de unanimidad para publicar algún documento de la Conferencia Episcopal, cuando todos sabemos que esa unanimidad es ficticia. Y no imitando la verdadera comunión fraterna de los apóstoles al reconocer las tremendas diferencias en el llamado Concilio de Jerusalén, en temas de enorme calado, que hubieran cambiado el futuro de la Comunidad de los discípulos de Jesús, si en vez de reconocer y aliarse con la verdad, hubieran practicado esa “Comunión fraterna” que consiste, en el fondo, en respetar el lema moderno “dejar hacer, dejar pasar“, es decir, no incomodar.

B) Es una triste reducción afirmar, como hace el señor arzobispo, que “la eucaristía … no puede reducirse a un mero signo de comunión fraterna”, y mucho menos si esa comunión es del estilo que se lleva en muchos ámbitos eclesiales pre conciliares. La eucaristía solo puede entenderse y explicarse acudiendo al sentido, a las palabras, y al mundo bíblico en el que vivían Jesús y los apóstoles, y que queda palmariamente claro en el contexto de la “Última Cena”, fuese o no fuese, como todavía se discute, la celebración de la Pascua judía. Pero desde luego, no solo la Eucaristía, sino todos los sacramentos, no se pueden entender, y explicar, por la tradición litúrgica de la Iglesia, si este respeto hace que generaciones enteras de cristianos hayan perdido aspectos esenciales del sacramento. (& el apartado A) del párrafo 2º)) Un ejemplo: no podemos conceder protagonismo en al Sacramento de la Penitencia a la confesión auricular de los pecados, cuando ésta no se comenzó a practicar hasta el siglo VI, y de modo extra sacramental, por miembros no ordenados con el Sacramento del orden, pues lo realizaban, para paliar la Ignorancia del pueblo, los legos de algunas comunidad  monacales. Para una verdadera y leal Teología de ese sacramento hay que investigar cómo fue recibido, y practicado, por la Iglesia primitiva, que destroza la importancia de la confesión verbal de los pecados a un ministro de la Iglesia, cuando para formar parte de la “orden de los penitentes” era preciso que los tres pecados considerados necesarios para la pertenencia a esa orden, (en la que también entró el emperador Teodosio, después de la matanza que ordenó en Tesalónica), tenía que ser públicos: el asesinato, el adulterio público, y la Apostasía, ésta también conocida por la comunidad, no realizada en lo profundo de la conciencia. el criterio fundamental era el escándalo que se podía transmitir a los paganos. (Alguien tal vez se pregunte por qué pongo este ejemplo del sacramento de la penitencia cuando estamos hablando de la Eucaristía, En el siguiente apartado, veremos por qué).

2º)Solamente en un clima de adoración, la celebración eucarística puede tener también vitalidad; … solamente cuando la casa de Dios y también la comunidad en pleno está continuamente imbuida de la presencia de Dios …

No puedo estar de acuerdo ni con el enunciado en negrita, que es como la titulación del párrafo, ni con la frase siguiente. Y, en verdad, me sorprende, que todo un señor arzobispo use expresiones que la Teología moderna, y la Liturgia Conciliar, no es que las hayan barrido, sino que las han desposeído del sentido en que los usa D.Braulio.

