Las cuentas perdidas
Un colega y amigo que quema sus días y labores en la Córdoba de la larga historia y la silenciosa cultura, ha aprovechado la fiesta de la coronación de la Virgen de su Colegio -bajo su dirección- y ha publicado como de paso un libro sobre la Virgen. Muy poéticamente -el colega tiene su chispa de buen lírico- se ha acordado de aquello de que la Virgen iba a pisar la cabeza del dragoncete del Apocalipsis y de que la Luna le serviría de base y poste a su imagen sobre el mundo. Y ha titulado el libro con esta hermosa metáfora de la Señora que pone la Luna bajo sus pies. Los pies de la Señora, en el libro, parece que tienen dos grandes continentes bajo su peso sobre la luna: el de las cartas que la Señora escribe con el alma más que con el ala de águila y el de las cuentas perdidas que nadie creerá que tratan de las cuentas de la modesta economía doméstica de Nazareth, porque estas cuentas de mi amigo Donaire son las cuentas-cincuenta de un Rosario que se viste de alegría y de llanto, de gloria y misterio tras cada una de las decenas. (más…)









