Pan de oro

retablo

 

El pan de oro ha sido una técnica muy utilizada en el arte religioso. Retablos, marcos y esculturas se han revestido de oro durante mucho tiempo para darles un aire de riqueza y elegancia que los materiales de base, como la madera o el yeso, no tienen.

¿Cómo hacerlo? El oro es un material muy caro y las catedrales y sus elementos decorativos tienen superficies muy grandes a cubrir. Para que el recubrimiento sea asequible económicamente la capa de oro tiene que ser extremadamente fina, tan fina como unas pocas micras. Una micra es la milésima parte de un milímetro y, por comparar, un cabello humano tiene aproximadamente 60 micras. Eso significa que para conseguir el espesor de un cabello hay que superponer, una encima de otra, 10 láminas de pan de oro. El material es tan delicado que no se puede tocar con los dedos y es aconsejable que se trabaje en sitios protegidos de cualquier corriente de aire que pueda desplazarlo o ensuciarlo. El corte se hace sobre una almohadilla de gamuza con un cuchillo especial y se coloca sobre la superficie a dorar con unos pinceles.

También existe el llamado “pan de oro falso”. Se hace con una aleación de cobre, estaño o zinc y las láminas son de un grosor mucho mayor. Estas sí se pueden manipular con las manos. El inconveniente es que los materiales que las componen están expuestos a la corrosión con lo que hay dar un acabado de barniz a modo de protección. Lógicamente es más barato y se usa para obras de menor importancia o para manualidades.

 

Nos acercamos al Sol

¡Hola a todos!

Parece mentira pero ya se ha pasado el verano y ya estamos aquí de nuevo. ¿Y qué mejor día para volver que el día del equinoccio de otoño? ¿Habéis pasado calor este verano? Pues no os preocupéis que ya nos acercamos al Sol y las temperaturas van a ir disminuyendo.

Antiintuitivo, ¿verdad?

Pues es que que las temperaturas no dependen de la distancia a la que nos encontremos del Sol. Curiosamente en el hemisferio norte hace más calor cuando más lejos estamos. Las estaciones vienen dadas por la inclinación del eje de rotación de la Tierra sobre el plano de giro alrededor del Sol.

En el hemisferio norte en verano los rayos solares inciden de manera más perpendicular a la superficie de la Tierra, en invierno están más inclinados. Por eso en esta época el Sol se ve más bajo en el horizonte.

Es la inclinación de los rayos la que determina las temperaturas.

Y a partir de ahora, el sol empieza a bajar, los rayos a inclinarse y la Tierra va acercándose al Sol.

Para el hemisferio sur es justo al contrario.

Imagen de la cuenta de Twitter de SMN Argentina https://twitter.com/smn_argentina/status/843771107140390912

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¡Nos vamos de vacaciones!

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¡Pues sí!

Con el curso acabado y con el calor a medio camino nos retiramos. Nuestra intención es descansar, relajarnos, leer y buscar temas para nuevos post. Volveremos a mediados de septiembre.

¡Feliz verano!

Cenizas en el botafumeiro

El botafumeiro es un símbolo muy popular de la catedral de Santiago de Compostela. Es una vasija del tamaño y peso de una persona (162 cm de altura y 62 kg) que se cuelga del techo de la catedral. Mediante el movimiento de las cuerdas que lo sujetan se le hace volar, a modo de péndulo, de un lado a otro de la catedral.

¿Y qué lleva dentro?

Pues nada menos que 40 kg de carbón ardiendo mezclado con incienso.

Un químico diría que lo que lleva es carbón en un proceso de combustión. Y es que la quema de carbón es eso: una reacción química en la que el carbón se mezcla con el oxígeno del aire y produce dióxido de carbono y mucha energía. La energía es el calor que se desprende de la quema y el dióxido de carbono desaparece en el aire por ser gaseoso. Las cenizas, que es lo que vemos, son las impurezas que lleva el carbón y son distintas según su procedencia.

En el caso del botafumeiro se le añade incienso por el fuerte olor que desprende. Lleva funcionando 800 años y en sus orígenes que le hacía volar para eliminar el desagradable olor que desprendían feligreses y peregrinos a su paso por el templo, o al menos para enmascararlo con el olor del incienso.

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Vidrieras

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Dice la Wikipedia que el vidrio procede del desierto aunque no se conocen sus descubridores. Posiblemente fueron los fenicios. Las primera vasijas proceden de Egipto (Siglo XVI a.C.).

El vidrio es un material duro y a la vez frágil que se encuentra en la naturaleza, pero la mayor parte del que conocemos se fabrica artificialmente. Está compuesto de arena de sílice, carbonato cálcico y caliza, mezcla que hay que fundir a unos 1500ºC. Es muy habitual confundirlo con el cristal. La diferencia es que el vidrio es un material amorfo en el que sus átomos están dispuestos de cualquier manera. El cristal, por el contrario, tiene una estructura concreta. Sus átomos se disponen siguiendo una red cristalina y regular.

Las primeras referencias de vidrieras en las iglesias datan del siglo VI, aunque los ejemplares más antiguos que se conservan son del siglo XI. El auge en la colocación de este tipo de ventanas en iglesias y catedrales procede de Francia e Inglaterra, un par de siglos después.

