Y una luz les brilló

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande;

habitaban tierras de sombras, y una luz les brilló.

Is 9,2

 Navidad-2009

He enviado mi felicitación de Navidad a través del e-mail. Es más cómodo que escribir tarjetas, meterlas en el sobre y visitar la oficina de Correos que, en esta época del año, está siempre abarrotada de gente que quiere enviar y recibir cartas y paquetería a sus seres queridos. Todos los correos enviados llevaban un archivo adjunto, una “tarjeta navideña” hecha por mí en la que figura la cita bíblica  (Is 9,2) que da entrada a este post: El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras y una luz les brilló. ¿Por qué escogí esta frase para felicitar la Navidad? No sé. Sus palabras me resultaron muy esperanzadoras y pensé que también lo serían para otras personas.

Isabel Gómez-Acebo escribió el día 18 de este mes, en su blog “Cajón de ilusiones”, una magnífica reflexión sobre lo que la Navidad nos trae cada año (http://blogs.21rs.es/ilusiones/2009/12/18/%c2%bfque-nos-traera-la-navidad/). Su texto nos habla del “hogar, el lugar de trabajo, la tienda y el aparcamiento” –es decir, de nuestra vida más cotidiana– como espacios destinatarios de la paz anunciada por los ángeles a los pastores en la noche que se llenó de Luz por el nacimiento de Jesús. Isabel nos habla también de los ausentes, no para lamentar su recuerdo y abandonarlo, sino para traerlo a la memoria y “rodearlo de todas las horas de satisfacción que nos dio la compañía de los que se fueron”. Y nos habla del nacimiento y de la muerte de Jesús como prueba de la fragilidad del Dios-Humano que atrae nuestra atención en estos días.

No sé por qué, las palabras de Isabel me hicieron pensar en todas las personas que no perciben la Navidad como una buena noticia porque no “encajan” en lo que se supone que han de ser estos días. La pobreza, la soledad, la injusticia en sus más variadas formas, la angustia, la guerra, los malos tratos, la explotación, la esclavitud, el tráfico humano, el hambre, la enfermedad… todas las realidades inhumanas en las que vive tanta gente se hacen más evidentes y escandalosas en unos días en los que habrían de reinar la concordia, la solidaridad, la alegría y la cercanía humana. ¿Que trae la Navidad para todos ellos, mujeres y hombres de todo pueblo y nación? ¿Qué trae la Navidad para quienes viven en tinieblas y en sombras de muerte?

Mi más profundo deseo es que, como mínimo, les recuerde la promesa de Luz que revela el texto de Isaías y que no tiene nada que ver con el Dios “milagrero” que también recuerda Isabel Gómez Acebo en su post y que tan “cómodo” nos resulta, porque deja en sus manos y a su arbitrio toda la responsabilidad de solucionar la injusticia, una injusticia de la que, en realidad, todos somos corresponsables. Mi más profundo deseo, por tanto, es que la Navidad nos traiga la consciencia de que el camino por el que se abre paso la Luz en las tinieblas es nuestro compromiso con la Humanidad, en general, y con los seres humanos concretos. Dicho de otra forma, mi deseo es que descubramos que cada uno, cada una de nosotras somos esa vela que necesitan quienes viven en sombras de muerte.

Quizá soñamos con una luz que elimine por completo las tinieblas, quizá soñamos con un mundo en el que sea erradicada toda injusticia, todo sufrimiento…  Pero los grandes sueños, necesarios a menudo para ponernos en marcha, a menudo también se esfuman porque su grandeza nos desborda. Por eso, tal vez sea suficiente empezar por alumbrar nuestros espacios cotidianos y  hacerlo con la certeza de que la Luz está ahí y nos ilumina lo suficiente como para no sentir miedo ni desconcierto, como para no consentir ni soportar la injusticia y combatirla, como para sabernos real y “encarnadamente” coaligados con todos los seres humanos y comprometidos en la consecución de una vida digna para todas y todos.

Las palabras de Isaías suenan a liberación porque la Luz se hace realidad concreta. Escucharlas ensancha los pulmones: Acreciste la alegría, aumentase el gozo; se gozan en tu presencia, como gozan al segar… Porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián. Porque la bota que pisa con estrépito y la túnica empapada en sangre serán combustible, pasto del fuego. Porque un niño nos ha nacido… Suenan a profecía, a promesa que espera su cumplimiento, a través de la fragilidad, un cumplimiento que sabemos que está en nuestras manos.

Os deseo una feliz Navidad y que recibáis-recibamos la Luz que disipe las tinieblas y seáis-seamos, al mismo tiempo, la Luz que ilumine las sombras de quienes nos rodean.

Licencia Creative Commons
Y una luz les brilló por María José Ferrer Echávarri se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

3 Responses to “Y una luz les brilló”

  1. Gracias compañera, por estas palabras que vuelven a ser “fe compartida en ese mensaje liberador del Jesus resucitado”. sólo con tareas como estas que inicias a través de este blog, es posible para nosotras, las mujeres, seguir teniendo esperanza por el Evangelio. Y quiero que sepas que estaré por este blog leyendo la riqueza que llevas dentro. Un abrazo MJ Rosillo

  2. Me uno a las gracias de María José Rosillo para ti María José Ferrer y de paso para Isabel.Pues con el agua helada que caia esta mañana por el Sur … haciamos dos mujeres precisamente, guardia en Málaga-Acoge y cuando pensabamos que no aparecería nadie se organizó una larga cola, mujeres en su mayoria con todo tipo de demandas. Y ya lo dice el refrán que “a perro flaco todo se le vuelven pulgas” y flacas que están las ONGS con la crisis. Comentaba la compañera con este panorama ni calor vamos a necesitar aquí hoy. Qué lata es ser pobre en estos días y en vísperas de Reyes .El interés y la acogida cuidada y cálida nos devolvía un gracias casi de complicidad. Pues si vamos a encender el candil para iluminar el cerco próximo

  3. Vivo en un lugar donde hay un buen número de tinieblas, como es un hospital de gente severamente discapacitada. Sin embargo, conviven las tinieblas con mil luces: la compañía de los familiares y su paciente espera de una mejoría, la dedicación de muchos profesionales … A menudo camino por sus pasillos y recito las palabras que elegiste para felicitar la navidad, a modo de mantra. Y pienso en las épocas de mi vida en que caminé entre tinieblas. Ellas me capacitaron para entender a mis pacientes-hacientes. Ese fue su único sentido y ése, el hacernos capaces de empatizar, comprender, compadecer y compartir el sufrimiento de otros, puede ser el único sentido del sufrimiento humano, de cualquier de ellos. Yo al menos todavía no he descubierto otro.

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