La comunión de rodillas y en la boca

Corren noticias de que se va a volver a exigir que la comunión se reciba de rodillas y en la boca y el motivo que se alega para el cambio es el aumento del respeto por el acto. Reconozco que prefiero que se queden las cosas como están y voy a ofrecer mis argumentos.

            Nuestros padres llamaban de vd a los suyos pero se ha producido un movimiento de cercanía entre las generaciones que ha implantado el tuteo en la conversación. Paralelamente en la teología se está dando un intento de aproximar la figura del Dios alejado o la de Jesucristo juez, a los fieles. En ese empeño se habla del Dios - madre o del Jesús – amigo que son relaciones humanas más cercanas y me parece que exigir que se reciba la comunión de rodillas, una actitud de esclavos, va contra esta tendencia. Nadie se arrodilla ente sus amigos ni hoy día ante sus padres.

            A esto debemos añadir que para los laicos coger la sagrada forma en nuestras manos ha supuesto un momento importante de reconocimiento dentro de la Iglesia. Nuestras pobres manos sin consagrar, que bregan por conseguir el pan del sustento diario, son las mismas que se abren para recibir el alimento de Dios. Negarles ese privilegio es cercenar un logro del laicado que en los últimos años ha ido viendo como se le hacía más accesible y menos misterioso el mundo de lo sagrado en los templos.

            Las personas mayores tenemos dificultad en arrodillarnos y la comunión en la boca es mucho menos limpia que en las manos. Me da la sensación de que todas estas normas no son más que la añoranza de un pasado que se veía mejor. Un peligro que tenemos las personas que vamos cumpliendo años y nos superan los valores de las nuevas generaciones.

5 Responses to “La comunión de rodillas y en la boca”

  1. Ante un Dios que nos comulga y que en cada eucaristía nos reúne definitivamente, porque ha querido que fuese así, me arrodillo.
    En la comunión entramos en la realidad que viviremos. Da igual que estemos de pie o sentados, todo nuestro ser está de rodillas porque Dios nos va cogiendo en brazos.

  2. No quiero viajar en el espacio a tiempos pasados.
    No quiero reivindicar y defender las nuevas formas logradas después de tantos y tantos años.

    Hoy, lo que me viene a la cabeza desde el fondo del corazón es: Jesús partió el pan y lo repartió a los que estaban junto a Él. Se partió y se repartió, quedándose con todos por los siglos de los siglos, en un sencillo acto de vida cotidiana en comunidad.

    Por otro lado, a mis hijos les daba de comer direc tamente a la boca (biberones, papillas, purés…) cuando eran muy pequeños y no sabían hacerlo ellos solos; pero crecieron y ellos mismos, primero con mucha solemnidad (cuando están aprendiendo y se siente mayores) y luego con absoluta naturalidad, cogen el alimento y lo llevan a su boca.

    No quiero entristecerme… No, hoy no, porque entiendo que el procurar respeto al acercarnos a lo sagrado es algo más que normativa de posturas litúrgicas, es oración, silencio, escucha, sencillez, cotidianidad y vida común -ya sea parroquial, monástica, familiar, etc- y eso no se improvisa, se vive. Y si no se vive, difícilmente se logrará ya sea de pie o de rodillas, en la boca o en la mano.

  3. No creo que debamos alarmarnos por la imposición de una norma más. De un tiempo (años) acá sólo se emiten normas y no puedo evitar sentirme como seguramente se sentiría la gente de Palestina en el tiempo de Jesús, ante cuya sensación abrumadora, él mismo reaccionó acusando a quienes imponían leyes y más leyes acumulando fardos pesados sobre los hombros del pueblo, sin que ninguno se despeinara… Cuantas más leyes, casi mejor, pues son tantas que resultan imposibles de cumplir y, además, ya nacen muertas, como papel mojado. El pueblo de Dios hoy día no tiene interés en memorizar tantas y tantas normas. Por lo que observo, la inmensa mayoría no se siente en la obligación de cumplirlas. ¿Quién se conoce la normativa litúrgica de los últimos 10 años? ¿y lo que dice el derecho canónico? ¿le importa eso a mucha gente…? ¿no hay bastante con las que emiten los gobiernos, con las leyes internaciolnales, nacionales, locales, de todo orden y tipo?…
    Me interesa más que la norma lo que significa el hecho de que se anuncie otra más. El mundo del Vaticano y de Roma no tiene relación alguna con la gente, con la vida, y sigue creyendo que son el centro del mundo y que están por encima del vulgo. Me interesa más el sentido del dato: su condición de estrategia defensiva. Me interesa ese intento (vano, aunque unos pocos lo celebren) de recalificar símbolos muertos. Cuando los símbolos dependen tanto de un contexto y una época y estos pasan, resulta imposible devolverles ese valor perdido. Ahora ya serán otra cosa. Me interesa lo que puede significar: nostalgia, querencia de seguridades, necesidades de que la identidad (que es tan costosa) la otorguen desde fuera…
    Sí, resulta interesante reflexionar sobre lo que se encuentra en la trastienda de unan norma como ésta…

  4. La letra mata, el Espíritu vivifica!!!.
    Cuando perdemos de vista lo ESENCIAL tendemos a establecer normas, reglamentos. Me pregunto ¿no sería más importante que la iglesia estuviera más preocupada por trasmitir el ESPIRITU DEL EVANGELIO, la palabra de jesús, se preguntará que hacemos para que haya menos pobres…menos guerras…menos excluídos?
    De rodillas, parados,sentados,con la mano…¿tendrá algo que ver con que Jesús vino PARA QUE TENGAMOS VIDA Y VIDA EN ABUNDANCIA?
    ¿Qué nos está pasando?

  5. Senora,

    he copiado unas palabras de su pagina para mi website:

    kneelingcatholic.blogspot.com

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