Festividad de todos los santos

Día 1 de Noviembre

El Día de Todos los Santos es una tradición católica instituida en honor de todos los santos, conocidos y desconocidos. En los países de tradición católica, se celebra el 1 de noviembre; mientras que en la Iglesia ortodoxa se celebra el primer domingo después de Pentecostés.

Este día se celebran a todos los millones de personas que han llegado al cielo, aunque sean desconocidos para nosotros. Porque Santos son todos aquellos que han llegado al cielo, algunos han sido canonizados y son por esto propuestos por la Iglesia como ejemplos de vida cristiana. Seguramente que entre esos santos, esas personas que ya gozan de Dios en el cielo, estarán muchos de nuestros familiares y amigo.

Este día es una oportunidad que la Iglesia nos da para recordar que Dios nos ha llamado a todos a la santidad. Que ser santo no es tener una aureola en la cabeza, hacer milagros, y estar en los altares; sino simplemente hacer las cosas ordinarias extraordinariamente bien, por amor al prójimo y por amor a Dios. Y todos debemos luchar  por cumplir esa petición del Señor: “Sed santos, como vuestro Padre celestial es santo”.

Cuando hablamos de santidad, parece que nos referimos a algo tan extraordinario, que sólo corresponde alcanzarla a algunas personas extraordinarias y fuera de serie. Si así fuera, el mandato del Señor sería sólo para algunos privilegiados. Y no es así. El ser santo es para todos, y está al alcance de todos.

Lo único que se pide es que tratemos de vivir conforme a la voluntad de Dios, que tratemos de hacer el bien, y de hacer bien las cosas. Es verdad que en nuestra vida hay defectos, equivocaciones, pecado. También los santos canonizados tenían sus fallos, no estaban libres de pecar. Por eso la Biblia dice que”el santo peca siete veces al día”. Quiere decir que también eran personas débiles. Pero sabían levantarse después de las caídas. Y, sobre todo, trataron de tener un gran amor a Dios, que les llevaba, también, a amar a los demás. De hecho, muchos se distinguieron por una caridad grande, por un amor a los más necesitados. Pensemos en el Padre Damián, San Damián, dedicado en cuerpo y alma a los leprosos, y que murió siendo leproso, siendo aún joven. Pensemos en la Madre Teresa de Calcuta, entregada a los desechados de la sociedad, con esa entrega y delicadeza que la caracterizaba. Pensemos en tantos y tantos que dieron su vida en el martirio por mantener su fe.

Pero pensemos, también, en los padre abnegados, buenos, honrados, solidarios, que hicieron de su vida un seguimiento de Jesús, sin grandes cosas extraordinarias, pero tratando de hacerlo todo extraordinariamente bien. Seguro que todos conocemos casos así, entre los que nos han precedido y actualmente.

La fiesta de “Todos los Santos”, es una fiesta que nos debe llenar de alegría por ellos, que ya están gozando de Dios, y llenarnos de esperanza a nosotros que esperamos alcanzar el mismo gozo.   

                                                                                                       Félix González

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2 Responses to “Festividad de todos los santos”

  1. La única tristeza es la de no ser santo.

    (Leon Bloy)

  2. ¡Qué razón llevais tú y León Bloy. Decía San Agustín:”Nos has credo para tí, y mi corazón no descansa hasta que repose en tí (tal vez no sea literal la frase)

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