Problemas de última hora con los lefrebvianos

Hace menos de un mes ha llegado a Roma, el preámbulo doctrinal en el que los lefrebvianos, como se conoce a la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, aceptan las claúsulas para reintegrarse a la comunidad católica. El texto venía firmado por Monseñor Bernard Fellay, superior de este grupo cismático que pide, entre otras cosas, un status especial y semejante al que tienen los miembros del OPUS. Ahora, está en las manos de la Congregación para la Doctrina de la Fe, analizar el texto y ver si se atiene a lo convenido porque,  uno anterior, les fue devuelto al considerarlo insuficiente.

 

            El estudio del escrito llevará unas semanas, pero ya se han levantado voces contra la unión, en ambos bandos. Tres de sus cuatro obispos, (el otro es Fellay) se muestran contrarios a lo que denominan “las plagas del Vaticano II” , ya que no aceptan el concilio ni los decretos que se crearon para su desarrollo, y aunque Fellay se muestre conforme, hay dudas de que le sigan, con lo que podría formarse de nuevo un cisma. De hecho, hace pocas semanas, Tissier de Mallerays, Gallareta (el obispo español) y Williamson (el obispo que negó el holocausto) escribieron a Fellay, quejándose de que pusiera a la asociación en manos de obispos conciliares en la Roma modernista, lo que les llevaría a una gran división interna. Éste les contestó, que no vieran dificultades por todas partes y se fiaran de la gracia del Espíritu Santo.

 

            La rama francesa de la Asociación es la más numerosa, y cuenta con 100.000 fieles (entre cinco millones de católicos) y 215 sacerdotes, que suponen el 2% de los presbíteros franceses. El superior de este distrito, Fr. Régis de Cacqueray, ha escrito en Porte Latine, la web del grupo, que Benedicto XVI todavía no se ha dado cuenta “de las calamitosas consecuencias de la nueva religión que se ha desarrollado durante los últimos cincuenta años” pues “todavía cree y tiene ilusión en el Vaticano II”. Consciente, de que parte de los lefebvrianos comparten este pensamiento, Fellay ha dicho en una reciente entrevista que, de llegar a un acuerdo con Roma, se podría abrir un cisma entre sus adeptos.

 

            En la curia también se palpa un malestar, contra un acuerdo que suponga la renuncia al Vaticano II. Un famoso historiador del Opus Dei, Johannes Grohe, en una conferencia pronunciada en la Universidad de la Santa Cruz, hace unos días insistió en la obligación, para toda persona que quiera integrarse en la Iglesia Católica, de aceptar la doctrina del concilio cuyo cincuentenario se está celebrando. La alusión era clara.

 

            Ha ido más allá un juez de la Rota, el franciscano David María Jaeger, al criticar la tendencia a mirar con indulgencia a grupos marginales, que denuncian la doctrina del concilio. Su aceptación, dijo, será de boquilla pero mantendrán verbales y mentales reservas.

 

            Estos desarrollos nos dejan con la duda, de cuantos lefebvrianos se pasarán a la Iglesia y cómo serán recibidos por los católicos. Pero digo, como Fellay a los suyos, dejemos que la gracia del Espíritu nos ilumine a todos. Muchas ideas de este artículo las he sacado de John L. Allen publicado en el National Catholic Reporter.

 

Una de sacristanes

Todos recordamos, cuando éramos niños, la figura del sacristán o la sacristana que facilitaba la vida del sacerdote al encargarse de los menesteres que implicaban el funcionamiento de un templo. Me ha resultado curioso un retiro espiritual que se ha celebrado en Italia para este colectivo y en el que, sobre todo, han hablado de derechos sociales ya que la mayoría de los sacristanes italianos, no están contratados oficialmente, porque son jubilados o su quehacer es voluntario.

