Escandalizados

Hace unos días participé en un congreso de educación cristiana que tenía como lema Innovación. Por lo visto algunos de los asistentes de escandalizaron de mis palabras lo que me hace pensar que no me expliqué bien o que no me entendieron.
Muchas familias cristianas, la mayoría, estamos viviendo la realidad de que un porcentaje muy numeroso de hijos o nietos, que son buena gente, no frecuentan la iglesia salvo en ocasiones especialísimas. Como no parece que la tónica que se vislumbra en el horizonte es de cambio habrá que hacer algo, para acercar a la persona de Jesús a sus vidas.
Las familias nos reunimos para comer los domingos o en ocasión de algunas fiestas. Hay una costumbre, que nadie escucha, de bendecir la mesa pues se ha hecho rutinaria. Yo propongo que se aproveché esa comida familiar para que uno de los miembros de la familia, parta el pan y otro lo distribuya entre los comensales. Un acto que se debe acompañar de algunas palabras que aludan a la presencia de Cristo en esa mesa, un Jesús que impulsa a compartir y que ofrece su ayuda para copiar su vida. No se pronuncian las frase de la liturgia eucarística ni se pretende transubstanciación alguna.
Por otro lado, no es casual que la mayor parte de los versículos del evangelio nos trasmitan a Jesús comiendo y bebiendo con amigos y enemigos. Los evangelistas son conscientes que Cristo sabía que las personas que comparten la comida en torno a una mesa son proclives a hablar y quiso aprovechar la circunstancia. Incluso nos impulsó a copiar su sistema en la última cena.
¿Tiene que ser la misa el único lugar en el que recordemos este hecho que refleja tan bien la vida de nuestro fundador? ¿No entenderán con más facilidad el Misterio los que hayan reflexionado antes, en sus liturgias caseras o en sus pequeñas comunidades cristianas sin ministro ordenado, lo que significa el pan repartido?
Personalmente me escandaliza mucho más que veamos los números, bajar y bajar, y no busquemos “innovaciones” que sustituyan a lo que se ha perdido. Me gustaría la respuesta de los que consideran mi postura equivocada y que me ofrezcan alternativas.

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8 Responses to “Escandalizados”

  1. Querida Isabel:
    Hay mucha sensatez en lo que dices. Por desgracia, con los ultraortodoxos te has topado. Vamos de mal en peor. Lo que menos importa es Cristo y el evangelio. SOlo les importa mantener el poder y las formas obsoletas. Ya nadie quiere comunicar ni transmitir ni llegar al otro. Es muy triste.

  2. me alegra leer esto y no sentirme un bicho raro!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

  3. Tu propuesta me parece magnífica pues nos ayudaría y ayudaría a muchos a vivir en profundidad el aspecto esencial del mensaje de Jesús que es compartir el pan, aunque en este caso sólo lo haríamos con los más próximos. Pero tendría un valor simbólico. Los que se escandalizan en mi opinión están demasiado aferrados a unas formas que han pedido gran parte de su significado y esto les lleva a olvidar la esencia de nuestro ser cristianos/as. Lo escandaloso, como dices, es que esta actitud lleva a que el número de los cristianos baje sin parar. ¡Gracias, Isabel, por tu valor!

  4. Me alegra mucho que hayas tocado este tema en el blog. Hace poco he participado en una reunión (unas 45 personas) en la que se comentó exactamente lo que dices: los hijos no son practicantes, se alejaron de la religión, no siguen el vínculo de sus padres a la Iglesia. Son buena gente, comprometida en temas sociales pero ve la religiosidad de sus padres como algo que a ellos ya no les dice nada.
    Es duro para los padres el no poder compartir su experiencia de fe con sus propios hijos.
    Algunos se plantean el tema como algo personal… ¿qué hicimos mal?.
    Estoy contigo en que hay muchas formas de compartir el Mensaje. Desde luego no podemos quedarnos parados sino más bien abrirnos a la creatividad y celebrar juntos… dentro y fuera de las iglesias, en la pequeña iglesia doméstica que es la familia y, efectivamente, en el evangelio aparece un Jesús que celebra alrededor de una mesa muchas veces y con muchos comensales.

  5. Isabel:
    La “innovación” está en catequizar desde el testimonio a niños y jóvenes. Trabajar el primer anuncio…partiendo de cero.

  6. Ao ler esta mensagem, lembrei-me que muito antes de ter a sorte de estudar em EFETA – Escuela Feminista de Teología de Andalucía – pelos anos 70, eu provoquei uma confusão enquanto animava uma celebração da Palavra numa pequena vila do interior do Nordeste brasileiro. Simplesmente afirmei durante o comentário do evangelho que Jesus nunca foi ordenado padre… A confusão aumentou quando na hora da comunhão sugeri, a partir do argumento evangélico dos primeiros que serão os últimos e vice-versa, que a fila se formasse de modo inverso à fila que fazíamos todos os dias para obter água num chafariz, fila na qual as pessoas mais espertas e ricas passavam na frente das mais pobres…
    Hoje, se Jesus voltasse e entrasse no fundo de uma igreja daqui durante uma missa, ele provavelmente não entenderia absolutamente nada a esse cenário liturgico-clerical e ficaria surpreso ao ouvir falar o seu nome ali neste ambiente tão estranho… Mas eu tenho a certeza de que ao chegar numa família na hora da partilha do pão como você Isabel o sugere, ele não só estaria apenas “em casa”, mas feliz de constatar que a partilha do pão continua a marca da identidade cristã, pois foi quando ele partiu e partilhou o pão com eles que os olhos dos discípulos de Emaús se abriram! (Lucas 24,30-31)
    Em véspera da festa de Natal, cabe aqui fazer a memória do local onde Jesus nasceu para descobrir aonde nasceria e re-nasce hoje convidando-nos a partilhar o pão e a vida, o pão que dá vida, o pão da vida.
    Feliz Natal à autora deste Blog e a quem passa por aqui!

  7. Isabel, con toda sinceridad no creo que debas preocuparte de lo que piensen personas que no te entendieron o no quisieron entenderte.
    No creo que merezca la pena.
    Y tu propuesta me parece preciosa, verdaderamente cristiana y muy original, entendiendo esta palabra como algo que nos acerca a los orígenes, es decir a lo más auténtico y profundo de nosotros.

  8. No creo que los comportamientos de los jóvenes sean menos evangélicos que antes.
    Tienen los signos aborrecidos porque ellos han experimentado muy poca consonancia con lo que remiten. Es la juventud más crítica y hace bien,
    Da igual el signo si se bendice la mesa y al mismo tiempo come sola y con uniforme la empleada.
    No sirve darse la paz y luego ser competitivo, un lince en los negocios y torear los impuestos.
    Para qué sirve autoproclamarse familia cristiana y celebrar los sacramentos con un lujo vergonzoso.
    Para qué seguir repitiendo que Jesús comía con publicanos y pecadores, se rodeaba de pobres y lo tenían por loco sus familiares; y por otra parte, ser preferibles las amistades con relevancia en algún orden.
    Se ha escandalizado mucho, sería interesantísimo dejar de hacerlo. Defraudar a la familia es sólo una excusa para no cambiar de registro.

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