Conversión y seguimiento
(III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO)
En este tercer domingo del tiempo ordinario que estamos viviendo litúrgicamente, el Evangelio, (Mc.1,14-20), nos propone dos temas que van íntimamente unido e inseparables: la Conversión y el Seguimiento. Parece que eso de la Conversión es más específico de la Cuaresma o del Adviento. Y es una equivocación. Una cosa es que en esos tiempo (llamados fuertes) se nos inste con más fuerza a esa conversión. Pero es una tarea de toda la vida, porque siempre tendremos cosas que cambiar en nuestra vida, cosas que se pueden, al menos, mejorar.
Port otra parte, el seguimiento de Jesús es algo que lleva consigo el ser cristianos; que eso significa la palabra cristiano, “seguidores de Jesús”.
Y que ambas cosas, conversión y seguimiento, vayan necesariamente juntas, aparece suficientemente claro. No se puede seguir a Jesús, si no se intenta ajustar nuestra vida a ss vida, y a su enseñanza. Y, por otra parte, no puede uno entrar en un proceso de conversión si no es para seguir a Jesús.
Jesús empieza su misión en Galilea, su patria, con estas palabras:”Convertíos, porque ya ha llegado la hora”. Ya está entre nosotros el modelo que hay que seguir para lograr esa conversión. Es Él, el que tantos siglos esperaron. Ya no cabe extraviarse ni equivocarse, porque tenemos un modelo que imitar.
Es también en Galilea donde Jesús empieza a llamar a los que serían sus primeros discípulos: Pedro, Andrés, Santiago y Juan. Son pescadores del lago, y les invita, les llama, a iniciar una nueva pesca:”Venid conmigo y os haré pescadores de hombres”; es decir, a ser instrumentos, vehículos de evangelización, a llevarles el nuevo mensaje de Jesús.
Para seguir a Jesús, hay que estar dispuesto a cambiar. No caben los egoísmos, ni la pereza, ni la comodidad. Y para cambiar, solamente hace falta tener como puntos de mira dos amores: el amor a Dios y el amor a los hombres, nuestros hermanos.
Cuando se habla de cambio no significa que hay que dejarlo todo. Muchas veces no habrá, incluso, que dejar nada. Simplemente, cambiarlo de dirección. Cuando se habla de seguir a Jesús, se interpreta, a veces, como una “vocación” especial, una llamada a la vida religiosa o al sacerdocio. Esa es una manera de seguir a Jesús. Pero no es la única, ni se puede decir que sea la mejor. No hay mejor ni peor en el seguimiento de Jesús. Desde cualquier estado, situación, profesión, lugar, posición social, se puede y debe seguir a Jesús. Hay muchos caminos. Se suele decir que “todos los caminos conducen a Roma”. Lo que sí es verdad es que todos los caminos pueden conducir a Jesús.
Comencemos por desear, de verdad, seguir los pasos de Jesús, y comenzaremos a cambiar algunos aspectos de nuestra vida. Iniciemos el seguimiento, y vendrá la conversión.
Félix González

[...] En Corazones en Red: Conversión y seguimiento por Félix González [...]
Gracias a FERE-CECA. Andalucía, por emitir en el blog los sencillos comentarios al evangelio de los domingos. Gracias, María Luisa.