Una ceremonia preñada de Dios

            Escuché ayer el discurso de toma de posesión de Barack Obama pero el hombre estaba nervioso, lo que me parece más que normal, y lo pronunció tan deprisa, sobre todo el principio, que me resultaba difícil seguirle. Los primeros comentaristas norteamericanos se quejaban de que la forma había sido mala con un recurso frecuente […]