Las Edades del Hombre
He ido a todas las exposiciones que con el título de la Edades del Hombre se han llevado a cabo en distintas catedrales españolas, la última está teniendo lugar en la con catedral de Soria ¡Qué patrimonio artístico religioso tiene España! En cada edición salen a la luz tallas, esculturas, pinturas, sargas… que se guardan en iglesias y conventos y son cada una más bella que la otra. Hay que reconocer que ésta de Soria, que anuncian será la última, no desmerece de las demás.
Tuvimos tiempo para visitar el claustro de San Juan y el convento de los dominicos con su maravillosa portada románica. Me impresionó al entrar en la iglesia la cantidad de clarisas con velo blanco que había, prueba de que tienen jóvenes vocaciones. Nos informó una persona que hay 50 monjas.
Pero con ser maravillosa Soria y todas sus iglesias y claustros me quedé de una pieza al visitar dos pequeñas ermitas mozárabes que forman parte de la exposición, aunque están en pueblos de la provincia. En Gormaz, bajo el imponente castillo del que era Señor el Cid Campeador, construyeron los cristianos, nada más tomar la zona, una pequeña iglesia que decoraron con toda clase de pinturas. El templo está dedicado al arcángel San Miguel que en el Apocalipsis aparece al frente de las tropas. La idea era que las huestes del cielo ayudaran contra los musulmanes a las tropas cristianas.
La otra ermita, San Baudelio de Berlanga es de una arquitectura pasmosa. Del centro de la nave sale una larga palmera con una serie de brazos que sustentan el techo. Junto a la techumbre queda un recinto muy amplio que se utilizaba, por su difícil acceso, para guardar reliquias o tesoros. En la nave hay una zona, que llaman la mezquitilla por su similitud en pequeñito a la mezquita de Córdoba. Todo estaba pintado con escenas fantásticas o de la vida de Jesús de forma que hay personas que han llamado a este templo la Capillla Sixtina de la E.Media. Lamentablemente, aunque fue declarada patrimonio nacional en 1917, el gobierno del país no vio mal que se vendieran a un marchante extranjero los frescos en 1923 y hoy están luciendo en varios museos americanos. Por un trueque por el ábside de Fuentidueña una de estas pinturas se puede ver en el museo del Prado. Una lástima pero no quita que el viaje a Berlanga merezca la pena.

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