 

            En un mundo, que vive bajo la amenaza del paro, se ha desatado la idea de que este colectivo tenga una labor remunerada y con contrato de trabajo. Eso si, a los candidatos se les exige una buena conducta moral, religiosa y civil. Los italianos no se quedan cortos en sus pretensiones pues reclaman 1260 mensuales, 30 días de vacaciones y 10 de descanso para hacer ejercicios y actualizarse en la nueva liturgia (mejores condiciones que los sacerdotes). Incluso han abierto una oficina de empleo donde se pueden cursar las solicitudes y parece que, a pesar del paro, no están teniendo muchas demandas en ninguno de los dos sentidos.

 

            El anecdotario que ha ido saliendo de encuestas a sacristanes en activo ha resultado curioso. Antiguamente recibían frutos de los campesinos en especie: trigo, aceite, uva… que utilizaban para su consumo propio o los vendían Hoy, alquilan sillas a los fieles, llevan velas a las casas en la fiesta de la Candelaria, ramas de olivo en el domingo de Ramos y reciben alguna propina cuando apuntan las misas de encargo. Imagino que las costumbres de cada lugar tendrán apartados distintos y también los párrocos, suelen contribuir económicamente a sus finanzas, especialmente en Navidad.

 

Pero la mayoría de los viejos sacristanes han pasado a la historia pues la parroquia no es el sacerdote, sino toda la comunidad y los fieles están llamados a hacerse cargo de la limpieza del templo, de la asistencia a la liturgia, de la catequesis… es por esta razón, que la oficina de empleo no está recibiendo peticiones.

 

¿Quién cuida al cuidador?

Hace unos años, la portada del Finantial Times (una revista económica) traía un largo artículo con este título, para concienciar a los lectores sobre la importancia de este colectivo. En Koinonia ha publicado Leonardo Boff un texto, con el mismo título, y me ha parecido interesante su reproducción. Todos en la vida tenemos momentos en los que nos toca ser cuidadores y otros, ser cuidados.

 

Las primeras y más antiguas cuidadoras han sido nuestras madres y abuelas, que desde el principio de la humanidad han cuidado de su prole. Si no hubiera sido por ellas, ninguno de nosotros estaría aquí para hablar de cuidado.

 

            En este contexto, queremos mencionar dos figuras, verdaderos arquetipos del cuidado: el médico suizo, Albert Schweitzer (1875-1965) y la enfermera inglesa, Florence Nightingale (1820-1910).

 

            Albert Schweitzer era un eximio exegeta bíblico y uno de los mayores concertistas de Bach de su tiempo. A los treinta años, famoso ya en toda Europa, dejó todo, estudió medicina para, en el espíritu de las bienaventuranzas de Jesús, cuidar de los más pobres de los pobres (los leprosos) en Lambarene (Gabón). En una de sus cartasc onfiesa explícitamente: «lo que necesitamos no son misioneros que quieran convertir a los africanos, sino personas dispuestas a hacer lo que debe ser hecho a los pobres, si es que el Sermón de la Montaña y las palabras de Jesús tienen algún valor. Mi vida no está ni en el arte ni en la ciencia, sino en ser un simple ser humano que, en el espíritu de Jesús, hace algo por insignificante que sea». Fue uno de los primeros en ganar el premio Nobel de la Paz.

 

            Vivió y trabajó durante cerca de cuarenta años en un hospital construido por él, con el dinero de sus giras dando conciertos de Bach. En sus escasas horas libres, tuvo tiempo para escribir una vasta obra centrada en la ética del cuidado y del respeto por la vida. Expresó así su lema: «la ética es la responsabilidad ilimitada por todo lo que existe y vive». En otra obra afirma: «la idea clave del bien consiste en conservar la vida, desarrollarla y elevarla a su más alto valor; el mal consiste en destruir la vida, perjudicarla e impedir que se desarrolle plenamente; este es el principio necesario, universal y absoluto de la ética».

 

            Otro arquetipo del cuidado fue la enfermera inglesa Florence Nightingale. Humanista y profundamente religiosa, decidió mejorar los modelos de enfermería de su país.

