Hoy es 11-M

EL 11 de Marzo de 2004 salía del Metro camino de mi trabajo cuando oí por los altavoces que la linea 1 estaba cortada en Atocha. incidencias del servicio pensé. Al llegar a mi despacho y encender internet me di cuenta que la incidencia era fruto de la barbarie y el sinsentido. No se me ocurrió otra cosa que abrir el procesador de textos y ponerme a teclear sin pensar muy bien lo que iba saliendo. Esto es lo que escribí y envie a muchas personas amigas por correo electrónico y que hoy 5 años despues me gustaria publicar en mi blog para que no nos olvidemos, para qeu sigamos apostando por la PAZ. Aquel día, a las 12:20, Iñaki Gabilondo terminó el “Hoy por hoy” leyendo parte de mi correo,…..

Hoy el desayuno se me ha atragantado de un bombazo. Escribo estas líneas precipitadamente, muy de mañana, conmocionado, triste e impotente sin saber una vez más cómo reaccionar, cómo respirar, qué decir ante tanta barbarie, tanta destrucción tanta humanidad. No se si el teclado de este ordenador será capaz de traducir tanta sorpresa, tanta esterilidad, tanta perplejidad. No me salen hoy bonitas palabras y tengo la sensación de que hoy hemos desandado muchos pasos en el camino a construcción del Reino y la Utopia.

En mi ciudad acaban de atacar con bombas los trenes en los que miles de personas acuden como cada mañana a su trabajo, a su cotidianeidad. Esta vez ha sido un atentado borroso, indiscriminado, indistinto. Sin más objetivo que hacer daño por hacer daño. Cruel. No quiero con esto justificar los otros miles de atentados a los que nos tratan de acostumbrar los terroristas. No. Lejos de mi justificar ninguna violencia. Pero, (no se como expresarme sin ofender en este delicado tema) de alguna forma las otras veces había remotamente una razón, un objetivo claro, una explicación, un porqué. Injustificable, igual de indignante: militares, concejales, policías, políticos de alguna forma encarnaban al enemigo. Por supuestísimo, cualquier victima del terrorismo, de la violencia, del horror es inocente. Pero esta vez ha sido la matanza de inocentes como la de Herodes, como cuando el Hipercor, como la de las torres gemelas, como las de los autobuses en Oriente Próximo, como tantas y tantas veces… Han atacado a ciudadanos y ciudadanas como tu y como yo, trabajadores que se habían levantado esta mañana para, como todos los días, simplemente vivir sus rutinas. Otras veces las victimas tenían nombre para sus verdugos. Esta vez no.

Trato de encontrar palabras, explicaciones, respuestas, soluciones, y alguna encuentro en Neruda, en Confieso que he vivido…..Quiero simplemente compartirla con vosotros y vosotras…Y coger fuerzas para caminar de nuevo hacia ese cielo que nos prometieron. Bienaventurados los que trabajan por la Paz. Desde este humilde espacio, mi oración, mi recuerdo, mi apoyo y mi compromiso por seguir haciendo de este planeta, de este país, de este barrio un lugar más agradable para vivir juntos.

“Es verdad que el mundo no se limpia de guerra,
no se lava de sangre, no se corrige del odio. Es verdad.
Pero es igualmente verdad que nos acercamos a una
evidencia:
los violentos se reflejan en el espejo del mundo
y su rostro no es hermoso ni para ellos mismos.
Y sigo creyendo en la posibilidad del amor.
Tengo la certidumbre del entendimiento
entre los seres humanos,
logrado sobre los dolores, sobre la sangre
y sobre los cristales rotos”
P. Neruda

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