Tengo una amiga que se siente culpable por haber dado a su hija de 15 dias un biberón de leche “falsa”

Deberíamos decir BASTA ya ante la presión que ejercen algunos pediatras, matronas, y la rama extrema de las pro-lactancia a toda costa. Creo que la lactancia es sana en todos los sentidos, no sólo para el bebé, yo misma he amamantado a mi hija y ahora lo hago con mi segundo hijo, pero basta ya de sentirnos culpables si complementamos con leche en polvo porque el niño se queda con hambre. Ya es bastante afrontar el cambio global que viven las madres para añadirles más presión con culpas que no merecen. Tras darle el pecho ofrécele biberón si se queda con hambre y sonríele mientras se lo toma. No pasa nada. Tu bebé será feliz y tu también.

El viento sopla fuerte, fuerte!!

El viento grita libertad cuando sopla fuerte, fuerte!.
Libertad para las hojas de los árboles.
Libertad para los pensamientos que permanecían pesados carcomiendo nuestra paz.
Libertad para las tímidas sonrisas y para los abrazos vergonzosos.
Libertad para las miradas esquivas.
Libertad para los “te quieros” ahogados.

Cuando era pequeña, en casa vivían mi abuelo paterno y mi abuela materna…pero qué gran lío!!!

Aunque los tiempos han cambiado mucho, sigue siendo un referente para mi, poder estar disponible cuando mis padres me necesiten. Mi madre no puso peros a cambiar mis pañales, ni mi padre a darme todo lo que tiene. Me niego a que la vida imponga sus frías reglas y pase por encima de lo que sentimos.

Demostrar nuestros sentimientos nos hace débiles o fuertes?

Si asumimos lo que sentimos, y lo ondeamos al viento con seguridad, ganaremos en respeto. Si como tímidas marmotas, nos ocultamos tras la piel, disimulando que sentimos, iremos asfixiando poco a poco a nuestro corazón, el que debilitado, se acostumbrará al disimulo y a la falta de sentir.

ayer, aprovechando la tarde de domingo, hornéé unas ricas magdalenas con un toque de canela.

cocinando podemos crear, cuidarnos y compartir un buen rato con quien se preste. no sólo vamos adisfrutar mojando la magdalena en un vaso leche tibia, disfrutaremos durante toda la preparación. es como hacer danzar los ingredientes al son de un compás cariñoso. ese es el secreto!

otoño, mi querido otoño!

amarillo, naranja, rojo y tierra siena… cálidos colores que nos regala el campo para afrontar el frío invierno con calorcito.. quien dijo que en otoño sólo se caen las hojas?