 

            En 1854, con otras 28 compañeras Florence, se trasladó al campo de guerra de Crimea, en Turquía, donde se utilizaban bombas de fragmentación que causaban muchos heridos. Aplicando estrictamente en el hospital militar la práctica del cuidado redujo la mortalidad del 42% al 2% en 6 meses. Este éxito le dio notoriedad universal.

 

            De vuelta a su país, y más tarde en Estados Unidos, creó una red hospitalaria, que aplicaba el cuidado como eje orientador de la enfermería y como su ética natural. Florence Nightingale continúa siendo una referencia inspiradora.

 

El agente de salud es por esencia un curador. Cuida de los otros como misión y como opción de vida. Pero ¿quién cuida al cuidador?, título de un hermoso libro del médico Eugênio Paes Campos (Vozes 2005).

 

            Partimos del hecho de que el ser humano es, por su naturaleza y esencia, un ser de cuidado. Se siente predispuesto a cuidar de los otros y siente la necesidad de ser  cuidado, él también. Cuidar y ser cuidado son elementos existenciales (estructuras permanentes) indisociables. Es sabido que cuidar es muy exigente y puede llevar al cuidador al estrés. Especialmente si el cuidado constituye, como debe ser, no un acto esporádico sino una actitud permanente y consciente. Somos limitados, sujetos  al cansancio y a la vivencia de pequeños fracasos y decepciones. Nos sentimos solos. Necesitamos ser cuidados, si no, nuestro deseo de cuidar disminuye. ¿Qué hacer entonces?

 

            Lógicamente, cada persona tiene que afrontar, con sentido de resiliencia (capacidad de remontar), esta situación dolorosa. Pero este esfuerzo no sustituye el deseo de ser cuidado. Es entonces cuando la comunidad del cuidado, los demás trabajadores de la salud, los médicos y el cuerpo de enfermería,  tienen que entrar en acción.

 

            También el enfermero o la enfermera, el médico y la médica sienten necesidad de ser cuidados. Necesitan sentirse acogidos y revitalizados, exactamente como las madres hacen con sus hijos e hijas. Otras veces, sienten necesidad de cuidado como soporte, sostén y protección, cosa que el padre proporciona a sus hijos e hijas.

 

            Entonces se crea lo que el pediatra D. W. Winnicott llamaba holding, es decir, aquel conjunto de cuidados y factores de animación, que refuerzan el estímulo para seguir cuidando a sus pacientes.

 

            Cuando reina este espíritu de cuidado, surgen relaciones horizontales de confianza y de mutua cooperación, y se supera el malestar, nacido de la necesidad de ser cuidado.

 

            Feliz el hospital y más felices aún los pacientes, que pueden contar con un grupo de cuidadores. No tendrá «prescribidores» de recetas, ni aplicadores de fórmulas, sino «cuidadores» de vidas enfermas, que buscan la salud. La buena energía que irradia el cuidado refuerza la curación.

La abadía de Boscodon

En estos días se está celebrando el cuarenta aniversario de la restauración de la abadía de Boscodon en los Alpes franceses,  a 1200 metrosde altitud. El edificio original era románico cisterciense del siglo XII y fue fundado por monjes de Chalais (una orden semejante a los cistercienses). Destruido varias veces y reconstruido otras tantas, en 1769 el arzobispo de Embrun decretó que no había el número de monjes (entonces benedictinos) necesario, y ordenó que se desalojara el edificio. Poco después, durante la revolución francesa, el estado lo vendió a unos particulares de la zona, que lo convirtieron en granja y establo. Tras todos estos años de abandono, el edificio había perdido todas las trazas de lo que había sido.

 

Fueron los dominicos los que concibieron la idea de reconstruir el recinto monacal, un interés secundado por otras órdenes y por un grupo de laicos que formaron, entre todos, la Asociación de Amigos de Boscodon (Bosque Alto). Consiguieron una aportación del gobierno, que supuso el 70% del coste total. Al final han conseguido que vuelva a la vida una pequeña joya, situada en mitad de un bosque todavía salvaje, lleno de torrenteras y de una flora variada con especies emblemáticas.

