Sorbo a sorbo

Cuando tengas una tarea difícil que hacer, algo que parece imposible, solamente trabaja cada día un poco, todos los días un poco, y de repente verás que el trabajo está terminado.

Karen Blixen

 

Hay veces que la vida se nos pone cuesta arriba. Vemos las tareas que tenemos que llevar a cabo como muros enormes que no nos es posible ni escalar, ni atravesar, ni rodear. Estas últimas semanas las he vivido así, como si todo lo que traía entre manos fuera algo inabarcable, superior a mis fuerzas, mirara por donde lo mirara.

Después de más de veinticinco años de terminar la carrera, estoy haciendo los cursos de doctorado. Siempre fui muy disciplinada para todo lo relacionado con el estudio y, la verdad, la impresión que tenía cuando iba a la universidad es que el tiempo me cundía mucho. Pero entonces era sólo estudiante, y mi única obligación, superar con éxito las asignaturas del curso. Todo lo demás eran devociones. Y tampoco tenía tantas. Ahora, sin embargo, no sólo tengo que trabajar para ganarme la vida, sino que, con el paso de los años, he adquirido otros compromisos que ocupan casi al completo las horas de cada día.

Cuando me matriculé en el doctorado, muy ilusionada, reorganicé mi “agenda” de manera que mis nuevas responsabilidades discentes tuvieran su espacio. Estaba convencida de que, disponiendo de algunas horas semanales, la cosa iría rodada, pero no está siendo tan fácil. La organización del tiempo no sólo depende de mis deseos y disposiciones, sino de un montón de circunstancias, algunas controlables por mí y otras –la mayoría– no, por lo que esas horas “libres” ni son tantas ni tan libres como quisiera.

Estoy haciendo los cursos por Internet, por lo que he de realizar varios trabajos con un plazo de entrega estricto. Al empezar a elaborarlos, viví una auténtica crisis. De pronto, me di cuenta de que, además de no disponer de todo el tiempo del mundo, como sería mi deseo, estoy algo oxidada, académicamente hablando, por lo que redactar el primero de los trabajos ha sido todo un reto. Realmente, llegué a plantearme que me había metido en un huerto del que no tenía manera de salir airosa, por lo que llegué a pensar que lo mejor sería dejarlo todo y seguir con mi vida como antes.

Dos cosas me ayudaron a continuar. La primera y más importante, el apoyo de las personas queridas, especialmente mis amigas, que siempre han manifestado una confianza absoluta en mis posibilidades, sean cuales sean las circunstancias que me rodean, incluso si estas son desfavorables. La segunda, las palabras de Karen Blixen (conocida también como Isak Dinesen) que encabezan este post. Me recuerdan algo que aparece en la Regla de San Benito, no sé en qué  capítulo: “Cuando te dispongas a realizar cualquier obra buena, pídele al Señor, con oración muy insistente, que él la lleve a término”. Pero lo de Karen Blixen es más asequible, más cotidiano, más motivador… Y no porque la oración no lo sea, sino porque, de alguna forma, explica de qué modo Dios lleva a término lo que le pedimos: fortaleciéndonos, iluminándonos, motivándonos, animándonos para que lo llevemos a cabo. Así que me puse a estudiar y a escribir el primer trabajo, un poco cada día, haciendo y deshaciendo. Y hoy lo he terminado. Acabo de enviarlo a la profesora.

Anteayer, cuando ya tenía claro que el muro infranqueable estaba a punto de ser superado, recibí una noticia. A una persona muy querida y cercana le han diagnosticado una enfermedad autoinmune que puede ser muy seria. Tiene 35 años. Cuando hablé con ella, no sabía qué decirle. Yo misma me quedé conmocionada. Por la noche, me daba cuenta de la escasa gravedad de mis “penas” e imaginaba el tamaño y el grosor del muro que la certeza de una enfermedad crónica y degenerativa le había puesto por delante. Recé. Y también volví a acordarme de Karen Blixen.

Nadie se bebe la vida de un solo trago. No hay forma de hacerlo. El tiempo, ese continuum que con tanta precisión dividen los relojes y los calendarios, no se puede vivir de una vez, sino poco a poco. Recuerdo que, hace años, en un momento difícil de mi vida, cada mañana, cuando despertaba, sólo pedía la fuerza necesaria para afrontar ese día. No necesitamos sobreponernos de golpe y del todo a lo que consideramos una desgracia o algo doloroso. En realidad, nos basta disponer de lo necesario para afrontar los detalles cotidianos. Es como trabajar un poco cada día, “todos los días un poco”.

Me pregunto si también se descubre que esa tarea difícil de hacer –vivir con una enfermedad incurable, asumir el deterioro, luchar para vencer una adicción, aceptar la muerte de los seres queridos, pasar por una depresión, y tantas otras cosas–, de repente, se ha terminado. Quizá no sea de repente ni sin esfuerzo. Pero confío en que, sorbo a sorbo, podamos bebernos la vida sin atragantarnos y sin morir de sed por miedo a hacerlo.

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Sorbo a sorbo por María José Ferrer Echávarri se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

2 Responses to “Sorbo a sorbo”

  1. Felicidades por tu logro. Me siento muy identificada con lo que comentas. Recuerdo cuando pensé por primera vez en hacer una tesis doctoral. Necesité un tiempo para afrontar el miedo y respeto que me daba semejante empresa. Después, cuando me decidí, la letanía era siempre “haré esto cuando acabe la tesis, me comprometeré con lo otro para entonces”. Y ahora que estoy a mitad del camino, dejar las cosas para cuando pueda terminar con la tesis, no parece un plazo muy lejano.
    Además, precisamente hoy una compañera ha defendido la tesis. Sobresaliente Cum Laude. Me llena de alegría decirlo con todas las palabras. He vivido de cerca sus suspiros y zozobras, y no es metafórico es que nos sentabamos muy cerca en la sala de investigación del departamento. Podía sentir con ella el miedo, el cansancio, la desesperación, la zozobra…Y ahora todo ha terminado para ella y con creces.
    Me anima mucho a seguir. Paso a paso

  2. Mª José, leyendo tu post me sintí “confortada”, animada”. Sí, las experiencias duras, que parecen montañas que no se pueden subir, suelen tener “factores comunes”. Así que gracias por esa “batalla ganada”, gracias por el modo que tienes de expresarte: claro, sencillo, ameno, profundo…
    ¡ADELANTE CON TU DOCTORADO!
    “Todo tiene su tiempo y su momento”…
    También me hiciste recordar algo que he leido hace tiempo que más o menos venia a decir: ” No tenemos capacidad para bebernos la fuente entera, pero si para aprender a disfrutar el poco a poco” “SORBO A SORBO” GRACIAS.

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