Para conseguir los colores se añaden diversos materiales a la mezcla fundida: sulfuro de cadmio para el amarillo, oro para el rosa o cobalto para el azul. Las porciones de vidrio ya coloreadas se cortan en láminas y se dejan enfriar. Posteriormente se enmarcan en una red de plomo que es lo que define los contornos.


 

¿Cómo se formó la Tierra?

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Saber cuáles han sido los ladrillos de la Tierra nos lleva a remontarnos 4500 millones de años atrás. Por aquella época una nube de gas y polvo, lo que se conoce como nebulosa, situada en nuestra galaxia sufrió la onda de choque procedente de la explosión de una estrella supermasiva.

Semejante cantidad de energía provocó un aumento en la velocidad de rotación de la nebulosa y un incremento en su gravedad. Como resultado la nube se convirtió en un disco casi plano con la mayor parte de la materia en el centro, dando lugar al Sol.

Sin embargo la rotación no fue del todo uniforme. Estas pequeñas perturbaciones en el movimiento provocaron colisiones entre las partículas del disco y concentraciones de materia fuera del centro. Así empezaron a formarse los protoplanetas del Sistema Solar.

Uno de ellos quedó a la distancia justa para mantener agua en estado líquido y una atmósfera que permitiera la vida.

¡Y aquí estamos!

El viento

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¿Qué es el viento? Tus orejas en movimiento. ¿Os acordáis cuando decíamos eso de pequeños? El viento empuja la vela del barco de Fano (el de la imagen) y le hace avanzar. Pero ¿qué es realmente el viento?

Pues eso: el viento es movimiento, movimiento del aire que compone la atmósfera terrestre.

El responsable de todo es el Sol. El Sol calienta la corteza terrestre. Las masas de aire que están en contacto con esta corteza absorben parte de su calor y producen una diferencia de temperatura entre las zonas altas y bajas de la atmósfera.

La temperatura tiende a separar las moléculas que componen el aire, con lo que el aire caliente es menos denso que el aire frío. El aire caliente tiende a subir y el aire frío tiende a ocupar el hueco que ha dejado su compañero con más temperatura.

El aire frío, ahora en la parte inferior, se va a calentar al entrar en contacto con la corteza terrestre y el caliente, que ha ascendido, se va a enfriar al llegar arriba.

Otra vez habrá un intercambio de posiciones y volverá el viento.

Esta diferencia de temperaturas también se da entre zonas diferentes del planeta, aún a la misma altura.

El viento, entonces, no es más que el movimiento del aire con intención de igualar la temperatura de los distintos puntos de la atmósfera. ¡Sin conseguirlo!

Basílica de San Esteban

La Basílica de San Esteban, o Catedral de Budapest, es el edificio religioso más grande de Hungría. Su capacidad interior es de 8.500 personas. También es el edificio más alto de Budapest junto con el Parlamento. Pero no solo sus dimensiones hacia arriba son enormes, también sus cimientos tienen un tamaño considerable.

Al igual que muchos países árabes se asientan sobre bolsas de petróleo, buena parte del territorio húngaro se asienta sobre manantiales. Se estima que unos 1300 manantiales recorren el subsuelo de Hungría, de los cuales, unos 120 atraviesan Budapest.

Con semejante terreno y la proximidad de la Basílica al río Danubio, la cimentación del templo tiene tres niveles y es casi tan grande como la propia Basílica

Otra curiosidad en relación al tamaño es su campana. Pesa nada más y nada menos que 9 toneladas. La anterior, de 8 toneladas, la fundieron en la Segunda Guerra Mundial.

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El pergamino

El pergamino era el material utilizado en la Antiguedad como soporte para los libros sagrados.

Su fabricación se hacía a partir de las pieles de animales jóvenes, que son más flexibles. Se sumergían en soluciones de cal para facilitar la separación de las capas de la piel. De las tres capas, epidermis, dermis e hipodermis (o tejido subcutáneo) solo se aprovechaba la capa central, la dermis. Una vez separada de las otras dos se estiraba en caballetes y se pulía con una piedra pómez hasta conseguir un acabado homogéneo. La ventaja sobre el papiro era una menor fragilidad y la posibilidad de escribir por las dos caras.

El nombre se debe a la ciudad de Pérgamo, en la actual Turquía. Ellos eran los mayores productores y también los que lo elaboraban con mayor calidad. Su origen, sin embargo, se cree que es bastante anterior. Uno de los pergaminos más antiguos que se conservan es el Rollo de Isaías, datado entre los años 150 y 100 a.C.

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Limpiar el polvo

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¿Qué esta limpiando el cura de esta foto?

La primera respuesta que nos viene a la cabeza es que está limpiando el polvo. ¿Y si tuviéramos una vista más penetrante? Entonces podríamos observar que el polvo lo componen partículas muy pequeñas: restos de arena, moho, fibras de tejidos, restos de piel, harinas de cocina y ácaros. Ácaros y excrementos de ácaros.

¡Si, señor! Lo que está limpiando el cura son en buena parte bichitos y sus caquitas. Hay una leyenda que dice que el polvo está constituido por restos de piel muerta, pero esos restos de piel son precisamente lo que comen los ácaros. Por eso en el polvo casi no están presentes. Si el cura fuera alérgico al polvo lo que le haría irritar sus vías respiratorias serían esas caquitas. El intestino de los ácaros segrega una encima tóxica para algunos humanos.

Aún así, de los ácaros hay que preocuparse bastante poco. Los tenemos por todas partes, incluso en nuestro cuerpo.