Ayer perfume, hoy carmín

Por las noticias que nos llegan de Irán parece claro que sus autoridades están empeñadas en que las mujeres vayan hechas unos adefesios por el mundo. No les basta obligarlas a llevar una especie de mandilón de color oscuro que llaman “manteau” y que es largo hasta el suelo y las muñecas. No es suficiente que tengan que ocultar la cabeza bajo un pañuelo que sólo deje ver el nacimiento del pelo. Lo nuevo era que se les recomendaba a las buenas musulmanas que no usaran perfume y ahora se las prohíbe que tinten sus labios con carmín.

            Se me ocultan las razones de esta actitud que, como es natural, no piensa más que en el lado masculino de la sociedad pero imagino que tiene que ver con ese atractivo que Dios ha puesto entre los sexos y que se quiere frenar, cuanto más feas las mujeres menos deseos tendrán los varones.

            No conozco las costumbres de las religiones lejanas pero me parece que son las del libro las que más se ceban con nosotras en cuanto a apariencia. De todos son conocidas las costumbres de los burkas en Afganistán o de los antifaces en algunos países del golfo. En el mundo judío las mujeres de las sectas fundamentalistas tienen que raparse el pelo, aunque se les autoriza a llevar peluca cuando salen a la calle. El barrio ortodoxo de Jerusalén y otros de Nueva York están llenos de tiendas de pelucas que parecen de plástico y ya algunos rabinos han objetado que eran demasiado bellas.

            La religión cristiana, gracias a Dios, ha dejado atrás unos textos de los Padres de la Iglesia que aconsejaban a las mujeres, para ser virtuosas, toda una serie de prácticas semejantes. Pero quedan por ahí restos que incomodan, como las palabras del Apocalipsis 14,3-4 que afirman que el cántico del Reino nadie era capaz de aprenderlo “salvo los ciento cuarenta y cuatro mil rescatados de la tierra, vírgenes, porque no se habían manchado con mujeres” lo que da la impresión de que el género femenino es el causante de hacer moralmente impuros a los varones. ¿Será esto lo que piensan los ayatollahs iraníes cuando implantan estas obligaciones? Mientras lo meditan yo me tomo unas vacaciones hasta el lunes.

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One Response to “Ayer perfume, hoy carmín”

  1. En todas la épocas y en todo tipo de situaciones, hoy también, se considera ventajoso tener un chivo expiatorio y lo femenino ha venido muy bien a lo largo de la historia para representar ese papel.

    ¿Padres de la Iglesia? ¿Apocalipsis?… ¡San Pablo (ver 1Co 11, 2-16)!… en todo se encierra sabiduría si vamos avanzando dejando a un lado .-como los ríos cuando no pueden ir en linea recta y van sorteando el terreno y formando meandros en su incansable y constante fluir hacía el Océano- lo que no es comprensible para un momento de la vida o de la historia.

    En nuestra Iglesia todavia quedan prescripciones “estilo ayatollahs” aunque no tengan que ver con el perfume y el carmin. Pero seguiremos avanzando con los ojos puestos en el Espíritu que se deja ver en los signos de los tiempos, segun decia el Concilio Vaticano II.

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