 

Hoy, la habita una comunidad mixta de religiosos y religiosas dominicos, a los que se suma un monje trapense y algunos laicos, no permanentes. Pretenden ofrecer un lugar de espiritualidad a todos los que buscan a Dios y atienden a los peregrinos a Santiago de Compostela, que vienen de Italia. La abadía organiza ejercicios, conferencias, intercambios… y permite que los fieles se sumen a sus misas y oficios. No tiene hospedería, desconozco si hay intención de habilitar un espacio en el futuro, aunque hay alojamiento en las cercanías

 

Creo que últimamente contaban con 7 religiosos/as pero la edad no perdona y, dos de ellos, ya han anunciado que tienen que abandonar la comunidad en el mes de julio. Me daría pena que por falta de personas se tuviera que volver a cerrar algún día, este lugar tan bello y cercano al cielo. Espero, que si pasara lo que temo, los laicos supieran coger el testigo para lo que probablemente Roma tenga que habilitar nuevos ministerios.

 

Relato de un misionero

Me manda un misionero que está en Ghana, Manolo Bonet, este artículo que con mucho gusto reproduzco. Quiere compartir este relato de la Iglesia y de la realidad africanas, pues expresa cuanto tiene ese continente para enseñarnos

No había sacerdote disponible para presidir la eucaristía el domingo pasado, así que la liturgia fue dirigida por los catequistas de la parroquia. Gabriel, el más veterano, pronunció la homilía. Es un hombre de fe firme y de una sencilla devoción a la Iglesia a la que ha servido durante muchos años, incluidos los de guerra. La parroquia cuenta ahora con un sacerdote y un diácono (que se ordenará en diciembre) pero no estaban en Riimenze ese día por encontrarse en otras iglesias de esta enorme diócesis. Esta es la razón por la que Gabriel, una vez más, guió a su gente en la oración con una iglesia llena a rebosar como siempre. A Gabriel se le estima como hombre sencillo, decente y honrado que se merece el respeto que ha mostrado como catequista de la comunidad. Los sacerdotes van y vienen, pero él permanece siempre fiel.

Aquí es evidente que la Iglesia es el Pueblo de Dios. El edifico de la iglesia puede ser decrépito, que le falten ventanas y miles de detalles por terminar, que los bancos sean incómodos y no tengan respaldo… pero la gente se une en una fe incuestionable. Me asombra la enorme diferencia que hay con tantos lugares del primer mundo donde la gente ha encontrado todo tipo de razones para abandonar su lugar dentro del Pueblo de Dios. Los matrimonios duraderos se sostienen sobre la fidelidad y no sobre las faltas mutuas. Es cierto que también la gente de Dios comete muchos errores pero ¿por qué tanta gente ya no es capaz simplemente de perdonar, olvidar y continuar manteniéndose firmes en la fe? En esta sociedad, uno puede redescubrir los placeres sencillos de la vida, porque ya muy pocas cosas pueden darse por sentadas.

Yo, por ejemplo, me descubro a mí mismo disfrutando de las cosas más sencillas, como el sonido de un trueno o la luz de un relámpago, o escuchando la lluvia sobre el tejado, o sabiendo que ha comenzado la época de los mangos, las papayas y los tomates. En eso consiste la eficiencia de la producción y distribución en el primer mundo: muy pocos de los productos disponibles en el supermercado son realmente de temporada. Si estamos dispuestos a pagar, es posible comprar prácticamente cualquier cosa, en cualquier momento. Sin embargo, cuando uno solo consigue fruta y verduras cuando han madurado en las tierras locales, la vida trae su propio ritmo de placeres sencillos.

