Una editorial del National Catholic Herald

Desde los primeros días de su pontificado, Benedicto XVI ha expresado su ardiente deseo de re- cristianizar occidente. Con este propósito ha desvelado la creación de una nueva agencia vaticana para promocionar una nueva evangelización colocando al frente a un arzobispo italiano, Rino Fischella, que tiene como misión presentar la fe católica desde el principio (me resulta difícil traducir anew)
Al hacer el anuncio el Vaticano hizo una lista de los cambios sociológicos y económicos que habían apagado el mensaje cristiano sobre todo en occidente. Mencionó los avances en la ciencia y la tecnología; el aumento de la libertad individual y la posibilidad de múltiples elecciones de estilo de vida; la mezcla de culturas y grupos étnicos producto de la emigración y la creciente interdependencia entre las gentes.
El papa admitió que, aunque estos cambios han traído beneficios para muchas personas, con frecuencia han llegado acompañados de una falta de sentido de lo sagrado. Para combatir la secularización pidió una presentación de la fe más efectiva y marcó como primera misión preparar para la celebración del vigésimo aniversario del catecismo, un texto revisado en el 2012
La tarea de una evangelización efectiva es monumental. El papa hace bien en reconocer la competencia de influencias seductivas pero me permitirán ser escéptico de que una revisión del catecismo sea la llave para abrir el fervor necesario. Hay que volver a enseñar la fe pero ¿por qué no colocar el enfoque en el centro de las enseñanzas de Jesús? ¿Está nuestra Iglesia proclamando adecuadamente su vida y su programa? ¿Nos caracterizamos por la no violencia, generosidad, perdón y compasión? ¿Estamos escuchando estos mensajes desde los púlpitos?
Y si no es así ¿Qué es lo que escuchamos? Últimamente debemos admitir que casi todo lo católico se ha visto enterrado bajo numerosos reportajes de abusos clericales tapados por los obispos, que colocaron el bien de la institución antes de la protección de la infancia lo que ha supuesto un incalculable daño a la evangelización.
¿Qué estamos oyendo? La triste respuesta es que casi no escuchamos hablar de las bienaventuranzas sino admoniciones y juicios con frecuencia sobre temas sexuales. Nuestra iglesia sólo será escuchada por muchos en la medida que se la vea como una comunidad inclusiva y acogedora
Una evangelización efectiva exige una buena dosis de humildad lo que no vemos en nuestra Iglesia de hoy. La humildad exige escuchar y escuchar cada vez más y abstenerse de juzgar, reconociendo los desafíos y luchas que todos tenemos. ¿No se ganará algo reconociendo la bondad y las intuiciones de aquellos que no militan en nuestra Iglesia? ¿No será una buena manera de empezar para hablar de la fe? Hemos hecho lo contrario, propagar que el catolicismo es la única verdadera religión. Las religiosas de los EEUU están siendo investigadas por el Vaticano por el hecho de no defender la supremacía de la fe católica. A lo mejor lo que pasa es que las mujeres saben escuchar mejor
¿Es que nuestra Iglesia aparece ante los ojos del mundo como una institución cariñosa, acogedora e inclusiva? Preguntad a los gays y lesbianas y a sus padres, os llenarán los oídos de quejas. Muchas parroquias si son inclusivas y acogen a todo el mundo pero la mayoría de las veces contra la opinión de los obispos.
Y tenemos que reconocer que tenemos un elefante en el salón, está sentado en medio y bloquea la visión y la posibilidad de conseguir una buena evangelización. Me refiero al problema de las mujeres en la Iglesia. Tras una década del siglo XXI que gracias a los cambios culturales y educativos del siglo anterior han colocado a las mujeres en posiciones de liderazgo en el mundo entero, eso no se ve en nuestra Iglesia. Las mujeres no tienen nada que decir en las decisiones importantes. Y seamos claros en este punto, no habrá una re – evangelización de occidente mientras las mujeres sean tratadas en la Iglesia como hasta ahora. Es imposible. Muchas madres han dejado de empujar a sus hijos a que opten por el sacerdocio y la mayoría encuentra imposible defender ciertos cánones ante sus hijas. En lugar de tratar el tema de frente el Vaticano rehúsa ignorarlo o condenarlo. Cuando las mujeres tengan su parte de liderazgo con los varones en la Iglesia, la evangelización de occidente tendrá más posibilidades, pero no antes
Durante el Concilio Vaticano II muchos padres conciliares del mundo entero hablaron de la necesidad de modernizar el mundo, dar poder al laicado y descentralizar la autoridad. Hablaron de la primacía de la iglesia local y de la necesidad de entender y celebrar la cultura indígena. Fueron momentos de iluminación, llenos de humildad evangélica pero, en las últimas décadas, estas intenciones se han desvanecido. Las conferencias episcopales que nacieron han sido vaciadas de poder. Incluso el lenguaje de la oración brotado al calor de las culturas locales se ha suprimido y el nuevo que ha sido impuesto está escrito por prelados que no conocen los hábitos ni la lengua de esos pueblos. Este no es el papel de humildes agentes del evangelio. Cinco décadas después del Vaticano II la visión de la colegialidad no se ha explotado, sino suprimida.
Por todo esto, no es extraño que hayamos escuchado a patriarcas del sínodo del Cercano Oriente hablar de la mentalidad imperial de Roma, una queja semejante a los sentimientos que se salieron a relucir en el sínodo de 1998 sobre Asia. La evangelización requiere respeto y no edictos.
Ha llegado la hora de derribar muros artificiales para re – cristianizar. Escuchemos más y mejor; juzguemos menos. Hablemos con aquellos de buena voluntad fuera de nuestra Iglesia. Demos lugar a la humildad. Pongamos nuestra atención en las enseñanzas de Jesús y su forma de vivir. Con gozo celebremos juntos y a lo mejor quedaremos sorprendidos de los resultados

2 Responses to “Una editorial del National Catholic Herald”

  1. En Barcelona, la imagen de las benedictinas limpiando el oleo derramado en el altar y en el suelo en la consagración de la Sagrada Familia, ante clerigos varones sentados, nos muestra la realidad de la mujer hoy en la Iglesia. Aún queda camino para hacer realidad el ” ya no os llamo esclavas, sino amigas “. Y que la varonía eclesial quiera enterarse. Gracias Isabel.

  2. Gertrudis Nin, abadesa benedictina del monasterio de S. Pere de les Puel.les aclara el error en la transmisión de TV3 de la ceremonia de consagración de la Sagrada Familia en Barcelona. Estas benedictinas confeccionaron las toallas. No limpiaron el altar y el suelo.

    Las que aparecieron en pantalla limpiando el altar y el suelo fueron las Auxiliares Parroquiales de Xto Sacerdote, cuyo carisma consiste en colaborar en la vida parroquia, y ayuda en la vida sacerdotal. Se ocupan de la sacristía de la Catedral de Barcelona.

    La abadesa benedictina Gertrudis Nin afirma que ” Es necesario encontrar el lugar de la mujer en la Iglesia. El domingo se desaprovechó una ocasión única ”

    http://catalunyareligio.cat/articles/9523

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