¡Nos vamos de vacaciones!

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¡Pues sí!

Con el curso acabado y con el calor a medio camino nos retiramos. Nuestra intención es descansar, relajarnos, leer y buscar temas para nuevos post. Volveremos a mediados de septiembre.

¡Feliz verano!

Cenizas en el botafumeiro

El botafumeiro es un símbolo muy popular de la catedral de Santiago de Compostela. Es una vasija del tamaño y peso de una persona (162 cm de altura y 62 kg) que se cuelga del techo de la catedral. Mediante el movimiento de las cuerdas que lo sujetan se le hace volar, a modo de péndulo, de un lado a otro de la catedral.

¿Y qué lleva dentro?

Pues nada menos que 40 kg de carbón ardiendo mezclado con incienso.

Un químico diría que lo que lleva es carbón en un proceso de combustión. Y es que la quema de carbón es eso: una reacción química en la que el carbón se mezcla con el oxígeno del aire y produce dióxido de carbono y mucha energía. La energía es el calor que se desprende de la quema y el dióxido de carbono desaparece en el aire por ser gaseoso. Las cenizas, que es lo que vemos, son las impurezas que lleva el carbón y son distintas según su procedencia.

En el caso del botafumeiro se le añade incienso por el fuerte olor que desprende. Lleva funcionando 800 años y en sus orígenes que le hacía volar para eliminar el desagradable olor que desprendían feligreses y peregrinos a su paso por el templo, o al menos para enmascararlo con el olor del incienso.

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Vidrieras

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Dice la Wikipedia que el vidrio procede del desierto aunque no se conocen sus descubridores. Posiblemente fueron los fenicios. Las primera vasijas proceden de Egipto (Siglo XVI a.C.).

El vidrio es un material duro y a la vez frágil que se encuentra en la naturaleza, pero la mayor parte del que conocemos se fabrica artificialmente. Está compuesto de arena de sílice, carbonato cálcico y caliza, mezcla que hay que fundir a unos 1500ºC. Es muy habitual confundirlo con el cristal. La diferencia es que el vidrio es un material amorfo en el que sus átomos están dispuestos de cualquier manera. El cristal, por el contrario, tiene una estructura concreta. Sus átomos se disponen siguiendo una red cristalina y regular.

Las primeras referencias de vidrieras en las iglesias datan del siglo VI, aunque los ejemplares más antiguos que se conservan son del siglo XI. El auge en la colocación de este tipo de ventanas en iglesias y catedrales procede de Francia e Inglaterra, un par de siglos después.

Para conseguir los colores se añaden diversos materiales a la mezcla fundida: sulfuro de cadmio para el amarillo, oro para el rosa o cobalto para el azul. Las porciones de vidrio ya coloreadas se cortan en láminas y se dejan enfriar. Posteriormente se enmarcan en una red de plomo que es lo que define los contornos.


 

¿Cómo se formó la Tierra?

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Saber cuáles han sido los ladrillos de la Tierra nos lleva a remontarnos 4500 millones de años atrás. Por aquella época una nube de gas y polvo, lo que se conoce como nebulosa, situada en nuestra galaxia sufrió la onda de choque procedente de la explosión de una estrella supermasiva.

Semejante cantidad de energía provocó un aumento en la velocidad de rotación de la nebulosa y un incremento en su gravedad. Como resultado la nube se convirtió en un disco casi plano con la mayor parte de la materia en el centro, dando lugar al Sol.

Sin embargo la rotación no fue del todo uniforme. Estas pequeñas perturbaciones en el movimiento provocaron colisiones entre las partículas del disco y concentraciones de materia fuera del centro. Así empezaron a formarse los protoplanetas del Sistema Solar.

Uno de ellos quedó a la distancia justa para mantener agua en estado líquido y una atmósfera que permitiera la vida.

¡Y aquí estamos!

El viento

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¿Qué es el viento? Tus orejas en movimiento. ¿Os acordáis cuando decíamos eso de pequeños? El viento empuja la vela del barco de Fano (el de la imagen) y le hace avanzar. Pero ¿qué es realmente el viento?