Cuando consigo comprar zanahorias en el mercado, regreso a casa con el sentimiento de haber conseguido un gran logro. No tenemos electricidad local, así que me alegro cada vez que el generador funciona sin problemas. Nos sentimos agradecidos cada vez que podemos comprar diesel o gasolina, como podemos hacer ahora pero no hace dos semanas. Me encanta recibir una bombona de butano llena desde Juba, lo que significa que no tenemos que cocinar sobre carbón. Es todo un triunfo cuando podemos comprar patatas y huevos. Una coliflor es un regalo del cielo e incluso un repollo es algo especial. ¿Pero sufrimos? No, yo creo que más bien disfrutamos con los ciclos de disponibilidad y la variedad de vida según las estaciones. No necesito inventar una vida llena de satisfacciones artificiales. La propia vida crea por sí misma un ritmo y trae satisfacciones por caminos muy sencillos, a través de cosas sencillas.

Una posibilidad si siempre tenemos todo lo que necesitamos es que se nos olvide celebrar los regalos sencillos y busquemos otras cosas para celebrarlas. Y otro posible efecto es que se pierda de vista el valor de la fe sencilla y desarrollemos una visión demasiado crítica o cínica. ¿Por qué me creo Dios? Es tan fácil sustituir otras cosas, antes que el “conocer, amar y servir a Dios”, cuando todo está disponible siempre. A veces tenemos que perder algo para apreciar realmente lo que damos por sentado.

Aquí la gente aprecia cualquier tipo de comida o agua limpia cuando está disponible. La vida gira en torno a los niños, y más niños, y niños cuidando a otros niños. Eso parece. Pero existe una satisfacción especial en todo eso. Los únicos juguetes que se ven por aquí son ruedas de bicicleta movidas con un palo. La ropa sin marca no son más que harapos muchas veces. Sí, es cierto que hay demasiada enfermedad en el ambiente debido a la falta de una buena higiene pero en la fidelidad de la gente generalmente se percibe una fuerza y una felicidad sencilla. Ninguna sociedad es perfecta. Esta necesita, sin lugar a dudas, más y mejores servicios, pero tener poco no tiene porqué ser peor que tener mucho y querer todavía más.

http://www.ciudadredonda.org/articulo/sencillo-pero-fuerte

Hno. Bill Firmann (Trad. Paula Merelo Romojaro) -

 

Fundación Educación y Evangelio

La falta de vocaciones al sacerdocio o a la vida religiosa, nos hace a todos conscientes de que no hay repuesto para las jubilaciones o muerte, de los que ostentan cargos en la Iglesia. Cada diócesis y órdenes solventan el caso duplicando cargos o admitiendo en la labor a los laicos.

             Dentro de esta dinámica quiero hoy hacer referencia a una realidad muy poco conocida que está llevando a cabo la FERE (Federación Española de los Religiosos de la Enseñanza) para paliar los problemas de sus colegios en España. Ante la falta de vocaciones han decidido la creación de unas fundaciones, dependientes de su federación, que adquieren la titularidad de los centros para garantizar el carisma de los fundadores junto a los valores del evangelio. Ante el crecimiento del número de colegios y para facilitar una buena dirección, se han visto obligados a ir creando fundaciones regionales, que permitieran la cercanía de los órganos de gobierno y el manejo de un número, no excesivo, de centros.

 Yo tuve la ocasión de asistir el sábado pasado a una jornada organizada por una de estas nuevas fundaciones. Se llama Educación y Evangelio, cuenta con un par de años de vida y ya ha asumido 6 colegios de la comunidad de Madrid y de Castilla la Mancha. La asamblea pretendía que se conocieran todos los que participaban en este empeñó común: provinciales, religiosos, directores, profesores, patronos… El ambiente era festivo, se tocaba ilusión, cada colegio se presentó de una forma muy original y de aquel encuentro, se salió con la idea de que aquellos centros, con sus diferencias propias, podían conjugar un nosotros que, aunando esfuerzos e ideas, fuera en beneficio de todos ellos.

