Invictus
Estuve ayer en el cine para ver Invictus y reconozco que salí con la moral muy alta. La película, para quienes no la han visto, trata del primer año de la presidencia de Sud Africa de Nelson Mandela. Reconozco que fui con pereza pues la cinta que se había construido en torno a un partido de rugby no me atraía pero estaba equivocada.
¿Cómo es posible que alguien, condenado a una celda de dos metros por dos y medio durante décadas, pueda, no sólo perdonar, sino pedir la colaboración de sus carceleros a la hora de gobernar el país? Eso es lo que hizo Mandela apoyarse en negros y blancos para terminar con los revanchismos esperados en una vuelta de la tortilla.
Al terminar la sesión me vinieron a la mente otros dos personajes excepcionales que como Mandela pertenecían a colectivos marginados. Uno de ellos es Mahatma Gandhi que en la India ocupada por los ingleses intentó poner paz en las diversas facciones en las que se había fracturado el país. Su figura ascética, su renuncia a los bienes temporales y su aceptación de todos los seres humanos con independencia de sus creencias le convirtieron en un personaje mítico. Desgraciadamente este tipo de personas no son bien acogidas entre los grupos revolucionarios con lo que pagó con su vida sus esfuerzos integradores.
El último del trío que quiero mencionar es el pastor negro norteamericano Martin Luther King que vivió una época de extremada violencia contra los negros. Se puso al frente de una protesta generalizada contra la segregación que le produjo el arresto y el incendio de su casa pero consiguió finalmente una declaración en 1956 del gobierno que la declaraba ilegal. King fue, como Gandhi, un defensor de la desobediencia civil no violenta, de la justicia y de la vida para todos pero sus logros terminaron cuando un segregacionista blanco terminó con su vida en 1968.
La memoria de estas tres personas debe servirnos de acicate para terminar con las diferencias en nuestros países ricos y tratar de ayudar a los que viven fuera de nuestras fronteras y que son menos favorecidos por la vida.
