Los probelmas del obispo Williamson

Este Obispo que pertenece a la Sociedad de San Pío (SSPX) continúa negando la realidad del holocausto creando problemas al Vaticano que ha apostado por acercarse a este movimiento fundado por Monseñor Lefebvre y que cada día atrae a más adeptos.
Williamson vive en la sede social de la SSPX que se encuentra en Wimbledon que es el paraíso del tenis en hierba. Desde su ventana se podían ver pistas y jugadores, una visión que le indignaba cuando eran mujeres ataviadas con faldas muy cortas. “¿No hay ningún varón que le diga a sus hermanas, hijas, esposas o madres que ese tipo de ropa está solo pensado para utilizarlo enfrente de los maridos”? Una frase que le tenía la controversia asegurada, máxime cuando en sus blogs asegura que las mujeres son menos que cero y que deberían estar bajo el poder de los hombres.
Cuando Beate Klarsfeld le mandó el año pasado un libro que acababa de publicar sobre la historia del Holocausto no cedió a la tentación de leerlo, sino que comentó: “Que 6 millones de personas hayan muerto en las cámaras de gas es una gran mentira”. Ha rehusado pagar una multa de 12.000 euros que le impuso el gobierno alemán por incitar el odio racial y deberá presentarse en juicio en Regensburg el 16 de abril. El 11 de Septiembre de 2001 alegó que el ataque sobre las Torres Gemelas había sido montado por el gobierno de los Estados Unidos
Tuvo muchos problemas cuando accedió a dar una entrevista al periódico alemán Spiegel ya que cuando llegaron los periodistas se negó a bajar la escalera, a que su imagen fuera fotografiada y a responder directamente las preguntas obligando a uno de sus secretarios a bajar y subir con las respuestas. Terminado el acto por correo electrónico dijo que “aquellos hombres eran ratas”.
En la biblioteca del edificio de la SSPX hay una sección que se titula Herejías/ Errores y en ella se encuentran las obras de Karl Rahner y el Catecismo de la Iglesia Católica. Pero el obispo tiene seguidores. En su página de Facebook hay 520 personas que se declaran sus amigos y centenares leen sus artículos en Internet que firma con el seudónimo de Dinoscopus. Es un hombre culto que habla francés, alemán, español e inglés, tiene buenas maneras, viste caro y toca en el piano a Beethoven.
Pero su conducta avergüenza a su superior el obispo Fellay, un hombre que vive en el cantón de Zug y que se queja de haber perdido uno de sus cuatro obispos ya que no le pueden utilizar para nada.
Aunque Fellay es un convencido de la existencia del Holocausto no todos en su sociedad participan de sus creencias. El padre Floriano Abrahamowicz asegura que las cámaras de gas se usaron solamente para desinfección y que Erich Priebk, un capitán de las SS juzgado en Italia no fue un asesino. Son declaraciones que atraen a los ultraconservadores que siempre han estado conformes con los SSPX, aunque Fellay asegura que no buscan su adhesión. Pero considera que el mundo necesita un liderazgo fuerte, capaz de dividir entre buenos y malos que es lo que la SSPX hace cuando se indigna contra los homosexuales, las mujeres y los periodistas. Algo que muchas personas ven con buenos ojos y que supone el secreto de la popularidad creciente del movimiento.
“Somos el termómetro que indica la fiebre del cuerpo de la Iglesia” dice Fellay. La sociedad manifiesta que cuenta con 600.000 fieles, tiene 6 seminarios, 161 prioratos, 725 lugares donde celebrar misas y está activa en 1000 lugares en el mundo creciendo en USA, Asia y África. La Iglesia de Saint Nicolas de Chardonnet en Paris está en manos de los SSPX desde 1977. Allí las misas son en latín y un elevado número de gente joven forma parte de la feligresía. De hecho Francia es uno de sus lugares con más adeptos.
Es este potencial el que quiso recuperar el Papa cuando levantó la excomunión de los 4 obispos el año pasado. Fellay cuenta triunfante que para dar satisfacción a las demandas de la SSPX, el Papa ha dado orden de que no se dé la comunión en la mano sino en la boca.
Pero Williamson continúa dando guerra. Uno de los jefes de la SSPX dice que es una bomba que no se sabe cuando va a estallar. Son conscientes de que mantiene relaciones con la esposa de Ernst Zündel, prisionero por haber participado en un campo de exterminio y con Jürgen Graf, perseguido por las autoridades de Alemania, Francia y Suiza que ha escrito un libro sobre Sobibor, uno de los campos donde murieron 250.000 judíos, que titulará “Sobibor, mito y realidad” y espera que Williamson le escriba el prólogo.
Este artículo que he traducido y acortado está escrito por Peter Wensierscki y Steffen Winter y se publicó en el Spiegel.

2 Responses to “Los probelmas del obispo Williamson”

  1. La verdad es que me produce escalofríos. ¿Que las cámaras de gas se usaron solamente para desinfección? ¿Cómo puede alguien atreverse a afirmar semejante burrada? ¿Nos toman por tontos? Es un tema muy peligroso, deberían tener mucho cuidado con esta bomba que claro que va a estallar.

  2. Resulta sorprendente que este tipo de cosas no escandalicen hasta las entrañas a lo más alto de la jerarquía eclesial. ¿El Vaticano no quiere perder a estos fieles? ¿Y no le preocupa perder a quienes, a la vista de estas y otras cosas, van abandonando silenciosamente, o no, los bancos de las iglesias, haciendo cada vez mayor su desafección a la Institución? ¿O es que la cúpula de la jerarquía eclesial está de acuerdo con semejantes tesis y prácticas? ¿Cómo logran personas así movilizar a tantos seguidores?…
    Me duele profundamente que nadie pueda pensar que los hombres y las mujeres que seguimos a Cristo (o al menos lo intentamos) tenemos algo que ver con estos pensamientos y actitudes.
    Gracias, una vez más, Isabel, por traducirnos una noticia tan interesante.

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