 Hay quién dice que las crisis son un buen caldo de cultivo para generar ideas. Nuestro credo está pasando por un mal momento, al menos en los países de occidente, y hay que saber como paliarla. Creo que los religiosos nos han dado un buen ejemplo de generosidad para abandonar sus capillitas particulares y entrar en un esfuerzo común de la mano de los laicos que han asumido sus carismas.

El Vaticano ordena cambios en las religiosas de USA

La congregación para la doctrina de la Fe ha ordenado a la mayor organización de religiosas norteamericanas LCWR que modifique sus estatutos, programas y afiliaciones para que sean acordes con las enseñanzas y disciplina de la Iglesia. Incluso para dirigir el cambio ha nombrado a un obispo de Seattle, Peter Sartain, por un periodo de 5 años.

Dentro de las cosas más importantes que Levada pretende cambiar están: el contenido de las conferencias anuales a la asamblea, la disidencia a nivel de congregación sobre las enseñanzas sexuales de la Iglesia y temas de agenda feminista. Por lo visto a Levada le habían llegado cartas de superioras de algunas órdenes pidiendo un cambio sobre la ordenación de las mujeres y el trato a los homosexuales “que las colocaba fuera del pensamiento eclesial y las convertía en mal ejemplo para sus comunidades”. También les echa en cara que no hicieran eco de la carta apostólica de Juan Pablo II, Ordinatio Sacerdotalis, que prohibía la ordenación femenina.

Niega la posibilidad que este rechazo de la doctrina eclesial pueda ser profético, como algunas religiosas defienden, y ofrece un encuentro con las dirigentes para estudiar el documento conjuntamente y evitar que sea mal interpretado.

La noticia, que es consecuencia de la investigación llevada a cabo en los últimos años, no ha caído bien. Joan Chittister, una de sus presidentas en el pasado, considera que la orden es inmoral ya que las religiosas no han hecho nada malo y lo que se trata es de controlar su pensamiento que discurre sobre los signos de los tiempos. “Si dejamos de pensar, que es un don, nos dice, estaremos traicionando a la Iglesia aunque sus dirigentes consideren que es inconveniente. Cuando yo era niña en mi ciudad era pecado entrar en una iglesia protestante, algo que la Iglesia ha admitido era un error, pero el escándalo de ese error ha durado 400 años”.

Las religiosas han tratado desde el Vaticano II de ayudar a la Iglesia para evitar las tinieblas y el control… han sido un regalo para la Iglesia en su liderazgo, su amor y su continua fidelidad. Tratar de reformar a estos testigos supone someter a la Iglesia a otros 400 años de oscuridad.

Al final esta política las empuja a desmembrarse para formar una asociación civil como única manera de poder crecer y nutrir los carismas de cada institución adaptándose a los signos de los tiempos. Si todo lo que se hace tiene que ser aprobado por alguien de fuera, se reniega de los carismas y de la habilidad de las mujeres.

Cuando leo estas cosas me acuerdo de las personas que lo quieren dejar todo atado y bien atado de antemano, sin pensar que la historia empuja en todos los sentidos y lo que era válido hoy, no lo es mañana. Parece que hemos entrado en una dinámica inquisitorial que nos lleva a Irlanda, a Austria, a España, a los Estados Unidos… la imposición y las condenas no sirven de mucho si no se convence. Negar a las mujeres que reivindiquen su responsabilidad en la Iglesia, es semejante a prohibir que los esclavos reclamen su libertad, o que los padres testifiquen contra sus hijos. Por otro lado, mantener sin cambios la doctrina sexual de la Iglesia está llevando a un disenso masivo de los fieles ¿No habrá que escuchar todas estas voces? ¿Por qué no se hace?

Humor contra la crisis

Las Principales Teorías Económicas explicadas con vacas:

Socialismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te obliga a darle1 a tu vecino.

Comunismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te DA algo de leche.

Fascismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te  VENDE algo de leche.

Nazismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te las quita y te  dispara en la cabeza.

Burocratismo: Tú tienes 2 vacas. El estado te pierde una, ordeña la otra y luego tira la leche al suelo.

