Desde el porche

Si nuestros corazones no tuvieran rostros, moriríamos cada mañana y la palabra amor estaría exiliada en las torres de la nada[1]   Estoy pasando el fin de semana en casa de unas amigas. Es una casa con nombre. Se llama “La Marexía”. No sé qué significa, ni si significa algo siquiera. Cuando ellas la compraron, […]