A) Se ha puesto de moda, en los últimos años, desde el final del pontificado de Juan Pablo II, pasando por el de Benedicto XVI, y ha llegado hasta nuestros días en círculos preconciliares de la Iglesia española, que cada vez parecen ser más, afirmar la importancia de la Adoración, teórica, y práctica. Aunque a una simple mirada histórica, es evidente que aquí la praxis se adelantó a la teoría. No puede ser posible que la adoración al sacramento de la Eucaristía sea una nota esencial, y primaria, sin la cual no “pueda tener vitalidad” el sacramento, si hasta el siglo XII bien adelantado no había sagrarios en las Iglesias, es decir, nadie había pensado que la Eucaristía era, además de para comerla, para adorarla. Tampoco es nada probable que a Jesús, con su fina sensibilidad judía para oler cualquier atisbo de idolatría, se le ocurriera enseñar a sus discípulos a adorar un trozo de pan. El pan es para ser comido, y el vino, para ser bebido, y el Señor lo afirma innumerable veces, sobre todo en el Evangelio de San Juan. Nunca dijo “si no adoráis este pan y este vino”, sino “el que coma de este pan y beba este vino, tendrá vida eterna”, y “no perecerá en el último día“. Es evidente, que la Eucaristía la celebró Jesús con sus discípulos, hombre y mujeres, como una cena, pascual o no; es decir, se la entregó como un banquete, para que la comieran y bebieran, no para adorarla. Todo el tinglado que hemos levantado en la fiesta del Corpus, sobre todo, en España, no es sino un ejemplo más de poca fidelidad al verdadero sentido evangélico de muchos sacramentos, para lo que sí se han proclamado hábiles los jerarcas, así como se retraen en el caso de la ordenación de mujeres, y, en los últimos tiempos, de la obligatoriedad o no de celibato, cuando es evidente, en las fuentes del Nuevo Testamento, que varios de los apóstoles de Jesús eran casados.

B)… solamente cuando la casa de Dios y también la comunidad en pleno está continuamente imbuida de la presencia de Dios

Me choca profundamente que en los tiempos que corren todo un señor arzobispo hable de los templos cristianos como “casa de Dios”. Puede ser que la sede toledana sea más convincente para caer en esta tentación, por su grandiosidad y belleza, y que esto sirva de atenuante para D. Braulio, pero es que obispos de sedes mucho más humildes, y curas de aldea, con su templo sencillo y pobre, también suelen emplear las palabra solemnes, “La casa de Dios”. Aconsejo  tantos obispos y curas, que todavía no se han enterado que la casa de Dios es, para los pobres mortales, el Universo entero, y que el lugar de las celebraciones de la Comunidad eclesial es “la casa de la Comunidad” que lean el artículo, claro, recio, y duro, de José Mª Castillo: “Ni Jesús fundó templo alguno, ni quería templos”; “Menos aún las solemnidades, la pompa y el boato de la corte imperial, que la Iglesia copió”. Y, todavía mejor, que lean los evangelios, y los Hechos de los Apóstoles, y verán que los primeros cristianos no tuvieron otros templos que sus casa, y escondidos en alguna catacumba, hasta la segunda mitad del siglo IV. Después pasó lo que pasó, que a partir del siglo V la jerarquía de la Iglesia se dejó tentar por “la pompa y el boato de la corte imperial, que la Iglesia copió”.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

 

Dos cardenales, erre que erre, contra el Papa: Gerhard Ludwig Müller, y Walter Brandmüller. (II)

3ª) El cardenal Müller define el documento del Sínodo de la Amazonía como una ‘herejía’. He aquí, por lo menos, una exageración. Normalmente, los Sínodos no se embarcan en declaraciones doctrinales, sino que se ocupan de asuntos de la praxis de las comunidades cristianas del territorio para que demanda, porque lo necesita, un sínodo regional. Y en asuntos de la práctica eclesial, incluso de los sacramentos, es muy difícil, por no decir imposible, hablar de herejía. En este asunto, el gran profesor de Nomología, -fundamental, por tratar de las normas generales del Derecho del que se trate-, del Derecho Canónico de la Pontificia Universidad  de Salamanca, nos decía, al hablar del sacramento de la Penitencia, que no podían considerarse como dogmática la normativa aplicada a través de los tiempos, por tratarse de decisiones prácticas, y no doctrinales. Pues éste es el caso del Sínodo Panamazónico, que se ocupa más del buen funcionamiento de las comunidades pertinentes, que de teologías. El caso es que sí ha habido un caso paradigmático de un sínodo regional, el de Toledo, del año 549, en los meses de abril y mayo, en el que se condenó la herejía arriana, y en el que también, sin estar habilitado para ello, pues no era un Concilio Ecuménico, corrigió la fórmula dogmática del Símbolo Niceno-Constantinopolitano, ésta sí dogmática, que proclamaba “creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre”, por la fórmula nueva, colocando, después de la frase anterior, el añadido “filioque“, (y del hijo), con lo que quedó “creo en el Espíritu Santo, que procede del Padre y del hijo”, que es lo que hoy proclamamos en la Iglesia de occidente, ya que fue ésta, por su cuenta, en un alarde típico de autoritarismo clerical romano, la que fue aceptando este desvío, hasta proclamarlo en el Concilio Lateranense IV, de 1215, y que había provocado, en el siglo IX, el cisma de Oriente, en el que es preciso reconocer a los ortodoxos casi todas la cuotas de razón. Pero de esta decisión herética del Sínodo de Toledo nunca hemos oído decir nada al antiguo prefecto de la Doctrina de la FE.