Capitalismo  tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Luego te jubilas rico.

Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya  tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La  leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Cayman que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tú tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

Capitalismo  americano: Tienes dos vacas. Vendes una y fuerzas a la otra a producir la leche de cuatro vacas. Te quedas sorprendido cuando ella muere.

Economía japonesa: Tú tienes 2 vacas. Las rediseñas a escala 1:10 y que te produzcan el doble de leche. Pero no te haces rico. Luego ruedas todo el proceso en dibujos animados. Los llamas ‘Vakimon’ e incomprensiblemente, te haces millonario.

Economía alemana: Tú tienes 2 vacas. Mediante un proceso de reingeniería consigues que vivan 100 años, coman una vez al mes y se ordeñen solas. Nadie cree que tenga ningún mérito.

Economía rusa: Tú tienes 2 vacas. Cuentas y tienes 5 vacas. Vuelves a contar y te salen 257 vacas Vuelves a contar y te salen 3 vacas. Dejas de contar vacas y abres otra botella de vodka.

Economía china: Tú tienes 2 vacas. Tienes a 300 tíos ordeñándolas. Explicas al mundo tu increíble ratio de productividad lechera. Disparas a un periodista que se dispone a contar la verdad.

Economía iraquí: Tú no tienes vacas. Nadie cree que no tengas vacas, te bombardean y te invaden el país. Tú sigues sin tener vacas.

Economía  india: Tú tienes 2 vacas. Las pones en un altar para adorarlas. Después sigues comiendo arroz al curry.

Economía suiza: Hay 5000000000 vacas. Es obvio que tienen dueño pero nadie parece saber quién es.

Economía francesa: Tú tienes 2 vacas. Entonces te declaras en huelga, organizas una revuelta violenta y cortas todas las carreteras del país, porque tú lo que quieres son 3 vacas.

Capitalismo italiano: Tienes dos vacas. Una de ellas es tu madre, la otra tu suegra, ¡¡maledetto!!!

Capitalismo británico: Tienes dos vacas. Las dos están locas.

Economía española: Tú tienes 2 vacas, pero no tienes ni idea de donde están. Pero como ya es viernes, te bajas a desayunar al bar que tienen el Marca. Si acaso, ya te pondrás a buscarlas el miércoles después del puente de San Aniceto.

Reconozco que es malo y largo, pero si te ha producido una sonrisa, vale la pena. Hoy no vivimos y leemos más que tragedias y conviene cambiar el chip

 

 

 

 

Un obipos reflexiona sobre el abandono de la Iglesia

Se trata de Howard Hubbard que rige la diócesis norteamericana de Albany (n.York) y que en un periódico local ha dedicado a escribir artículos sobre los motivos, que conducen a numerosos católicos a abandonar nuestro credo, una cifra que ronda el 10%. Sus conclusiones eran más de lo mismo: la falta de sentido del pecado, individualismo, un consumo galopante, secularismo, sexo desenfrenado…. Sin atribuir culpa alguna a la institución.

El periódico estaba abierto al comentario de los fieles que se atrevieron a echarle en cara que no entonara el mea culpa por los motivos por los que los fieles, especialmente los más jóvenes, no encontraran atractivo en la Iglesia. En la cúspide de los pecados de la institución, colocaban el escándalo sexual de muchos sacerdotes y la forma en la que se había tratado por parte de los obispos, más interesados en guardar la imagen de la Iglesia que la salud de la infancia a su cuidado.

Gracias al intercambio de pareceres el obispo reconoció la responsabilidad y el daño que una política inadecuada, nacida del clericalismo, el poder y el secreto, había causado.