Pues eso: el viento es movimiento, movimiento del aire que compone la atmósfera terrestre.

El responsable de todo es el Sol. El Sol calienta la corteza terrestre. Las masas de aire que están en contacto con esta corteza absorben parte de su calor y producen una diferencia de temperatura entre las zonas altas y bajas de la atmósfera.

La temperatura tiende a separar las moléculas que componen el aire, con lo que el aire caliente es menos denso que el aire frío. El aire caliente tiende a subir y el aire frío tiende a ocupar el hueco que ha dejado su compañero con más temperatura.

El aire frío, ahora en la parte inferior, se va a calentar al entrar en contacto con la corteza terrestre y el caliente, que ha ascendido, se va a enfriar al llegar arriba.

Otra vez habrá un intercambio de posiciones y volverá el viento.

Esta diferencia de temperaturas también se da entre zonas diferentes del planeta, aún a la misma altura.

El viento, entonces, no es más que el movimiento del aire con intención de igualar la temperatura de los distintos puntos de la atmósfera. ¡Sin conseguirlo!

Basílica de San Esteban

La Basílica de San Esteban, o Catedral de Budapest, es el edificio religioso más grande de Hungría. Su capacidad interior es de 8.500 personas. También es el edificio más alto de Budapest junto con el Parlamento. Pero no solo sus dimensiones hacia arriba son enormes, también sus cimientos tienen un tamaño considerable.

Al igual que muchos países árabes se asientan sobre bolsas de petróleo, buena parte del territorio húngaro se asienta sobre manantiales. Se estima que unos 1300 manantiales recorren el subsuelo de Hungría, de los cuales, unos 120 atraviesan Budapest.

Con semejante terreno y la proximidad de la Basílica al río Danubio, la cimentación del templo tiene tres niveles y es casi tan grande como la propia Basílica

Otra curiosidad en relación al tamaño es su campana. Pesa nada más y nada menos que 9 toneladas. La anterior, de 8 toneladas, la fundieron en la Segunda Guerra Mundial.

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El pergamino

El pergamino era el material utilizado en la Antiguedad como soporte para los libros sagrados.

Su fabricación se hacía a partir de las pieles de animales jóvenes, que son más flexibles. Se sumergían en soluciones de cal para facilitar la separación de las capas de la piel. De las tres capas, epidermis, dermis e hipodermis (o tejido subcutáneo) solo se aprovechaba la capa central, la dermis. Una vez separada de las otras dos se estiraba en caballetes y se pulía con una piedra pómez hasta conseguir un acabado homogéneo. La ventaja sobre el papiro era una menor fragilidad y la posibilidad de escribir por las dos caras.

El nombre se debe a la ciudad de Pérgamo, en la actual Turquía. Ellos eran los mayores productores y también los que lo elaboraban con mayor calidad. Su origen, sin embargo, se cree que es bastante anterior. Uno de los pergaminos más antiguos que se conservan es el Rollo de Isaías, datado entre los años 150 y 100 a.C.

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Limpiar el polvo

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¿Qué esta limpiando el cura de esta foto?

La primera respuesta que nos viene a la cabeza es que está limpiando el polvo. ¿Y si tuviéramos una vista más penetrante? Entonces podríamos observar que el polvo lo componen partículas muy pequeñas: restos de arena, moho, fibras de tejidos, restos de piel, harinas de cocina y ácaros. Ácaros y excrementos de ácaros.

¡Si, señor! Lo que está limpiando el cura son en buena parte bichitos y sus caquitas. Hay una leyenda que dice que el polvo está constituido por restos de piel muerta, pero esos restos de piel son precisamente lo que comen los ácaros. Por eso en el polvo casi no están presentes. Si el cura fuera alérgico al polvo lo que le haría irritar sus vías respiratorias serían esas caquitas. El intestino de los ácaros segrega una encima tóxica para algunos humanos.

Aún así, de los ácaros hay que preocuparse bastante poco. Los tenemos por todas partes, incluso en nuestro cuerpo.

