El anuncio de Quién
Me pidieron intervenir en una mesa redonda sobre la animación-acompañamiento de nuestras comunidades sscc en misión hoy. Ahí he andado pensando, leyendo y recuperando experiencia. Mi comunidad la formamos 6 hermanas, dos por encima de 70, dos en los 60 y dos en torno a los 40. Nuestros trabajos son variados, trabajos con inmigrantes y enfermos con VIH, crónicos, CONFER, piso de acogida para permisos de internos en prisión, auditorías de calidad en educación escolar, atención médica y psicoterapia . Los ritmos también, no son lo mismo los muy vividos 83 años de Concha que los 38 míos. ¿Qué nos une?¿qué nos sostiene como fraternidad viva?¿qué nos une a la corriente de esperanza y de fe a partir de la que podemos transmitir el amor descubierto a los demás?. Más diría yo Quién, nuestro pulso como comunidad se decide en la apertura al que alienta nuestra vida y nos llama a su amistad, que inaugura este vínculo de amistad fraterna entre nosotras. Para la mesa redonda se nos invita a reflexionar a partir de la afirmación de Toño García, s.j. : “tendrán futuro no sólo los cuerpos que respondan a necesidades básicas no satisfechas de nuestra sociedad sino que estén bien articulados por un mismo espíritu”.
¿Cómo dejarnos llevar cada día por el Espíritu evangélico que nos hace uno y nos impulsa en una dinámica de vida, de respuesta, de fecundidad?. El arte de convivir en nuestra diversidad es de las cosas más interesantes de nuestra vida religiosa, de hacer casa, de escucharnos, de reír y enfadarnos en zapatillas con el deseo de construir, de alimentarnos mutuamente en el afecto y en la fe. Sólo podemos transmitir si de verdad vivimos lo que “se supone” que vivimos, si lo disfrutamos, sufrimos y vibramos con ello, si se nos va en ello la vida, si sirve a otros. En el llegar a quienes más necesitan palpamos las heridas y necesidades humanas y retoma pleno sentido el anuncio de vida que experimentamos. En cuanto al cuerpo bien articulado creo que es fundamental que cada una tenga un espacio y un aporte específico que le despliegue su don y talento al servicio de otros, que sea recibido por el resto desde verdadera valoración y aliento a mayor despliegue para que pueda fluir en beneficio de la vida, sin ello nos quedamos cojas, la articulación queda luxada. Supone también que haya permeabilidad entre unos grupos y otros, influencia mutua, encuentro, capacidad de escucha. La búsqueda de este Espíritu por otra parte no permite descansos, hay que aguzar el corazón para distinguirlo y recibirlo, para abandonarse en el más allá de otras dinámicas que no alientan y encasquillan la vida.

Gracias a esas gentes con este espíritu el mundo es cada día un poquito mejor.