En sus artículos siguió mencionando otras causas como una vida parroquial anémica en la que muchos fieles tenían dificultad de entrar y a los que había que abrir los brazos y crear las condiciones para que se sintieran cómodos. Pero sobre todo consideró que la Iglesia mostraba una falta de sensibilidad pastoral hacia una serie de colectivos, como los padres a los que se les niega el bautismo de sus hijos por no ser asiduos al templo, a las parejas que se les niega el matrimonio por lo mismo o a los familiares que se les prohíbe decir unas palabras sobre un difunto en su funeral (una costumbre muy protestante que no siguen los católicos americanos).

Reconoce las reclamaciones sobre la pobreza de las homilías, que muchas veces vienen “enlatadas”, sin nada que ver con el tiempo litúrgico o con las condiciones de la parroquia. Tampoco la música puede ser la correcta para el tiempo del año.

Cuando reflexiona sobre la juventud, introduce la idea de que las parroquias tienen que ser más eficientes e imaginativas a nivel informático ya que es el método que utilizan los jóvenes para comunicarse.

La falta de consideración o explotación de muchos católicos también aparece en su lista. Incluye a las mujeres viudas o separadas, a los homosexuales, a los que no aceptan la moral sexual de la Iglesia (un tema al que alude de paso, pero al que muchos fieles se quejan en sus comentarios).

Al final de sus artículos, reconoce que unos católicos consideran que la iglesia es demasiado tradicional mientras que otros, la ven en exceso progresista pero no está dividida en dos partes semejantes. Son muchos más los que consideran que la Iglesia ha abandonado el camino que tomó tras el concilio Vaticano II,

¿No seria bueno que todas las diócesis o las parroquias abrieran un diálogo semejante? Es cierto que se recibirían comentarios soeces o desconsiderado como se escriben en muchos blogs pero sería una forma seria de pulsar el sentido de los fieles y que ser anónima podría ser bastante verdadera.

Semana Santa andaluza

Por la mañana me despiertan los tambores, son los chicos de un pueblo que ensayan con entusiasmo su contribución a las procesiones. La mañana es fría y llueve, una lluvia que cae como jarro de agua fría sobre los corazones de los cofrades, que miran al cielo con temor ¿Podrán sacar los pasos a la calle? Han estado todo el año preparando el manto de la Virgen, restaurando lo dañado el año anterior, determinando el turno de los costaleros, cosiendo túnicas y capirotes… ¿Habrá sido en vano, tanto trabajo? A pesar de los presagios negros del hombre del tiempo, no se tomará la decisión final hasta que llegue la hora.

Año tras año, me impresiona la fe de este pueblo, una fe distinta y para muchos incomprensible, pero que conecta a sus fieles con Dios. Sin discusión, la primacía de la devoción se la lleva la Dolorosa, una imagen de mujer joven y bella, que sigue el paso de su hijo crucificado, sin que las imágenes respeten la diferencia de años entre los dos. El único dolor que se ve en la cara de la madre, es un brillante bajo los ojos, que hace las veces de lágrima. Y sin embargo, a pesar de los anacronismos, el espectáculo es bellísimo e invita a levantar los ojos al cielo.

Es una fe que tiene mucho de sincretismo y que a la hora de la ortodoxia, no tiene defensa (no sé los motivos por los que los cancerberos del buen pensar teológico,  no han levantado sus excomuniones) pero acerca a Dios a los hombres. Estos días estaba leyendo las conclusiones de un encuentro en Brasil de teólogos del Tercer Mundo, que reflexionaban sobre las condiciones del catolicismo en sus países. Hablaban de la pérdida de fuerza de las religiones (salvo la musulmana) pero del fortalecimiento de la espiritualidad. Cada ser humano se busca sus caminos.

El templo de la espiritualidad andaluza son las calles de sus pueblos, el incienso lo ofrece el olor a azahar que se desprende de los naranjos, las vestimentas sagradas son los capirotes y mantillas que acompañan a las imágenes, las fugas de Bach se esconden tras los tambores procesionales… y el pueblo vibra, sobre todo con su Virgen, la más guapa de toda la comarca. Dios, sentado en las nubes que amenazan la tarde – noche, sonríe y bendice a esa fe, sin teologías profundas, pero sincera.