Las cuentas perdidas

Un colega y amigo que quema sus días y labores en la Córdoba de la larga historia y la silenciosa cultura, ha aprovechado la fiesta de la coronación de la Virgen de su Colegio -bajo su dirección- y ha publicado como de paso un libro sobre la Virgen. Muy poéticamente -el colega tiene su chispa de buen lírico- se ha acordado de aquello de que la Virgen iba a pisar la cabeza del dragoncete del Apocalipsis y de que la Luna le serviría de base y poste a su imagen sobre el mundo. Y ha titulado el libro con esta hermosa metáfora de la Señora que pone la Luna bajo sus pies. Los pies de la Señora, en el libro, parece que tienen dos grandes continentes bajo su peso sobre la luna: el de las cartas que la Señora escribe con el alma más que con el ala de águila y el de las cuentas perdidas que nadie creerá que tratan de las cuentas de la modesta economía doméstica de Nazareth, porque estas cuentas de mi amigo Donaire son las cuentas-cincuenta de un Rosario que se viste de alegría y de llanto, de gloria y misterio tras cada una de las decenas. (más…)

Tararí que te vi (“Umberto D” ahora mismo)

El amigo enfermo le da un consejo al enfermo Umberto D: cuando venga la Hermana enfermera, no te olvides de pedirle el Rosario. Pero a Umberto D se lo come la vergüenza cuando llega la monja. Y no le dice nada. Deja que lo atienda y nada más. Y el amigo enfermo le dice por lo bajo;”El rosario, el rosario”. Y Umberto D se arranca:”Hermana: el rosario”. La monja echa mano a su faltriquera, saca un rosario, lo bambolea tiernamente al aire y se lo entrega a Umberto D. Luego, en la sala del Hospital, la monja reza el Rosario con los enfermos. Lo reza en latín. Y el colega enfermo hace como que contesta al “ave María” latina de la monja. Hace como si se la supiera y la entendiera aunque no del todo. El caso es que el enfermo rosariero tira del tonillo del rezo y dice lo de “gratia plena” y lo continúa con un “tararí que te vi” que la monja no entiende, pero que no tiene empacho alguno en admitir el enjuague como válido. Uno se sonríe. O más: se rie. Pero, en el fondo, casi estás llorando. Más que de una imagen de los años de la dura postguerra en la Italia del neorrealismo, la “Umberto D” del mejor Vittorio de Sica te parece hoy una viva estampa de tantos jubilados solitarios como pueblan hoy los puestos asistenciales de Caritas, por ejemplo. (más…)

Ni un solo dia sin libro

En la fiesta del Día del Libro suelo proponerme volver a repasar la lectura de alguno de los escritos que en mi vida literaria hayan dejado mayor barbecho. Recuerdo que el año pasado le tocó el turno al Delibes de EL HEREJE, esa obra de capital trascendencia en la literatura de ficción histórica con fuerte repercusión en el desenlace religioso de una etapa fundamental en la marcha de nuestro pueblo. Luces y sombras a las espaldas de una sociedad que vivía la Teología con una pasión que a ratos podía convertirse poco menos que en un desenfreno. Casi tan peregrino como el de la “La Pascua del Chivo” o el de “EL amor en los tiempos del cólera” por referirme sólo a la literatura novelística.Porque en el mundo del
ensayo -especialmente del ensayo religioso- al lado se me quedan libros tan fundamentales como el “Jesús” de José Antonio Pagola o el de “La vida perdida”, de Ernesto Cardenal. Total que lo dicho: me viene bien esta fiesta del libro en el día de Cervantes y de don William Shakespeare.Nadie me regala rosas,pero yo me regalo siempre libros.Lo uno por lo otro. (más…)