Intervención del cardenal Walter Brandmüller

1ª) El instrumentum laboris se puede calificar de hereje “dado que el documento pone en tela de juicio el hecho mismo de la revelación divina» , también hay que hablar. , además, de la apostasía ” .

Los argumentos de este cardenal son casi los mismos que los del cardenal ex prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, antiguo Santo oficio, antigua administración vaticana para la gestión del uso de la Inquisición. No sé por qué todas las Congregaciones vaticanas se tienen que denominar Sagradas. (Y aun entendiendo los códigos de la Tradición, la inicua Congregación que propició y gestionó la Inquisición nunca debió disfrazarse de “sagrada”; mejor le hubiera venido la denominación de diabólica). Los dos cardenales tienen una idea pre conciliar de la Iglesia, y si ya hubieran chocado, como sus pares de su estilo lo hicieron, con Pablo VI, la figura de Francisco los sobrepasa. El cardenal Walter Brandmüller tiene también una idea burocrática y funcionarial de la Jerarquía de la Iglesia, y se reforzarán con textos del Nuevo Testamento que, solo con interpretaciones apañadas y benignas, y ni así, acabarán significando algo parecido a la necesidad y el uso del Poder en la Iglesia, y conseguirán disfrazar el escueto y mal visto “Poder”, que choca con la esencia del Evangelio, con la palabra solemne y llena de etiqueta y buena intenciones de “Potestas”, que en latín el poder así llamado parece cosa en la que confiar, con una palabra tan bella: pero nunca harán alusión al “lavatorio de los pies” como el origen del ministerio de servicio a los hermanos, sean los que fueren.

2ª) ¿qué tienen que ver la ecología, la economía y la política con el mandato y la misión de la Iglesia? 

Qué manía de estos ¿sesudos? cardenales alemanes con la duda, hasta la negación, de que la ecología, la economía, y hasta la política tengan algo que ver con la misión de la Iglesia. Tengo un amigo bastante socialista él, no de partido ni de connotaciones políticas, sino de enorme sensibilidad por la justicia social y el amento de las diferencias socio-económicas que me sorprendió con esta afirmación: “Pienso que los curas nos han engañado durante mucho tiempo, con la matraca de la “Salvación de las almas”. Jesús nunca usó esta expresión, sino más bien se preocupó del bienestar de los cuerpos de los que lo rodeaba: los curaba, les daba de comer, los limpiaba de la lepra, y les daban pena, “porque veía a la gente como ovejas sin pastor”. Esta es una idea que he usado en muchas de mis homilías, que de hecho ya usaba antes de la conversación con mi amigo. Es evidente que a una persona que hace la pregunta que encabeza este párrafo jamás se la ha pasado por la cabeza la idea de que Jesús entendió de modo diferente su misión salvadora, del que nos han transmitido los jerarcas de la Iglesia.

