Retornar diferentes

Nada vuelve igual que estaba. El retorno de unas ideas, de unas creencias, es imposible.

María Zambrano

Tengo una tía que, cuando se pone nostálgica y nos deleita con sus batallitas, siempre cuenta que, cuando empezó la Guerra Civil, ella estaba en el puente del molino lavando ropa. La primera vez que oí esta historia, le pregunté cómo sabía que la guerra había estallado justo mientras ella frotaba las sábanas en el río, y me contestó, muy seria: “porque bajó de la sierra un camión lleno de hombres que lo decían a gritos”. Nunca he sabido si ese camión apareció en el pueblo el día en que se inició la contienda, pero no me cabe duda de que, para mi tía, la guerra empezó en ese preciso instante.

Pues bien, a mí me pilló el Movimiento 15 M –o la “primavera española”, como enseguida supe que lo denominaron algunos medios de comunicación extranjeros– leyendo un artículo de María Zambrano, publicado en 2004 en Iglesia Viva: Revista de Pensamiento Cristiano, que encontré en Internet[1]. Me sorprendió la fecha, pues la autora murió en febrero de 1991. Así que, antes de leer nada, me puse a buscar cuándo fue escrito, suponiendo que sería uno de sus últimos textos. Mi sorpresa aumentó al encontrarlo: 27 de enero de 1938, es decir, en plena Guerra Civil. ¿Cómo es posible que una revista decidiera publicar, iniciado ya el siglo XXI, un artículo que había salido en el periódico La Vanguardia, de Barcelona, nada menos que sesenta y seis años antes? Mi extrañeza desapareció en cuanto leí los primeros párrafos, porque el texto de María Zambrano, aunque sin duda influido por el contexto histórico no solo español, sino también europeo, es de una actualidad asombrosa, lo que secunda mi idea de que una buena reflexión no tiene edad.

Me pareció que lo que estaba sucediendo en las calles españolas y el artículo de la filósofa malagueña estaban profundamente relacionados, aunque el texto al que me refiero no haya inspirado directamente a ninguna de las personas que desde el día 15 acampan o se acercan a las plazas de tantas ciudades con la esperanza de dar a luz algo nuevo. Algo nuevo y ético.

Son muchas/os quienes piensan que un movimiento así no conduce a nada, porque hay que canalizar las iniciativas, encontrar cauces para hacerlas efectivas, desarrollar algún tipo de estructura que de “cuerpo” a los ideales…, en fin, institucionalizar de algún modo el magma, un tanto confuso, de ideas y esperanzas que bulle en las calles y en los corazones de tanta gente, algo muy difícil si, como las/os protagonistas del movimiento pretenden, los partidos políticos se mantienen al margen. Las/os hay también que piensan que no es posible alterar pacíficamente el sistema, porque la capacidad que este tiene de engullirlo todo y reciclarlo, desvirtuándolo, es inconmensurable. Ni unas ni otras tienen esperanza. Y, desde mi punto de vista, tampoco tienen razón.

Si como dice María Zambrano, el “retorno de unas ideas, de unas creencias, es imposible”, también lo es que las personas retornemos a la realidad, inalteradas, después de determinadas experiencias, porque las experiencias no son inocuas y, por tanto, afectan. Es posible que este movimiento no tenga frutos inmediatos, que deje de ser noticia incluso antes de que se vacíen las plazas, que el desánimo y el aburrimiento invada a sus protagonistas, que muera por inanición… Pero lo que está claro es que no dejará iguales a quienes participen en él, de una u otra forma, incluso como simples espectadoras/es simpatizantes, porque, aunque sea por un breve espacio de tiempo, muchas personas, incluida yo, experimentamos que es posible transformar la historia, individual y colectivamente, aunque aún no sepamos cómo. Y eso deja huella.

Me pregunto qué pensarían y sentirían, por ejemplo, las primeras feministas si levantaran la cabeza y vieran hasta dónde han llegado sus ideas y reivindicaciones. Estoy segura de que muchas, por grande que fuera su esperanza, no se atrevieron  siquiera a soñar que aquellos grupos organizados para reivindicar sus derechos llegaran a ser el cimiento de un pensamiento y de un movimiento como el que se viene desarrollando desde finales del siglo XIX. Quizás algunas abandonaron las protestas a causa del desánimo, por la falta de resultados inmediatos. Seguramente, muchas mujeres las observaron “de lejos” sin implicarse demasiado, con curiosidad o con simpatía. Sin duda, unas y otras “retornaron” transformadas a sus vidas y fueron germen, en sus respectivos espacios cotidianos, de una mentalidad nueva y liberadora para las mujeres, dando lugar a nuevas formas de lucha por un mundo menos patriarcal.

Dentro de unos años, espero contemplar, admirada y satisfecha, los insospechados frutos de lo que está naciendo ahora. Y puede que cuente, imitando a mi tía, que cuando empezó la “primavera española”, yo leía a María Zambrano.


[1] http://www.iglesiaviva.org/218/218-50-PAGABIERTA.pdf

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Retornar diferentes por María José Ferrer Echávarri se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.

2 Responses to “Retornar diferentes”

  1. Unos siembran y otros cosechan. En la vida familiar parece que los hijos hacen caso omiso de las recomendaciones de los padres y cuando tienen su propia prole repiten lo que escucharon en su día. Esperemos que lo que tiene de bueno este movimiento lo vayan recogiendo otras personas.

  2. He de reconocer que estoy entusiasmada con este movimiento de DRY. Todos los dias paso dos o tres horas compartiendo con ellos, y es reconfortante escuchar las propuestas que salen de las asambleas y los talleres de trabajo que se realizan a diario. Estoy aprendiendo mucho y es una experiencia renovadora que ilusiona a los que ya no somos tan jovenes, y nos esta haciendo desperar de nuestro letargo.

    Hay dos cosas que nos unen en estas protestas. La impotencia al comprobar que la democracia se ha reducido a elegir cada cuatro años partidos que no tienen contacto con los ciudadanos y todo lo que no queremos.

    Me encanta el slogan de SI NO NOS DEJAN SOÑAR, NO LES DEJAREMOS DORMIR.. Como alguien decia estos dias pasados , es tiempo de dormir lo justo.

    No me cabe duda de que de una manera u otra este movimiento no va a interrumpirse porque hay malestar ,indignacion y ganas.

    ¨

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