La madre judía

En el artículo anterior hemos hablado del nacimiento de los niños en la cultura judía. Estas líneas dedicaremos a las madres judías, porque sin ellas no existiéramos. A las madres judías se las considera como verdaderas antigüedades dentro del laberinto de la maternidad. Tienen más de 5770 años. Son mujeres con mucho camino recorrido, mucha tierra prometida, mucha diáspora e historia, son una experiencia arcaica.  Son “las madres elegidas por D-os”, sagradas como la Torá. Son una reliquia que pasa de generación en generación y de familia en familia, no se derrocha, no se puede mudar y no desaparece. Es un objeto de colección.

No podemos confundir a una madre judía asquenazí y  a una madre judía sefardí.

La madre asquenazí tiene la piel blanca,  los ojos claros y su piel se enrojece cuando se expone al sol.
La madre sefardí por el contrario tiene la piel más oscura, mucho pecho y en verano se broncea con facilidad. Para poder identificarlas yo siempre digo que  conviene ponerlas al sol. Pero todas las reglas tienen sus excepciones y  mi madre es una de ella; tiene el  pelo rizado y  los ojos azul claro, como el cielo. Su piel era tan clara que durante su juventud nunca tomó el sol pues se quemaba con mucha facilidad. Las madres askenazí se llaman Esther, Rachel, Lea…., Las sefardíes a parte de los nombres históricos judíos tienen nombres en judeo-español: Flora, Luna, Mar, Esperanza, Mazalta, Bonina…

La madre asquenazí manda a sus hijos al shule ( en idioma yidish – el colegio), baila rikudim am (una expresión en hebreo para los bailes judíos) y habla un poco en yidish y en hebreo. Tiene el pelo lacio y va todas las semanas a la peluquería.
La madre sefardí no manda a sus hijos al shule, habla en judeo-español, francés o árabe, se viste con mucho dorado y canta cánticos sefardíes.  Tiene el cabello rizado y no necesita ir a peluquería excepto en esas ocasiones especiales en las que por ejemplo desea alisarse el cabello. Las dos tienen algo en común, siempre tienen alguna razón para sufrir por sus hijos y tienen un corazón enorme donde caben todos los seres queridos.

Los judíos tienen mucho sentido del humor y se dice que el humor judío no es simplemente humor en el sentido estricto de la palabra, sino una preciosa herramienta de supervivencia”.
– Una madre le regala a su hijo dos corbatas, él se pone una el viernes para el Shabat y al llegar a la casa de su madre para festejar el día más importante de la semana, ella lo mira y le pregunta: “hijo mío no te gustó la otra?”

Explicaciones para el conocimiento, entendimiento  y el respeto hacia una madre judía

-Cuando una madre judía sirve la comida, todos miembros de  la familia deben tener hambre, porque ella así se  siente.
– Si ella se despierta temprano, es hora de levantarse.
– Si ella está cansada y quiere dormir, todos deben acostarse.
– Si un hijo se resfría, ella tose por su hijo.
– Si un hijo tiene fiebre, ella se pone el termómetro y suda.
– Si una hija está de parto, ella empuja.
– Si un hijo tiene un examen, ella se sabe todas las respuestas.
– Si va en el coche en el asiento del copiloto, ella conduce por su hijo.

– Si su hijo no le llama por teléfono, deja de comer para evitar atragantarse en el caso de que su hijo la llame.

– Cuando las madres judías se reúnen hablan todas a la vez, pero son capaces de escucharse las unas a las otras, de preguntarse y responderse  todas a la vez.

-Cuando se reúnen las  madres judías tienen una capacidad de hablar todas a la vez, preguntar a todas mucha preguntas y responden a las de más. Las madres judias son todas muy curiosas. Les interesa todo sobre hijos de las demás para poder a destacar las cualidades de su propio hijo.

Como pueden observar, la madre judía es un fenómeno y su cocina también. Como una autentica madre judía, orgullosa de la cocina de todas las madres judías sean asquenazí o sefardí voy a  ser vuestra guía  por este maravilloso mundo, más adelante.

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