El sermón

¡Sorpresa! Tres semanas después de haberse pronunciado, a un señor que nunca va a misa alguien le ha recordado el sermón que hace esas tres semanas pronunció en San Pedro de Roma Su Santidad el Papa Benedicto XVI. La cosa fue en los oficios o Misa de la tarde de Jueves Santo. Cuando lo del lavatorio de os pies y la proclamación de la Eucaristía y de la caridad como base fundamental del cristianismo y la consagración del sacerdocio para actualizar a diario el misterio de la presencia de Cristo como amigo y sustento. Porque el Papa habló de los curas aquella tarde. Y al señor que no va a misa,le llegó, sin embargo,el sermón.Y lo ha venido a rumiar -ya digo- tres semanas más tarde. Y es que, por lo que parece, al Papa Benedicto le ha salido un exégeta al que el “analfabetismo religioso” lamentado por el Pontífice en la tarde del Jueves, también le ha producido un cierto picor en los espaldares. Lamentable, dijo el Papa. Doloroso y hasta avergonzante. Porque la doctrina del Señor es doctrina de vida y resulta penoso que sean muchos los que andan escasos de esa luz y poder que desparrama con generosidad la verdad encerrada en el Evangelio. (más…)

¡Majestad!

Perdone mi señor el Rey. Estuve ayer en la iglesia de mi barrio. Suelo ir con alguna frecuencia, pero le aseguro a Su Majestad que no soy un beato tradicional. Lo que pasa es que los domingos me entran unas ganas intensas de ponerme en contacto con la gente vecina de uno. Gente casi siempre amiga que también acude a la iglesia del barrio por aquello de la tradicional misa del domingo y de a ver qué dice el cura de la parroquia. Es un cura que habla bastante bien y que lía casi siempre un hilo de originalidad en sus palabras. Casi siempre roza la problemática de la actualidad y aun de la política, pero le aseguro a Su Majestad que nunca le he sorprendido tirando de la situación para hacer clientes del templo o para ensalzar o denigrar los comportamientos de alguna de las activides políticas que en toda democracia ya sabe Su Majestad que suelen ser los tironeos que se estilan en épocas de mucho combate y de cara a unas urnas electorales. Pues eso,Majestad: que fui a misa y que en la misa hubo alusión a Su Majestad y a otros responsables de nuestra situación política, tan temblorosa ella. (más…)

Leña al mono

Hoy es domingo de Pascua. Anoche cerramos la Semana Santa y sus tradicionales celebraciones:sermones,oficios,procesiones, pregones, pelis romanas en la tele, tertulias sobre los múltiples sentidos de una espiritualidad que es tan importante o eximible como lo deseen los reverendos tertulianos. Calcula uno que tendrán que pasar muchos más años que los vividos hasta ahora para que pueda producirse algo así como un empobrecimiento de alma que acabe con esta fecha tan gigantesca en el calendario -como que es la que lo ordena cada año- y tan fundamental para los cristianos. La Pascua cierra el ciclo salvador y da sentido a la muerte de Jesús y a la historia puntual de treinta y tres años como hombre de una tierra y de un tiempo. Inagotable semana santa. A cuyos sucesos fundamentales siempre hay que añadir pequeños y rijosos metepatas de gentes que esperan estas fechas para sacarlas de quicio y confundirlas con determinados y torpes intereses. Por ejemplo: (más…)

Cuando recéis

Si llegan a sospechar que les iba a contestar lo que les contestó, casi seguro que ni siquiera se lo preguntan. Pero ya podrían estar avisados: a El no se le podìa preguntar algo sin tener dispuesta el alma para escuchar con libertad lo que la Palabra de Dios había arrancado de la sustancia misma del Padre.La verdad os hará libres. Y hay que acercarse, por eso, a la verdad con la misma desnudez de alma con que uno se acerca a la vida cuando se nace o a la muerte cuando se muere. Con escaso aparejo, como los hijos de la mar, que diría Antonio Machado. De manera que le hicieron la pregunta y se encontraron con la respuesta. Los discípulos, que eran así de imprevisores, tiraban la piedra y no esperaban con ingenuidad a ver cómo les volvían el cantazo.
No: que le decían que, cuando recemos, que qué tenemos que decir. Y El fue y les dijo que, cuando recéis, decid aquello de “Padre nuestro que estás en los cielos”. Solamente eso. Porque con eso basta para meter en cintura todos nuestros sentimientos para con El: desde el perdón hasta el agradecimiento y el deseo. Que es bueno el pan de cada día, pero que también es imprescible la santificación del nombre del Señor y el perdón de los unos para con los otros. Y que recen en la soledad de su casa y de su alma. Allí donde sólo El se entera de nuestra plegaria. (más…)