Además, este desprecio tanto de un cardenal, como del otro, de estas realidades humanas fundamentales, como la ecología, que es la única manera de, si no parar, por lo menos retrasar el tremendo daño que los humanos estamos haciendo al Universo, y a nosotros mismos; la Economía, como medio aproximadamente científico de cumplir con la justicia social en el reparto de los bienes que ha regalado el Señor para todos los hombres; y la Política, es decir, el cuidado del Pueblo, de que su convivencia sea agradable, de que los gobernantes busquen la justicia y la Paz para todos los hombres, pues el cuidado del Pueblo, de la Humanidad, es la gran tarea de todos los que seguidores de Jesús, quien incluso se ofreció para el bien y la salvación de “todos los hombres, (no sé responder a los que me han preguntado varias veces, al oír el “por muchos” en la consagración del vino: “si son muchos, no son todos. Entonces, ¿Quiénes son aquellos a los que no alcanza la salvación de Jesús?

El cardenal  Brandmüller debe olvidar, para hacer esa pregunta sobre la ecología, etc., , la enorme fuerza de la encarnación, y que el Concilio Vaticano II ha definido a la Iglesia como “Pueblo de Dios”, así como debe de desconocer la idiosincrasia del Pueblo de Dios en el mundo amazónico. Y os peguntamos, ¿Cómo puede hacer esta pregunta fuera de tono y de lugar quien ha leído el bellísimo inicio de la Constitución Conciliar “Gaudium et spes”: “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo…son, a la vez, gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo…”. 

Solo podemos concluir que a los cardenales Gerhard Ludwig Müller, y Walter Brandmüller no solo no les gusta el papa Francisco, porque todas esta pegas al Sínodo amazónico van dirigidas y apuntan al corazón de Francisco, sino que tampoco les gusta, lo leen poco, o lo han olvidado, el Concilio Vaticano II.

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Dos cardenales, erre que erre, contra el papa: Gerhard Ludwig Müller, y Walter Brandmüller

Aprovechan el “I laboris” (instrumento de trabajo), del “Sínodo Amazónico”, que tendrá lugar a finales de octubre en el Vaticano, para lanzar las siguientes joyas crítico-teológicas:

1ª)”Viene de una visión ideológica que no tiene nada que ver con el catolicismo».

Esto ha afirmado Müller en una entrevista. A mi, personalmente, como ya tengo escrito reiteradamente en este blog, el cardenal Müller me tiene  cansado de demostrar que la única idea apropiada de Iglesia es la que él tiene, mantiene, y asegura con todo el la rigidez del rigorista, y toda la petulancia del que, coronado del capelo cardenalicio, parece opinar que es dueño de la verdad, incluso contra el Papa, y sus colegas del grupo cardenalicio que asesora especialmente al pontífice. Muchas de estas afirmaciones las he ido desgranando, y mostrando con claridad, más que demostrando, porque no se trata de una ecuación matemática, como para ir cansando a mis lectores con la repetición de proposiciones, ideas y aclaraciones.

El rechazar una novedad ideológica, o práctica, o social, o todavía más concreta, laboral, porque no la había experimentado, ni conocido la Iglesia, es ya un lugar común. Recuerdo, en las clases magistrales de Historia de la Iglesia impartidas en nuestro seminario “sagrados corazones” de El Escorial por parte del P. Miguel Pérez del Valle, la extrañeza que nos causó la oposición del papa Pío IX a la nueva praxis de la existencia de los sindicatos en la pugna del mundo del trabajo, con el peregrino argumento de que no era doctrina de la Iglesia, sino, al contrario, el ordenamiento  laboral existente en la segunda mitad del siglo XIX era “iure divino“, (de derecho divino), el mismo que usó contra la legítima pretensión de un político alemán católico, cuyo nombre no recuerdo, de fundar un partido “democristiano”. No era praxis católica, como nada nuevo puede declararse perteneciente a cualquier asociación si no había existido antes. Con esa frivolidad se invocaba el conocimiento del Derecho divino, y la potestad de la Iglesia de negar toda legitimidad a lo que ella no hubiera inventado o practicado.

