Buscar y encontrar

Jamás es un error buscar lo que una necesita, jamás.

Clarissa Pinkola Estés

 

Hace días que no escribo en el blog. El exceso de trabajo podría servir de excusa, si no fuera porque la mayoría de la gente que conozco está igual, hasta arriba de obligaciones y sin un minuto libre. Es verdad que esta temporada ando especialmente atareada, pero no lo es menos que, cuando pensaba en colgar el próximo post, no encontraba nada que despertara mi interés lo suficiente como para ponerlo por escrito. Y no es que no pasen cosas dignas de reflexión y comentario, porque pasar, pasan, y muchas. Pero los temas de actualidad, los que nos esperan cada día en los medios de comunicación, están tratados y re-tratados en todos los foros de discusión –incluidos los foros internáuticos, claro– por muchas personas, algunas muy preparadas.

Siempre tengo la extraña sensación, además, de que necesito una cierta distancia, siquiera temporal, para saber que sé de verdad sobre lo que sucede, tanto si se trata de eventos y temas que afectan a mucha gente, como si son acontecimientos cotidianos y cuestiones de mucha menor envergadura. Por eso, no suelo poner por escrito lo que pienso sobre lo más inmediato, lo que no quiere decir que no me importe o que no reflexione sobre ello. Recuerdo que, cuando se estrenó Ágora, leí muchos comentarios, y muy diversos, sobre la película. Algunos me resultaron muy reveladores, y otros, sinceramente, me enfadaron. Ninguno de ellos coincidía con mi opinión sobre el film de Amenábar y, en más de una ocasión, me tentó escribir mis impresiones, pero no lo hice. Estaba segura de que necesitaba dejar pasar el tiempo y reposar mis ideas y las ajenas, para saber qué pienso sobre Ágora y sobre la historia que narra. Ahora sí me gustaría escribir algo y quizá lo haga, pero será para uso personal, porque lo cierto es que es un tema caducado.

Quizá también lo sea la noticia de que una filóloga catalana, María Hernández, descubrió no pocos poemas inéditos de Francisco de Quevedo en un manuscrito custodiado en la Biblioteca Pública de Évora. La investigadora volvió a dicha ciudad portuguesa, a la que había viajado anteriormente para concluir su tesis doctoral, “con la intención de hacer ejercicios de transcripción paleográfica por placer”, según sus propias palabras. Supongo que habrá quien alucine pensando lo que algunas personas son capaces de encontrar placentero, pero es que los filólogos somos gente muy rara.

Me encantó leer que María Hernández volvió a la biblioteca por placer, porque muy pocas veces la búsqueda –la investigación (en inglés, research) no es otra cosa que búsqueda (en inglés, search)– se asocia al deleite, como si sólo se pudiera gozar al final del camino, cuando se consuma un logro. Pero lo que más me gustó fue lo que le oí decir en la tele. No puedo reproducir textualmente sus palabras, pero tenían mucho que ver con que siempre que se busca, se encuentra algo, aunque ese algo no siempre coincida con lo que buscamos o con lo que creemos buscar. Soy una experta en eso: siempre encuentro cuando busco. Y a menudo no sé que busco algo hasta que lo encuentro. Por eso creo que buscar es tan importante y por eso disfruto tanto haciéndolo, a veces por puro placer.

Esta semana no fue el placer, sino la obligación, la que me empujo a buscar muchas cosas por Internet y una vez más experimente la alegría de encontrar, por casualidad, no sólo tesoros escondidos, sino también la promesa de nuevos mapas con los que guiarme en el futuro por las borrascosas y habitadísimas aguas de la red de redes.

Y en medio de las prisas, del exceso de trabajo, del cansancio acumulado, de los problemas irresueltos, de los planes frustrados, del miedo al fracaso y a las propias limitaciones, del sufrimiento propio y ajeno, comparto una pequeña perla de mi tesoro. Son las palabras con las que Caroline Myss termina su libro Anatomía del espíritu. Cuando las leí me sentí habitada y me dieron muchas ganas de seguir buscando. Ojalá le sirvan a alguien más:

Contenemos la escritura. Contenemos la Divinidad. Somos la Divinidad. Somos la iglesia, la sinagoga, el ashram. Sólo necesitamos cerrar los ojos y sentir la energía de los sacramentos, las sefirot y los chakras, que es el origen de nuestro poder, la energía que alimenta nuestra biología. Lo irónico es que una vez que comprendemos de qué estamos hechos no tenemos otra opción que vivir una vida espiritual.

Licencia Creative Commons
Buscar y encontrar por María José Ferrer Echávarri se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

One Response to “Buscar y encontrar”

  1. Interesante y útil.

Discussion area - Dejar un comentario






He leído y acepto las condiciones generales y la política de privacidad


Información básica sobre protección de datos
Responsable: REVISTA REINADO SOCIAL 21RS (más info)
Finalidad: • Gestión de la adquisición del producto, suscripción o donativo, así como la tramitación de los mismos.
• Envío de comunicaciones relacionadas con el proceso de compra, las suscripciones o los donativos.
• Envío de comunicaciones y ofertas comerciales, por diferentes medios, incluidos los medios electrónicos (email, SMS, entre otros). (más info)
Legitimación: Ejecución de una compra online, suscripción o donativo. (más info)
Destinatarios: No se cederán datos a terceros, salvo obligación legal. (más info)
Derechos: Acceso, rectificación, supresión, cancelación, y oposición. En determinados casos derecho a la limitación del tratamiento de sus datos. (más info)
Información adicional: Puede consultar toda la información completa sobre protección de datos a través del siguiente enlace (más info)
Los enlaces de (más info)