Teología de la carne

Me gusta un montón el título de este libro de José Granados. Me da la impresión de que trata de declarar de entrada -desde el portalón mismo- que el cuerpo del hombre -esa carne declarada en el catecismo enemigo mortal de los paisanos-, pues a lo mejor resulta que es la señal viva de la encarnación de Dios en la condición humana. “La carne se hace amor”, enseñó el papa polaco Juan Pablo II.Y el hombre Vojtyla, amigo de la escena y la figura, sabía bien que lo que estaba diciendo con estas palabras es que son como el acierto perfecto que da vida a este escrito fecundo en ideas y valiente en sus expresiones. Prologa el libro de José Granados un estimulante acercamiento del Cardenal Angelo Scola. Por encima del compromiso, las palabras del purpurado como elogio a la lectura de este libro, a lo que verdaderamente dan fuerza es al juicio que puede merecerle “Teología de la carne” con el convencimiento de que “el cuerpo es el camino en el que el “yo” se educa progresivamente para ser y entregarse al “otro”. Porque la plenitud de la carne es la de ser para el otro un ejercicio perfecto de nuestra personal libertad. (más…)

Camilo Maccise: in memoriam

La última vez que hablamos creo que fue en Avila. ¿Motivo? Un Congreso Internacional que la CITES montó sobre el “Libro de la vida”, de la Madre Teresa de Jesús. Camilo Maccise, un perfecto conocedor de la obra teresiana y Superior -en aquel momento- de la casa carmelita de Alba de Tormes, donde duerme Teresa el sueño de la eternidad, tenía que decir alguna palabra importante. La dijo. Exactamente la que se esperaba de alguien que había sido durante doce años nada menos que el Superior General de la familia teresiana. Dijo que la obra de la Santa no es -felizmente- la obra de una pensadora, sino la experiencia de un alma vivencial. “Por eso resulta tan apasionante todo lo que cuenta.Es como si estuviera desvistiendo una a una todas las páginas de su vida. Hay que leerla y meditarla.Todo al mismo tiempo”. Y para el lector principiante aconsejaba Camilo que se manejaran las ediciones que han puesto en modos contemporáneos el inigualable estilo de la escritora abulense
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Un museo en Antequera

A las monjas carmelitas de Antequera vino a verlas Dios hace ya muchos años. Casi cuatrocientos. Una excelente señora de la ciudad se sintió llamada interiormente a hacer con sus cosas y sus casas algo tan hermoso como lo que la Madre Teresa de Jesús -muerta el año 1582- había hecho una y otra vez en tierras andaluzas de las que no anduvo particularmente enamorada porque tampoco se lo permitió su honda encarnadura en tierras de Castilla.Castilla le iba más a su peculiar temperamento, pero en tierras andaluzas dejó ella a una de las mejores herederas de su alma y de su estilo: la monja María de San José. Y una larga herencia de monjas y costumbres comenzó a sembrar de teresianismo puro esta tierra de sol y gozo. La señora doña María de Rojas y Padilla, esposa del señor regidor perpetuo de la ciudad, puso a disposición de las Carmelitas de Baeza,Málaga y Sabiote el sitio y los dineros necesarios para alzar un monasterio que estiró líneas con el paso del tiempo y que fue almacenando memoria y santidad mientras las auras de la historia se lo permitieron o cuando el tarambaneo de la historia se lo puso difícil. El 13 de julio de 1635 se dijo en este Carmelo la primera misa. Hoy se sigue celebrando.Y lo que te rondaré, morena. Y es que cuanto más sencilla es la cosa, más fieramente resiste el acoso de las turbaciones. (más…)