Y esta tendencia continúa hasta ahora, como vemos al cardenal Müller pretendiendo que la realidad socio-eclesiástica amazónica, que es perfectamente real, diferente, e indispensable en su especificidad fuera y lejos de Roma, no “tiene nada que ver con el Catolicismo” porque un jerarca alemán formado, y creado en el mundillo vaticano, no la entiende, y le sorprende. Y ora cosa, a mí me suena a chamusquina los que nunca dicen Cristianismo, sino “Catolicismo”, y según el Papa reconoció, “cada día es más difícil a un católico ser cristiano”.

2ª) «Debemos rechazar absolutamente expresiones como conversión ecológica, … ya que «solo hay conversión al Señor, y como consecuencia también está el bien de la naturaleza». A veces nos sorprende que persona, o personas, que tienen fama de inteligentes, hagan afirmaciones, o promuevan acciones, sin ninguna racionalidad, sino que significan un verdadero atentado a la inteligencia. Es evidente que “conversión”, para un cristiano creyente, quiere decir una vuelta, provisional o definitiva, al Señor Jesucristo. Pero el concepto de conversión no tiene en su seno, ni implícito ni explícito, ese sentido, ni específicamente cristiano, ni peculiarmente jesuano. El diccionario de la RAE, (Real Academia de la Lengua Española), la define así: 1. f. Acción y efecto de convertir o convertirse. Por ejemplo, convertir una mole de mármol en un bello David; o convertirse, como estos días estoy intentado, después del susto sanitario que tuve hace dos semanas, pasar de mi alimentación desordenada y perjudicial a un régimen razonable y racional.

No admitir la expresión, y tener que “rechazar absolutamente expresiones como conversión ecológica“, es, como mínimo, una señal de que las meninges comienzan peligrosamente a reblandecer.. Lo puede ver el propio cardenal en su país, donde está habiendo una tremenda conversión ecológica, en la que “los Verdes” constituyen una de la principales fuerzas políticas. Pues si puede haber esa conversión en Alemania, país ordenado y saneado desde siglos, no imagina el cardenal Müller lo urgente y dramática que es la preocupación ecológica en el mundo amazónico, que es un milagro de la naturaleza, apunto de convertirse, sin unas políticas austeras, y, sobre todo, ecológicas, en una bomba de relojería. Estuve viviendo un año y medio entre Manaus, capital  centro de la Amazonia, y Belén do Pará, donde el majestuoso río desemboca, en un estuario de 350 Kms., acunando en su centro la mayor isla fluvial de Maranhâo. Así que conozco la urgencia de la verdadera conversión a la naturaleza, o conversión ecológica, porque si en los años 81-83 el panorama era ya sombrío en ese aspecto, y no digamos en el eclesial, todas las noticias que nos llegan es que la situación empeora dramáticamente.

(Seguiré mañana. No quiero alargarme mucho cada día, pero tengo que completar lo del cardenal Múller, y llegar, por lo menos, a una escueta síntesis del otro cardenal,Walter Brandmüller.  (¡Estos Müller son de cuidado!)

Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara

Homilía del Arzobispo e Toledo, D: Braulio Rodríguez Plaza el día del Corpus de 2019

(Este escrito, al que seguramente no tendréis acceso di no entráis en Religión Digital (RD) es la homilía del arzobispo de Toledo el día del Corpus de 2019. A mí no me gusta, pero antes de hacer un comentario del mismo me gustaría que lo  leyeseis para poder valorar mejor la opinión que mostraré)

El amor de amistad lleva siempre consigo también el momento de respeto, de la veneración. No podemos comulgar sacramentalmente, si no lo hacemos también personalmente”

20.06.2019 | Architoledo

El Arzobispo de Toledo y Primado de España, Mons. Braulio Rodríguez Plaza, ha presidido la solemne Misa del Corpus Christi, en rito hispano-mozárabe, en la Santa Iglesia Catedral Primada.