Campanas

Una campana solo se afina una vez en la vida. Lo dice Esteve Ubiñana en una entrevista en El Periódico. Y es que las campanas se afinan en el momento de su fabricación.

La campana es un instrumento musical de percusión cuyas formas interiores siguen unas curvas geométricas definidas. De ahí que las dimensiones estén preestablecidas de antemano. Todas las campanas utilizadas en las iglesias, ermitas, conventos, ayuntamientos o catedrales son proporcionales. Una vez definido su diámetro quedan automáticamente definidas las demás dimensiones.

Se fabrican tradicionalmente en bronce, que es una mezcla de cobre y estaño. El bronce posee una características excepcionales para ampliar el sonido. La mezcla se moldea para darle la forma deseada y luego se funde en el horno. Una vez fundida se pule el interior hasta que se consigue afinar a la nota deseada.

Solo falta colgarla en su lugar y hacerla sonar. Afortunadamente el hecho de tirar de la cuerda ya no es necesario. Ahora existen dispositivos electrónicos que las mueven y pueden ser controladas con un mando a distancia.

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Georges Lemaitre

A lo largo de la historia no es raro encontrarse con científicos que hayan cambiado la concepción del mundo. Newton, Einstein, Planck y otros muchos nos deslumbraron con sus descubrimientos. Georges Lemaitre también lo hizo, pero con una diferencia: él iba ataviado con atuendo de cura católico. ¿Imposible? No. ¿Extraño? Poco frecuente, más bien.

Y es que Georges Lemaitre es el padre de la teoría del Big Bang. Él fue uno de los primeros en entender y analizar las ecuaciones de la teoría de la Relatividad. Einstein explicó como funcionaba la gravedad y Lemaitre dedujo, a partir de esta explicación, que el universo se estaba expandiendo.

La idea, extraña y revolucionaria, no fue muy aceptada en una comunidad científica más partidaria de un universo estático. El propio Einstein, cuando comprendió las implicaciones de sus ecuaciones, introdujo un nuevo término, que llamó constante cosmológica, para contrarrestar esa incesable expansión y que el cosmos pudiera permanecer inmutable, como había sido hasta ahora.

Pero Lemaitre fue todavía un paso más allá. Si el universo se está expandiendo, pensó, significa que en épocas pasadas estuvo más concentrado. ¿Hasta cuanto? ¡Hasta el límite! Toda la materia que existe en el universo, sus estrellas, sus galaxias, planetas y todo, absolutamente todo lo que contiene, estaba concentrado en un punto mínimo, más pequeño incluso de lo que llegamos a imaginar. En algún momento ese punto de materia infinita empezó a expandirse y hoy estamos aquí.

Fred Hoyle, reputado astrofísico de la época y uno de los creadores del modelo estacionario, teoría que refutaba el universo estático, se burló de las ideas de Lemaitre. Resulta que el universo ha estallado en un gran Big Bang, le dijo en tono despectivo. Lemaitre hablaba de sus teorías como “el huevo cósmico” o “la teoría del átomo primigenio”, pero Hoyle, con su burla, le regaló el nombre con el que ha llegado a nuestros días.

En la actualidad el Big Bang es la teoría más aceptada para explicar el origen del universo.

Lemaitre nació en Bélgica a finales del S XIX. Entre 1911 y 1923 este hombre estudió en la escuela de ingeniería, se alistó en la Primera Guerra Mundial, estudió física, matemáticas y se hizo cura. La ciencia y la fe fueron parte integral de sí mismo durante toda su vida. Dicen que en las trincheras lo mismo leía el Evangelio que las hipótesis de Poincaré. Su trabajo científico ha sido tachado de poco riguroso en ocasiones solo por su vocación religiosa. Lemaitre se esforzó enormemente por buscar la verdad, o su verdad, pero siempre separando caminos. No consintió nunca mezclar las dos disciplinas en un mismo asunto.

Un año antes de su muerte se descubrió el fondo cósmico de microondas, la radiación de fondo procedente del inicio del universo. Esta radiación vino a corroborar su teoría del Big Bang.

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