Junto al Primado han concelebrado los arzobispos, Mons. Arthur Roche, Secretario de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y Mons. José Rodríguez  Carballo, Secretario de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apóstolica.  Igualmente, han participado en la concelebración eucarística el obispo de Albacete, Mons. Ángel Fernández Collado; también el obispo emérito de Segovia, Mons. Ángel Rubio Castro.

En su homilía, Braulio Rodríguez insistió en el necesario clima de adoración que requiere el misterio eucarístico: “La Eucaristía, por tanto, no puede reducirse a un mero signo de comunión fraterna, de manera que se piense que, en el corto espacio de media hora, y poco más, de celebración consiste precisamente el misterio eucarístico.”

Por ello, añadía que “hemos enfrentado así en competencia la celebración viva de la comunidad con la adoración del Sacramento cuando ésta es su condición, su espacio vital imprescindible. Nos pasa en parte como a aquel alcalde que me confesaba: ‘Aquí, en este pueblo, hay mucha devoción a la Custodia’. No sabía a quién adoraba, tras la celebración de la Santa Misa”.

Solamente en un clima de adoración, la celebración eucarística puede tener también vitalidad; solamente cuando la casa de Dios y también la comunidad en pleno está continuamente imbuida de la presencia de Dios, que nos espera y demuestra silenciosa disponibilidad para respondernos, puede la invitación a la asamblea encaminarnos a la hospitalidad de Jesucristo y de la Iglesia”, agregaba el arzobispo de Toledo.

Monseñor Rodríguez Plaza exhortó también acerca del sentido profundo de la adoración ecuarística: “En este Sacramento, todos somos receptores. Ninguno de nosotros puede mantenerse en la presencia de Cristo Sacramentado más que en adoración. También la potestad del sacerdote tiene que ser, en definitiva, adoración: debe hacer de la adoración y desembocar en la adoración. Comunión y adoración forman, pues, una unidad que no se puede romper.”

Comunión y contemplación

El prelado también tuvo palabras para exponer la unión inseparable entre comunión y adoración: “Comulgar, en efecto, significa entrar en comunión. Comulgar con Cristo significa tener comunidad con Él. Por este motivo, comunión y contemplación se encuentran mutuamente implicadas: una persona no puede comulgar con otra persona sin conocerla; tienen que estar abierta a ella, escuchándola y verla. El amor de amistad lleva siempre consigo también el momento de respeto, de la veneración. No podemos comulgar sacramentalmente, si no lo hacemos también personalmente.”

El Arzobispo de Toledo trajo a colación palabras del Papa  acerca de la adoración eucarística, tomadas de su Carta Encíclica Ecclesia de Eucharistia:  “Juan Pablo II dijo aquello de que la adoración eucarística es una escuela de amor al prójimo.  En la Eucaristía no veneramos simplemente a Dios. En ella nos sale al encuentro la ofrenda sacrificial de la vida de Jesús y, en dicha ofrenda, el amor mismo. Pero el amor solo puede comprenderse amando. Por eso el culto eucarístico es el punto de encuentro entre lo personal y lo sacramental, lo sacramental y lo social, puesto en el que también están andadas la vitalidad apostólica y espiritual de la Iglesia, así como la de nuestro ministerio.”

Don Braulio concluyó su homilía invitando a todos los presentes a vivir intensamente este día eucarístico por antonomasia: “Es día de gozar de la presencia del Señor, de adorar su designio, de recibir su gracia. La Eucaristía es alimento de los peregrinos que se convierte en fuerza incluso para quien está cansado, extenuado y desorientado. Participando de la Eucaristía, vivimos de modo extraordinario la oración que Jesús hizo y hace continuamente por cada uno de nosotros a fin de que el mal, que todos encontramos en la vida, no llegue a vencer y obre en nosotros la fuerza transformadora de la muerte y resurrección de Cristo”.

(Documento transcrito del folleto “Architoledo, para “El Guardián del Areópago” por Jesús Mª Urío Ruiz de Vergara)